Introducción
La salud bucal tiene un importante impacto en nuestra salud general, por ser el portal de lo que nos nutre y alimenta, así como un reflejo de lo que ocurre en nuestro organismo. El diseño del sistema estomatognático podría permitirnos conservar los dientes durante décadas, sin embargo, existen diversos factores que conducen a la pérdida prematura de uno o varios dientes y con ello, a la pérdida de calidad de vida y al balance de nuestro bienestar1,2. Uno de los objetivos principales de la odontología contemporánea es que el paciente recupere las características de los dientes que ha perdido, entre ellas, su función, forma y estética. La implantología dental ha experimentado avances significativos en las últimas décadas, transformando la vida de millones de personas al ofrecer soluciones efectivas para sustituir sus dientes perdidos2-4.
Los implantes dentales son definidos, según el Glosario de términos prostodónticos 9ª edición (GPT-9 por sus siglas en inglés) como: “un dispositivo protésico fabricado con material(es) aloplástico(s) implantado(s) en los tejidos bucales por debajo de la capa mucosa y/o perióstica y sobre o dentro del hueso para proporcionar retención y soporte a una prótesis dental fija o removible”3. El éxito a largo plazo depende en gran medida de su estabilidad y de la capacidad para integrarse de manera óptima en el hueso circundante4-5.
La estabilidad se divide en dos tipos: estabilidad primaria, que se obtiene con el torque de inserción inicial al momento de la colocación mediante factores de estabilización mecánica del implante dentro del hueso. La estabilidad secundaria, que se consigue cuando se ha logrado la osteointegración del implante con el hueso que lo rodea de forma biológica. La suma de ambas dará valor a la estabilidad final, la cual será la base biológica para el éxito en el tratamiento a largo plazo4-6. Por ello, resulta muy conveniente cuantificar la estabilidad del implante en varios momentos, ya sea para determinar el momento de la carga funcional, o para detectar cambios en la estabilidad del implante a través del tiempo.
En este contexto, se han desarrollado diversos dispositivos como el Osstell® de Osstell®, que mide la estabilidad del implante mediante resonancia, con la desventaja de que requiere de los pilares SmartPeg® de Osstell® de un solo uso. De igual manera, el medidor de estabilidad de implantes dentales AnyCheck® de Neobiotech®, que permite evaluar de forma objetiva y cuantitativa la estabilidad de los implantes dentales, y cuyo funcionamiento se basa en la percusión, técnica de exploración física que consiste en golpear suavemente una superficie para evaluar su sonoridad y movilidad. En el caso de los implantes, la percusión permite evaluar la integración del implante al hueso. Al percutir el implante, se generan vibraciones que se transmiten a través del hueso y el implante. El dispositivo AnyCheck® captura y analiza estas vibraciones, proporcionando información sobre la rigidez de la unión implante-hueso sin necesidad de colocar o quitar el pilar de cicatrización. Por lo anterior se considera una herramienta indispensable en la práctica de la implantología permitiendo a los profesionales evaluar, cuantificar y tomar decisiones informadas sobre la estabilidad de los implantes dentales dentro de la terapéutica implantológica7-9.
Este dispositivo basado en principios científicos presenta una excelente repetibilidad y reproducibilidad, y proporciona, además, una evaluación objetiva de la estabilidad de los implantes, brindando información crucial en todas las etapas del proceso de tratamiento, desde la colocación, hasta el seguimiento a largo plazo. Cabe mencionar que no existe evidencia científica robusta, ni estudios clínicos al respecto, debido a que el dispositivo es de reciente lanzamiento y no hay reportes de evidencia clara sobre éste. Si bien las cifras exactas del fracaso de los implantes a las 12 semanas son escasas, generalmente se acepta que la tasa de éxito general de los implantes supera el 95% de los casos. Por esta razón, el objetivo del presente trabajo fue determinar la estabilidad de un implante dental a las 12 semanas de su colocación con el medidor de estabilidad de implantes dentales AnyCheck®10-12.
Presentación del caso clínico
Paciente masculino de 39 años de edad, acudió a consulta en la clínica de Implantología de la Universidad Westhill presentando ausencia del primer molar maxilar derecho (16). En la anamnesis reportó que perdió el diente hace aproximadamente 12 años por un proceso carioso y, refirió que deseaba recuperar su diente mediante el uso de una prótesis fija unitaria implantosoportada, evitando así el daño a los dientes contiguos. El paciente no refirió antecedentes patológicos y consideró que su estado de salud era bueno. No reportó tomar medicamentos, ni alergias farmacológicas o alimentarias y afirmó fumar cuatro cigarrillos al día.
