SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.74 issue3Sobre Santiago Colmenares Guerra, Cosechar para el mundo, pastar para la región. Una historia de globalización en los Montes de María (1850-1914)Sobre Luis Aboites, Los últimos años de la reforma agraria mexicana, 1971-1991. Una historia política desde el noroeste author indexsubject indexsearch form
Home Pagealphabetic serial listing  

Services on Demand

Journal

Article

Indicators

Related links

  • Have no similar articlesSimilars in SciELO

Share


Historia mexicana

On-line version ISSN 2448-6531Print version ISSN 0185-0172

Hist. mex. vol.74 n.3 Ciudad de México Jan./Mar. 2025  Epub Jan 27, 2025

https://doi.org/10.24201/hm.v74i3.4653 

Reseñas

Sobre Margarita Vasquez Montaño, Ethel Duffy Turner (1885-1969). Una existencia al límite, conmovida por la revolución

Tatiana Pérez Ramírez1 

1El Colegio Mexiquense

Vasquez Montaño, Margarita. Ethel Duffy Turner (1885-1969). Una existencia al límite, conmovida por la revolución. México: El Colegio Mexiquense, 2022. 319p. ISBN: 978-607-8836-15-4.


La vida de la escritora, artista y activista Ethel Duffy Turner trascendió las fronteras nacionales para sumergirse en uno de los procesos relevantes de inicio del siglo XX: la revolución mexicana. Enseguida, le tocó el tiempo de la primera Guerra Mundial, la Gran Depresión, la Guerra Civil española y la lucha antifascista. Dividida entre México y Estados Unidos, su trayectoria -analizada bajo el lente de Margarita Vasquez Montaño- nos da cuenta del compromiso político con el socialismo y el denominado “magonismo”.

Gracias a este trabajo, asistimos al cambio de siglo desde la frontera. Margarita Vasquez viajó de un país a otro para seguir los rastros de Ethel y recrear el mundo en que vivió. Esta investigación resulta de la búsqueda en distintos acervos, la revisión de una amplia bibliografía y hemerografía, y el escrutinio de los archivos personales de Ethel y su círculo cercano. Pero sobre todo, la autora interrogó a su biografiada desde sus propias letras: artículos, poemas y narrativas. Desde las primeras páginas de esta obra, se percibe ese deseo por la escritura plagado de una incesante inspiración. Duffy Turner era consciente del poder de su palabra, su participación política y su labor literaria.

El libro se divide en tres grandes apartados. La primera etapa, que va de 1900 a 1912, se caracteriza por las convulsiones políticas en México y las acciones del Partido Liberal Mexicano (PLM) que cautivaron a la joven Ethel junto con su esposo, el periodista, John Kenneth Turner. En ese contexto, ella se sumó al apoyo de los exiliados mexicanos y simpatizó con ese pueblo que se lanzó a la Revolución.

La segunda etapa (1912-1940) corresponde a su periodo de madurez en la bohemia californiana, en el poblado de Carmel, marcado por el alejamiento del activismo mexicano. Los primeros años fueron de un refugio gozoso por su florecimiento creativo que tomó formas lúdicas en la pintura y el teatro. Después de un lustro y un cambio de domicilio, se dio la ruptura con John en fechas cercanas al inicio de la primera Gran Guerra. En su nueva ciudad, San Francisco, ella mantuvo su actividad literaria y tejió redes artísticas.

La tercera etapa (1940-1969) nos trae de regreso al ambiente mexicano y la escritura de la historia. En 1950, Ethel se estableció en México, cuyo entorno se delineó por los debates historiográficos sobre Ricardo Flores Magón y el magonismo, y por la presencia de la comunidad de exiliados estadounidenses.

De la obra se desprenden distintos hilos y ejes analíticos. En esta reseña destaco tres puntos. El primero se refiere a que este libro se inserta en un género desdeñado por la historiografía mexicana: la biografía. Las voces expertas en cuestión -Mílada Bazant, Paul Garner, Will Fowler, entre otros- han subrayado la continua hostilidad hacia el género biográfico y su poca aceptación en el medio académico. Si bien eso ha ido cambiando en los últimos años por un nuevo “giro”, aún no abundan este tipo de publicaciones en la región hispanoamericana.

La biografía ha sido cuestionada por sus constantes tensiones y contradicciones. La primera se relaciona con la separación interpretativa de “la vida interior” y “la vida exterior”. La segunda tiene que ver con la tensión con la historia social, por centrarse más en las élites que en los grupos populares. En nuestro país, esta situación se agudiza por las narrativas nacionalistas que glorifican a los héroes y satanizan a los villanos. El predominio de la historia de bronce ha ofuscado este campo.

