Introducción
México ha experimentado una reducción de la pobreza multidimensional, al pasar de 41.9% en 2018 a 36.3% en 2022, es decir, casi 4 de cada 10 personas presentaron una privación de sus derechos sociales, y tenían un ingreso económico per cápita mensual insuficiente para la adquisición de una canasta alimentaria, así como de bienes y servicios. La carencia con mayor prevalencia para la población indígena es el acceso a la alimentación nutritiva y de calidad, donde 3 de cada 10 personas padecen de esta privación (Coneval, 2022).
Este artículo explora los Medios de Vida Sustentables (MVS) en San Simón Zahuatlán, un municipio de la región mixteca de Oaxaca, con el mayor porcentaje de personas en situación de pobreza en México, según el Consejo Nacional para la Evaluación de la Política de Desarrollo Social (2020). Los MVS refieren a los activos o factores que disponen los hogares para disminuir los riesgos en un contexto de vulnerabilidad (Department for International Development, 1999). A pesar de que Oaxaca experimentó una reducción de la pobreza en el periodo 2018-2022, al pasar de 64.3% a 58.4%, hubo un aumento en las carencias de acceso a los servicios de salud y a la alimentación, pero mejoraron los indicadores relacionados con seguridad social, servicios básicos y calidad y espacios en la vivienda (Coneval, 2022).
Existe una amplia literatura que estudia los determinantes de la pobreza en diversos contextos de México (Mora-Rivera et al., 2024; Avila-Foucalt y Rodríguez-Robayo, 2018; Garza-Rodríguez, 2016; Winters y Chiodi, 2011) . Inicialmente, las investigaciones se centraron en los factores que impactan la productividad agrícola, dado que la pobreza severa se consideraba un fenómeno rural, de forma gradual se ha desplazado hacia factores como el empleo no agropecuario, la educación y la salud (Martínez-Domínguez et al., 2019; Alkire y Santos, 2014).
Las dimensiones clave del bienestar son la acumulación de dotaciones en salud, educación y activos como recursos para aumentar la voz y el poder de negociación en la toma de decisiones del hogar, el acceso al capital y la independencia económica. Estos generalmente se heredan, se adquieren o se acumulan a lo largo de la vida, como el capital humano (educación formal); capital físico (maquinaria y ganado); capital financiero (ahorro); capital natural (tierra agrícola) y capital social (redes) (Banco Mundial, 2011) . Esta perspectiva se sustenta en el enfoque de capacidades de Sen (1993) , quien define al desarrollo humano como la expansión de las libertades de las personas para conseguir lo considerable deseable para ellas. En ese sentido, el enfoque Medios de Vida Sustentables (MVS) estudia el vínculo pobreza, estrategias de medios de vida y vulnerabilidad (Ávila-Foucalt y Rodríguez-Robayo, 2018).
De acuerdo con Guo y Liu (2021) , la tierra es la riqueza más importante de los pobres y tiene el triple atributo como recurso, activo y capital, al promover el desarrollo rural a través de la producción, la vida y la ecología; sin embargo, la poca disponibilidad y la mala calidad de la tierra causan la pobreza. Bajo este marco, la certeza jurídica de la tenencia de la tierra permite fortalecer los activos para incrementar la resiliencia de los hogares en situación de pobreza (Department for International Development, DFID, 1999). Este estudio se enfoca en el vínculo de los factores tierra, educación y empleo. La literatura sobre los medios de vida sustentables señala que estos capitales y sus interacciones inciden en la formulación de posibles rutas para salir de la pobreza (Fierros-González et al., 2020; Avila-Foucalt y Rodríguez-Robayo, 2018) .
Con base en el análisis cualitativo, se identifica que los medios de vida sustentables en San Simón Zahuatlán dependen del acceso de los hogares a activos fundamentales como tierra, educación y empleo. La información permitió examinar la relación entre las limitadas capacidades humanas, que van desde alimentación, rezago educativo, salud, empleo, poca disponibilidad y degradación de las tierras de cultivo, que en conjunto dificultan la salida de la pobreza de las personas del municipio más pobre.
Al respecto, Bird et al. (2022) señalan las siguientes estrategias para salir de la pobreza: a) aumentar el valor de la producción agrícola, a través de servicios de extensión agrícola e infraestructura rural; b) diversificar los medios de vida y c) abandonar la agricultura por completo. En su trabajo encontraron que la opción b fue la estrategia más común que la a, y sólo una minoría adoptó la c. En ese sentido, Dobler-Morales et al. (2022) refieren que el acceso a la tierra y la educación son las variables que explican la diversificación de las estrategias de medios de vida.
La inversión en activos es importante para las estrategias de medios de vida y el aumento de los ingresos, ya que a través de “la acumulación de activos, los hogares desarrollan resiliencia y mantienen la salida de la pobreza” (Diwakar y Shepherd, 2022: 16) . Asimismo, la educación escolar mejora la capacidad de los miembros del hogar para conseguir un empleo, desarrollar resiliencia y generar alternativas para la salida de la pobreza. Un mayor nivel de escolaridad se asocia con una mayor reducción de la pobreza (Dobler-Morales et al., 2022) . No obstante, el débil vínculo entre educación y mercado de trabajo limita los beneficios de la educación, además de que los bajos niveles de escolaridad en los contextos indígenas no permiten salir de la pobreza (Mora-Rivera et al., 2024) . Las investigaciones sobre pobreza indican que existen factores familiares como alta tasa de dependencia, baja escolaridad del jefe del hogar, falta de empleo no agropecuario y escasez y degradación de las tierras para cultivar que impulsan la pobreza (Martínez-Domínguez et al., 2019; Bird et al., 2019) .
