Introducción
El discurso público sobre la migración ha sido estudiado desde perspectivas negativas: entendiéndola como catástrofe, invasión o usurpación (Gutiérrez, 2022); desde el discurso de odio xenófobo, aporofóbico y racista; desde la gestión necropolítica de los “flujos” migratorios (García, 2020, 2022; Herzog, 2023; Organización Internacional de las Migraciones [OIM], 2024; Van Dijk, 2006, etcétera), o respecto a discursos digitales polarizados (Toudert, 2021). Hay menos trabajos centrados en los contradiscursos (como los de De Fina, 2020; Navarro-López, 2021; Parrini y Alquisiras, 2019, o Rosales, 2024) o que analicen los recursos lingüísticos y multimodales que construyen otras identidades migrantes. ¿Qué imagen de las personas migrantes en tránsito por México, rumbo a Estados Unidos, se observa en Facebook, en cuentas identificadas con las personas migrantes o que parecen afines a ellas? ¿Qué otras subjetividades emergen en y a través de los recursos disponibles en la plataforma? ¿Qué caracteriza a sus discursos?
Este trabajo se propone describir y explicar las formas del discurso social “promigrante”, que aporta miradas o representaciones positivas sobre la migración y los migrantes,2 prestando especial atención a las que circulan por México, un país de tránsito, expulsor y receptor de migrantes, considerado un “tapón” en relación con Estados Unidos: “una especie de muro humano más mortífero, […] el segundo territorio Estado-nacional expulsor de migrantes a nivel mundial […] [que] ha suscrito tratados y leyes internacionales que securitizan la gestión de ese volumen de tránsito de personas” (Varela, 2019, p. 54). A este panorama se suma la diferencia entre los discursos asistencialistas (propios de las ONG y organizaciones religiosas) y los de los derechos humanos (Parrini y Alquisiras, 2019).
La categoría de discursos “promigrantes” se enmarca en la revalorización de la identidad migrante y en los discursos producidos por personas que se definen como tales o por organizaciones no siempre asimilables al asistencialismo y a los derechos humanos, los dos polos que suelen identificar los estudios previos. Este estudio se pliega a la línea que busca “amplificar las voces de los migrantes […] para explorar discursos contrahegemónicos [o] […] para contrarrestar los efectos del discurso hegemónico en las identidades e intereses de los migrantes” (Moreno, 2023, p. 251).
Analizar discursiva y semióticamente las voces e identidades en redes sociodigitales como Facebook, enfocándose en el “trabajo de representación” migrante, ayuda a comprender cómo las personas migrantes y sus aliados construyen una visión de mundo sobre la migración y una identidad colectiva (Bourdieu, 1989, p. 33). Con ello se espera contribuir al desarrollo de una línea de investigación menos explorada, que contrasta con la centrada en representaciones excluyentes (Ivanova y Burón, 2023, p. 4). Se comparte el objetivo de otros trabajos (como Piñeiro y Bouhaben, 2023, p. 3), (pre)ocupados por explicar cómo las personas migrantes pasan del tradicional lugar de “sujetos del enunciado” -o aun objetos- al de “sujetos de la enunciación”.
Se asume que las cuentas promigrantes convierten a Facebook en un trasunto de la caminata física que llevan a cabo los migrantes, pero sin fronteras ni trámites excluyentes, o en un ámbito onlife (Floridi, 2015),3 en el que emergen otras identidades y formas de socialización y compromiso, más que en un “gueto”, como ocurre en otras circunstancias (Castañeda y Baca, 2020, p. 110).
Frente a la mirada dominante, que liga la migración al dolor, la victimización o la “carencia de papeles o de derechos” (Varela, 2015, p. 154), en las cuentas analizadas circulan imágenes compasivas, solidarias, de lucha y resistencia (a los embates económicos, la naturaleza, los gobiernos, las fuerzas de seguridad, el crimen), que no constituyen una mera “estetización” de una realidad compleja y crítica (Piñeiro y Bouhaben, 2023, p. 13), sino un acto de re-conocimiento del colectivo migrante.
Son tres los relatos sobre la transmigración en México. Ese concepto es entendido como “acto político de caminar en masa por las carreteras de un país que, sin estar en guerra, registra índices mortíferos, propios de un país en abierto conflicto bélico” (Varela, 2019, p. 51). Los relatos son de victimización, criminalización y vulnerabilidad, de acuerdo con Varela (2019). Esto permite el rastreo de discursos que propician o manifiestan la agencia de las personas migrantes y que las apartan de los que las representan como “asaltantes e invasores” (Domenech, 2018, p. 41), evitando difundir una imagen prejuiciosa del colectivo. Así, se entiende que las “caravanas” o “éxodos” migrantes son movimientos políticos de “acuerpamiento” (Aquino et al., 2013; Cordero y Garibo, 2020), basados en el disenso y el deseo de “caminar en masa […] al margen de redes de trata y tráfico de personas, desafiando las leyes de extranjería” (Varela, 2019, p. 53) como también lo expresan Torre y Mariscal (2020), y conforman un movimiento físico-político con un correlato digital.
Notas sobre el corpus y la metodología
El objetivo de este trabajo es detectar los tópicos argumentativos, emociones, identidad/es y ethos en cuentas de Facebook afines a las personas migrantes o que se presentan desde el interior del movimiento. En el cuadro 1 se recogen las preguntas de investigación, en relación con tres niveles de análisis: referencial o ideacional, contextual e interpersonal, e ideológico.