En la valoración clínica, fotográfica y radiográfica (Figura 1. A-B), se encontraron las condiciones adecuadas para la colocación de un implante dental en la zona del diente 16, tales como: altura y anchura óseas suficientes, más de 7 mm de espacio interoclusal para la prótesis fija implantosoportada, y suficiente encía queratinizada sin defectos mucogingivales en la zona a tratar. A continuación, se hizo la planeación tomográfica mediante un equipo de cbct (Orthopantomograph® OP300, Instrumentarium Dental, Tuusula, Finland) y el software Blue Sky Plan® versión 4.0 (Blue Sky Bio, LLC, Libertyville, Estados Unidos), elaboró un mapeo tridimensional de la zona. Se observó un hueso tipo 3 en la zona edéntula y un proceso regular y definido, sin alteraciones y con las dimensiones adecuadas para la colocación del implante dental.

Figura 1 Fotografías iniciales. A. Oclusal pre-operatoria del maxilar. B. Lateral izquierda (pre-operatoria). C. Colocación de implante en zona del diente 16. D. Radiografía dentoalveolar digital post-operatoria.
Se procedió con la colocación del implante, Ø 5.00, longitud 10 mm (Seven XD, MIS® Implants Technologies Ltd., Northern District, Israel). Previa asepsia y antisepsia con Clorhexidina 0.12% intraoral por 1 minuto, se anestesió localmente con dos cartuchos de lidocaína HCI-epinefrina (2%-1:100,000) (FD®, Laboratorios Zeyco®, S.A. de C.V., Zapopan, México). La técnica anestésica consistió en un bloqueo de nervio alveolar maxilar posterior, infiltración en la mucosa de la cara vestibular del área del primer molar maxilar derecho y el bloqueo del nervio palatino mayor. Posteriormente, se realizó colgajo de espesura total con incisión supracrestal, de la cara mesial del segundo molar maxilar derecho a la cara distal del segundo premolar maxilar derecho, liberando el surco gingival en ambos dientes (Figura 1. C).
El sitio implantario fue hecho de acuerdo con las guías del fabricante, y el implante fue atornillado a 25 Ncm de torque inicial. A continuación, se situó el tornillo tapa, provisto en el kit del implante, y se suturó con tres puntos simples interrumpidos con sutura de Nylon calibre 3-0 (Atramat® Nylon Monofilament, Internacional Farmacéutica, S.A. de C.V., Ciudad de México, México). Se tomó una radiografía dentoalveolar digital, en donde se observó una posición adecuada del implante con suficiente hueso alrededor del mismo y una distancia de seguridad hacia el piso del seno maxilar y las raíces de los dientes adyacentes (Figura 1.D).
Doce semanas después de haber colocado el implante, se le anestesió localmente y se realizó una incisión crestal de 1.0 cm, palatinizada para proteger el tejido queratinizado en la zona del implante. Se ubicó y se retiró el tornillo tapa, y se instaló un pilar de cicatrización de 5 mm de altura gingival con plataforma ancha (Standard Healing Cap, MIS® Implants Technologies Ltd., Northern District, Israel), con el cual se midió la estabilidad de implante con el dispositivo AnyCheck® (Neobiotech® Co., Ltd., Wonju, Korea), usando una escala de color/numérica, rojo: 30-59, naranja: 60-64 y verde: 65-85 expresada en unidades Implant Stability Test (IST). De acuerdo con las recomendaciones del fabricante, el paciente se acomodó en posición vertical durante la medición. El ángulo de contacto entre ambas superficies se fijó entre 0° y 30°. El dispositivo percutió sobre el pilar por alrededor de 2 segundos y mostró inmediatamente la medición en la pantalla LED del monitor (Figura 2. A-B).

Figura 2 Colocación del pilar de cicatrización sobre implante en zona del diente 16. A. Vista oclusal. B. Vista lateral. C. Medición de la estabilidad en unidades IST con el medidor AnyCheck® sobre el pilar de cicatrización. D. Resultado de la medición (73 IST) en la pantalla LCD del dispositivo AnyCheck®.
La medición de estabilidad se ubicó en la escala de color verde con 73 IST (Figura 2. C-D), sin embargo, el dispositivo Anycheck® utiliza un pilar estándar de 4 mm de altura y al paciente se le colocó uno de 5 mm. Lo que requirió corregir la lectura según lo recomendado por el fabricante, aumentando 2 IST a la lectura inicial, resultando así en 75 IST (Figura 3). Lo cual nos indica que el implante consiguió una estabilidad alta (en el rango de 65 a 85 IST), y un bajo riesgo de fracaso para el mismo según los parámetros del fabricante.

Figura 3 Valor de estabilidad implantaria mediante el AnyCheck®, conseguido a las 12 semanas de la colocación del implante. Las 75 IST obtenidas corresponden a una estabilidad alta con un bajo riesgo de fracaso.
