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Estudios sociológicos

On-line version ISSN 2448-6442Print version ISSN 0185-4186

Estud. sociol vol.43  Ciudad de México  2025  Epub Aug 04, 2025

https://doi.org/10.24201/es.2025v43.e2811 

Reseñas

Fronteras de aceite.Hegemonía de la palma africana en Chiapas

Lourdes Alonso Serna1 

1Instituto de Estudios Internacionales Isidro Fabela, Universidad del Mar, Huatulco, México lourdes.alonso@aulavirtual.umar.mx

Fronteras de aceite.Hegemonía de la palma africana en Chiapas. Castellanos Navarrete, Antonio. 2024. México: UNAM, CIMSUR, 376p.


Resumen:

Fronteras de Aceite explora la ecología política de la palma africana en las regiones Costa y Selva Lacandona de Chiapas. Desde una perspectiva gramsciana, analiza la cultura popular campesina para comprender por qué este monocultivo no fue rechazado. El autor sostiene que los monocultivos no son solo proyectos económicos, sino también iniciativas culturales que reconfiguran las prácticas y significados de los territorios rurales. En los casos estudiados, la palma se inscribe en una cultura de modernización que legitima la explotación de la naturaleza como vía hacia el progreso. Así, el libro ofrece una visión integral sobre la apropiación del territorio, las transformaciones rurales y los consensos que sostienen la expansión de estos cultivos.

Palabras clave: palma africana; campesinos; hegemonía; ecología política; estudios agrarios; Chiapas

Summary:

Oil Frontiers elaborates on the political ecology of oil palm in the Costa and Selva Lacandona regions of Chiapas, Mexico. Drawing on a Gramscian perspective, the book examines popular culture in these two rural regions to understand why the monoculture was adopted. The author argues that monocultures are not only economic projects but also cultural initiatives that reshape practices and meanings in rural territories. In the cases analyzed, palm cultivation is embedded in a culture of modernization that legitimizes the exploitation of nature as a pathway to progress. Thus, the book provides a comprehensive view of territorial appropriation, rural transformations, and the social consensus that sustains the expansion of these crops.

Keywords: African palm; peasants; hegemony; political ecology; agrarian studies; Chiapas

Antonio Castellanos Navarrete, investigador en el Centro de Investigaciones Multidisciplinarias sobre Chiapas y la Frontera Sur (CIMSUR) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), ha dedicado más de una década al estudio de la adopción y el consenso en torno al cultivo de la palma africana en Chiapas, y sitúa su trabajo en el cruce de los estudios agrarios y la ecología política. Este libro es el resultado de ese extenso proceso de investigación en las regiones Costa y Selva Lacandona de Chiapas. En él examina cuatro décadas de historia del monocultivo mediante el análisis de sus dimensiones culturales, políticas y económicas, para ofrecer un panorama abarcador de la ecología política de los monocultivos.

Fronteras de aceite explora el papel de la cultura en la expansión de los monocultivos a fin de comprender cómo las clases campesinas interpretan el cultivo de la palma africana y la acción del Estado que lo promueve. A partir de un análisis gramsciano de la hegemonía, el autor argumenta que la cultura, entendida como una concepción del mundo y de la vida, ofrece claves para explicar la aceptación de la palma.

Así, sostiene que los monocultivos no solo son proyectos económicos, sino también iniciativas culturales orientadas a transformar las prácticas cotidianas y las relaciones sociales en los territorios rurales donde la palma forma parte de una cultura de modernización que promueve la explotación de la naturaleza como medio para alcanzar el progreso. Dicha cultura, arraigada en las aspiraciones campesinas, cobra particular relevancia en regiones de frontera agrícola como las analizadas, en las que la búsqueda de mejoras materiales y sociales se vincula a proyectos de desarrollo impulsados por el Estado.

La estructura del libro se articula en torno al concepto “historia de las clases subalternas”, desarrollado por Gramsci en la nota 90 del Cuaderno 3 de sus Cuadernos de la cárcel. En este planteamiento, Gramsci propone un análisis histórico concreto de las relaciones entre el Estado y la sociedad civil, así como de las dinámicas de fuerza entre clases sociales, en que una de ellas consigue establecerse como hegemónica (Gramsci, 1981, p. 89).

