20Sobre la etnobiología y sus marcos de trabajo en México. Comentarios al libro editado por Nemer Narchi Narchi y Felipe Ruan Soto«El Pulgarcito de América». El caso de las poblaciones indígenas y campesinas de El Salvador 
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Revista pueblos y fronteras digital

 ISSN 1870-4115

Rev. pueblos front. digit. vol.20  San Cristóbal de Las Casas  2025   22--2025

https://doi.org/10.22201/cimsur.18704115e.2025.v20.789 

Reseñas

Etnografía, ornitología y la cosmovisión de una curandera maya tsotsil

Ethnography, Orinthology and the Spiritual Worldview of a Tsotsil Maya Healer

1California State University, Chico, Estados Unidos slewis2@csuchico.edu

Méndez Pérez, Maruch; Rus, Diane. 2023. Ch’ul-Mut. Sacred Bird Messengers of the Chamula Maya. Albuquerque: University of New Mexico Press, ISBN: 9780826365132. ISBN: 9780826365149.


Resumen

En esta notable obra colaborativa, Diane Rus comparte la visión espiritual del mundo de su amiga y curandera tradicional Maruch Méndez. Las aves mensajeras ocupan un lugar central en la vida y la práctica de Méndez, conectándola con una fascinación panmaya por las aves, en su rol tanto sagrado como profano, que se remonta a muchos siglos atrás. Este retrato único de una curandera muy respetada de San Juan Chamula, un municipio de Chiapas, México, establece un nuevo estándar para la práctica etnográfica y el entendimiento intercultural.

Palabras clave: etnografía; ornitología; medicina tradicional; costumbres y tradiciones

Abstract

In this remarkable work of collaboration, Diane Rus shares the spiritual worldview of her friend and traditional healer, Maruch Méndez. Messenger birds are at the center of Méndez’s life and practice, connecting her with a Pan-Maya fascination with birds, both sacred and profane, that dates back many centuries. This unique portrait of a highly respected woman healer from Chamula sets a new standard for ethnographic practice and cross-cultural understanding.

Key words: ethnography; ornithology; traditional medicine; customs and traditions

Este libro bellamente ilustrado se resiste a una clasificación fácil. Es una obra de etnoornitología, pero también de biográfica y autobiográfica. Se nutre de la arqueología y la historia, de la historia del arte y la fotografía. Pero, sobre todo, es un fascinante trabajo de colaboración entre Diane Rus, su comadre y amiga tsotsil Maruch Méndez Pérez, la lingüista y amiga de Rus, la Dra. Margarita Martínez Pérez, y el fotógrafo de la naturaleza chiapaneca Jorge Silva Rivera.

Ch’ul-Mut se publicó en 2023, cuarenta años después de la publicación de otro libro colaborativo en el que participaron una etnógrafa, Elisabeth Burgos-Debray, y una mujer indígena, Rigoberta Menchú. Las circunstancias únicas y las controversias que rodean el clásico texto testimonial Me llamo Rigoberta Menchú y así me nació la conciencia son bien conocidas (Burgos-Debray, 1983).1 Rigoberta Menchú era entonces una joven cuya huida de Guatemala y su viaje a París habían sido organizados por una organización política. Traumatizada por la guerra y el impacto devastador que esta había tenido en su familia más cercana, fue entrevistada en un apartamento de París por una antropóloga que acababa de conocer, Elisabeth Burgos-Debray. El testimonio más famoso del mundo se elaboró a partir de las conversaciones que tuvieron lugar durante los días siguientes. Tras la publicación del libro en 1983, surgieron preguntas sobre la autoría, la representación y la veracidad. ¿Era realmente un libro colaborativo? Si era así, ¿por qué solo aparecía el nombre de Burgos en la portada? ¿Era el producto final una biografía o un testimonio colectivo? ¿O era mejor considerarlo un documento político, destinado a llamar la atención del mundo sobre el genocidio perpetrado por el ejército guatemalteco? Dado que el libro planteaba dudas sobre si Menchú se expresaba con soltura en español, ¿se entendían siquiera las dos mujeres? El escrutinio se intensificó tras la publicación en 1999 del libro de David Stoll Rigoberta Menchú y la historia de todos los guatemaltecos pobres (Stoll, 2008[1999]).

Ch’ul-Mut despeja cualquier duda sobre la autoría, la representación y la colaboración, y lo hace en sus primeras páginas. Diane Rus ha escrito o coescrito decenas de publicaciones sobre una amplia gama de temas relacionados con los Altos de Chiapas. También trabajó en el Taller Tzotzil, que publicó más de 30 folletos de autores indígenas en tsotsil entre 1976 y 2002.2 Rus describe el papel que ella misma desempeña como el de una escriba e interlocutora y se apresura a señalar que Ch’ul-Mut es un libro de Méndez y solo de ella. Sus dudas sobre la traducción se resolvieron colectivamente con la ayuda de Méndez y de la profesora de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (UNICACH) Margarita Martínez Pérez, una lingüista de habla tsotsil, que creció en Huixtán y en la actualidad reside en un paraje de Chamula.