Cuadro 1 Niveles, dimensiones y preguntas que guían el análisis
| Niveles de análisis | Características y dimensiones | Preguntas |
|---|---|---|
| Referencial o ideacional | Foco en el significado: Modalidades discursivas Índices de subjetividad Tipos de imágenes y composición Modo de circulación | ¿Cómo se representa la realidad de la migración en cuentas de Facebook promigrantes? ¿Cuáles son los tópicos principales? ¿Qué imágenes (memes, fotos, videos, etcétera) emplean? ¿Cómo se transmiten? ¿Qué modalidades discursivas predominan? |
| Contextual e interpersonal | Foco en las relaciones sociales: Carácter de las cuentas y destinatarios previstos Ethos, “voces” o roles asumidos Índices de alteridad/polifonía Narrativas Índices de subjetividad Prácticas sociales Posición de la mirada | ¿Quiénes se comunican en Facebook en cuentas promigrantes? ¿Qué voces o ethos afloran? ¿Cómo se perciben a sí mismos en relación con la identidad migrante? ¿Qué relaciones establecen entre sí? ¿De qué manera se manifiesta una posible oposición “nosotros” y “ellos”? ¿Qué posibilidades hay de construir un contradiscurso o narrativa alternativa? ¿Qué índices de alteridad/polifonía aparecen? ¿Qué emociones sociales se construyen? ¿Cómo? |
| Ideológico | Foco en valores, creencias, representaciones: Relevamiento de enunciados valorativos positivos y negativos Detección de sistemas de creencia explícitos o implícitos Indicios de legitimación o deslegitimación de la migración y las personas migrantes | ¿Qué representaciones sobre las personas migrantes y sobre la migración circulan en las cuentas? ¿Qué parece aportar Facebook como “red social”? |
Fuente: Elaboración propia con base en Gutiérrez (2023, pp. 119-120).
El presente corpus, construido entre el 9 y el 13 de febrero de 2024 mediante capturas de pantalla para resguardar el carácter multimodal (verbal y visual) de las publicaciones heterogéneas, aglutina posts y comentarios lingüísticos y audiovisuales, fotos, dibujos, memes y emoticones o emojis, que constituyen un “recorte” de las discursividades migrantes en México. Se trata de un total de 525 publicaciones (cuadro 2).
Cuadro 2 Conformación del corpus
| Corpus | Cantidad de publicaciones | Tipo de publicación | Total |
|---|---|---|---|
| #CaravanaMigrante #ÉxodoDeLaPobreza | 50 | Posts con fotos y videos | 525 |
| Cuentas promigrantes: AM, HM, EJ y HC | 475 | 112 posts + 363 comentarios de usuarios |
Fuente: Elaboración propia.
El trabajo surge de una investigación más amplia, en marcha, que indaga en otras redes sociales (como Twitter/X y TikTok). Para recopilar el corpus, se comenzó por explorar X y Facebook a partir de los hashtags #CaravanaMigrante y #ExodoDeLaPobreza, identificadores de dos movimientos masivos de gran repercusión, luego de lo cual se decidió focalizar en Facebook, dada la multiplicidad de artefactos culturales que allí circulan y su carácter aparentemente más horizontal: los posts no solo carecen de restricción de espacio, sino que ofrecen a todos las mismas funciones y posibilidades tecnológicas de modo gratuito (a diferencia de X).
La bibliografía previa ha señalado el carácter “icónico” de Facebook, similar a los álbumes universitarios a partir de los cuales fue creado (Herring, 2013), o su naturaleza de “club privado” (Pérez-Savater, 2012), por lo que la elección de esta plataforma para comenzar el análisis obedeció al interés por estudiar los aspectos multimodales que la definen como “una suerte de crónica ilustrada de la cotidianeidad” (Qués, 2020, p. 216) ‒en este caso, migrante‒, y al de explorar los rasgos comunicativos de los grupos promigrantes.
Tras un rastreo de cuentas a partir de las palabras “migrante(s)” y “migración”, se descartaron las publicaciones que se aproximaban a la migración con una mirada “desde afuera”, como problema a ser atacado o desencadenante de conflictos (afín al “sistema de gubernamentalidad” descrito por Varela, 2015, pp. 149-150), para centrarse en las publicaciones promigrantes, provenientes fundamentalmente de las ONG y otros colectivos de ayuda humanitaria4 5 que daban indicios de aportar una mirada alternativa: Agenda Migrante (AM), que cuenta con más de 6 000 000 de seguidores y más de 5 000 “me gusta”; Historias de Migrantes (HM), con solo 592 seguidores y 262 “me gusta”; 6 El Jaguar (EJ), con 205 000 seguidores y 115 000 “me gusta”, y Albergue de Migrantes “Hermanos en el Camino” (HC), con 19 000 seguidores y 18 000 “me gusta”.
No son pocos los desafíos éticos que acarrea un análisis de este tipo al estudiar discursos en contextos de vulnerabilidad, comenzando por la posibilidad de naturalizar tal vulnerabilidad o de perder de vista la humanidad de las personas; de ahí la elección de una metodología cualitativa y de una “ética situada” (Tijoux et al., 2023, p. 165) tendiente a la reflexividad y responsabilidad, y orientada a “superar miradas victimistas y criminalistas” (Ruiz, 2023, p. 159). Se buscó enfrentar representaciones peyorativas asentadas y revalorizar discursos que no han sido materia de estudio.
El marco amplio de abordaje del corpus fue la netnografía o etnografía digital “móvil y multi-situada”, mediada por la tecnología, “que atraviesa espacios geográficos” (Hine, 2004, p. 20), en sintonía con la/s identidad/es migrante/s en tránsito, desplazamientos tanto físicos como digitales, o que también se despliegan en “vías” tecnológicas, retomando la distinción etnográfica que de Facebook realiza Baker (2013, p. 136).67
Aunque México es un país de origen, de tránsito y de destino de migrantes, aquí se aborda el discurso de personas aparentemente de otras nacionalidades que se desplazan rumbo a Estados Unidos y no el de mexicanos en aquel país. Así mismo, se consideraron publicaciones visibles para cualquiera y que no revelaran información personal sensible. El análisis se sustenta en la interpretación y la explicación, y busca la interdisciplinariedad: surge de la convergencia de disciplinas que conciben el discurso y las emociones como prácticas sociales: el análisis del discurso francés (Arnoux, 2006; Bajtín, 2005; Ducrot, 2001) y la semiótica social-multimodal (Bateman, 2014; Jewitt, 2009; Kress y Van Leeuwen, 2021; Wong, 2019), inscrita en la lingüística sistémico funcional (Martin y White, 2005; Oteíza y Pinuer, 2019; White, 2000), para la cual toda comunicación involucra un sistema de opciones disponibles y tres niveles (referencial, interpersonal e ideológico).