El documento se estructura de la siguiente forma. Se presenta un marco conceptual que guía el estudio en la sección dos. El método utilizado para analizar los datos cualitativos se describe en la sección tres. La siguiente contiene los hallazgos y la discusión. Finalmente, se exponen las conclusiones y/o reflexiones.
Revisión de literatura: El vínculo tierra-educación-empleo
La Figura 1 1 contiene un diagrama del vínculo tierra, educación y empleo. Este trabajo aborda: i) la relación “A”, vincula la poca disponibilidad y degradación de las tierras para cultivar y el rezago educativo; ii) la relación “B”, examina el vínculo entre rezago educativo y la migración temporal no calificada2 y el casi nulo empleo no agropecuario, definido como las ocupaciones asalariadas y por cuenta propia de miembros del hogar en los sectores de manufactura, industria, comercio y servicios (Barrett y Reardon, 2000) ; y iii) simplifica un círculo vicioso de migración temporal no calificada que ejerce presión sobre la agricultura y, por lo tanto, reduce la disponibilidad y degradación de las tierras de cultivo. A su vez, estas situaciones restringen la capacidad de los hogares para generar ingresos agrícolas, además de la no existencia de condiciones locales para la instalación de empresas.
Los estudios sobre pobreza rural e indígena para el contexto de México encontraron que las personas más pobres tienen características distintas en comparación con la población general en situación de pobreza (Tabla 1) , donde se identifican factores familiares como los altos índices de dependencia y el bajo nivel de escolaridad del jefe del hogar; en institucionales destacan las regulaciones políticas; en medios de vida el escaso empleo no agropecuario; en recursos naturales la poca disponibilidad de tierra, la degradación del suelo y el peligro ambiental impulsan la pobreza (Mora-Rivera et al., 2024; Dobler-Morales et al., 2022) . Este estudio proporciona información relevante sobre los factores que influyen en la pobreza indígena, al explorar las combinaciones de los factores tierra, educación y empleo que inciden en este fenómeno.
El vínculo tierra-educación-empleo en Oaxaca
Oaxaca no es la única entidad que enfrenta limitaciones de tierra, escasez de empleo o bajas capacidades. No obstante, el grado en que se enfrentan estos desafíos en algunas localidades del estado es lo que hace que el vínculo de diversos aspectos sea importante para impulsar y mantener la pobreza. En 2020, en México de los siete municipios con 90% y más de su población en situación de pobreza, cuatro se localizaron en Oaxaca (San Simón Zahuatlán, Coicoyán de las Flores, San Francisco Teopan y San Lucas Camotlán), dos en Chiapas (San Juan Cancuc y Chanal) y uno en Guerrero (Cochoapa el Grande) (Coneval, 2021). A continuación, se presenta una caracterización de la población, la propiedad de la tierra, la educación y el empleo en la entidad.
De acuerdo con datos del censo 2020, 51% de la población vive en zonas de menos de 2,500 habitantes (INEGI, 2020). Las cifras del censo agropecuario 2022 indican, en cuanto a la superficie, que Oaxaca cuenta con 9.2 millones de hectáreas en el área rural, de las cuales 1.9 millones de hectáreas se destinan a la producción agrícola o a la cría de animales. La superficie promedio por unidad de producción es de 2.9 hectáreas (INEGI, 2022), que aunado a la orografía y degradación de suelos hace cada vez más difícil ahorrar, acumular y salir de la pobreza sobre la base de la agricultura y la falta de empleo no agropecuario. Por lo tanto, dado que las oportunidades laborales son muy escasas, las personas migran de forma temporal a otras ciudades de México (Langlé et al., 2018) .
En educación, en la entidad predominan bajos niveles de escolaridad, limitando aún más el acceso a las oportunidades de empleo, con una educación escolar deficiente y con bajas tasas de terminación escolar. La población indígena es la que presenta el menor número de años de escolaridad, con apenas cinco años en promedio (INEGI, 2020). Lo anterior se debe a múltiples factores como escasa cobertura escolar, malas condiciones de infraestructura escolar, falta de materiales y de recursos humanos (Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, 2018).
En empleo, Oaxaca tiene como principal fuente de trabajo al sector agropecuario. Según datos de la ENOE (Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo), en el tercer trimestre de 2023, la población ocupada en Oaxaca fue de 1,940,000 personas trabajando en el cultivo del maíz y/o frijol, así como en el apoyo a otras actividades agrícolas y comerciales en establecimientos (INEGI, 2023).