Maruch Méndez, que habla casi exclusivamente tsotsil, conoció a Diane Rus en 1973, cuando tenía 17 años. Diane Rus y su marido, Jan, habían pedido al hermano y a la cuñada de Méndez que fueran los padrinos de su primer hijo, Juanito. Más tarde, le solicitaron a Méndez que fuera la madrina de su segundo hijo, Jacobo. Rus señala que era casi inaudito que una mujer soltera aceptara ese papel, pero Méndez accedió. Los estrechos lazos de compadrazgo y la cálida amistad han unido a las dos familias durante 50 años; en ocasiones, la presentación de Ch’ulMut parece un álbum de fotos familiar. El contraste con la controvertida colaboración entre Menchú y Burgos no podría ser más evidente. Menchú y Burgos eran completas desconocidas cuando se encontraron sentadas una frente a otra en aquel apartamento de París; Méndez y Rus, en cambio, se conocían desde hace más de 50 años. El testimonio de Menchú se contó en el transcurso de unos pocos días, mientras que las conversaciones de Méndez y Rus sobre las aves en el bosque nuboso se desarrollaron a lo largo de tres años. No es de extrañar que su trabajo colaborativo refleje su estrecha y duradera relación y su confianza mutua.

La relación inicial de Méndez con las aves estuvo marcada por las huellas de su precaria infancia. Su padre murió cuando ella era pequeña, nunca fue a la escuela y nunca aprendió a leer ni a escribir; la naturaleza era su aula. De niña, Méndez, que muchas veces pasaba hambre, cuidaba las ovejas de su familia. Aprendió a alimentarse mientras las pastoreaba, y la carne de ave era, por lo general, la única que podía comer. También comía huevos de pájaros, ratones que cazaba y hormigas carpinteras.

De niña, Méndez enfermaba a menudo. En esa etapa de su vida, durante su lucha contra varias enfermedades graves conoció a curanderas y ancianas que sentían que ella estaba llamada a ser curandera. A los 10 años, mientras se enfrentaba al sarampión, comenzó a tener sueños en los que los pájaros eran los protagonistas, y estos continuaron durante su adolescencia. Las mujeres mayores a menudo la ayudaban a interpretar el significado de los pájaros que veía en sus sueños. Méndez tenía una voz musical y una gran memoria para recordar largos pasajes de oraciones, y comenzó a realizar rituales de sanación y a compartir sus dones con los demás.

La cosmovisión de Méndez mezcla las creencias mayas con las cristianas y con su conexión con el mundo natural. En su opinión, los pájaros son mensajeros designados por seres supremos, especialmente el Señor Celestial (Kajvaltik) y los Pukujetik del inframundo. Cuando el Pukuj atrapa y mata a nuestros animales de compañía en la tierra, morimos. Las aves mensajeras sagradas más importantes, como el ichin (búho cornudo) y el kux kux (tecolote bigotudo), se sientan a la mesa de Dios y entregan mensajes a las personas, que viven con tiempo prestado. Méndez nos recuerda la importancia de tomar en serio las advertencias y, para ello, lo que se puede hacer es encender velas, rezar una oración especial, ayunar, ofrecer pox o refrescos, sacrificar pollos o confesar sus pecados. Méndez también afirma que sus oraciones pueden ser escuchadas y respondidas por Dios, y que las personas pueden abrumar al Pukuj con sus ofrendas de pollos y pox, pero también, cuando las ofrendas son generosas, pueden convencer al Pukuj de liberar sus almas.

Los amantes de las aves se sentirán especialmente atraídos por el capítulo 5, titulado «Guía de treinta y seis aves». Los pájaros de las brillantes fotos de Jorge Silva Rivera prácticamente salen volando de las páginas. Méndez comienza describiendo las aves a las que el Señor Supremo, Kajvaltik, ha encomendado una labor especial como mensajeras. Describe cada una y cuenta historias sobre ellas que ha oído de ancianos y mentores. A continuación, nos habla de las aves mensajeras pequeñas, como los colibríes, los gorriones y los pájaros carpinteros, y el katal mut (chipe rosado), que advierte a las niñas de los hombres agresivos. Luego vienen las aves mensajeras que sirven a la tierra, las cuales a menudo son aves migratorias, como las currucas y los trogones de montaña, que se asocian con la felicidad y avisan a la gente cuando es el momento de plantar. Posteriormente describe los pájaros mensajeros de los espíritus del inframundo, entre los que se encuentran aves cazadoras, carnívoras y agresivas, como los halcones, pero también los buitres, que se alimentan de carroña y traen presagios de muerte. El capítulo se cierra con una discusión sobre las aves que no realizan trabajos especiales para las divinidades; se trata de aves «vacías» o «sin trabajo», como los petirrojos, los arrendajos, los correcaminos y las palomas, que carecen de poderes sobrenaturales y no transmiten mensajes.