Esta convergencia parece adecuada para acceder tanto a los posicionamientos ideológicos (de legitimación o deslegitimación) sobre la migración y las personas migrantes, como al componente emocional, entendido como construcción social (Oteíza y Pinuer, 2019, p. 213).
La detección de índices explícitos e indicios de subjetividad (Kerbrat-Orecchioni, 1986), incluyendo metáforas (Johnson, 1987; Lakoff y Johnson, 2004), contribuye a entender cómo se cristalizan las emociones. Para la aproximación a las imágenes, se parte de los “lugares” descritos por Rose (2016, p. 25): de la circulación, de la audiencia, de la producción y de la imagen.
La relación entre texto e imagen se estudia partiendo de Bateman (2014, p. 7), Wong (2019, p. 6) y Kress y Van Leeuwen (2021), atendiendo a qué es representado (participantes o procesos) y a la presencia/ausencia de actores, acciones sociales y legitimaciones. El análisis de los videos recoge aportes de Flewitt et al. (2009, p. 49), Gutiérrez y Plantin (2010, pp. 57-58), y Wong (2019, p. 99), que, pese a sus diferencias, coinciden en descomponerlos en secuencias, según el contexto representado (o el cambio de escenario) y ciertos niveles o planos: sonoro, visual, verbal y kinésico.
Considerando los niveles expuestos (semántico, interaccional e ideológico) y los ámbitos de significación de la imagen, que también son rutas de “entrada” al discurso, se realizaron inmersiones al corpus sucesivas, inductivas y no lineales, partiendo de la hipótesis de que Facebook cristaliza otras identidades migrantes, alternativas en la medida en que instaura una mirada más compasiva, que concibe a la migración como la experiencia de sujetos con derechos, sentimientos y humanidad, representación opuesta a la que los muestra como “no sujetos, privados de agencia, de opiniones, de subjetivación… simplemente no están” (Olmos, 2018, p. 56), o como fenómeno social abstracto: una masa indistinta, incontrolable, violenta y aun no-humana.
Marco teórico
Facebook, crisol de voces e imágenes
Entendiendo que el discurso es “una forma de práctica social en que el lenguaje desempeña un papel central” (Cameron y Panović, 2014, p. 2), indagar cómo se construyen los discursos promigrantes en Facebook puede contribuir a comprender sus acciones específicas en esta plataforma que priorizó en sus inicios ciertos imperativos: “compartir”, dar “me gusta” y “hacer amigos” (Van Dijck, 2016, pp. 49-50). Estas prácticas sociales no parecen prioritarias en el corpus analizado, más orientado a mantenerse informado y en contacto (Van Dijck, 2016), a solucionar problemas acuciantes y a construir la propia imagen (Gurevich, 2021), a la par que a derribar estereotipos desacreditadores.
Facebook admite dos tipos de publicaciones: los posts o publicaciones centrales, y los comentarios, que mantienen con las primeras relaciones semánticas y textuales similares a las del comentario tradicional descrito por Foucault (1973) y Fuchs (1994). La polifonía o dialogismo de tales publicaciones responde a su constitución enunciativa misma: en ellas resuenan otros discursos sociales a través de citas, negaciones, preguntas, ironías, presupuestos y sobreentendidos (Ducrot, 2001, pp. 34-35), con los cuales se manifiestan múltiples perspectivas, puntos de vista o ethos: “la imagen del locutor que surge como efecto del decir en el acontecimiento de la enunciación” (Zoppi, 2023, p. 46). La voz o ethos no debe equipararse al usuario empírico: “No son personas, son ‘puntos de perspectiva abstractos’ dentro del enunciado” (García y Tordesillas, 2001, pp. 177). Este concepto se vincula con el de “identidad”, largamente estudiado y que aquí se concibe como una categoría histórica y culturalmente situada (Benwell y Stokoe, 2006, pp. 9-10), relacional y dinámica (Wodak et al., 2009, p. 11), que puede manifestarse de modo narrativo, mediante relatos que hacen inteligible la experiencia de la migración (De Fina, 2003, p. 17) y que (re)construyen memorias alternativas (Jelin, 2002, pp. 17-41).
Los ethos o identidades migrantes también se configuran multimodalmente, con la fotografía digital (Van Dijck, 2008, pp. 57, 70), que transmite relatos (Barthes, 1979, p. 9), y una argumentación contrahegemónica, diferente de la pasivizante y “miserabilizante”, que asocia migración a desorganización, ilegalidad y criminalidad. Palabra e imagen responden a una “gramática” visual y a condicionantes sociales diferentes, y sus conexiones también difieren: a la sintaxis lineal de la lengua se enfrentan parámetros visuales, como el color, la intensidad, el plano o el encuadre (Kress, 2012, pp. 46-47).
El discurso, fuente de emoción y de memoria
En las cuentas analizadas se hallaron dos modalidades discursivas predominantes: la argumentativa, manifestada en tópicos, fórmulas o esquemas (Wodak et al., 2009, p. 34) que crean consenso sobre la migración y presentan a las personas migrantes desde su humanidad, y la narrativa, entendida no simplemente como la relación entre narradores, personajes y lectores (definición tradicional de Ducrot y Todorov, 1983, p. 370), sino como un “modo de comprensión” de la experiencia que implica una mirada retrospectiva desde el presente y, de esa manera, el entendimiento de una realidad más amplia que la de las historias particulares (Freeman, 2015, p. 21).
La fotografía digital conserva la función de resguardo de la memoria social, propia de su par analógico, pese a que, por su materialidad y al hecho de almacenarse en el espacio virtual y de recontextualizarse, ya no circula en ámbitos privados: por un lado, salvaguarda la identidad migrante individual, dando testimonio de algún hecho notable, sea este motivo de alegría (como una boda o un bautizo, en HC) o, por el contrario, angustiante o luctuoso (un accidente, desaparición o muerte violenta, en HM); por otro, ofrece una mirada más amigable de lo que significa ser migrante, experiencia compartida con otros, y no solo entre migrantes. La foto construye una “memoria ejemplar” e inclusiva, que, por vía del testimonio individual, actúa como dispositivo ejemplar y generalizador, del que “se extrae una lección tanto para el presente como para el futuro” (Vitale y Minardi, 2020, p. 24).
