Introducción
Entre las diferentes definiciones que existen sobre las remesas familiares, la más generalizada es aquella que las definen como “transferencias de recursos económicos provenientes del extranjero hacia nuestro país y que se lleva a cabo entre particulares. Estas remesas pueden ser monetarias que se asumen como el envío de dinero en efectivo, cheques o transferencias a miembros de hogares de un país a otro”. La otra parte se constituye de las remesas no monetarias1, mismas que se excluyen en el presente trabajo (BANXICO, 2017).
Los fondos monetarios enviados por los trabajadores residentes en el extranjero para sus familiares en México, conocidos como remesas monetarias, se configuran como un importante factor de dinamización de las economías locales y regionales. Su magnitud e importancia es tal, que se plantea que, sin la presencia de este flujo de divisas, dichas economías podrían colapsarse y entrar en un círculo de empobrecimiento extremo en tiempos de crisis (González, 2006). Esto ha desatado cierta polémica pues para algunos autores, las remesas no son necesariamente un factor de potenciación del crecimiento económico que se da a través del circuito ahorro-inversión, ya que la mayor parte de estas partidas tienen como destino el consumo y la reproducción familiar.
Estos recursos enviados por los trabajadores migrantes, se destacan por su tamaño y monto; por ejemplo, las remesas pasaron de representar 60 por ciento del total de las remuneraciones de todos los ocupados en México durante el primer trimestre de 2020 a ocupar 70 por ciento en el mismo primer trimestre de 2022 (Villanueva, 2022). Esto ha desatado cierta polémica debido a que los montos son muy elevados; desde que inició esta escalada en la captación, con frecuencia se empezó a cuestionar si en realidad todos estos recursos deberían ser considerados como remesas familiares, por lo que el Banco de México se ha dado a la tarea de contabilizar otro tipo de transferencias privadas (incluso aquellas relacionadas con actividades ilícitas, Tuirán et al., 2006).
Asimismo, las remesas monetarias han sido referenciadas de manera permanente en los discursos de la administración pública de México, por ejemplo; Vicente Fox (Presidente entre 2000 - 2006) en su discurso sobre el Programa Compromisos con el Paisano o Contigo en las Remesas, hacía destacar que las remesas eran recursos frescos que podrían incidir en el desarrollo y reducir la pobreza (Lozano, 2006). Otro expresidente Felipe Calderón (2006 - 2012) sostenía que los migrantes mexicanos eran un factor clave para reactivar la economía de Estados Unidos y por ende la de México, fue en su gestión que se propusieron medidas para lograr la tasa neta de cero por ciento en migración (Alarcón, 2015); por su parte el expresidente Enrique Peña Nieto (2012-2018) argumentaba que los migrantes mexicanos son generadores de grandes beneficios en términos de remesas y estuvo a favor del libre flujo de las mismas; en una extensión al problema de la migración centroamericana formuló el plan “Estás en tu casa” (SEGOB, 2015). Para la actual administración del presidente Andrés Manuel López Obrador (2018 - 2024) se han empleado frases de pleno reconocimiento y admiración a la migración y las remesas porque participan en la estabilidad macroeconómica, a la vez han sido amortiguadoras de la pobreza en millones de hogares en nuestro país, sobre todo en tiempos de la crisis sanitaria del Covid-19, al nivel de haberles colocado la palabra “benditas” (Mares, 2022).2
Estos antecedentes permiten ubicar la importancia que tienen las remesas como una fuente recurrente de recursos procedentes del exterior. En función de ello, este trabajo ha centrado la atención en el análisis del impacto que estas partidas tienen en los hogares receptores, específicamente como amortiguadoras de la pobreza. Por tanto, el objetivo central es evaluar el grado de contribución que estas partidas tienen en la mitigación de la pobreza en los hogares receptores. El documento presenta una visión panorámica sobre estos hogares receptores en el país y sus tendencias en los últimos años; en un segundo apartado, se hace referencia a la metodología y fuentes de información, que hicieron posible realizar el análisis a nivel de los hogares; mientras que en el tercero, se presenta de manera descriptiva al o a los sujeto (s) receptor o receptores de remesas residentes en los hogares, cuya información se basa en el módulo de vivienda contenido en el Censo de Población y Vivienda y Pobreza en (México 2020); un cuarto y último apartado gira en torno a los receptores de remesas y sus probabilidades de ser o no ser pobre de acuerdo con las dimensiones consideradas en la información México 2020; por último se encuentran las conclusiones.
Visión panorámica de los hogares receptores de remesas
La argumentación sobre las remesas en sentido microeconómico se centra en aquellos aspectos relacionados con el sostenimiento del consumo de los hogares, la mitigación de la pobreza y la desigualdad en la escala local y su posible uso en la creación de micronegocios, así como en los efectos multiplicadores que pueden tener en los ámbitos locales y regionales.