A partir de esta perspectiva, el autor organiza su investigación en capítulos principales -denominados por el autor “actos”- que desglosan el proceso en el cual la palma africana se incorpora y legitima como parte de la cultura campesina en Chiapas, no solo mediante mecanismos de coerción, sino a través de la construcción de consensos sociales. Complementan estos análisis los “entreactos”, que recogen las voces de la subalternidad en diálogos y testimonios de ejidatarios y trabajadores, lo que aporta un valioso contrapunto etnográfico que enriquece la narrativa y añade matices a la comprensión de las dinámicas locales.

Los entreactos, cuyos títulos corresponden a los nombres de las y los campesinos, son una vívida manifestación de las contradicciones de los proyectos estatales, de las prácticas clientelares y de la agencia campesina. A través de ellos se despliega el sentido que los campesinos otorgan a las relaciones sociopolíticas en las que están inmersos, así como su vínculo con los ecosistemas y con la palma. En estos capítulos, el tono del texto cambia: la voz, aunque mediada por el autor, es la de las clases subalternas. Son personas de carne y hueso que revelan sus aspiraciones de una vida mejor, sus prácticas materiales y la relación que construyen con el entorno. De este modo, los entreactos se erigen como una expresión de la cultura popular campesina en estas regiones de frontera.

Los capítulos principales exploran la economía política del monocultivo. Aunque cada uno se centra en un aspecto específico -como la política económica y ambiental; la cultura clientelar y corporativa entre el Estado y los campesinos; las luchas por la tierra; las transformaciones ambientales en estas regiones y el trabajo campesino-, establece un puente con los demás y permite que la lectura se complemente y ofrezca una visión integral del proceso.

A continuación esbozo el contenido de los capítulos o actos sin seguir el orden en que el autor los organizó. Comienzo con la aproximación teórica de la obra, basada en una lectura gramsciana de la hegemonía y su aporte al análisis de la ecología política de los monocultivos; luego presento las formas en las que la cultura política corporativa y clientelar se sedimenta en la relación con los campesinos y moldea sus posturas ante los proyectos de modernización agrícola. Sigo con el examen de la relación entre trabajo y naturaleza, así como de las transformaciones ambientales derivadas de los proyectos productivos. Finalmente, ofrezco un acercamiento a los diversos actores que impulsan el cultivo de la palma, sus visiones al respecto y las tensiones que emergen en torno a un cultivo comercial al que muchos se aferran.

En “Esquemas prácticos”, el autor propone la noción de hegemonía desarrollada por Gramsci para analizar los monocultivos, ya que permite abordar la dimensión política del poder como una relación construida en la sociedad civil, y entender el Estado como un espacio de disputa. Para ello, Castellanos revisa el papel de la cultura en la expansión de los monocultivos y pone especial énfasis en la visión del mundo de las clases campesinas, resultado de un proceso de hibridación entre concepciones propias de su clase y elementos impuestos por las clases dominantes. Desde este punto de vista, la palma africana se convierte en un objeto tanto de resistencia como de lucha. A través de esta perspectiva, muestra la manera en que conceptos como desarrollo adquieren significados distintos para los campesinos en comparación con los funcionarios públicos, empresarios y ambientalistas.

Los capítulos “La costumbre” y “La política” abordan dos procesos complementarios. El primero explora cómo el poder y las prácticas corporativas se construyen desde la sociedad civil a través del fomento de organizaciones con fines clientelares que el Estado promueve y que las organizaciones campesinas reproducen. La costumbre es la política clientelar y corporativa arraigada que moldea una relación con el Estado caracterizada por contradicciones, riesgos y tensiones, que se ha manifestado en programas de “modernización” del campo en los que el Estado proporciona plántulas, apoyos económicos y capacitación. No obstante, los campesinos también ejercen agencia al negociar apoyos para otros cultivos. En este sentido, el autor encuentra que la expansión de la palma africana no fue impuesta desde el Estado, sino que surgió del esfuerzo activo de los campesinos por obtener respaldo para su siembra.

