Luego de haber leído en Gaceta Médica de México el artículo «Factores asociados a dermatoporosis en una muestra de pacientes geriátricos en México»,1 llegamos a la conclusión de que el estudio representa una contribución a la salud para analizar e identificar dichos factores. Esta enfermedad dermatológica puede afectar la vida cotidiana de personas de edad avanzada, y pese a su importancia continúa siendo muy poco reconocida y estudiada por la práctica médica.
En cuanto a la dermatoporosis geriátrica en México, de acuerdo con el censo nacional de 2020, la población adulta mayor de 60 años constituye el 6.4%, lo que quiere decir que las enfermedades geriátricas, como la dermatoporosis, irán en aumento, ya que esta es un síndrome de fragilidad ante el envejecimiento cutáneo por pérdida de colágeno, ácido hialurónico, matriz extracelular y fibra elástica que principalmente afecta a las mujeres y se manifiesta por arrugas, manchas y pérdida de elasticidad en la piel.1
Las complicaciones que muestra esta enfermedad de insuficiencia cutánea crónica son graves para las personas adultas, como laceraciones en la piel, debido a la debilidad extrema que presentan los pacientes mayores de 60 años. Por ello, esto genera que la cicatrización de las heridas se vuelva más lenta debido a la edad. Otra complicación peligrosa es la presencia de hematomas disecantes profundos, dado que los vasos sanguíneos se vuelven frágiles y presentan sangrado masivo, ya que estas lesiones se manifiestan en las partes del cuerpo expuestas al sol.2 Por otro lado, el tratamiento para la dermatoporosis es la constante hidratación de la piel, así como también la administración tópica de retinoides y ácido hialurónico, y el consumo de vitaminas C y E.3
En conclusión, la dermatoporosis afecta a personas mayores de 60 años y el tratamiento de estas personas de la tercera edad es más complicado, además de que el personal galeno escasea y desconoce estas afecciones y cómo tratarlas. Esto provoca que no se identifique adecuadamente a los pacientes, que están en peligro y que muestran daños y lesiones precoces en la piel. Por ello, se aconseja a los profesionales de la medicina a especializarse y que promuevan estudios sobre cómo prevenir tempranamente esta afección y abordar la patología relacionada con la fragilidad cutánea.










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