Una primera aproximación al tema sugiere la necesidad de identificar los niveles de los hogares que se asocian con la recepción de remesas. Con base en información reportada por Canales (2006) entre 1992 y 2006 el número de hogares receptores de remesas se había duplicado, y desde entonces la cifra ha seguido en ascenso, para el año 2016 los hogares que recibieron remesas se habían triplicado. En términos de población absoluta, y como un referente, en 2004 habitaban en los hogares migrantes 6.2 millones de personas, lo que representaba seis por ciento de la población del país.
En la Figura 1, se observa la evolución de los hogares receptores de remesas en porcentaje. A primera vista se observa un patrón irregular en los datos de recepción de remesas, con una fase inicial de crecimiento en la década de 1990, seguido de un periodo de estabilidad y nuevamente de crecimiento, que alcanzó su punto máximo en 2006 con 7.1 por ciento. Es muy probable que el freno de esta tendencia alcista tuvo como factor adverso la crisis económica de 2008-2009 en donde se manifestó una disminución en la recepción de éstas que llegó a niveles de cuatro por ciento, Aunque ya para 2020 volvieron a ascender y posicionarse al nivel de 5.1 por ciento de hogares receptores.

Fuentes: Ecuesta Nacional de Ocupación y Empleo, varios años.
Figura 1 Porcentaje de hogares receptores de remesas en México, 1992-2020
De acuerdo con información del Banco de México, Li Ng (2021) detalla que 1,039,851 hogares en el año 2000 recibieron remesas del extranjero (4.6 por ciento del total de hogares); en 2010 se registró un descenso para 1,038 hogares (3.6 por ciento del total de hogares); y en el año 2020 la cifra repuntó para alcanzar un total de 1,768,651 hogares (5.1 por ciento respecto al total de hogares).
Es importante destacar que, si bien el impacto de las remesas a nivel agregado puede ser limitado en términos de ámbitos sociales específicos, en lo que respecta a los hogares y familias receptoras es mucho mayor, puesto que juegan un papel crucial como apoyo y complemento del ingreso. En cuanto a la estructura social y los ámbitos de residencia, los hogares receptores tienden a concentrarse en ciertos estratos sociales y áreas geográficas (Canales, 2008). Por lo que, se podría afirmar que las remesas tienen un impacto significativo en el consumo de dichos hogares, ya que estos recursos benefician a 25 por ciento de los hogares con menores ingresos en el país.
En función de las cifras anteriores, se puede inferir que una porción creciente de hogares en todo el territorio nacional se ha vuelto dependiente de las remesas. Para estos hogares estas partidas representan una fuente de financiamiento importante. Aunado a ello, algunos estudios han demostrado que las familias destinan la mayor parte de estas remesas a la satisfacción de necesidades básicas, al gasto en vivienda, al pago de deudas y obligaciones, a mejoras de la comunidad y solamente una pequeña parte es destinada a la inversión productiva -principalmente en el sector agrícola y en menor medida al comercio y a las manufacturas- (IME, 2004). Acorde con Canales, este empleo de las remesas se traduce en un mayor bienestar para las familias, a la vez que generan un efecto multiplicador, aunque limitado, a nivel local, regional y nacional (Canales, 2006).
Una ampliación sobre el tema relacionado con el consumo de las familias basado en la recepción de remesas se puede encontrar en López et al. (2011), quien con base en información de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) indica que hay tres razones por las cuales el uso preferente de las remesas en consumo es beneficioso3:
El consumo básico es crucial para las familias de los migrantes, por lo tanto, las remesas contribuyen significativamente a la reducción de la pobreza.
El gasto en consumo también tiene efectos multiplicadores. El impacto de las remesas en el ámbito local es menor que a nivel regional y nacional, ya que parte de la demanda se desplaza hacia otras localidades o ciudades, muchas veces hacia zonas urbanas con mayor densidad de población y negocios.
Contribuye a mejorar la nutrición, la salud y la educación (estos rubros se incluyen como gastos en consumo), las remesas se invierten en capital humano, el cual es fundamental en el proceso de desarrollo de una región (o del país en general, si los miembros de la familia se mudan a otra). Esto es aún más importante si se considera que los hogares receptores de remesas tienen menos acceso a servicios de salud institucionales que otros.
En orden de relevancia las remesas se destinan principalmente al sustento de los hogares en la cobertura de los gastos necesarios para satisfacer las necesidades básicas (alimentación, vestimenta, salud, educación, transporte) y para la adquisición de algunos bienes de consumo duradero (BANXICO, 2018). La segunda prioridad es la vivienda, a la que también se destina una parte significativa de los envíos, con el objetivo de mejorarla y adecuar servicios básicos como electricidad, agua y drenaje. Por último, una proporción mínima de las familias utiliza estos recursos para el ahorro o inversiones productivas, lo que representa un bajo incentivo en las cadenas productivas del país, región o municipio receptores con alta emigración internacional, aunque no se puede negar que el consumo también es un gran motor del círculo virtuoso en las economías locales.