Datos y metodología
Este artículo se basa en un enfoque mixto que utilizó datos cuantitativos e información cualitativa con perspectiva de género (Kanbur y Schaffer, 2007; Creswell, 1999) . El enfoque cuantitativo utilizó información de fuentes secundarias como el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval); el censo de población y vivienda 2020 y el censo agropecuario del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
El análisis cualitativo se basa en entrevistas a profundidad a 36 mujeres de siete barrios de San Simón Zahuatlán, Oaxaca, realizadas en julio de 2022.3 Se empleó una etnografía con perspectiva de género situada, con el objetivo de “conocer de primera mano las diversas situaciones entre mujeres, los contextos desiguales que acontecen en situaciones jerarquizadas entre mujeres y hombres, y entre mujeres” (Sciortino, 2012: 48) . Para las entrevistas se siguió el “método bola de nieve”, las personas entrevistadas recomendaron a otras mujeres para conocer su percepción sobre educación, nutrición, migración, salud, condiciones socioeconómicas, trabajo y cuidados, descanso y ocio. Los testimonios de las personas entrevistadas permitieron documentar las condiciones en que viven los habitantes del municipio de la mixteca. Se analizó la información mediante categorías y relaciones clave, codificando y analizando a detalle la información mediante Atlas ti.13
La perspectiva de género “es una construcción cultural de las diferencias sexuales, que refiere a las distinciones y desigualdades entre lo femenino y lo masculino, y a las relaciones entre ellos” (Batthyány, 2008: 193). La división sexual del trabajo es una categoría central dentro de los estudios de género, que asigna a las mujeres el espacio privado y a los hombres el público (Batthyány, 2022). En ese sentido:
El enfoque de género implica: i) reconocer las relaciones de poder que se dan entre los géneros, en general favorables a los varones como grupo social y discriminatorias para las mujeres; ii) estas relaciones han sido constituidas social e históricamente y son constitutivas de las personas; y iii) que las mismas atraviesan todo el entramado social y se articulan con otras relaciones sociales, como clase, etnia y edad (Gamba, 2007: s.n) .
Las características de las 36 entrevistadas son las siguientes: las mujeres tienen en promedio 30 años, 50% de ellas cuenta con estudios de secundaria; 33% con la primaria y 14% no fue a la escuela. Todas se dedican al trabajo doméstico y de cuidados. Asimismo, 80% de las mujeres, además del trabajo no remunerado, participan en la costura de balones, actividad que permite complementar el ingreso económico, y también trabajan en la producción agrícola para el sustento familiar.
Resultados
Características clave de la pobreza indígena en San Simón Zahuatlán, Oaxaca, México
A partir de estadísticas del Coneval e INEGI se presenta un panorama sociodemográfico de San Simón Zahuatlán. En la Tabla 2, a nivel general, el municipio se caracteriza por bajos niveles de escolaridad, altas tasas de analfabetismo y escaso nivel de empleo.
En cifras de pobreza, 99.6% de la población vive en situación de pobreza, con un índice de marginación clasificado como muy alto (véase Tabla 3) . Según el Coneval, en 2010 este municipio ocupó el lugar número seis, en 2015 se ubicó en el sitio diez y en 2020 fue clasificado con el número uno a nivel país (Coneval, 2020). Asimismo, el índice de marginación en el periodo 2010-2020 ha sido muy alto.
En el periodo 2010 a 2020 se observa un aumento gradual de la pobreza en el municipio. Estas cifras sugieren que salir de la pobreza es más difícil lograrlo en zonas con múltiples desafíos estructurales creados por el vínculo tierra-educación-empleo (véase Tabla 3) .
De acuerdo con la medición de la pobreza multidimensional del Coneval, en el periodo 2010 a 2020, en el municipio14 las carencias que más se agravaron fueron el acceso a la seguridad social y a los servicios de salud (Figura 2) .
Tierra, educación, empleo como factores de reducción de la pobreza
A continuación, se analizan los factores educación, empleo y tierra que influyen en la pobreza, utilizando información cuantitativa y cualitativa, derivada de fuentes de información secundaria y entrevistas a profundidad a mujeres del municipio.
La tierra como un medio de vida sustentable
Los resultados de la información cuantitativa apuntan a la poca disponibilidad y la degradación de los suelos para cultivar, el activo que constituye el primer elemento del vínculo tierra-educación-empleo. De acuerdo con el censo agropecuario 2022, el municipio contaba con 4,609 hectáreas, de las cuales sólo 563 tenían vocación agropecuaria y 4,046 sin uso agropecuario o forestal. En ese mismo año, había 272 productores, es decir, el promedio de tierra por campesino era de 2.06 hectáreas (INEGI, 2022).
De las 563 hectáreas dedicadas a la producción agrícola, 194 fueron dedicadas a cultivos anuales, 32 a cultivos perennes a cielo abierto y 337 corresponden a superficie no sembrada. En cuanto a la mano de obra, en las 272 unidades participaron 236 productores y 36 productoras, y con muy alta ayuda de familiares del productor o productora (237 varones y 257 mujeres, cifra que refleja la alta incidencia de las mujeres en las actividades agrícolas). En cuanto al uso de maquinaria, en las labores agrícolas se utiliza tracción animal mediante arados en 93% de las unidades, el 2% de ellas utiliza equipo de aspersión de pesticidas. Cabe mencionar que de las 272 unidades de producción sólo una empleó tractor rentado para las labores agrícolas (INEGI, 2022).
En cuanto a la ganadería, en el municipio 16 viviendas se dedicaron a la cría de animales, de las cuales 7 criaron vacas, 6 porcinos, 7 cabras, 4 guajolotes, 1 caballos y 3 burros, pero sin vacunación ni desparasitación. Del total de bovinos (565 cabezas), 204 fueron vacas, 211 reses para el trabajo, 5 para engorda, 40 sementales y 105 becerros y becerras. En cuanto al sistema de producción, de los 565 bovinos, 20% fue de libre pastoreo y 80% con pastoreo controlado. En lo que se refiere al acceso a crédito, de las 272 unidades, 7 solicitaron y les dieron un crédito para la producción pecuaria. Del total de unidades (272), 47.06% recibió apoyo de alguno de los programas del gobierno federal: 32.03% de producción para el bienestar; 56.25% de fertilizante para el bienestar y 39.84% de sembrando vida (INEGI, 2022).