Los tópicos argumentativos, las descripciones y las narraciones impulsan cierta imagen sobre ser migrante, que contrasta normativamente con la de otros (De Fina, 2020), y ponen en escena emociones en general positivas, construidas por medios lingüísticos, a través de marcas explícitas o indicios de subjetividad (Kerbrat-Orecchioni, 1986), como términos afectivos y valorativos axiológicos, pero también de imágenes que retratan acciones de nivel superior (Norris, 2009, pp. 81-82), como las fotos que muestran a migrantes cuidando niños, dialogando o compartiendo una comida o celebración, que forjan camaradería y solidaridad. En otras, que involucran acciones de nivel inferior, como gestos y posturas (Norris, 2009, p. 82), la migración aparece de modo dinámico, empático y humano, al presentar a las personas sonriendo, caminando o descansando en espacios abiertos, pero no exentos de organización y cuidado.
Las metáforas también son dispositivos al servicio de la emoción, como en la conceptualización “la vida es un camino”, en que un concepto abstracto y complejo es representado mediante otro más concreto y físico (Semino, 2008, p. 6), o como el evento de caminar. Esta metáfora, parte del nombre de una de las ONG analizadas, HC, apunta en un primer plano a cómo las personas migrantes se vinculan en las carreteras, apoyándose y compartiendo alimento, cobijo y saberes diversos y, por otro, permite imaginar la vida como una superficie donde se despliega un movimiento orientado y que consta de fases (Johnson, 1987, p. 114; Semino, 2008, p. 7). Con ella se refuerza la humanidad de las personas migrantes, presentadas no desde la diferencia/extrañeza, sino desde un rasgo ontológico que parece consustancial a la humanidad: el transitar una vida, algo que no está exento de adversidades.
Así, la migración se enmarca en experiencias compartidas y habituales, a partir de un guion, marco o script de acciones conocidas (Johnson, 1987, p. 20). Conceptualizarla de modo más concreto, como camino compartido, puede generar nuevas asociaciones, al conferirle sentido en términos de experiencia universal.
Análisis discursivo y multimodal
La voz institucional
Dos de las cuentas, AM y EJ, pertenecen a ONG. El ethos de AM es institucional, como surge de su perfil (simplemente, el nombre de la organización precedido del signo hashtag para invitar a postear y buscar información) y de la foto de portada, recorte de una imagen más amplia de un grupo migrante en un tren, en tonos pastel y con cierta “borrosidad” (Marzal, 2007, p. 188) que le da un tinte pictórico y evita focalizar en un rostro particular. El contrapicado realza a los sujetos, que miran a la cámara como interpelando al espectador, pero la perspectiva es externa y oblicua: ni el fotógrafo ni el espectador se alinean o involucran con las personas fotografiadas (Kress y Van Leeuwen, 2021, pp. 134-135) (figura 1).
En enero de 2024, AM se definía como una “coalición de organizaciones e instituciones diversas que busca el empoderamiento y la visibilidad de las y los migrantes en diversas regiones y estados, tanto en México como en Estados Unidos” (Rendón, 2024). Su propósito era “escuchar la voz de las diversas comunidades migrantes para entender, visibilizar y acompañar las problemáticas, retos y oportunidades de relevancia y de esta forma construir propuestas y soluciones conjuntas” (Rendón, 2024). Esta cuenta incluye videos sobre actividades y comunicados, en general, relativos a acuerdos bilaterales y propuestas para regularizar migrantes. También expone las noticias juzgadas relevantes para el colectivo: un tiroteo en Estados Unidos; un proyecto de ley estadounidense para liberar migrantes; un juicio al secretario de Seguridad, por “permitir entrar a migrantes, afectando a los ciudadanos” (Rendón, 2024); la reforma del Senado mexicano para que la CDNH supervise las estaciones migratorias y, así, evitar “irregularidades” (hacinamiento, falta de servicios médicos y de alimentación), y un nuevo récord de “cruces irregulares”, entre otras. La mirada está puesta en Estados Unidos (EE. UU.), y no en quienes están en tránsito por México.
En “Destacados”, Facebook fija publicaciones a las que se quiere conceder relevancia visual, para que sean lo primero que se lea; aquí, son copias de los comunicados de prensa en que la ONG convoca (en plural: “convocamos”) “a la puesta en marcha de manera urgente de cinco medidas integrales, humanas y bien organizadas para la atención del fenómeno migratorio en la región” (Agenda Migrante, 2023, párr. 1). Estos documentos hablan más del “fenómeno migratorio” como problema que de las personas mismas. En su comunicado fijado el 10 de octubre de 2023, Agenda Migrante señaló: “Considerando las recientes muertes de personas migrantes en accidentes carreteros en su intento por llegar a la frontera mexicana con Estados Unidos en condiciones precarias de transporte, aumentando los riesgos y peligros para su traslado” (Agenda Migrante, 2023, párr. 8).
Este párrafo, en estilo objetivo, despersonalizado, admite dos lecturas: una en que las personas migrantes aparecen como víctimas de accidentes, y otra más agentiva, por el gerundio (forma no personal del verbo que impide identificar un agente de la acción), en que las “muertes” son consecuencia del “intento por llegar a la frontera […] en condiciones precarias de transporte, aumentando los riesgos y peligros para su traslado”. Los accidentes se plantean como efecto de la decisión de desplazarse “en condiciones precarias de transporte”, lo que “aumenta los riesgos y peligros”, y no como un peligro independiente del acto de migrar. Este deslizamiento de sentido acarrea dos concepciones sobre los migrantes, que en algunos comentarios de los usuarios son representados como intrépidos, cuando no irresponsables (por ejemplo, cuando se cuestiona que viajen con niñas y niños).
El tópico argumentativo central es el de “humanizar” el trato hacia las personas migrantes (perspectiva de los derechos humanos) y hacer “productiva” la migración, lo que la inserta en una dimensión económica y de gubernamentalidad o control, y en la condición de potenciales trabajadores (Varela, 2015, pp. 151-156).