Existe una fuerte concentración en la recepción de remesas por entidad federativa, en donde las que más se benefician son: Michoacán de Ocampo, Jalisco, Guanajuato, Guerrero, Estado de México, Puebla, Oaxaca y Veracruz (véase la Figura 2)

Fuente: elaborado con cálculos propios a partir de información de Banxico.
Figura 2 Principales entidades federativas receptoras de remesas, 2020-2022
Durante el confinamiento por Covid-19 la relevancia de las remesas en los hogares que las reciben estuvo presente. Esto se observa en la Tabla 1 en donde se observa la distribución por entidad federativa de las remesas para los años de 2020 a 2022, donde casi la mitad de las entidades mostraron reducciones en la recepción de remesas aunque éstas no fueron significativas. El estado de Guerrero fue quien registró la mayor disminución de 2.2 por ciento y contrariamente el estado de Chiapas fue el que dio un importante salto en la recepción de estas partidas, al considerar a estas diez entidades que son las principales receptoras, en estos tres años arrojaron una tasa de crecimiento de 1.98 por ciento. En lo global la cifra de remesas totales reportadas entre los años 2020 y 2022 registraron un aumento de 29.16 por ciento en los hogares receptores; mientras que en la diez entidades consideras como las principales receptoras arrojaron un incremento por encima de éste, el cual fue de 33.6 por ciento.
Es importante destacar que las entidades que han presentado mayor tradición migratoria en su historia son las que obtuvieron los valores más altos de las remesas, así para 2021, en las primeras diez entidades se concentró 60 por ciento de las mismas. Destacan los casos de Michoacán y Guanajuato que concentraron 10.8 y 9.4 por ciento respecto al total.
Por otro lado, en el afán de mostrar que hay diferencias importantes en cuanto a las entidades que captan la mayor parte de las remesas, se seleccionaron aquellas que captan la menor cantidad de éstas. Esto nos permite afirmar que en todo el país hay hogares que reciben remesas pero la cantidad y montos que cada entidad recibe varían significativamente, por lo que el impacto de las remesas a lo extenso del país es diferenciado. En la Figura 3 se presentan las entidades que reciben menos remesas, que en su mayoría no alcanzan a llegar a uno por ciento (ver Figura 3).

Fuente: elaboración propia con base en información de Banxico.
Figura 3 Entidades federativas que recibieron la menor cantidad de remesas en el país, 2022-2022
De esta manera se observa que entidades como Baja California Sur, Campeche, Quintana Roo, Tlaxcala, Yucatán, Tabasco y Colima perciben remesas por debajo de uno por ciento mientras que otras entidades como son Aguscalientes, Nayarit y Sonora si bien también son receptores, no alcanzan a percibir dos por ciento del total de las remesas captadas en el país.
De esta manera se ha elaborado la Tabla 1. En el se presentan datos sobre las principales entidades receptores y las variaciones que se tiene de la captación de ésta entre 2020 y 2021.
Tabla 1 Distribución del dinero proveniente del extranjero en los hogares, por entidad federativa*
| Entidad | Absoluto 2020-I |
Absoluto 2021-I |
Participación porcentual 2020 |
Participación porcentual 2021 |
Diferencia |
|---|---|---|---|---|---|
| Michoacán de Ocampo | 129,397 | 150,361 | 10.8 | 12.4 | 1.6 |
| Guanajuato | 112,277 | 101,620 | 9.4 | 8.4 | -1.0 |
| Jalisco | 68,429 | 86,355 | 5.7 | 7.1 | 1.4 |
| Tamaulipas | 72,444 | 62,771 | 6.1 | 5.2 | -0.9 |
| Zacatecas | 70,779 | 59,889 | 5.9 | 4.9 | -1.0 |
| Oaxaca | 53,580 | 57,133 | 4.5 | 4.7 | 0.2 |
| Chihuahua | 52,850 | 55,237 | 4.4 | 4.6 | 0.1 |
| San Luis Potosí | 42,957 | 49,613 | 3.6 | 4.1 | 0.5 |
| Guerrero | 74,150 | 49,123 | 6.2 | 4.1 | -2.2 |
| Baja California | 33,489 | 47,534 | 2.8 | 3.9 | 1.1 |
| Nuevo León | 29,096 | 45,089 | 2.4 | 3.7 | 1.3 |
| Durango | 61,241 | 42,928 | 5.1 | 3.5 | -1.6 |
| México | 39,743 | 37,401 | 3.3 | 3.1 | -0.2 |
| Puebla | 40,572 | 36,089 | 3.4 | 3.0 | -0.4 |
| Hidalgo | 35,451 | 35,546 | 3.0 | 2.9 | 0.0 |
| Sinaloa | 38,606 | 35,472 | 3.2 | 2.9 | -0.3 |