Dentro de las problemáticas que enfrentaron las unidades agropecuarias, 77.5% de las 272 unidades fueron afectadas por factores climáticos, donde destaca la sequía (98.6%), los vientos (24.5%) y el granizo (9.6%). El 52.61% de las unidades de producción agropecuaria fue dañada por factores biológicos, como plagas (79%), enfermedades (1.8%) y otros factores biológicos (36.9%). Los productores agropecuarios mencionaron que el desarrollo de las actividades agropecuarias fue impactado de forma negativa por el alto costo de los insumos y servicios (87%), la pérdida de fertilidad del suelo (70%), las dificultades para la transportación (62%), las complicaciones para el almacenamiento (41%), la edad avanzada o enfermedad del productor o productora (5%) y la escasez de mano de obra (5%) (INEGI, 2022).
En lo que se refiere a las características sociodemográficas de los productores del municipio: de los 272 productores agropecuarios, 88% son hombres y el resto mujeres. En cuanto a la edad de los productores por rangos, 13% de 18 a 29 años; 32% de 30 a 44 años; 46% de 45 a 64 años; 8% de 65 a 80 años, y 0.74% con más de 80 años. En cuanto a la educación de los productores, 46% tiene estudios de primaria, 18% secundaria y 1% preparatoria o bachillerato. En origen étnico, 99.6% se autoadscribe como indígena y es hablante de mixteco. El 21% de los productores tiene una actividad adicional diferente a la agropecuaria, 46% de los productores se dedica a la producción agrícola más de seis meses, 21% entre tres y seis meses y 32% hasta tres meses. En la recepción de apoyos del gobierno, 6.5% de los productores de 65 años y más recibió el apoyo del programa Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores (INEGI, 2022). Lo anterior muestra que el perfil del productor es un hombre indígena, cuya edad oscila entre 45 a 65 años y apenas cuenta con estudios de primaria.
Los resultados de la información cualitativa exponen que la poca disponibilidad de tierra y degradación de los suelos para cultivar es severa en San Simón Zahuatlán. La tenencia de la tierra y su fragmentación, la degradación de los suelos, los fenómenos climáticos como la sequía y la presencia de plagas se identificaron como limitaciones clave para el crecimiento agrícola y la reducción de la pobreza. Las extensiones de tierra son pequeñas, por lo que la producción es insuficiente para proporcionar la alimentación todo el año. Esta situación genera inseguridad alimentaria, incluida la malnutrición infantil, e impide la generación de excedentes para comercializar, obstaculizando el ahorro, la inversión y la acumulación de capital. Asimismo, los hogares están expuestos a la volatilidad de los precios del mercado, por lo que el aumento de precios de los productos agrícolas puede agravar la pobreza (Leroy et al., 2023; Dobler-Morales et al., 2022; Velasco y Cantellano, 2021; Langlé et al., 2018) .
El alquiler de tierras no ocurre en el municipio, pero sí la prestación de tierras al interior de las familias, donde los miembros cultivan la tierra para el sostenimiento de la familia extensa.
Entrevistadora: ¿Ustedes tienen tierras?
Entrevistada: No, sólo tenemos un terreno chiquito, pero es de mi abuelo.
Entrevistadora: ¿Qué siembran y cosechan?
Entrevistada: El maíz, frijol, la calabaza, es lo básico. No sembramos ahorita por lo mismo de que tardó la lluvia, qué tal si sembramos y no sale nada, el fertilizante sale muy caro, si sale, pues bien, si no, a ver qué dice Dios hasta el año siguiente, está muy seco ahora, antes se veía verde en junio, ya estaba todo verde, ya estamos hasta finales de julio y sigue igual, no ha llovido para que ya empiece a trabajar (mujer de 31 años del barrio Cristo Rey).
Algunas de las características de la producción agrícola del municipio son: pequeña superficie de tierra por campesino; ubicación de tierras en las laderas de las montañas que están expuestas a los vientos y la erosión, generando la pérdida de nutrientes; régimen hídrico de temporal que depende de las lluvias; uso de fertilizantes químicos; tracción animal o coa para las labores agrícolas. Lo anterior plantea necesario buscar alternativas para el desarrollo de la agricultura sostenible en la zona. En ese sentido, Orozco-Ramírez et al. (2020) proponen retomar la técnica prehispánica de la región de la mixteca alta denominada “maíz cajete”; técnica de cultivo que consiste en sembrar en terrenos con laderas en las que se captan nutrientes del suelo y se retiene agua pluvial conocidos localmente como “jollas”, sembrada a profundidad para aprovechar la humedad residual antes de la temporada de lluvias; dentro de las ventajas de la técnica está la resistencia a la sequía y la obtención de mayores rendimientos.
La educación como un capital para la diversificación de estrategias para la sobrevivencia
El segundo elemento del vínculo tierra-educación-empleo se centra en la educación, caracterizada por bajos niveles de escolaridad de la población y adquirida a través de instituciones locales de educación básica. Se analizan las diversas problemáticas que enfrenta el sector educativo local y cómo este incide en la pobreza, identificando la oferta educativa, el costo de la educación y la inversión en la educación de los hijos e hijas.