El texto del libro está salpicado de docenas de ilustraciones y fotografías que muestran aves en pinturas, vasijas de cerámica y glifos mayas clásicos. Rus tiene cuidado de no exagerar la conexión entre las creencias mayas contemporáneas sobre las aves y las que tenía el pueblo maya hace más de mil años. En su lugar, presenta docenas de imágenes y deja que el lector o lectora saque sus propias conclusiones. Se presentan imágenes de aves del Códice de Dresde y del Códice Tudela; una vasija de cerámica de Petén que muestra un colibrí bailarín; una deidad alada en una pintura mural maya temprana en Guatemala; una copa de piedra de Copán que muestra a un gobernante o bailarín con un elaborado traje de pájaro; un jarrón cilíndrico de la época clásica de Guatemala que muestra a hombres con plumas en la espalda y abanicos; una imagen de un gobernante de Toniná con un tocado de pájaro; un boceto de Linda Schele de la principal deidad pájaro, Itzamná, en el Templo de las Inscripciones de Palenque; un tocado de pájaro en un estuco de Copán, y la lista continúa. El gran número de fotografías, intercaladas estratégicamente en el texto, constituye un argumento convincente de la persistencia de una gran tradición intelectual panmaya que otorga a las aves un papel central y divino, una tradición que sobrevivió a la invasión europea, a la destrucción deliberada de los códices, al desplazamiento forzoso, a la conversión religiosa obligada y a los retos del mundo moderno.

Evidentemente, la extraordinaria relación de Méndez con las aves ha evolucionado con el tiempo. De niña, su conocimiento de las aves le impidió morir de hambre, pues eran para ella una fuente de proteínas y necesitaba saber dónde anidaban, dónde dormían y dónde buscaban alimento. En la adolescencia, comenzó a ver aves en sus sueños y, de adulta, con el apoyo de mujeres mayores que le compartieron sus conocimientos, se convirtió en una curandera respetada que sitúa a las aves en el centro de su vida. Hoy, Maruch Méndez quiere que las personas, especialmente los jóvenes, mantengan la mente y el corazón abiertos a los mensajes de las aves y presten atención a lo que comunican. Pero, ¿compartirán los jóvenes su conexión con las aves si la vida natural en la región ha retrocedido de forma tan drástica? Como señala Méndez, hoy en día hay muchas menos aves en los Altos de Chiapas porque los herbicidas y los insecticidas han pasado factura, además de que los árboles han sido talados para obtener madera y carbón vegetal, y menos árboles significa que no hay cobertura forestal para los insectos, menos orquídeas y bromelias, y menos lugares para que las aves aniden. La deforestación ha provocado el cambio climático y las lluvias llegan más tarde. Para afrontar esto, Méndez sugiere la necesidad de reforestar y se pregunta si los mensajeros sagrados podrán continuar con su importante labor cuando hay menos árboles, más gente y más contaminación. Rus concluye este libro reflexivo, a menudo alegre, con la sombría sugerencia de que nuestro ataque colectivo al medio ambiente puede estar contribuyendo a nuestra propia muerte, así como a la de las aves.

Este importante libro ofrece un retrato único e íntimo de una curandera y autoridad espiritual tsotsil, y sin duda será de interés para un amplio público. Ojalá pronto se realice una traducción al español, ¿y al tsotsil?

Bibliografía citada

Arias, Arturo (ed.). (2001). The Rigoberta Menchú Controversy. Minneapolis: University of Minnesota Press. [ Links ]

Burgos-Debray, Elisabeth. (1983). Me llamo Rigoberta Menchú y así me nació la conciencia. La Habana: Casa de las Américas. [ Links ]

Rus, Diane . (1997). Mujeres de tierra fría: conversaciones con las coletas. Tuxtla Gutiérrez: Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas. [ Links ]

Rus, Jan, Rus, Diane L. , y Guzmán Bakbolom, Salvador (coords.). (2016). El Taller Tzotzil, 1985-2002: un proyecto colaborativo de investigación y publicación en los Altos de Chiapas. Tuxtla Gutiérrez: Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas / Centro Estatal de Lenguas, Arte y Literatura Indígenas / Galería MUY / Instituto de Asesoría Antropológica para la Región Maya. [ Links ]

Stoll, David. (2008[1999]). Rigoberta Menchú y la historia de todos los guatemaltecos pobres. Madrid: Unión Editorial. [ Links ]

1Arturo Arias editó una útil recopilación de artículos sobre la controversia en un libro titulado The Rigoberta Menchú Controversy (Arias, 2001).

2Entre las publicaciones de Diane Rus figuran Mujeres de tierra fría: conversaciones con las coletas (Rus, 1997) y El Taller Tzotzil, 1985-2002: un proyecto colaborativo de investigación y publicación en los Altos de Chiapas (Rus, Rus y Guzmán Bakbolom, 2016).

Cómo citar esta reseña: Lewis, Stephen E. (2025). Etnografía, ornitología y la cosmovisión de una curandera maya tsotsil. Revista Pueblos y fronteras digital, 20, pp. 1-6, doi: https://doi.org/1022201/cimsur.18704115e.2025.v20.789

Recibido: 30 de Abril de 2025; Aprobado: 01 de Julio de 2025

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