| Veracruz | 24,614 | 34,881 | 2.1 | 2.9 | 0.8 |
| Nayarit | 37,775 | 32,250 | 3.2 | 2.7 | -0.5 |
| Sonora | 23,029 | 29,208 | 1.9 | 2.4 | 0.5 |
| Chiapas | 15,857 | 28,737 | 1.3 | 2.4 | 1.0 |
| Coahuila de Zaragoza | 24,340 | 20,866 | 2.0 | 1.7 | -0.3 |
| Distrito Federal | 12,945 | 20,839 | 1.1 | 1.7 | 0.6 |
| Querétaro | 23,512 | 16,203 | 2.0 | 1.3 | -0.6 |
| Colima | 15,030 | 14,388 | 1.3 | 1.2 | -0.1 |
| Morelos | 10,298 | 13,767 | 0.9 | 1.1 | 0.3 |
| Quintana Roo | 5,948 | 9,874 | 0.5 | 0.8 | 0.3 |
| Aguascalientes | 8,821 | 9,869 | 0.7 | 0.8 | 0.1 |
| Yucatán | 12,989 | 8,731 | 1.1 | 0.7 | -0.4 |
| Tlaxcala | 9,682 | 5,958 | 0.8 | 0.5 | -0.3 |
| Baja California Sur | 6,347 | 5,038 | 0.5 | 0.4 | -0.1 |
| Tabasco | 5,280 | 4,293 | 0.4 | 0.4 | -0.1 |
| Campeche | 2,687 | 4,026 | 0.2 | 0.3 | 0.1 |
| Total | 1,194,215 | 1,211,089 | 100.0 | 100.0 | 0.0 |
*La pregunta fue: ¿En los últimos tres meses ... ha recibido (o le enviaron) apoyo económico de alguien que vive y/o trabaja en el extranjero?
Fuente: INEGI, Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI (primer trimestre 2020-2021).
Aspectos metodológicos
En este apartado se exponen los detalles metodológicos que habrán de permitir explicar el grado en que las remesas sirven como apoyo, sobre todo en los hogares receptores de remesas en pobreza, a partir del diseño de un modelo de corte transversal de regresión logística binaria, con su respectiva interpretación de los momios.
La base de explicación se ubicó en el hogar nuclear, para ello se tomó al Censo de Población y Vivienda de 2020 como la principal fuente de información, específicamente en su módulo de vivienda, para la información particularmente aquella que concierne a la migración, a las remesas y a los indicadores de la vivienda.4 La otra fuente de información correspondió a la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, también de INEGI.
La base muestral se separó en dos grupos. El primero correspondió a una muestra ponderada integrada por 1,167,835 hogares receptores de remesas, que sirvió para realizar el apartado descriptivo. El segundo grupo se compuso de una muestra no ponderada de 170,637 hogares, mediante la cual se estimaron los momios o probabilidades de que los hogares receptores de remesas monetarias se reconozcan como: hogar pobre u hogar no pobre (Tabla 2).
Tabla 2 Base muestral. Hogares receptores de remesas en condición de pobreza, o no
| Clasificación | Frecuencia (ponderada) |
Clasificación | Frecuencia (No ponderada) |
|
|---|---|---|---|---|
| Pobre | 755,711 | Pobre | 128,502 | |
| No pobre | 412,124 | No pobre | 42,135 | |
| Total | 1,167,835 | Total | 170,637 |
Fuente: elaboración propia con base en INEGI, 2021.
La variable dependiente de este ejercicio corresponde a hogares receptores de remesas en pobreza, o fuera de la pobreza. En este sentido el criterio de clasificación de CONEVAL nos ha permitido ubicar a los hogares en pobreza mediante el siguiente criterio: una familia de cuatro personas se encuentra actualmente en situación de pobreza por ingresos si su ingreso mensual es inferior a $11,290.805 (CONEVAL, S/F).
Por tanto, lo conducente fue determinar el porcentaje de hogares que reciben dinero desde el exterior -por tamaño de la localidad-, adicionalmente, se buscó identificar en qué rango de ingreso total se encuentran estos hogares, y de esta manera ubicarlos en su condición de pobreza. No obstante, este criterio puede parecer arbitrario, nos ha permitido crear una base de clasificación.
Con esto, los hogares fueron clasificados según el tamaño del ingreso6:
Hogares con ingresos menores a 11,300 pesos se consideran en pobreza (1)
Hogares con ingresos superiores, o igual, a 11,300 peso se consideran no pobres (0)
Mediante la relación entre el ingreso total mensual por hogar del Censo de población y el contenido de la ENOE que identifica a los hogares que han recibido dinero desde el exterior -en los últimos tres meses-, se codificó y filtró la información mediante una variable dummy con el ingreso total mensual, para hacer posible la descripción de los determinantes o variables exógenas del modelo (ver Tabla 3).