En cuanto a la infraestructura educativa, el municipio cuenta con cuatro preescolar, seis primarias, dos secundarias y un telebachillerato (INEGI, 2024); sin embargo, algunas de las instalaciones son insuficientes y otras se encuentran deterioradas. Cabe señalar que el telebachillerato atiende a un número reducido de estudiantes, porque la mayoría de los adolescentes en ese nivel no continúa estudiando por falta de recursos económicos.
La no continuidad en la escuela es resultado de la falta de recursos económicos y otras restricciones que experimentan los hogares, así como pocos centros de educación básica y media superior. Esto refleja la pobreza y su impacto en la educación y viceversa, es decir, el efecto de las bajas capacidades para salir de la pobreza. La información cualitativa muestra que las tasas de terminación escolar son muy bajas, en particular de las mujeres. A medida que se avanza hacia las generaciones más jóvenes, completar la escuela primaria e intentar asistir a la telesecundaria es algo más común entre sus hijos, pero después de la secundaria muy pocos continúan estudiando el nivel medio superior.
La información cualitativa muestra que entre los factores que impulsan la deserción escolar destacan: 1) la pobreza, los niños y niñas de familias de más bajos recursos tienden a abandonar la escuela; 2) la migración temporal de ida y vuelta, pues los niños viajan con sus padres a otras ciudades como Ciudad de México, Puebla y Guadalajara por lo que se interrumpe su aprendizaje; 3) la repetición de grados, debido a la no asistencia por la migración temporal constante; 4) la brecha de instalaciones educativas entre la cabecera municipal y los barrios, en particular en los más alejados de la cabecera municipal no hay escuelas de ningún nivel; 5) las grandes distancias a las escuelas secundaria y media superior para los estudiantes, quienes asisten tienen que caminar hasta una hora a través de caminos de terracería; 6) la baja calidad educativa, relacionada con el plan de estudios y los malos resultados de aprendizaje; 7) la deficiente infraestructura escolar, falta de sanitarios en condiciones adecuadas; 8) la falta de un mercado laboral local, que afecta el sostenimiento de las niñas y niños en la escuela; 9) el trabajo de niñas y niños en actividades agropecuarias; y 10) la escasez de clases bilingües, debido a que los docentes no hablan mixteco, por lo que la enseñanza-aprendizaje es en castellano, pero en sus casas es muy común que se comuniquen en mixteco.
Entrevistadora: ¿Usted por qué ya no siguió estudiando?
Entrevistada: Como aquí ya no, ya no hubo la escuela, más escuela, ya nada más ahí en la telesecundaria y ya me salí y ya no fui, a mí me hubiera gustado seguir estudiando, pero sólo era posible hasta Huajuapan o hasta Amatitlán, hasta ahí, pero ya no fui porque, ya no, como aquí es un pueblo que no tiene trabajo, no tenemos dinero y así, por eso ya no conseguí estudiar (mujer de 25 años del barrio Buena Vista).
Entrevistada: Sí ahí como, también aquí nosotros hablamos en mixteco y a veces los niños no entienden español y ahí van con las maestras y ellos hablan español y los niños casi no entienden lo que ellos dicen, porque ellos no están acostumbrados a hablar en español, porque casi en la familia platicamos puro mixteco, puro mixteco, ya eso es lo difícil, que no entienden mucho pues. Y como ahora que está la enfermedad (Covid-19), como que él no iba mucho a la escuela, no tardaba mucho, nada más una hora o dos horas como tres veces a la semana y ya, sí aprendió, pero muy poquito, no mucho como iban antes; iban todos los días, todos como de 9 am a 12 pm o hasta la 1 pm ya sale, pero ahora ya no, porque ahí se van un ratito y ya se regresan, como aquí regresa con su tarea en la casa, a veces si le puedo ayudar, pero a veces no como tengo trabajo que hacer, lavar la ropa, cocinar; o como en este tiempo no llovió, pero ahí vamos a trabajar un poquito ahí, no nos da tiempo (mujer de 25 años del barrio Buena Vista).
La evidencia cualitativa confirmó que la migración está directamente relacionada con la no progresión de la educación, lo que refuerza el vínculo entre escasez de tierra, educación y migración.
Entrevistada: …como ahorita mis niñas ya no van a la escuela, nos salimos, es que le dijimos que vamos a salir a México, salimos y yo me tarde para regresar acá y el director ya dijo, que si nos tardamos mucho tiempo, unos dos meses, ya no va a recibir a los niños en la escuela y así me pasó a mí, llegué ya muy tarde, ya no recibieron a mis niñas, mis niñas se quedaron ahorita y no van a la escuela, hasta el mes que vuelven de vacaciones, es lo que está diciendo el director (mujer de 26 años del barrio Cristo Rey).
Los costos de la educación básica (preescolar, primaria y secundaria) implican gastos que ocasionan el abandono escolar. El mandar a sus hijos a la escuela es muy costoso para la mayoría de las familias, debido al pago de inscripción y compra de materiales como lo refiere la siguiente entrevista.
Entrevistada: Hay muchos niños que no van la escuela porque no tienen sus materiales, su lápiz, sus colores, sus cuadernos (mujer de 26 años del barrio Cristo Rey).