Tres semanas después de perfilar el tejido blando, se tomó la impresión con un kit protésico (Complete Prosthetic Kit (CPK), MIS® Implants Technologies Ltd., Northern District, Israel), mismo que obliga a trabajar con una prótesis cementada. Las ventajas clínicas de esta decisión fueron: trabajar cómodamente en una apertura bucal ligeramente limitada; se disminuyeron considerablemente los costos para el paciente, así como la cantidad de citas en la clínica. Conjuntamente, se evitó una chimenea en la corona, otorgándole mayor estética y eliminando la necesidad de sellarla con resina. Dicha impresión se tomó con técnica de cucharilla cerrada y polivinil siloxano para su envío al laboratorio, y se procedió con la fabricación de una corona monolítica de zirconio (Classic zirconia, CAD-CAM software, Whitepeaks Dental Solutions GmbH, Hamminkeln, Alemania; milling machine, VHF Camfacture AG, Ammerbuch, Alemania) (Figura 4. A-B). Se realizaron pruebas oclusales y estéticas y, tras comprobar su correcto ajuste y color, fue cementada con cemento temporal (Temp-BondTM NE, Kerr Corporation, Orange, Estados Unidos) para una posible recuperación en caso de ser necesario. Se corroboró la oclusión con papel de articular de 40 micras (Bausch Arti-Check®, Dr. Jean Bausch GmbH & Co. KG, Colonia, Alemania). También se tomó una radiografía dentoalveolar digital final (Figura 4. C) para corroborar el ajuste de la prótesis, en donde se observó un correcto asentamiento tanto del pilar protésico como de la corona. Se le dieron al paciente instrucciones higiénicas y las respectivas indicaciones post-operatorias y de mantenimiento.
Discusión
De acuerdo con los estudios de Luengas et al.1, el edentulismo en México es un problema complejo que repercute en la salud bucal, en la función masticatoria y la digestiva, así como en la estética de las personas que han perdido dientes. Es por ello que es indispensable que, como profesionales, afrontemos el problema con las mejores herramientas disponibles, teniendo siempre presente que el objetivo fundamental de una rehabilitación es mejorar la calidad de vida de los pacientes2.
En este sentido, los estudios de Huang et al.4, han evidenciado que dependemos de la estabilidad del implante para llevar a cabo su rehabilitación. Dicha estabilidad se ve afectada por numerosos factores y, por lo tanto, resulta muy desafiante para el profesional determinar los riesgos y los tiempos para las diferentes fases del tratamiento. Poder cuantificarla por medio de percusión, es preciso, objetivo y conveniente para el profesional y el paciente5.
Diversos trabajos7-11 muestran que dispositivos como el AnyCheck®, han demostrado ser una herramienta clínica de utilidad en la prevención, diagnóstico y predicción de los fracasos de los implantes, con una excelente repetibilidad y reproducibilidad, posibilitando dar seguimiento a la estabilidad de los implantes a través del tiempo. Tras haberlo empleado en nuestro caso, encontramos que su viabilidad, y con la ventaja de no manipular el implante, lo ubican como una excelente herramienta en el arsenal de cualquier rehabilitación con implantes. En este caso, las 75 IST obtenidas nos permitieron alimentar el proceso de toma de decisiones clínicas, al verificar la buena estabilidad del implante, anticipando un pronóstico favorable y un bajo riesgo de fracaso para el tratamiento.
Cabe mencionar que el dispositivo es de reciente introducción y, en consecuencia, existe poca documentación alrededor del mismo, por ello consideramos que hacen falta más estudios con un tamaño de muestra mayor, para cuantificar su impacto y poder efectuar un análisis más completo de su aplicación en el campo de la implantología oral.
Conclusión
Los múltiples factores que inciden en la estabilidad de un implante tales como: la calidad, densidad y tipo de hueso, la región anatómica, la posición y angulación, las características del implante (forma, dimensiones, superficie, material y diseño) así como la técnica quirúrgica y la pericia del profesional, deben conjugarse para conseguir una estabilidad secundaria a través de la oseointegración y así lograr una buena relación entre el implante y el hueso y por consiguiente, un resultado favorable para la rehabilitación protésica.
El empleo del dispositivo AnyCheck® en nuestro trabajo, demostró ser útil en lograr mediciones cuantitativas de estabilidad, y resultó ser fácil de emplear y de incorporar en el plan de tratamiento. Adicionalmente, nos permitió obtener información rápida y necesaria, optimizando el procedimiento de llevar a cabo la carga del implante y su subsecuente rehabilitación protésica.