Tabla 3 Dimensiones para la codificación de las variables exógenas
| Dimensión | Variable/indicador | Dimensión | Variable/indicador | |||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Hogar | Nuclear (referencia) | Tecnología en la vivienda | Vivienda con computadora, laptop y tablet | Sí (Referencia) | ||||
| Ampliado | No | |||||||
| Hogar | Unipersonal | Vivienda con teléfono fijo | Sí (Referencia) | |||||
| Otros | No | |||||||
| Demográficas | Sexo | Hombre (referencia) | Vivienda con teléfono celular | Sí (Referencia) | ||||
| Mujer | NO | |||||||
| 70 o más años (referencia) | Vivienda con internet | Sí (Referencia) | ||||||
| Edad del jefe | 50 a 69 años | No | ||||||
| 30 a 49 años | Hambre | Se quedaron sin comida | Sí (Referencia) | |||||
| 12 a 29 años | No | |||||||
| Servicios a la vivienda | Tenencia de electricidad | Sí (Referencia) | Sintieron hambre y no comieron | Sí (Referencia) | ||||
| No | No | |||||||
| Tenencia de agua | Sí (Referencia) | Contexto geográfico | Tamaño de localidad | Rural | ||||
| No | Urbano | |||||||
| Drenaje en la red pública | Sí (Referencia) | Región | Tradicional (Referencia) | |||||
| No | Norte | |||||||
| Tenencia de la vivienda | Propietario (Referencia) | Centro | ||||||
| Otra persona | Sur | |||||||
| Escrituras en la vivienda | Sí tiene | |||||||
| No tiene | ||||||||
| Forma de tenencia de la vivienda | Forma de adquisición de la vivienda | Construida- autoconstruida | ||||||
| Heredada y otra | ||||||||
| Financiamiento para compra o construir | Recursos propios (Referencia) | |||||||
| INFONAVIT, FOVISSTE, PEMEX, FONAPO | ||||||||
| Un Banco | ||||||||
| Otro | ||||||||
Fuente: elaboración propia.
El modelo de regresión logística binaria se realizó mediante el planteamiento de la ecuación siguiente (1):
Las dimensiones y variables de la Tabla 3 se describen de la siguiente manera:
Dimensión: Hogar
Dimensión: demográfica.
X2 = Sexo (hombre-mujer)
X3 = Edad (70 o más años (referencia), 50 a 69 años, 30 a 49 años, 12 a 29 años).
Dimensión: servicios en la vivienda
X4 = Tenencia de electricidad (sí, no).
X5 = Tenencia de agua (sí, no).
X6 = Drenaje en la red pública (sí, no).
Dimensión: tenencia de la vivienda
X7.= Tenencia de la vivienda.
X8.= Escrituras en la vivienda (sí, no).
X9.= Forma de adquisición de la vivienda (Comprada (Referencia), Construida-autoconstruida, Heredada y otra).
X10.= Financiamiento para compra o construir (Recursos propios (Referencia), INFONAVIT, FOVISSTE, PEMEX, FONAPO, Un Banco y Otro).
Dimensión: Tecnología en la vivienda
X11 = Vivienda con computadora, laptop y Tablet (sí, no).
X12 = Vivienda con teléfono fijo (sí, no).
X13 = Vivienda con teléfono celular (sí, no).
X14.= Vivienda con internet (sí, no).
Dimensión: Hambre
Dimensión: Contexto geográfico
X17= Tamaño de localidad (rural, urbano).
X18= región (Tradicional (Referencia), Norte, Centro, Sur).7
La razón de momios (RM) está basada en Fragoso (2016) bajo la siguiente situación:
RM = 1, sugiere que los momios son iguales, lo cual se interpreta que no hay asociación entre las variables.
RM > 1, indica que el momio para adoptar la condición de pobreza y estar expuesto al factor de riesgo es mayor que el momio equivalente a contar con la condición de pobreza y no estar expuesto (no pobre).
RM < 1, significa que el momio correspondiente a asumir la condición de pobreza y estar expuesto al factor de riesgo es menor que el momio respectivo a contar con la condición de pobreza y no estar expuesto (no pobre).
Impacto microeconómico de las remesas en los hogares receptores de remesas, análisis por dimensiones
Probabilidades de ser o no pobres por parte de los hogares receptores de remesas
A partir de las siete dimensiones que han sido presentadas con anterioridad se ha realizado el análisis e interpretación de los resultados derivados de la regresión logística, el concentrado de resultados se puede visualizar en el Anexo 1. De esta manera, y dadas las variables de cada dimensión ha sido posible determinar la probabilidad de que un hogar receptor de remesas se observe en condición, o no, de pobreza. Se estimó, entonces, que 64 por ciento de los residentes en los hogares de migrantes y receptores de remesas se ubican en condición de pobreza.
Respecto al tipo de hogar hay cuatro categorías básicas: nuclear, ampliado, unipersonal y otros. Los resultados muestran que para los hogares de tipo nuclear y ampliado disminuye la probabilidad de caer en situación de pobreza, una explicación proviene por el hecho de que las redes de apoyo familiar y social constituyen una fuente adicional de recursos materiales, emocionales, psicológicos y de servicios, que pueden utilizarse para hacer frente a diversas situaciones de riesgo, como la falta de dinero o empleo en situaciones de pobreza (Mendiara, 2013).
