Sr. Editor:
La obesidad en el mundo es un problema sanitario relevante. Esta patología es causa de diversas enfermedades asociadas. Los datos de la Organización Panamericana de la Salud indican que, en 2021, la obesidad fue causa de 2.8 millones de muertes por enfermedades no transmisibles en las Américas1. Además, el reporte menciona que se ha triplicado la cifra en los últimos 50 años y que el 62.5% de nuestra población sufre esta afección1. Por tanto, es relevante conocer los factores que influyen en la obesidad.
Un factor que ha sido objeto de diversos estudios en todo el mundo es el deseo intenso de comer, que se entiende como el detonante de la consecuente obesidad. En este contexto, el artículo «Deseo intenso de comer: estandarización del Food Cravings Questionnaire-State en México»2 buscó estandarizar el FCQ-S (medición el estado de intensidad del deseo de ingerir un alimento específico) con una población de 1059 adultos, en los años 2018-2019, en la Ciudad de México. Se obtuvieron resultados satisfactorios en validez, confiabilidad y adaptabilidad a la población adulta mexicana.
Una acotación a esta valiosa investigación2 es que, si bien el FCQ-S se ha aplicado en diversas partes del mundo, siempre fue por debajo de 1000 personas, por lo que es de suma valía esta considerable ampliación del margen de población.
A partir de este artículo2, una línea indagatoria interesante podría ser medir el FCQ-S nuevamente después de la pandemia. En Perú, por ejemplo, entre 2020 y 2021, la ansiedad tuvo una prevalencia del 36.4%, la depresión del 26.6%, el estrés del 44.2% y el trastorno por estrés postraumático del 5.9%3. Tales indicadores, sin duda alguna, tienen una significancia transversal con algunos componentes evaluados en esta investigación2, como la pérdida de control y el deseo intenso.