Los posts tienden a mostrar a dos participantes muy diferentes: el de quien brinda asistencia, una coalición de ONG, y la figura del migrante, presentada en plural y con artículo desdoblado (“los y las migrantes”; no se contemplan las disidencias), colectivo que está para ser escuchado o acompañado, y que supone “problemáticas”. En una nueva ambigüedad sintáctica, podría interpretarse que el foco no está puesto en tales colectivos, sino en “las problemáticas, retos y oportunidades de relevancia”. Esta es una particularidad de las nominalizaciones o “metáforas gramaticales” (Halliday y Martin, 1993, p. 23; Halliday, 1994, p. 441), nombres derivados de otra categoría gramatical (en general, de verbos), frecuentes en AM y en EJ, que condensan información y ocultan al agente de la acción.
En EJ se observa más interacción con los seguidores, muchos de los cuales brindan indicios de ser migrantes que responden al ofrecimiento de asesoramiento gratuito y gestión de apoyo de esta ONG, una intermediaria entre aquellos y otras organizaciones, como ACNUR, o con la burocracia estatal (como la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados [COMAR]). A diferencia de AM, EJ promociona también actividades culturales de inclusión. Su orientación asistencialista se detecta desde la portada misma que, mediante una pregunta directa con tuteo, se dirige al migrante, definido a partir de la necesidad “de orientación” y de la salida de su país; hay también un pedido de confianza, estructurado como etiqueta, para facilitar la búsqueda de contenido y su amplificación: “#ConfíaEnElJaguar” (figura 2).
Además, se observan varios mensajes protagonizados por el alter ego de la ONG, un jaguar, por momentos en forma de logo, lo que confiere un carácter institucional y, por otros, como ilustración o caricatura. En esos casos (por ejemplo, en la figura 3), el mensaje es directivo (“trae contigo siempre tus documentos”) y la voz, de autoridad, pero el dibujo actúa como el equivalente a un marcador lingüístico de cortesía (Brown y Levinson, 1987, p. 177): mitiga la fuerza de la imposición.
Ambas cuentas tienen un tono burocrático, pero, mientras que AM es centralmente institucional, en EJ aparecen algunos comentarios de migrantes, desde cuya experiencia también se narra, si bien los relatos están en sintonía con la tesis central de la institución: conviene cambiar el estatus de migrante por el de refugiado, e incluso asentarse en México (o no seguir avanzando hacia EE. UU.). Este tópico también se plantea de modo audiovisual, por ejemplo, a través de videos como el de Tráfico de personas vía terrestre (El Jaguar, 2024c) que representan situaciones estereotipadas: la salida de una migrante de su pueblo de origen, su encuentro con el pollero y el enfrentamiento a una serie de adversidades.
Aplicando la metodología de Gutiérrez y Plantin (2010, pp. 57-58) se efectuaron observaciones atentas del video, identificando las secuencias narrativas y los planos (sonoro, visual y verbal), con los cuales EJ valora negativamente la migración, tanto por sus causas (un contexto de penurias económicas) como por sus consecuencias: la violencia, la muerte, la posibilidad de ser detenido por “la migra”. Con metáforas visuales (como un camión que transporta migrantes y que se convierte en escorpión) y ciertos colores (rojo y negro, sobre todo) y sonidos que connotan miedo o soledad (gritos, respiración agitada, vidrios rotos), se enfatizan los peligros a los que se enfrentan las personas migrantes, en su tránsito a EE. UU. La migración se representa como un acto individual y voluntario, motivado por el sueño del bienestar económico, que es juzgado negativamente. La tesis de EJ es disuasoria, no solo por lo que explícitamente afirma (“El tráfico ilícito de migrantes es un negocio mortal que fortalece a la delincuencia organizada”), sino también por los implícitos: no conviene cruzar (ilegalmente) a Estados Unidos.7
Un diálogo entre iguales
HM y HC también son ONG orientadas a la resolución de problemas, como se aprecia en los verbos que emplean, sobre acciones materiales o que suponen ayuda, pero su ethos no es tan evidentemente institucional; además, tanto una como otra no abogan por disuadir del objetivo de seguir avanzando hasta EE. UU. El nombre mismo de HC, implícitamente, conlleva asumir un desplazamiento, y que este no es exclusivo de migrantes (figura 4).
En la portada y en la foto de perfil de HC, se observa a personas en movimiento, sobre las vías del tren o bajando de “la Bestia”, como se conoce a la red de trenes de carga que recorre México rumbo a EE. UU. En esta cuenta son frecuentes las publicaciones sobre celebraciones patrias o religiosas, que hermanan a quienes necesitan ayuda y a quienes ayudan, desdibujando las fronteras entre ellos: todos aparecen en actitud de colaboración y solidaridad.
Los álbumes de fotos fungen como archivo de la vida itinerante, en los que se registran actos cotidianos con los que todos pueden identificarse. En este marco también se ubican las publicaciones que contienen las etiquetas #CaravanaMigrante y #ÉxodoDeLaPobreza que, en contraste con las de AM y EJ, tienen como protagonista el cuerpo (Finol, 2015, p. 42) y muestran a personas migrantes en espacios naturales abiertos (contra su representación caminando o atravesando muros o vallas), en actitud relajada, higienizándose o refrescándose, jugando, prodigándose afecto, e incluso con mascotas. La mirada es expresiva y conativa (Finol, 2015, pp. 50-52), porque se dirige al espectador o a un niño que se sostiene o se cuida, lo que crea intimidad y complicidad (Kress y Van Leeuwen, 2021, p. 72), en contraste con la representación racista, xenófoba o de securitización y criminalización. Las imágenes dialogan con términos valorativos axiológicos positivos, como “esperanza”, “dignidad”, “espacio de convivencia e intercambio cultural”, así como con metáforas y personificaciones que condensan la proeza que supone migrar, como que el río es “refugio amable para lavar la ropa, asearse y cargarse de energías” (Cielo Sur, 2023).