Estos gastos aumentan con la compra de uniformes y útiles escolares. Adicionalmente, los padres y madres de familia participan en el mantenimiento de las instalaciones escolares, como la limpieza de aulas y el patio. Asimismo, en la mayoría de las localidades del municipio no existen comedores escolares, el programa Cocina Comedor Nutricional Comunitario del Gobierno del Estado de Oaxaca ofrece alimentos a las niñas, niños, adolescentes y adultos mayores (Gobierno de Oaxaca, 2022). Al respecto una entrevistada mencionó:
Entrevistada: Hay comedores, pero en ciertas partes, no en todos los barrios, no hay en todos los barrios, en ciertas partes. Sí, es algo que vamos a ver con la gente de la Secretaría del Bienestar y del DIF para ver qué está pasando, porque también en el Tecolote era lo que decían, ese comedor no tiene nada, son unas láminas ahí y dejó de funcionar. Y eso tiene que ver con esta nueva administración del presidente que quitó las escuelas de tiempo completo y [se] dejó de dar a los niños, pero eso está teniendo consecuencias, porque los niños necesitan estar bien alimentados (mujer de 36 años del barrio El Sabino).
A partir de los datos cualitativos se observó que para los padres de familia es difícil priorizar la educación de sus hijos, en particular, mantenerlos en la escuela, debido a que es complicado para las familias costear los materiales y útiles escolares que solicitan los docentes.
Entrevistada: …Por falta de dinero, aquí en el pueblo la verdad no hay dónde trabajar para ganar dinero, y es por falta de dinero, por eso no seguí estudiando (mujer de 28 años del barrio del Cristo Rey).
Los bajos niveles de escolaridad de la jefatura del hogar, sumada a los gastos en la educación, la migración temporal permanente y otros factores inciden en el abandono escolar, repercutiendo en las capacidades actuales y futuras de los miembros de los hogares para dedicarse a diferentes medios de vida. Las personas que no cuentan con educación media superior y más es poco probable que consigan un empleo fuera de la comunidad bien remunerado. En ese sentido, Acosta y Pérez-Santillán (2023) mencionan que la educación media superior completa es el piso mínimo para evitar la pobreza en las zonas urbanas, situación que provoca que los habitantes queden atrapados en medios de subsistencia, principalmente en la agricultura, un hallazgo confirmado por otros estudios sobre educación y pobreza (Mora-Rivera et al., 2024; Dobler-Morales et al., 2022) . Diversificar los medios de vida es crucial para reducir la pobreza, particularmente, en el contexto de una aguda disponibilidad de tierra y degradación de suelos para cultivar y, por lo tanto, una baja productividad agrícola. Asimismo, el acceso a empleos no agropecuarios mejor remunerados fuera de la comunidad depende de la educación y de las capacidades de las personas, pero las personas en general apenas concluyen el nivel básico.
Los medios de vida: la economía rural no agropecuaria y la escasa actividad económica
El tercer y último componente del vínculo tierra-educación-empleo son los medios de vida. Sin embargo, estos en una economía rural no agropecuaria lenta restringe las posibilidades para reducir la pobreza (Leroy et al., 2023; Diwakar y Shepherd, 2022; Ávila-Foucalt y Rodríguez-Robayo, 2018).
La información cualitativa muestra que la mayoría de los miembros del hogar trabajan en las actividades agrícolas familiares, en particular en cultivos de maíz, frijol y calabaza. En el municipio no existen industrias que empleen a las personas, por lo que los habitantes migran de forma temporal (ida y vuelta) a Ciudad de México, Puebla, Monterrey y Guadalajara, luego regresan a las comunidades a continuar con las labores agrícolas de los cultivos. Las personas que migran se emplean en trabajos informales como vendedores de dulces y botanas, franeleros e incluso algunos piden limosna.
En la mayoría de los barrios del municipio, las mujeres también se dedican a la costura de balones. Las entrevistadas lo describieron como un trabajo ocasional, que es mal remunerado (reciben de 14 a 20 pesos por cada balón y el tiempo para coserlo va de cuatro a cinco horas). Ellas ven este trabajo como una actividad que complementa su ingreso familiar para la compra de alimentos. La poca disponibilidad de tierras, pero sobre todo la degradación y erosión del suelo, los bajos niveles de escolaridad y la falta de empleo ha hecho que este tipo de trabajo informal se convierta en una estrategia para la obtención de ingresos.
Lo anterior plantea que la mayoría de las personas del municipio con bajos niveles de escolaridad enfrentan un enorme reto de escapar de la agricultura de subsistencia y del trabajo estacional mal remunerado, generando reducidas esperanzas de salir de la pobreza. El análisis cualitativo mostró la no existencia de empleo formal en la zona de estudio, por lo que existe una fuerte dependencia de la agricultura familiar de subsistencia, orientada a la producción del sistema milpa de temporal (maíz, frijol y calabaza para autoconsumo), lo que indica una muy baja diversificación de los medios de vida de los hogares y que incluso, resulta insuficiente para cubrir las necesidades alimentarias y se ven obligados a comprar maíz y frijol en el mercado para complementar su consumo anual.
Las familias en mejor situación económica poseen tiendas de abarrotes, depósitos de venta de bebidas alcohólicas y otros pequeños comercios. Es casi nula la diversificación de los medios de vida hacia actividades no agropecuarias en el municipio, debido a la no existencia de industrias que empleen a los habitantes, así como la escasez de capitales: humano (bajos niveles de escolaridad), natural (pequeña superficie de tierra y alta degradación de los suelos), físico (muy pocas cabezas de ganado y nula maquinaria agropecuaria), financiero (falta de instituciones financieras y de obtención de ingresos de otras fuentes de empleo) y social (no es común las redes familiares en la migración de ida y vuelta, cada familia emigra por su cuenta a las ciudades). Esta baja disponibilidad de capitales complica más la situación de los habitantes de este municipio.