Las organizaciones campesinas, sin embargo, están atravesadas por diversas contradicciones, como lo aborda en “La política”, que explora la necesidad de los campesinos de organizarse para hacerse visibles ante el Estado; la complejidad de dichas organizaciones, que entran en la dialéctica de políticas clientelares; las contradicciones de los liderazgos con sus propias motivaciones de poder, así como la dificultad de establecer una relación más independiente con el Estado. A través del estudio de dos organizaciones -la Unión de Ejidos Julio Sabines (La Unión) y el Movimiento Campesino Regional Independiente (MOCRI)-, el autor ilustra el funcionamiento del corporativismo como un “cerco bien vigilado” que permite, a quienes detentan el poder, distribuir recursos de manera selectiva para mantener el control político. En este contexto, el corporativismo equilibra coerción y consenso: apoya proyectos que no desafían al Estado, mientras desarticula organizaciones independientes como MOCRI. No obstante, los campesinos adoptan los discursos estatales sobre modernización agrícola como estrategia para alcanzar sus objetivos, lo que revela la compleja interacción entre subordinación y agencia en el campo.

Los capítulos “El agua”, “La tierra” y “El trabajo” indagan la relación metabólica entre el trabajo y la naturaleza, marcada por la lucha por la tierra en el siglo XX en México y los procesos de modernización productiva, los cuales han generado transformaciones ambientales en distintos momentos históricos. En “La tierra” examina la expansión de la frontera agraria en la región Costa y destaca la coexistencia conflictiva de distintos regímenes de propiedad. En sus primeras etapas, predominaban propietarios privados, varios extranjeros, especialmente alemanes. A partir de la década de 1930, con el reparto agrario, emergieron los ejidatarios como nuevos actores en la disputa, que fueron importantes en particular en las décadas de 1970 y 1980. La narrativa histórica del capítulo evidencia que estos procesos estuvieron marcados por enfrentamientos entre distintas fracciones de clases rurales. En este contexto, el Estado no actúa como árbitro neutral, sino como agente que favorece los intereses de los finqueros. No obstante, la persistencia campesina permitió la obtención de parcelas.

Con la expansión de la frontera agrícola con monocultivos, como el del plátano o la palma africana, se produjeron transformaciones ambientales que se estudian en el capítulo “El agua”, que presenta los cambios drásticos en la región, anteriormente caracterizada por pampas y ríos caudalosos, ahora convertida en una zona destinada a la producción de cultivos industriales. Los campesinos han sido injustamente responsabilizados del deterioro ambiental de la región, a pesar de ser los principales afectados por las recurrentes inundaciones. Las constantes crecidas y el arrastre de sedimentos han favorecido el cultivo de palma debido a su capacidad de resistir alteraciones hidrológicas. Según el autor, la expansión de la palma representa la culminación de un largo proceso de transformación del paisaje hídrico, con profundas implicaciones sociales y ambientales. Sin embargo, este cultivo también encarna las lógicas de un modelo de desarrollo que ha privilegiado la rentabilidad económica sobre el bienestar ambiental y social.

Por su parte, en “El trabajo” lo presenta como un proceso encarnado, atravesado por jerarquías de clase, género, nacionalidad y etnia, que se articulan con nociones como limpieza, fortaleza, conocimiento, progreso y solidaridad. En el trabajo agrícola, la relación con la naturaleza se expresa en prácticas como la limpieza de la maleza, que no solo busca crear un paisaje “bonito y limpio”, sino que se asocia al esfuerzo y el sacrificio del trabajo físico que se ve recompensado por la satisfacción de cubrir necesidades familiares y el anhelo de superación personal y colectiva. El texto resalta una ética del trabajo que valora el esfuerzo físico y fomenta vínculos de solidaridad entre patrones -frecuentemente ejidatarios- y jornaleros. Esta relación se construye sobre la idea de un acuerdo entre pares: el ejidatario, al haber experimentado las mismas condiciones laborales, reconoce la dureza de la faena, lo que propicia gestos de reconocimiento, como invitar un refresco al jornalero.

