Las calcificaciones mamarias son un hallazgo frecuente en la mastografía. Generalmente se deben a procesos benignos, pero en ocasiones pueden requerir de un abordaje más detallado como en la esclerosis de Mönckeberg (EM), que pueden ser predictoras de enfermedades vasculares cardiacas y periféricas, afectando principalmente las extremidades.
La esclerosis de Mönckeberg es una entidad cuya etiología es poco clara y su fisiopatología radica en la degeneración grasa de las células musculares lisas de la capa media, que posteriormente ocasiona degeneración hialina y se calcifica. Ocurre en vasos sanguíneos de mediano calibre de la glándula mamaria. Su incidencia se presenta en mujeres mayores de 50 años con enfermedades crónico-degenerativas.
En la mastografía, estas calcificaciones suelen ser lineales y paralelas, en un patrón que se denomina “vía de ferrocarril”, ya sean en forma focal o difusa.
Se trata de paciente femenino de 74 años con antecedente de diabetes mellitus tipo 2. Acude a mastografía de tamizaje. Se aprecian dos proyecciones, densidad mamaria tipo B, con un nódulo irregular hiperdenso de márgenes espiculados de 5.1 × 5.2 cm en sus ejes mayores y se aprecian calcificaciones lineales (Figuras 1 y 2). Se otorga categoría BI-RADS 5.

Figura 1: Mastografía bilateral. Proyección cráneo-caudal, se observan calcificaciones lineales en patrón de “vía de ferrocarril” en cuadrantes externos.

Figura 2: Mastografía bilateral. Proyección mediolateral oblicua en donde se observan calcificaciones lineales en patrón de “vía de ferrocarril” hacia cuadrantes externos.
No se deben subestimar estos patrones de calcificaciones, ya que pueden ser síntomas iniciales de alguna enfermedad arterial periférica.










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