En otras publicaciones es más evidente el contraste entre marcos relativos a la migración (el discriminatorio o deshumanizante frente al compasivo o humanizante), como se desprende del uso de la negación, que presupone un adversario que liga la inmigración al dolor, la vagancia, la soledad o el desamor, y que ve a las personas migrantes como seres inferiores. La sintaxis es opositiva, con correlaciones y negaciones enfrentadas a otra línea argumentativa: “Los que viajan también llevan su risa a donde van […] No solo el dolor”; “no necesitan conmiseración ni prejuicios ni discriminación ni xenofobia ni aporofobia. Solamente que los traten y vean como iguales. Anhelan un poco de aliento y una tierra para compartir”. Las nominalizaciones (“conmiseración”, “prejuicios”, “discriminación”, “xenofobia”, “aliento”) y verbos impersonales (“que los traten y vean como iguales”) evitan mencionar a los agentes de las acciones condenadas, lo que sugiere voluntad de conciliar.
Los migrantes son designados como “los que viajan”, evento abierto en su duración, activo, pero que supone tránsito o dirección hacia otro sitio, contra la mirada estigmatizadora, que afirma que “llegaron para quedarse”, o que “les roban” a los autóctonos. Hay, por tanto, una crítica social, aunque indirecta, y una revalorización de los migrantes como personas ricas en vivencias, lo que contrapone los valores materialistas de la sociedad capitalista actual, que busca expulsarlos, a los valores sustentados en lo inmaterial. Las fotos suelen mostrarlos de frente y de esta manera ponen el foco en su individualidad y su condición humana. Los niños hacen cosas de niños; los adultos los cuidan; se acarician, se abrazan. La ropa está limpia; los cuerpos, también. No se pierde la dignidad a pesar de la carencia.
Otras publicaciones (figura 5) incluyen álbumes de las pancartas o “sábanas” que portan los migrantes con mensajes reivindicativos.

Nota: La publicación fue editada para facilitar su inclusión: la parte escrita, a la izquierda, en el original se presenta arriba (para ver este y otros detalles, acceder al link aportado).
Fuente: Centro Cultural y Artístico POSADA BPG (2024).
Figura 5 Publicación con el hashtag #TodosSomosMigrantes
Estos posts son polifónicos, porque su tesis entreteje eslóganes, poemas y etiquetas que amplifican voces reivindicativas que podrían sintetizarse en la etiqueta inicial: “#TodosSomosMigrantes” o “#TodosMigramos”. La primera persona del plural, o nosotros inclusivo, compromete al destinatario y se opone a la distinción entre migrantes y no migrantes. La escritura es relajada y coloquial, con errores y erratas, como cabe esperar en el contexto del caminar y del cansancio, poco propicio para la escritura.
A ese contexto se podría atribuir también la alta presencia de videos, sobre todo en HM. Mucho se ha estudiado la convergencia entre redes sociodigitales (Jenkins, 2006; Van Dijck, 2016), en virtud de la cual Facebook permite compartir videos (reels) generados en la plataforma misma, o bien “exportados” de otra, como TikTok. Esta es la opción preferida por HM, lo que nos habla de un interlocutor empírico, con poco tiempo para leer o producir texto puramente lingüístico desde su teléfono móvil, mientras realiza otras acciones, como caminar. El celular es imprescindible para quienes migran, incluso antes de salir de su país, para conocer probables peligros y para crear un archivo digital, entre otras funciones (Alencar, 2020; Cascone y Bonini, 2024; Gillespie et al., 2018). Los videos buscan conmover para obtener una ayuda concreta, por lo que despliegan narraciones de personas migrantes o sobre ellas, por lo general desde una perspectiva de narrador testigo, o formulan preguntas o solicitudes. De ahí el hincapié en identificarlos con nombre y apellido, indicando su nacionalidad y aportando cualquier otro dato que permita localizarlos.
El acto de caminar está presente, de modo explícito o implícito, a lo largo de las cuentas, y es el eje de HM desde la imagen de perfil y la portada, que presentan a personas en movimiento tratando de cruzar un río en un entorno selvático, o bien sobre las vías del tren.
El uso de un plano general en las fotografías enfatiza la magnitud del desafío migratorio. Sumadas al nombre de la cuenta, fotos como esas construyen una narrativa de la migración como experiencia colectiva signada por la lucha y la resistencia, aun contra la naturaleza (en especial, contra “la peligrosa selva del Darién”): la migración emerge no como fenómeno abstracto y sociopolítico, objeto de gestión administrativa (como en AM y EJ), sino como un conjunto de historias contadas por sus propios protagonistas o que solo ellos podrían vivir, porque son inherentes al acto de migrar.
Contra lo que cabría esperar, la cuenta no se va configurando como una colección de anécdotas sueltas, sino como un lugar no institucional de la memoria (Nora, 2008, p. 19). Los álbumes de fotos y sobre todo los videos pueden llegar a “fortalecer el sentido de pertenencia a grupos o comunidades” (Jelin, 2002, p. 9), así como facilitar la identificación con lo narrado, pues se centran en la historia “desde abajo”. Las narraciones que van construyendo memorias fungen como ejemplo del cual es posible extraer una conclusión y configurar una memoria ejemplar, gracias al testimonio, y comprender la realidad (Vitale y Minardi, 2020, p. 24).
En “Destacados”, HM archiva historias concretas como, por ejemplo, la de una desaparecida y la de un hombre que, al agradecer la ayuda recibida en Nicaragua, aprovecha para recomendar el hospital que lo asistió. La primera es similar a otros videos sobre personas desaparecidas, especialmente en el Darién: mediante el tuteo, interpela directamente al usuario, al que se invita a hacer clic para sumergirse en la historia; la segunda, en cambio, formula una bendición al destinatario, otro migrante (“que llegues bien a tu destino”), definido a partir del desplazamiento.
Ese tipo de videos, ubicados en polos opuestos de la experiencia migrante (una historia de pérdida y otra de solidaridad), fueron publicados primero en TikTok (Historias de migrantes, s.f.), plataforma que podría estar siendo usada por los migrantes mientras avanzan o descansan, pues actúa como testimonio audiovisual, aspecto que deberemos investigar en el futuro. La “escenografía” es periodística, y oscila entre la crónica roja y la periodística, entendiendo “escenografías” no como simples decorados, sino como “escenas constituidas en el texto […] [que] legitiman enunciados y permiten la introducción de perspectivas nuevas para interpelar al lector” (Maingueneau, 2002, p. 14).
