Xavier Galezowski (1832-1907) (Fig. 1), médico nacido en Lipowice, Polonia, estudió en la Universidad de San Petersburgo, en donde su tesis acerca del oftalmoscopio ganó una medalla de oro. Fue discípulo de Louis-Auguste Desmarres, uno de los oculistas más afamados no solo en Europa, sino también en otras partes del mundo. Fue profesor de oftalmología de la Escuela Práctica de la Facultad de Medicina de París, y condecorado con la Cruz Legión de Honor por sus servicios en la guerra franco-prusiana.
Al trasladarse a París con su tío Severino, quien también era médico, abrió su consultorio en 1867, en la calle Dauphine, y se graduó como médico con la tesis Le nerf optique dans les maladies du cerveau.
En 1870 fundó la primera revista francesa de oftalmología, Journal d’Ophtalmologie, después llamada Recueil d’Ophtalmologie, en donde publicó Traité des maladies des yeux (1872), Leçons cliniques d’ophtalmologie (1876) y Diagnostic et traitement des affections oculaires (1886). Inventó varios oftalmoscopios y exploró el estrabismo con ayuda del cristal blanco esmerilado para observar los movimientos y la posición del ojo cubierto por el cristal, lo que fue popularizado por Annette Spielmann cien años después. Operó en varios países de Europa, así como en Persia, invitado por el shah para que tratara a su hijo, lo que realizó con éxito1.
En 1888 se iniciaron las clases de perfeccionamiento médico en la Escuela Nacional de Medicina de México, y Ricardo Vértiz impartió oftalmología teórica y práctica usando como texto el libro de Mayer2. En 1894 impartió la asignatura José Ramos, los martes, jueves y sábados, de 9:00 a 10:30 horas, y los textos eran los de Galezowski y de Dagennet3.
Al inicio de su texto Traité des maladies des yeux4 se indica que entre los principales trabajos del mismo autor se encontraban Traité d’ophtalmoscopie ou des applications de l’ophtalmoscope au diagnostic et au traitement des maladies des yeux (1875), Étude ophtalmoscopique sur les altérations du nerf optique et sur les maladies cérebrales dont elles dépendent (1866), Du diagnostic des maladies des yeux par la chromatoscopie rétinienne (1868), Échelles typographiques de chromatiques pour l’examen de l’acuité visuelle (1874), Journal d’Ophtalmologie (1872) y Recueil d’Ophtalmologie (1872).
Su obra la dedica a M. Nélaton, profesor honorario de la Facultad de Medicina de París, miembro del Instituto y de la Academia de Medicina y Gran Oficial de la Legión de Honor, así como a M. Desmarres padre, profesor de clínica oftalmológica y Caballero de la Legión de Honor.
El trabajo de Galezowski se convirtió, sin duda, en un excelente libro de texto, pues incluía entre sus capítulos la patología de los párpados y las pestañas, de los órganos secretores y excretores de lágrimas, de la conjuntiva, de la córnea, de la esclerótica, del iris, del cristalino, del cuerpo vítreo, del nervio óptico, de la retina y de la coroides, así como las anomalías de la refracción y de la acomodación, de los músculos del ojo y de la órbita. Una parte importante desde el punto de vista médico e histórico-médico es que, al tratar del oftalmoscopio, nos ilustra acerca de su historia y de la descripción del instrumento, haciendo una relatoría de los diversos oftalmoscopios existentes en esos años, como son los ideados por Coccius, Monoyer, Zehender, Gillet de Grandmont, Giraud-Teulon, Lawrence, Oldham, Follin, Cusco y, por supuesto, los ideados por él (Figs. 2 y 3). El oftalmoscopio de Helmholtz solo lo menciona al principio de ese capítulo, y no le da la importancia que llegó a tener después. En este apartado del texto también trata de los oftalmomicrómetros, del oftalmomicroscopio, de la fotografía oftalmoscópica y del autooftalmoscopio. Los tres últimos capítulos tratan de medicina legal, de la higiene de la vista y del desarrollo del ojo, y como adenda explica lo que debe contener una caja de instrumentos para la oftalmología, la aplicación de la electricidad en el tratamiento de las atrofias del nervio óptico y la numeración de las lentes siguiendo el sistema métrico.
Galezowski, oculista de gran fama, visitó México en 1902, siendo Manuel Uribe Troncoso quien le ofreció un brindis, en nombre de los oftalmólogos mexicanos, durante un banquete de bienvenida5.