A diferencia de los hogares unipersonales los cuales tienen 2.3 veces más probabilidades de encontrarse en situación de pobreza en comparación con el hogar nuclear (de referencia), y esto sucede incluso ante la recepción de remesas. En tanto, para la categoría otros, la probabilidad es de 27.9 por ciento. Estos tipos de hogares son por tanto más vulnerables, lo que indica que las remesas no son suficientes para amortiguar su condición de pobreza. Estamos ante hogares que carecen de estos elementos de apoyo para hacer frente a situaciones adversas o emergencias.
Respecto a los componentes demográficos, una revisión a la condición por género muestra que la probabilidad de ubicarse en condición de pobreza es más amplia en el sexo femenino, categoría que se separa en 47 por ciento respecto a los varones. Los resultados son interesantes toda vez que acorde con algunos estudios las mujeres son las principales receptoras de remesas en México (BID, 2023). Sin embargo, las remesas no siempre empoderan a las mujeres que se quedan en el país y que son el sustento de millones de hogares en el territorio nacional (Lugo, 2022). También destaca el hecho de que cada vez hay más varones que reciben dinero del exterior, pero se encuentran en condiciones de pobreza.
La edad juega un papel importante en la probabilidad de encontrarse en situación de pobreza, así como en la posibilidad de recibir remesas desde el exterior. Los resultados muestran que las personas con edad entre los 12 y 29 años tienen menor posibilidad de recibir apoyo económico desde el exterior en comparación con las personas mayores. Adicionalmente, la población entre 50 y 69 años, al recibir remesas, reduce su probabilidad de encontrarse en condición de pobreza en 0.622. Para la población entre 30 y 49 años, la reducción de la posibilidad de ubicarse dentro de la pobreza es de 0.551.
Estos resultados respecto a la edad coinciden con los comentarios de otras fuentes que indican que, en México los adultos mayores con familiares en el extranjero tienen más probabilidades de recibir ayuda financiera y mitigar la pobreza, mientras que los jóvenes tienen menos probabilidades de recibir apoyo económico externo y, por ende, se ubican en mayor medida dentro de los indicadores de pobreza (Cruz, 2020; BBVA y CONAPO, 2020).
La dotación de servicios básicos para los hogares es un derecho constitucional, estos incluyen: el suministro de agua potable, drenaje, alcantarillado y tecnología hídrica -puede incluir servicio telefónico- (GOB, 2019).8 Acorde con la ley General de Población el Estado debe garantizar el acceso a los servicios básicos de los hogares en México, lo cual en muchos lugares dista de ser una realidad. La falta de estos puede asociarse con la probabilidad de que un hogar se catalogue en estado de pobreza, de manera que la recepción de remesas no garantiza el acceso a estos servicios, pero si mejora la posibilidad de acceder a los mismos.
Respecto a los hogares que en México reciben remesas, la evidencia sugiere que su acceso a los servicios mencionados es mayor en comparación con aquellos que no reciben remesas (Mora y Arellano, 2016).
La probabilidad de que un hogar pueda ubicarse en condición de pobreza puede alterarse respecto al tipo de servicio que haga falta en los mismos. Así, por ejemplo, los hogares sin servicio de electricidad tienen una probabilidad de 3.8 por ciento superior en comparación con aquellos que sí la disponen. Asimismo, ser pobre y carecer de agua aumenta en un 14.5 por ciento en comparación con aquellos que sí la tienen. Otro caso está en el acceso al drenaje público, los hogares que no cuentan con este servicio incrementan en 19.5 por ciento su probabilidad de situarse dentro de la pobreza.
Una dimensión importante dentro de la composición de probabilidad para identificar a los hogares en el umbral de la pobreza es la forma de la tenencia de la vivienda. Con base constitucional, los lineamientos derivados desde la Cámara de Diputados Federal señalan:
…cada familia tiene derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. La ley establecerá los instrumentos y apoyos necesarios para lograr este objetivo. Los niños y niñas tienen derecho a la satisfacción de sus necesidades de alimentación, salud, educación y recreación saludable para su desarrollo integral (DOF, 2021).
Desde la parte que corresponde al tipo de tenencia de la vivienda del Anexo 1 se destacan algunas condiciones. Un hogar receptor de remesas, en pobreza, incrementa la probabilidad de no ser propietario de una vivienda (8.5 por ciento). Los hogares receptores de remesas que no cuentan con escrituración de su vivienda aumentan su probabilidad de situarse en condición de pobreza en 7.1 por ciento en comparación con aquellos que sí la tienen. Un dato interesante es el hecho de que, para los hogares receptores de remesas, aún en condición de pobreza, aumenta la probabilidad de obtener una vivienda mediante la autoconstrucción con un valor de 19.4 por ciento.9
Los hogares que pueden obtener una vivienda propia a partir del financiamiento de las instancias públicas o privadas, son escasos. En este sentido, el financiamiento para la vivienda a través de los canales formales tiene probabilidades negativas; para El Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (INFONAVIT), Fondo de la Vivienda del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (FOVISSSTE), Petróleos Mexicanos (PEMEX), Fondo Nacional de Habitaciones Populares (FONHAPO) el dato es de 0.623; para financiamiento bancario 0.586; y otras fuentes, 0.851. Esto indica un proceso de exclusión de los sistemas financieros y formales hacia los hogares receptores de remesas, en pobreza.10
Una tendencia mundial es el acceso a los servicios tecnológicos dentro de los hogares, los cuales permiten el acceso a la intercomunicación en tiempo real entre lugares distantes, lo cual es primordial para los hogares migrantes. La fase de confinamiento por Covid-19 provocó que las comunicaciones virtuales, o híbridas, se volvieron más comunes y esto ha incrementado la necesidad de contar con dispositivos de conectividad. Una de las dimensiones que ha sido incorporada, en este estudio, para evaluar la probabilidad de pertenecer al ámbito de la pobreza es precisamente el acceso a tecnologías dentro de las viviendas.