Algunas publicaciones también constituyen un resurgir o proyección transmediática de la noticia necrológica, cuando se informa a los usuarios del hallazgo sin vida de una persona buscada. Este género, deudor de la antigua retórica epidíctica, alaba u homenajea a quien falleció, para unir a la comunidad; de ahí que rescate los hechos y cualidades individuales que deberían perdurar en la memoria colectiva (Barthes, 1982, p. 60). Aunque los videos, como el periodismo necrológico tradicional, tienen un componente informativo (la biografía de la persona y los hechos que llevaron a su muerte), también despliegan una valoración o argumentación, pues son “textos que se publican a raíz de una muerte que no es noticia”, como define Pardo González-Nandín (2015, p. 13) al género tradicional. Podría afirmarse, entonces, que lo que para los grandes medios de comunicación es a lo sumo una cifra, un “deceso”, en HM es una persona que merece ser valorada y recordada.
HM despliega además una escenografía que evoca a la radiofónica: las publicaciones y reposteos tienen un contenido noticioso valioso para el colectivo. Según Tabing y Unesco (2002, p. 11), las radios comunitarias son espacios democráticos, en los que cualquier miembro de una comunidad puede iniciar una comunicación y que no se orientan a lo comercial, sino al bienestar y a la resolución de problemas sociales. Así, HM transmite valores afines a los que se identifican con la “hazaña” migrante: lucha frente a la adversidad, persistencia, solidaridad, fuerza, etcétera. Y su contracara: el crimen, los obstáculos naturales, los falsos amigos o quienes abandonan al necesitado en las peores circunstancias.
Este tipo de publicaciones, como las radios comunitarias convencionales, crean “imágenes personales y colectivas sobre la realidad, que genera[n] imaginación […] permite[n] pensar que uno forma parte del diálogo colectivo […] [y] promueve[n] relatos para construir mitologías populares (esas historias que pasarán de boca en boca)” (Rincón, 2005, pp. 155-156). En realidad, a diferencia de la comunicación radiofónica, la oralidad de HM es siempre diferida, y prima lo audiovisual, en forma de imágenes que acompañan un relato. No obstante, prevalecen el sentido colectivo, la imaginación y la revalorización de las historias personales como forma de construir un diálogo social y una imagen no estereotipada del migrante. Hay voluntad de dar visibilidad a los protagonistas o a gente cercana, a las historias mínimas, que conviven con otras voces que transmiten opinión y afecto (Rincón, 2005, p. 159).
Resultados y discusión
En sintonía con Thimm y Chaudhuri (2019, p. 2), que advierten que las personas migrantes son consideradas “dentro de un continuum: desde objetos de desarrollo cuyas acciones están estructuralmente determinadas, a sujetos culturales”, el presente análisis reporta dos ethos contrastantes en las cuentas promigrantes analizadas y, por tanto, dos concepciones subyacentes sobre la migración.
En primer lugar, se observa el ethos de gestor migratorio, encarnado en AM y EJ, cuyo estilo es más monoglósico, burocrático y especializado, pues apela a “formas institucionales de solidaridad [que] implican lenguajes técnicos y saberes profesionales” (Parrini y Alquisiras, 2019, p. 15), que distingue entre migrantes-necesitados de ayuda (caracterizados de modo colectivo, indefinido y pasivo, a partir de la carencia o del padecimiento) frente a expertos en cuestiones legales (las ONG). Esta figura podría equipararse al “actor humanitario” o intermediario estatal o no gubernamental (Fassin, 2016, p. 373), lo que explicaría el énfasis en los eventos y el planteamiento de una relación jerárquica.
En segundo lugar, se halló el ethos de facilitador-partícipe, en HC y HM, que, aunque también se orienta a la ayuda, no asume tal jerarquía entre los interlocutores, sino que, con términos valorativos y afectivos positivos, y con la narración de un conflicto (desaparición, secuestro, accidente, etcétera) o de un acontecimiento solidario o celebratorio (casamiento, bautizo, fiesta popular, etcétera), construye una identidad más cercana e igualitaria (incluso de “hermano”). Aquí, se observa otra construcción identitaria que refuerza la humanidad migrante, basada en la oposición “inmigrante bueno” frente a “inmigrante malo” (Moreno, 2023, p. 245), frecuente en HM, aunque no desde la perspectiva de securitización. Esta representación surge de historias de maldad y de traición por parte de otro migrante -presentado como “amigo”, en general-, no para criminalizar la migración, sino para enfatizar que en la sociedad -aun entre migrantes- hay personas malas, que atentan contra sus iguales.
Otra diferencia está dada por los procesos verbales involucrados: mientras que en AM y EJ predominan las publicaciones consistentes en “evaluaciones […] [en] forma de reglas y de regulaciones, o de expectativas sociales y sistemas de valor […] moral o inmoral, legal o ilegal, socialmente aceptable o inaceptable” (Martin, 2000, p. 7), HM y HC se orientan hacia la emoción o el afecto, y específicamente hacia la comprensión y la solidaridad. Las fotografías evidencian esas dos perspectivas divergentes: AM y EJ suelen favorecer una mirada desde afuera, que traza una frontera entre la experiencia migrante y la de las ONG y el espectador, a diferencia de HM y HC, que exponen hechos cotidianos de la vida migrante desde la mirada del testigo o partícipe, y retratan a migrantes que miran a los ojos y comprometen al espectador. En este sentido, la violencia que denuncia HM (accidentes, hambre, enfermedades, agresiones, desapariciones, secuestros, etcétera) contrasta con el hincapié en “la agenda”, las reuniones, los convenios o trámites de AM y EJ.
Lo audiovisual aparece en desigual proporción, y es el recurso predilecto de HM en forma de videos directos, emotivos y dinámicos exportados de TikTok, probablemente más sencillos de “consumir” que un largo post de Facebook, lo que sugiere una audiencia con limitaciones de tiempo o de conexión a Internet, a la que se busca conmover a través del movimiento, los cambios de voz y la música, para obtener una ayuda concreta o una respuesta inmediata. El algoritmo de TikTok facilita la viralización y la llegada a una audiencia amplia y diversa, incluyendo a jóvenes y personas fuera de Latinoamérica, más allá del círculo de adeptos (sin el requisito de “amistad”, suscripción o seguimiento).
