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Historia mexicana

On-line version ISSN 2448-6531Print version ISSN 0185-0172

Hist. mex. vol.74 n.4 Ciudad de México Apr./Jun. 2025  Epub Apr 21, 2025

https://doi.org/10.24201/hm.v74i4.4725 

Reseñas

Sobre Francisco A. Ortega, Rafael E. Acevedo P. y Pablo Casanova Castañeda (eds.), Horizontes de la historia conceptual en Iberoamérica. Trayectorias e incursiones

Héctor Andrés Echevarría Cázares1 

1El Colegio de México

Ortega, Francisco A.; Acevedo P., Rafael E.; Casanova Castañeda, Pablo. (eds.), Horizontes de la historia conceptual en Iberoamérica. Trayectorias e incursiones. ,, Santander: Bogotá: Genueve Ediciones, Universidad Nacional de Colombia, 2021. 515p. ISBN: 978-841-845-202-4.


El libro que me propongo reseñar expone las multifacéticas actividades académicas de la red de investigación Iberconceptos, integrada por historiadores provenientes de ambas orillas del Atlántico cuyo horizonte de investigación se remite a las diversas vertientes de la historia conceptual. Es un balance y un análisis crítico del cúmulo de libros, congresos, escuelas de verano, grupos de investigación que han procurado dilucidar las transformaciones conceptuales acaecidas en Iberoamérica durante las últimas décadas del siglo XVIII y la primera mitad del XIX.

La obra colectiva consta de dos amplias secciones: Trayectorias e Incursiones. La primera está integrada por nueve artículos que trazan los intereses intelectuales de los grupos de investigación que vertebran Iberconceptos, así como los problemas teórico-metodológicos a los que se han enfrentado sus cultores; la segunda sección está compuesta por siete artículos y un posfacio que presentan los nuevos desafíos teóricos de la historia conceptual en Iberoamérica, de cara a un presente pródigo en complejas reflexiones sobre los fundamentos epistemológicos de la historia como disciplina social. Así, en esta última parte, los autores enfatizan la necesidad de establecer puentes de comunicación entre la historia de los conceptos o Begriffsgeschichte, de Reinhart Koselleck, y los planteamientos de autores como Michel Foucault, Niklas Luhmann, Hans Blumenberg, por mencionar sólo algunos. A la par de la enumeración de los contenidos sustanciales de los artículos, subrayaré los tópicos, las problemáticas y las propuestas de investigación más representativas de la red Iberconceptos, expuestos detalladamente en la obra.

En principio, en el libro encontramos una serie de reflexiones sobre la pertinencia de dilucidar algunos conceptos fundamentales presentes en Iberoamérica desde el periodo de las reformas borbónicas, pasando por el estallido de las revoluciones de independencia, hasta desembocar en la consolidación de los lenguajes republicanos. Para ello, resulta necesario establecer una serie de categorías analíticas flexibles que permitan comprender los cambios operados en Iberoamérica sin eludir el carácter específico de los contextos históricos a estudiar. Por ejemplo, como señalan algunos de los autores (Fátima Sá e Melo Ferreira, Juan Maiguashca Guevara, Fabio Wasserman, Noemi Goldman, Ana Frega Novales), es menester profundizar sobre la formación de identidades, las experiencias de la temporalidad, la traducción de los conceptos, los procesos de territorialización y las representaciones y prácticas para aproximarse al uso de determinados conceptos políticos en el ámbito iberoamericano. En todo caso, las herramientas heurísticas y las categorías analíticas que proponen los autores no son rígidas. Tampoco se ajustan acríticamente a las propuestas metodológicas de Reinhart Koselleck, debido a que el historiador alemán enfocó sus investigaciones al espacio germánico en el periodo bisagra o Sattelzeit, ubicado en la centuria de 1750 a 1850. Para el caso iberoamericano, las fuentes documentales arrojan datos específicos que los historiadores deben mirar con prudencia metodológica.

En este tenor, Elisa Cárdenas Ayala señala la preponderancia que tuvo el catolicismo en la consolidación de un vocabulario político; los procesos de secularización o de modernización en el espacio iberoamericano no pueden prescindir del análisis de los símbolos, las representaciones y los discursos de la Iglesia católica en un momento histórico en que se reformularon los principios filosóficos del cristianismo. No podríamos entender la Ilustración novohispana, por ejemplo, sin tener en cuenta las diversas reformulaciones teóricas que se dieron en el seno de las órdenes religiosas. De esta manera, una de las notas constantes que componen la primera sección del libro es la indagación de las peculiaridades políticas del contexto histórico de los países iberoamericanos, señalando las apropiaciones conceptuales, las innovaciones teóricas, las prácticas socioculturales, sin remitirse solamente a un sector privilegiado o letrado, sino que extienden la investigación histórica a las múltiples maneras en que los sectores populares experimentaron y problematizaron los conceptos políticos.