Los datos del Anexo 1, al respecto, denotan la existencia de una brecha digital entre los hogares mexicanos que reciben remesas, misma que condiciona fuertemente la posibilidad de ser pobre, o no (CIAPEM, 2021). Así, se observa que los hogares que carecen de equipo de cómputo, laptops o tabletas aumentaron la probabilidad de encontrarse en situación de pobreza, en comparación con aquellos que sí contaban algún tipo de dispositivo.
De manera complementaria, tenemos que los hogares con carencia de servicio de telefonía fija aumentan la probabilidad de vivir en la pobreza en diez por ciento, pero el dato alarmante está en la telefonía móvil puesto que la carencia de este servicio incrementa la probabilidad de pobreza en 77 por ciento en comparación con aquellos hogares que sí cuentan con acceso a este servicio. Caso similar se encuentra en el caso de no disponer el servicio de internet que eleva la probabilidad en 53.1.
Un dato relevante para tipificar el umbral de la pobreza refiere a la alimentación y el hambre. Así, en el informe resultante de la Conferencia sobre Hambre, Pobreza y Migración del Programa Mundial de Alimentos se resaltó la importancia de abordar la exclusión social asociada con la falta de alimentos y la pobreza (WFP, 2011). Esta dimensión ha sido ingresada en el presente análisis en referencia a los hogares donde se ha carecido de alimentos y existen la sensación de hambre. En ambos casos los coeficientes son negativos, lo que significa que existe una relación inversa entre la falta de alimentos y la sensación de hambre, y la pobreza (aunque, desde una perspectiva lógica debería ser, al contrario; sin embargo, los coeficientes son consistentes con los procesos de exclusión en el acceso a los alimentos y la pobreza). Esto reafirma el hecho de que las remesas pueden mitigar en parte las condiciones de pobreza, ya se había explicado que el mayor uso de las mismas está en el gasto corriente familiar, entonces queda que la pobreza existente en dichos hogares se relaciona más con la pobreza de patrimonio y de oportunidades, más que alimentaria.
La última dimensión analizada refiere al contexto geográfico al que pertenecen los hogares que reciben remesas, en tal caso puede significar que el uso de las remesas es diferente dadas las condiciones entre lo rural y lo urbano, o entre la posición geográfica norte, centro, sur. Para el primer caso se observa que si una localidad urbana recibe remesas su condición de pobreza disminuye en comparación con las localidades rurales.
Por el lado de las regiones migratorias, se destaca que en la región del norte la probabilidad de ser un hogar pobre disminuye significativamente con la recepción de remesas para un valor de 0.946. En contraste, la región centro aumenta la probabilidad ubicándose en un margen de 25.1 por ciento; para la región sur el dato es superior y alcanza 51.1 por ciento. Esto parece coincidir con los argumentos del CONEVAL, que sostiene que la región del sur-sureste de México continúa teniendo los mayores niveles y heterogeneidad en la incidencia de la pobreza por ingresos (CONEVAL, 2010). Es decir, la incidencia de la pobreza en capacidades tiene una distribución espacial similar a la pobreza alimentaria, pero con niveles de intensidad más altos, y en este caso se relaciona con el tema de las viviendas receptoras de remesas desde el extranjero.
Con todo el análisis presentado ha sido posible ubicar de manera descriptiva la relación existente entre las remesas recibidas por los hogares y su condición probable de pobreza, en función de las diferentes dimensiones que componen el parámetro de la pobreza.
A diferencia de otros países, para el caso de México la migración internacional implica la posibilidad de que los hogares marginados puedan mejorar sus capacidades de consumo y tenencia de patrimonio; en virtud de las condiciones territoriales, el acceso a servicios básicos y tecnológicos, así como por los factores demográficos y tipo de tenencia de la vivienda.
Acorde con Mora et al. (2028) existe una reducción de 30 por ciento en las tasas de pobreza para un hogar receptor de remesas en comparación con uno que no las recibe. Pero, también señala que a veces los efectos de las remesas en los hogares rurales son significativos, aunque los resultados sobre su impacto en el bienestar de los hogares son algo ambiguos.