Las imágenes rehúyen al estereotipo migrante, pues presentan a las personas de modo individual, muchas veces con su nombre y apellido (para enfatizar su identidad) o en pequeños grupos (para resaltar su humanidad), realizando acciones cotidianas (como bañarse o dormir), aunque en escenarios poco frecuentes (un río, un parque o una cancha de basquetbol). La representación es personal, afectiva y privada (todo lo privada que puede ser la vida en el ámbito público, analógico o digital). Especialmente en HM, se crea una narrativa más humana, sustentada en “la incuestionabilidad de la experiencia personal” y dirigida a “hacer a la audiencia ‘sentir’ y valorar la experiencia que solo el narrador posee y puede transferir” (Carranza, 2020, p. 206), lo que construye una identidad fácilmente comprensible para todo público. Mediante el exemplum, la experiencia se asume como una evidencia incuestionable, fundamento para arribar a una generalización (Perelman, 1997, p. 147), la de que la migración no es un fenómeno abstracto y peligroso: está encarnada en personas reales, dotadas de humanidad. En el cuadro 3 se exponen los rasgos centrales de ambos ethos.
Cuadro 3 Clases de ethos promigrantes detectados por el análisis
| Clases | Objetivo | Rasgos lingüísticos y multimodales | Concepción de la migración | Concepción de las personas migrantes |
|---|---|---|---|---|
| Gestor migratorio | Asistencialista: gestión en trámites burocráticos Disuadir de cruzar a EE.UU. | Imagen institucional, de experto Estilo más monoglósico Nominalizaciones y otros recursos de impersonalidad Géneros especializados, como el comunicado Mirada desde afuera | Fenómeno abstracto y sociopolítico, que debe ser ordenado mediante trámites burocráticos | Colectivo que supone problemáticas que la ONG debe resolver (relación asimétrica: experto/no experto o “necesitado”) |
| Facilitador-partícipe | Apoyo más amplio: solidaridad y compasión Acompañar en “el camino” | Imagen no institucional: foco en las personas migrantes y en sus historias y vivencias Estilo más polifónico Metáforas y otros recursos que reivindican la migración Posts, fotos y videos centrados en los relatos y emociones de las personas migrantes Mirada desde adentro | Hecho humano, que involucra a personas concretas Conjunto de historias contadas por sus propios protagonistas | Hermano en el camino: un par, igual o semejante, identificado con su nombre (relación simétrica) |
Fuente: Elaboración propia a partir del análisis efectuado.
Ahora bien, “dar voz a los que no la tienen, con la misma frecuencia, puede reproducir o no las relaciones de poder que sustentan el estatus de un individuo o de un grupo […] El acto de narrar no cambia necesariamente las condiciones de marginación” (Shuman, 2015, p. 41, citado en Carranza, 2020, p. 274). Además, un análisis como el que aquí se presenta plantea otros dilemas: por un lado, estudia las voces migrantes mediadas por la tecnología (Facebook); por otro, las intervenciones migrantes son escasas, seguramente por el registro de interacciones íntimas en que se basa Facebook (Srnicek, 2018, p. 46): los migrantes podrían temer ser controlados e incluso ubicados geográficamente al publicar en esta plataforma, en un tránsito considerado ilegal desde una mirada securitista o antiinmigratoria.
En próximos trabajos, deberá profundizarse en la compleja relación entre cuentas de migrantes y cuentas promigrantes, debido a la tensión entre humanidad y gubernamentalidad, que no se esperaba hallar en las últimas. También tendrá que ahondarse en las repercusiones éticas que supone el dar voz a las personas migrantes en un contexto de vulnerabilidad como el que atraviesan: ¿realmente las plataformas sociodigitales contribuyen a este fin, o son un instrumento capitalista más de exposición y explotación, cuando no de estigmatización?
Conclusiones
Este análisis desvela una heterogeneidad de voces y perspectivas en las cuentas promigrantes de Facebook, en las que, pese a sus matices, confluyen dos ethos centrales no advertidos por la bibliografía previa. De estos roles, sorprende el que circula entre AM y EJ, que aboga por un cambio de estatus legal, de personas migrantes a refugiadas, pero no como “estrategia para continuar con su camino” (Rosales, 2024, p. 4), sino para que permanezcan en México.
Aunque estas cuentas no impulsan imágenes miserabilizantes o criminalizadoras, no se enfocan en las personas, sino en el fenómeno migratorio, que parecen entender como una acción caótica e ilegal que debe ser encauzada según el “régimen global de fronteras”, contra el cual aquellas se rebelan (Varela, 2019, p. 101; Varela y McLean, 2019, p. 167). Hasta donde se sabe, los estudios previos han detectado esta visión en el discurso legal, securitista o de control, o en el que rechaza la migración (Moreno, 2023, pp. 245-246). La “contención” que promueven -por ejemplo, en materia legal y económica- revela otros matices implícitos, ligados a políticas de freno, materializados en narraciones y tópicos argumentativos tendientes a disuadir de cruzar la frontera. Ser migrante, así, es ser “un sujeto político no autorizado pero reconocido” (Domenech, 2018, p. 47), o un tipo de subjetividad inferior.
En HC y en HM, en cambio, se aprecia una “política de la compasión” que reconoce al otro como semejante (Fassin, 2016, p. 12), y en la que afloran metáforas favorables al desplazamiento humano, además de un ethos colectivo, reivindicativo y de re-conocimiento: ser migrante es un orgullo, un sacrificio y aun una proeza, un “acuerpamiento” similar al que estudios previos han detectado en la caminata (éxodo o caravana), así como un enfrentamiento (no violento, sino sutil) a prejuicios arraigados. Surgen, así, memorias emergentes, que luchan por dejar constancia de un caminar lleno de obstáculos y necesidades, pero no exento de alegría, compañía y solidaridad. La dialéctica de los pequeños relatos se enfrenta, como David a Goliat, a la narrativa deshumanizante que parece imperar en estos tiempos.










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