Su influencia en la oftalmología mexicana fue vasta. En 1885, el médico mexicano Ricardo Vértiz Berruecos viajó a Francia, en donde fue recibido con todos los honores por los oftalmólogos más famosos de la época, que reconocieron en él una extraordinaria ventaja sobre ellos en la técnica operatoria de la catarata, consiguiendo tener autorización para ejercer la especialidad en Francia, donde tuvo una considerable clientela.
Desde 1887 Vértiz practicaba y enseñaba como técnica para la extracción de la catarata el arrancamiento de un colgajo de la cápsula con la pinza de quistitomo de Wecker, lo que se obtenía por medio del pellizco entre las ramas del instrumento, que hacía necesaria la iridectomía, y los partidarios en ese tiempo de la extracción simple tuvieron que abandonar ese procedimiento como método sistemático, para reservarlo solo a las cataratas cápsulo-lenticulares. Sin embargo, el doctor Vértiz y su técnica fueron fuertemente criticados por el doctor José María Bandera, que en 1889, en Gaceta Médica de México, menciona su repugnancia por aceptar tal procedimiento, ya que Xavier Galezowski, su creador, en ningún momento había referido cuáles eran las contraindicaciones o desventajas de tal proceder. Bandera escribió: «En 1022 operaciones realizadas por el doctor Galezowski, de 1875 a 1883, estoy seguro de que se han de haber presentado oportunidades para juzgar de los inconvenientes por el proceder que encomia presenta, y así como hace notar para justificar su preferencia por el método del colgajo, sin iridectomía, que la escisión del mismo previene de ningún modo los accidentes flegmonosos y que es causa de cataratas secundarias, así como también que las heridas esclerocorneales son más peligrosas que las heridas que solo interesan la córnea, así debió de haber señalado de las desventajas de su proceder»6.
Así mismo, Bandera dio a conocer las desventajas y contraindicaciones del procedimiento de Galezowski según su propia experiencia: «Cuando la cápsula está engrosada o es resistente, el cuchillo penetra, para arrastrar consigo la lente y el iris hacia la córnea y para desprenderlo es preciso llevarlo hacia atrás, lo que ocasiona salida del humor acuoso y que el iris se interponga, siendo indispensable dividirlo para hacer la contrapunción. Otra contraindicación es cuando la pupila es estrecha o la cámara anterior poco profunda, y entonces el proceder de que me ocupo, si no impracticable, presenta varias dificultades»7.
Fernando López y Sánchez Román, oftalmólogo muy afamado en su tiempo, no obstante las tareas administrativas que llevaba a cabo en el Hospital Militar de Instrucción, atendía una pequeña sala destinada a militares enfermos de los ojos, y a fines del siglo versalites usó la cocaína como anestésico ocular por primera vez en México, utilidad que anteriormente le había dado Karl Köller en Europa, pues el 15 de septiembre de 1884 había reportado sus investigaciones con tal droga en el 16.º Congreso de Oftalmología de Heidelberg, generalizándose a partir de entonces el uso de la «cocainización» del ojo para proporcionar anestesia local. Años antes, en los hospitales de Londres y Berlín, según Xavier Galezowski, el cloroformo era usado en la cirugía de cataratas, pero en nuestro medio Agustín Chacón recomendaba no anestesiar al paciente, pues decía que era mejor no recurrir al cloroformo por las complicaciones que traía consigo, como el vómito posoperatorio, ya que este tipo de operación no era tan dolorosa que no pudiera ser soportada sin ayuda alguna8.
Lorenzo Chávez, director del Hospital Oftalmológico de Nuestra Señora de la Luz de 1898 a 1911, había presentado en 1895 en la Academia Nacional de Medicina un trabajo para ocupar el sillón del área correspondiente, que entre otras cosas se ocupaba de perfeccionar la técnica de la operación de la enucleación, empleando para ello una tijera-gancho de su invención. Chávez fue jefe de la clínica de Galezowski y médico del Hospital de Regina, en donde atendía a los enfermos de los ojos y gozaba de muy buena aceptación como «oftalmologista (sic) clínico y operador».
Los trabajos de Xavier Galezowski tuvieron gran difusión en el medio mexicano en las revistas y periódicos de la especialidad, como Gaceta Médica de México y La Escuela de Medicina (Fig. 4), entre otras, así como en The Lancet. Además, fue nombrado miembro correspondiente de la Academia Nacional de Medicina de México con fecha 15 de noviembre de 1889 y miembro honorario de la misma el 9 de mayo de 1901.









text new page (beta)