Así, uno de los objetivos primordiales del artículo de Gilberto Loaiza Cano es abordar el concepto de Estado en el antiguo régimen, evitando caer en la trampa de la historia de las ideas, que, según una de las críticas recurrentes de los cultores de la historia conceptual, se ha dedicado exclusivamente a ponderar un periodo histórico a partir de lo que han dicho y escrito las élites intelectuales. Bajo esta premisa, Gonzalo Capellán realiza un interesante repaso a un conjunto de pinturas, grabados, emblemas, que reflejó explícita o implícitamente las formas en que algunas sociedades del mundo atlántico experimentaron el concepto de democracia. Lo sugerente de este texto es que conmina a los historiadores conceptuales a enfocar sus reflexiones a las fuentes pictóricas. Finalmente, en esta primera sección del libro, Pablo Sánchez León destaca la peculiaridad del contexto iberoamericano al reconocer que las constituciones de las nacientes repúblicas no se ajustaban netamente a los modelos de la filosofía política de raigambre europea, sino que se implementaron modelos híbridos o mixtos, factor que, nuevamente, resalta la necesidad de aproximarse a las realidades sociopolíticas locales a partir de la valoración de las fuentes históricas.

La segunda sección (Incursiones) presenta artículos de corte teórico-metodológico con el afán de señalar los alcances, las li mita ciones y las posibles vinculaciones de la teoría koselleckiana con otras vertientes interpretativas. A través de un conocimiento profundo de las propuestas de la Begriffsgeschichte, João Paulo Pimenta propone estudiar los diversos conceptos políticos en los países iberoamericanos a la luz de las experiencias temporales de los actores sociales: ¿Cuál era la manera específica de vivir el tiempo durante los siglos XVIII y XIX? ¿Qué nociones políticas estaban henchidas de futuro? ¿De qué manera se asumía el conocimiento histórico? En esta línea de investigación se inserta el artículo de José Javier Blanco Rivero, quien, a partir de los cruces y desencuentros de los presupuestos koselleckianos y la teoría de los sistemas luhmanniana, propone una categoría sumamente sugerente para estudiar los procesos de aceleración histórica en los países latinoamericanos, a saber: presión temporal. Esta categoría explicaría los diferentes tiempos entre la modernidad europea y la modernidad americana. Mientras las manecillas del reloj en Europa proclamaban el advenimiento del progreso, de la futuridad, de la instauración de novedosos modelos políticos, después de atravesar largos siglos de estancamiento temporal, los procesos emancipatorios en Hispanoamérica obligaban a los constructores de los recientes Estados nación a “saltarse” precipitadamente etapas históricas con la finalidad de estar a la par de las civilizaciones avanzadas. Sin embargo, desde el punto de vista histórico, Blanco Rivero es cuidadoso al advertir que ambas modernidades tienen su propia especificidad, aunque sus ritmos temporales sean distintos.

Por su parte, Gabriel Entín analiza la simbología del hebraísmo político en el contexto de la modernidad hispánica. Identifica una serie de alusiones bíblicas que fundamentaron los discursos políticos en torno al republicanismo hispánico. Este capítulo resulta novedoso puesto que apunta al estudio de las alegorías religiosas como un horizonte de investigación necesario para comprender la conformación de los lenguajes políticos. No se trata únicamente de estudiar los conceptos evidentes; por debajo de las palabras subsisten estratos simbólicos, inefables, cercanos a la inconceptualidad, tal como lo señala el historiador argentino Elías Palti en su lúcido texto sobre el estudio de las metáforas a partir de los postulados de Hans Blumenberg. En última instancia, la consolidación de los conceptos políticos reposaría en un estrato innominable, atisbado únicamente por medio de metáforas. El reto del historiador sería, en todo caso, identificar esos espacios inefables o “puntos ciegos” como índices de realidades que rebasan el ámbito lingüístico. Así lo manifiesta Pablo Casanova Castañeda cuando, a partir de la arqueología foucaultiana, reconoce las limitaciones del proyecto koselleckiano debido a que no da cuenta cabalmente del “cambio histórico” en el contexto de los lenguajes económicos del mundo atlántico. Además de que, según el autor, haría falta una interpretación histórica crítica que estudiara los diversos “regímenes de saber”, ineludiblemente atravesados por relaciones de poder.

Aunado a la propuesta de dialogar con otras vertientes teóricas, el artículo de Francisco A. Ortega se enfoca en la distinción -dentro de los marcos interpretativos de la Begriffsgeschichte de Reinhart Koselleck- entre conceptos y categorías, resaltando la importancia de ambas nociones para el estudio de la historia. Los primeros son plurívocos, dinámicos, ambiguos, aparecen en las fuentes de un periodo histórico determinado; por lo mismo, rehúyen a cualquier definición de diccionario. Las segundas tienen un carácter científico, analítico, trascendental; le sirven al estudioso de la historia para forjar marcos de referencia adecuados al conocimiento histórico. Ortega ejemplifica lo anterior con el término colonia en Iberoamérica. Semejante categoría de análisis está presente, por ejemplo, en los estudios de teoría poscolonial; pero, al mismo tiempo, aparece como concepto en las fuentes históricas de principios del siglo XIX. De ahí la necesidad de una clarificación previa para comprender tanto los fenómenos del pasado como la situación que viven las culturas subalternas en el presente. Finalmente, Luis Fernández Torres aborda las categorías o constantes antropológicas de Koselleck (“adentro-afuera”, “amigo-enemigo”, “espacio de experiencia-horizonte de expectativa”), proponiendo la incorporación de un par categorial más: unidad-pluralidad.

Como señala Javier Fernández Sebastián en el posfacio del libro, la labor de la red Iberconceptos posee múltiples horizontes de investigación. Esta obra es, por lo tanto, un balance crítico y, al mismo tiempo, un avistamiento de los derroteros y desafíos de la práctica de la historia conceptual en Iberoamérica. Fruto de la labor interdisciplinaria de los historiadores, Iberconceptos ha trazado varios caminos para alcanzar semejantes horizontes dinámicos.

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