Ante este escenario, Ethel Duffy Turner (1885-1969). Una existencia al límite, conmovida por la revolución desafía las costumbres del gremio y abona a la validez de este género para el desarrollo del conocimiento histórico. Su mérito no se limita a incursionar en un terreno criticado, sino que logra saldar las tensiones entre la vida exte rior/pública e interior/privada a partir de un trabajo riguroso y exhaus ti vo con cierta dosis de sensibilidad. En este estudio podemos ver a la activista con una formación intelectual y política, conmovida por una causa en una coyuntura determinada, pero de igual forma nos acercamos a su ámbito privado, su emocionalidad y su vulnerabilidad. Un buen ejemplo de esta conexión se encuentra cuando ella materna a su pequeña Juanita al mismo tiempo que edita la página en inglés de la revista Regeneración.

Al amparo de esta perspectiva, contemplamos el entrecruzamiento de la biografía y la historia de las mujeres, lo que permite tender puentes entre las experiencias políticas y sociales sin dejar de lado los avatares del día a día de la vida doméstica y familiar. No en balde, la autora señala la importancia de la renovación teórica que se ha dado desde el género y el feminismo, donde la interdisciplinariedad e interseccionalidad son elementos sustanciales (p. 17).

El segundo punto corresponde a reflexionar en el espacio de la disidencia transfronteriza. A partir de nuestra protagonista, escudriñamos la dinámica del movimiento obrero, sindicalista y socialista de Estados Unidos relacionado con México. Nos encontramos con los personajes clásicos: los hermanos Flores Magón, Antonio I. Villareal, Librado Rivera, Lázaro Gutiérrez de Lara, por mencionar a algunos. Nos situamos en sus lugares de reunión, como el cuartel de la causa mexicana, localizado en dos zonas estratégicas: el downtown de Los Ángeles y el sur de la calle Main y San Fernando. Observamos sus prácticas, conspiraciones y materiales de difusión.

Paralelamente, emergen las presencias femeninas de Elizabeth Trowbridge, Frances Noel, María Talavera Brousse, Lucía Norman, Andrea y Teresa Villarreal, Ethel Dolson y Mother Jones, entre otras, involucradas en variadas actividades y con incidencia en la lucha. Un tópico que llama la atención es la sororidad entre Ethel y Elizabeth. En cuanto a la definición de los roles de género, Margarita Vasquez nos habla de la complejidad en este medio del activismo. Ubica que algunos integrantes del PLM eran promotores de la igualdad de las mujeres; pero otros, como Ricardo Flores Magón, las veían en su papel de “compañeras”, en su condición de oprimidas, cobijadas por el discurso paternalista regido por la idea de la complementariedad con el hombre. En la práctica, las mujeres se salían de ese molde esperado.

Es interesante apreciar a México y las demandas sociales de su población desde el lado estadounidense. No deja de ser inquietante la elaboración del México Bárbaro de Turner desde los ojos de Ethel y su descubrimiento de ese “pueblo hambriento y andrajoso” (p. 89). Así como su motivación por la lucha por la liberación de los exiliados políticos mexicanos, con una posición crítica a la política de Estados Unidos. Por ello, el presente escrito se suma a la nueva oleada de investigaciones sobre el PLM.

Lo anterior nos lleva a considerar a la frontera como un concepto espacial factible para el estudio de la convergencia y la reproducción de distintas corrientes políticas e ideológicas donde se construyen solidaridades y antagonismos. Desde este ángulo y con los pormenores de la revolución en Baja California, se afianza un enfoque descentralizador de la revolución mexicana, como ya se ha hecho por un nutrido grupo de revisionistas.

Como tercer punto, conviene no dejar de insistir en la historiografía. Ethel Duffy regresó a México en los años cincuenta cuando se dio el resurgimiento del debate en torno al magonismo y la incorporación de estos personajes precursores a la historia oficial de la Revolución. Su libro Ricardo Flores Magón y el Partido Liberal Mexicano (1960) se elaboró con seriedad, método y fuentes de primera mano bajo el auspicio de Lázaro Cárdenas y se convirtió en un referente en este tema. En ese sentido, Ethel llegó a un campo fértil en el momento preciso para reivindicar a los integrantes del PLM en un medio dominado mayoritariamente por hombres.

Al hablar de la producción historiográfica también aludo a que este libro muestra un diálogo fluido entre las investigaciones de México y de Estados Unidos. Vemos un acertado ejercicio del ensamblaje de referencias de estas dos academias, que abona a la construcción de la historia de ambos países. La configuración del Estado mexicano no se comprende sin la trama histórica del vecino del norte.

Cierro con este comentario: la biografía de Ethel Duffy Turner contribuye a pensar en términos teóricos y metodológicos el quehacer histórico más allá de los linderos nacionales y las visiones nacionalistas. El análisis de la vida de una mujer de acción, compromiso social y formación intelectual a través de la pluma de una académica feminista nos saca del encuadre convencional de la historia y nos invita a imaginar abordajes distintos de los eventos sociopolíticos y culturales. Véase esta publicación como una refrescante aportación al género biográfico que se entreteje con la historia de las mujeres, la historia del feminismo y la historia intelectual.

Creative Commons License Este es un artículo publicado en acceso abierto bajo una licencia Creative Commons