Los medios de vida en San Simón Zahuatlán son extremadamente vulnerables a las crisis y pandemias, por lo que comprender este entorno de riesgo es importante para identificar los obstáculos para la diversificación de medios de vida de los hogares. El análisis se centra en los choques relacionados con la tierra, la educación y el empleo. Uno de los choques ambientales del lugar es la exposición a una variedad de desastres naturales, en particular la sequía, que impacta en la alimentación de las familias.
En ese sentido, los trabajos de Arceo-Gómez et al. (2020) y Rodríguez-Oreggia et al. (2012) analizaron los impactos de los desastres naturales en el desarrollo humano y en la pobreza en México; sus hallazgos reflejan que las inundaciones y las sequías tienen los mayores efectos negativos en ambos indicadores. Asimismo, De Silva y Kawasaki (2018) muestran que los hogares que dependen de los recursos naturales para su sustento están más expuestos al riesgo por eventos climáticos, por lo que son más vulnerables a las pérdidas económicas por sequías e inundaciones. Para contrarrestar los impactos de los desastres naturales, Arouri et al. (2015) proponen acciones como impulsar el acceso a microcréditos, remesas y subsidios del gobierno.
Los estudios de Leroy et al. (2023) enfatizan en que los eventos climáticos (aumento de la temperatura, disminución de lluvias, cambios en el patrón de lluvias) son factores que afectan a los campesinos de la mixteca alta de Oaxaca. Estos choques ambientales provocan que las familias sean más pobres, el estudio de Pérez-Uribe y Palacios (2024) encontró que las sequías aumentan los niveles de pobreza, en particular, el bajo rendimiento de los cultivos. Los hogares tienen como estrategias de sobrevivencia comer dos veces al día, comprar menos alimentos (su dieta se basa en tortillas y frijoles) y migrar de ida a vuelta temporalmente para vender dulces y botanas, y pedir limosna en las ciudades.
La información cualitativa indica que el entorno natural es uno de los principales factores que afecta la cosecha, a través de la sequía, el viento, los suelos bajos en nutrientes, las enfermedades y plagas de los cultivos, así como los choques económicos que inciden en la alimentación de las familias.
Entrevistada: La población adulta come generalmente dos veces al día… cuando no alcanza comen tortilla con sal. Compro verduras cuando hay dinero, pero ahorita no compro, por lo que no comemos fruta ni nada de eso, ni verdura (mujer de 26 años del barrio Buena Vista).
Entrevistada: … algunas infancias comen tres veces al día, comen tempranito y luego a mediodía comen otras tortillas y en la tarde comen otras (mujer de 23 años del barrio San Miguel).
Lo anterior coincide con el trabajo de Velasco y Cantellano (2021) , quienes exponen que los principales alimentos son maíz y frijol, y en temporada de lluvias plantas silvestres; esto ocasiona que los hogares estén expuestos a una vulnerabilidad alimentaria por factores climáticos que afectan la producción de dichos cultivos y la recolección de plantas alimenticias.
En impactos ambientales, los datos cualitativos sugieren que la falta de lluvias es un problema generalizado en el sitio de estudio, impactando en la cosecha de calabaza, maíz y frijol. Los agricultores cultivan en pendientes pronunciadas, lo que los vuelve muy vulnerables a los efectos de los fenómenos climáticos y los deslizamientos de tierra. Las entrevistadas mencionaron que las sequías, las plagas y enfermedades de los cultivos aumentan la pobreza.
Entrevistada: ... ahorita como tardó la lluvia, pues tardamos en sembrar, apenas terminamos de sembrar (mujer de 23 años del barrio Cañada el Tecolote).
Entrevistada: … el tiempo de la siembra es en junio y julio, cuando llueve se siembra, pero ahorita como no hay lluvia, por eso las personas tienen que salir a buscar, porque uno tiene que comprar su maíz, para hacer de comer (mujer de 28 años del barrio Buena Vista).
La escasez de medios de vida es un factor generalizado de pobreza en el municipio, especialmente debido a los bajos niveles educativos de los jefes del hogar, la falta de un sector productivo que genere empleo y su incipiente actividad artesanal; esta última consiste en la elaboración de sombreros de palma con escaso mercado, las personas que elaboran sombreros compran la palma a vendedores de otras localidades cercanas.
La costura de balones es una actividad que aumenta la carga de trabajo de las mujeres, pues además de ayudar en la producción agrícola y forestal, ellas realizan trabajo doméstico y de cuidados, lo que impacta en su salud.
Entrevistada: … me dedico a la costura de balones, me pagan 18 pesos y me tardo tres horas en terminarlo, eso no me alcanza, a veces me pincho con la aguja y se me inflaman las manos, a veces me duele la espalda porque paso seis horas sentada. Me levanto muy temprano, elaboro tortillas, doy de comer a mis hermanos y padres, mi papá tiene diabetes y mi mamá padece de presión alta (mujer de 26 años del barrio Cañada el Tecolote).
Entrevistada: … No, en este caso no tengo ningún apoyo de nada, pues estoy así, nada más de lo que voy trabajando de coser balones y así, nada más con eso gano, pero tener apoyo del IMSS o Prospera, pues no, no tengo ese apoyo (mujer de 20 años del barrio de Tres Cruces).