Con todo, el resultado final nos conduce a señalar la existencia de una paradoja de las remesas, que se observa sobre todo en la fase post pandemia; porque por un lado se han elevado las tasas de la migración y con ello también se ha elevado el número de hogares que captan las remesas, pero, no ha sido posible superar el umbral de la pobreza. En gran medida explicada la situación por la carencia de políticas nacionales y regionales efectivas para conducir las remesas en pro del desarrollo de las localidades. Así, por ejemplo, no existe el uso de las remesas en la generación de cadenas de valor o para contribuir a las cadenas productivas locales (Osorio y Vargas, 2008).
Para respaldar nuestras anotaciones tenemos la siguiente cita extraída de un estudio de Mora et al. (2018):
Si bien las remesas son un factor que mejora los indicadores de pobreza, no debería ser la única fuente de ingresos que lo hiciera. Los hogares que reciben transferencias (remesas nacionales) de otros hogares dentro del país no mejoraron su situación de pobreza durante los años que comprende este estudio, lo cual muestra el terrible panorama al que dichos hogares están sujetos. Ello se puede explicar por los problemas económicos que ha presentado el país en los últimos años y que no han permitido, ni con la alternativa (Mora et al., 2018: 237).
Discusión de los hallazgos y resultados
Con los resultados derivados de este trabajo se busca contribuir al estudio del impacto microeconómico que tienen las remesas que envían los connacionales desde los Estados Unidos de Norteamérica, en la atenuación de la pobreza en los hogares receptores de éstas. Se ha destaca la importancia que tienen las remesas en el sostenimiento de muchos hogares del país en el entorno macroeconómico, lo que ha generado controversias en los discursos oficiales pues han colocado a estos capitales en condiciones de recursos necesarios, incluso “benditos”.
Por el lado macroeconómico destaca el hecho de que, no obstante, la crisis sanitaria por Covid-19 las remesas han presentado una tendencia ascendente, situación que se refleja en el incremento de hogares receptores los cuales fueron de alrededor de 650 mil desde el año de 1995, para alcanzar su porcentaje más alto en 2006 con siete por ciento de los hogares mexicanos; sin embargo, con la crisis de 2008, disminuyó su participación; su tendencia alcista quedó evidenciada cuando en 2020 comprendieron 5.1 por ciento del total nacional de hogares. Este incremento de las remesas también se ha visto reflejado en el porcentaje del PIB del país, ya que pasó de un valor cercano a cero por ciento en 1995 a dos por ciento en 2020. Y con ello, superaron los datos de ingreso corriente proveniente de la inversión extranjera directa y el turismo.
Los resultados de la regresión logística muestran una fuerte separación entre los hogares conforme a las dimensiones con las que se ha trabajado: hogar, demográfica, servicios, tenencia de la vivienda, tecnología, hambre, geográfica. Así, los hogares ampliados y compuestos son los que presentan un mayor porcentaje de recepción de remesas, aunque se observa una fuerte probabilidad de incurrir en ambientes de pobreza, incluso si reciben remesas.
Respecto a otras dimensiones de estudio se observa que las mujeres son las principales receptoras y administradoras de las remesas; sin embargo, la probabilidad de permanecer en condición de pobreza es mayor en relación con el lado masculino. La población joven tiene menor acceso a los recursos de las remesas, las cuales se concentran en la población mayor, no obstante, esto no afecta en la disminución de su estado de pobreza.
En cuanto a la dotación de servicios, resulta que los hogares en situación de pobreza padecen de la ausencia de los servicios básicos, a pesar de recibir remesas. Esta situación también se percibe en la forma de tenencia de la vivienda pues este tipo de hogares difícilmente disponen de vivienda propia o en su defecto carece de escrituración la misma. La autoconstrucción es la manera más empleada para hacerse de una casa, puesto que el acceso de financiamientos públicos o privados están restringidos.
El acceso a la tecnología se ha tomado como un elemento importante para evaluar la desigualdad entre los hogares, al respecto se tiene que los hogares en pobreza y que reciben remesas tienen dificultades para acceder a las tecnologías de la información, lo mismo que a dispositivos electrónicos.
En la dimensión que se tuvo un efecto favorable, ésta se relaciona con la alimentación y la recepción de remesas, los datos revelan que los hogares que no tuvieron suficiencia de alimentos y padecieron la sensación de hambre fueron muy pocos.
Por el lado geográfico, los resultados muestran que la probabilidad de localizar un hogar en pobreza es mayor en zonas rurales en comparación con los hogares de áreas urbanas. Sin embargo, al referirnos a las regiones receptoras de remesas que coinciden con las regiones migratorias de carácter internacional, se observa que la mayor pobreza se encuentra en el sur del país, seguido por el centro y en menor medida el norte.
En conclusión, que a pesar de que se trate de hogares que reciben remesas, esto no es decisivo para eliminar su condición de pobreza, o en otras palabras el impacto que las remesas tienen en el combate a la pobreza es limitado.










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