Otros medios de vida son los programas sociales como Sembrando Vida y Beca para el Bienestar Benito Juárez de Educación Básica. Sin embargo, la mayoría de las mujeres entrevistadas mencionaron lo siguiente:
Entrevistadas: … mi niño recibe la beca de Benito Juárez, sólo cuatro veces he recibido, de ahí ya no recibo nada (mujer de 25 años del barrio Buena Vista)
.… tenemos el programa Sembrando Vida, vamos al terreno a sembrar árboles, nos tardamos mucho allá, regresamos muy tarde a casa, luego hay que preparar la comida y limpiar la casa, es muy pesado el trabajo en el programa porque no se deben morir los árboles, y si se mueren deben reponerse (mujer de 29 años del barrio 5 de mayo).
…el programa Sembrando Vida implica mucho trabajo y es apoyo y no es apoyo, porque una parte del recurso se utiliza para invertirlo, porque se deben tener 2,800 plantas vivas en un terreno de 2.5 has., pero aquí el detalle es la sequía, se mueren las plantas y hay que comprarlas, además de químicos y semillas. Quienes estamos en el programa se reforesta y siembra como pitaya y nanche, aunque los frutales no crecen aquí porque no hay agua (mujer de 22 años del barrio San Miguel).
En ese sentido, el trabajo de Hernández-Aguilar et al. (2023) enfatiza la falta de estudios que permitan medir la contribución de los programas sociales Pensión para Adultos Mayores, Becas Jóvenes Construyendo el Futuro y la Pensión para Personas Discapacitadas en el bienestar de las personas de comunidades rurales de la región mixteca de Oaxaca. Hernández-Aguilar et al. (2023) señalan que los programas sociales son esenciales para las familias rurales, debido a la falta de oportunidades, pero la desconfianza y la falta de documentos son barreras para acceder a los mismos.
La vinculación tierra-educación-empleo
La poca disponibilidad de tierras y la degradación de suelos, los bajos niveles de escolaridad y muy limitadas oportunidades de medios de vida no agropecuarias aumentan la pobreza de las personas del municipio. Los datos cualitativos reflejan que en entornos de extrema escasez y degradación de tierras para cultivar existe una mayor vulnerabilidad y frena la diversificación de la economía rural. Asimismo, los bajos niveles educativos de los habitantes no permiten interactuar con el mercado laboral mejor remunerado fuera del municipio. Esto se combina con bajo nivel de inversión privada en zonas rurales aisladas, y aunque las personas migran temporalmente, sus condiciones son muy limitadas, por lo que la migración temporal de ida y vuelta no contribuye a generar una ruta para salir de la pobreza. Estos resultados son consistentes con los hallazgos de Leroy et al. (2023) , Dobler-Morales et al. (2022) , Velasco y Cantellano (2021) , Bird et al. (2019) .
El sector educativo en la zona presenta barreras estructurales como la falta de infraestructura escolar, recursos humanos y materiales, aunado a las condiciones económicas, sociales, culturales, de infraestructura carretera, que impactan en la baja asistencia escolar; pocos niños de las familias pobres completan su educación secundaria y menos aún el bachillerato. El impacto de esto se multiplica por fuerzas estructurales en el mercado laboral, donde el abandono escolar da como resultado una población adolescente que no estudia ni trabaja por un salario, lo cual dificulta aún más la disminución de la pobreza y aumenta la vulnerabilidad al empobrecimiento.
A pesar del débil vínculo entre los tres factores planteados (tierra, educación y empleo), las familias del municipio establecen mecanismos para su sobrevivencia como ayuda de los miembros del hogar en la producción familiar de maíz, frijol y calabaza; compartir alimentos las familias extensas; recolectar plantas silvestres en temporadas de lluvia; comer dos veces los adultos y la niñez tres veces al día; migrar de forma temporal a las ciudades y emplearse en ocupaciones informales.
Conclusión
La reducción de la pobreza en San Simón Zahuatlán está muy limitada por el vínculo tierra-educación-empleo. La poca disponibilidad, degradación y erosión de la tierra obstaculizan los rendimientos de la agricultura, principal actividad familiar en la zona. La reducida diversificación productiva no proporciona fuentes de empleos para la gente local, por lo que las personas migran de forma temporal a otras ciudades del país. Asimismo, los bajos niveles educativos limitan las oportunidades de empleo, además de que los costos de la educación en todos los niveles escolares están fuera del alcance de la mayoría de los hogares, creando una trampa de pobreza de la que es más difícil salir.
Para revertir esta situación se requiere de un desarrollo territorial, de fuentes de demanda externa a la economía rural, por lo que la economía no agropecuaria puede ser una alternativa para reducir la pobreza. En este sentido, primero se requiere mejorar la comunicación y el acceso a estas comunidades para incentivar la movilidad de las personas. Segundo, atender las problemáticas elementales de los habitantes como la falta de infraestructura hídrica que garantice el agua potable; la inversión a través de programas sociales en los rubros de educación, salud y alimentación; impulsar al sector agropecuario mediante programas de mejora de suelos, cajete maíz, fertilizantes y variedad de semillas que tengan un mayor rendimiento, de tal forma que la producción sea suficiente para el consumo de las familias; incentivar la asociación de grupos de personas para un emprendimiento que pueda ser un catalizador de empleo de mano de obra en trabajos de mayor retorno, de tal forma que la generación de un producto o servicio sea beneficioso para la agrupación/organización de personas. En conclusión, se requieren de políticas públicas integrales que contribuyan a fortalecer los capitales: humano, físico, natural, financiero y social que mejoren las condiciones de vida de la población con mayores desventajas estructurales.










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