El cultivo de palma se ha consolidado como una fuente de empleo que, pese a sus condiciones precarias, ha logrado contener la migración e incluso atraer trabajadores guatemaltecos; sin embargo, hay muchas desigualdades y jerarquías respecto a estos, ya que reciben salarios más bajos y enfrentan circunstancias aún más inestables que los jornaleros locales. Por otra parte, el trabajo de las mujeres no se valora y, en consecuencia, la remuneración es pésima. Estas jerarquías evidencian cómo la expansión del sector palmero reproduce y profundiza desigualdades estructurales en el ámbito laboral.

El capítulo “La unidad” expone las lógicas contrapuestas en torno al desarrollo de la industria de la palma y analiza las posturas de funcionarios estatales, ejidatarios y empresas privadas. Presenta con maestría el entramado de actores involucrados en la producción de palma y la relación de los ejidatarios con el Estado, cuya intencionalidad ha cambiado significativamente a lo largo del tiempo. Al inicio, el Estado adoptó un enfoque nacionalista que promovía proyectos productivos para los campesinos, aunque según una lógica de subordinación. A partir de las décadas de 1980 y 1990, con el giro neoliberal, los campesinos fueron relegados a una posición marginal y tratados como meros engranajes del mercado global. Esta transición refleja un cambio profundo en las formas de integración y exclusión de los campesinos en los procesos de desarrollo económico y político.

El capítulo también pone de relieve la aparente contradicción entre las políticas ambientales y productivas del Estado. Mientras que dependencias como la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) impulsan políticas de conservación, las secretarías de Agricultura, tanto federal como estatal, promueven otras de carácter económico que fomentan la expansión del cultivo de palma. A este escenario se suman empresas y consultoras encargadas de la certificación ambiental del cultivo, así como empresarios privados. En medio de estos actores, los campesinos son frecuentemente responsabilizados de la degradación ambiental y la baja productividad, a pesar de su posición estructuralmente desfavorecida.

Este entramado de intereses revela marcadas diferencias ideológicas entre los distintos actores y profundas desigualdades de poder. Los campesinos son tratados como sujetos sin agencia en la toma de decisiones sobre políticas que los afectan directamente. Un claro ejemplo es el proceso de certificación de la palma: mientras las empresas y las agencias estatales debaten sus términos, los ejidatarios quedan relegados al papel de meros espectadores. No obstante, algunos funcionarios intentaron incluir a los ejidatarios en estas discusiones, aunque desde una postura paternalista al proponer un modelo de certificación que se adecue mejor a su contexto productivo.

En conclusión, este libro representa una contribución valiosa, tanto por su riqueza temática como por su profundidad conceptual. Sin duda, se consolida como una referencia imprescindible en los estudios agrarios y en la ecología política latinoamericana. En particular, su exploración de la dimensión cultural desde una perspectiva gramsciana ofrece una perspectiva teórica novedosa, capaz de iluminar los procesos de cambio agrario con matices y complejidad, y evita interpretaciones rígidas o esquemáticas que reducen a los sujetos agrarios a categorías dicotómicas y esencialistas.

Más que una síntesis cerrada, esta es una aproximación que trasciende una lectura lineal de la obra y destaca sus aportaciones fundamentales, una invitación a adentrarse en un texto que interpela críticamente los paradigmas y abre rutas para entender las dinámicas agrarias contemporáneas en América Latina.

Referencias bibliográficas

Gramsci, Antonio (1981). Cuadernos de la cárcel. T. 2, Cuadernos 3, 4, 5 (Ana María Palos, trad.; José Luis González, rev.). México: Era. [ Links ]

Recibido: 02 de Abril de 2025; Aprobado: 23 de Abril de 2025; Publicado: 06 de Junio de 2025

Acerca de la autora

Lourdes Alonso Serna es profesora-investigadora en la Universidad del Mar. Es doctora en Geografía Humana por la Universidad de Manchester, Reino Unido. Sus líneas de investigación son: ecología política del viento en el Istmo de Tehuantepec, renta de la tierra en las energías renovables y geografía de las energías renovables en América Latina. Sus publicaciones más recientes son:

1. Alonso Serna, Lourdes (2025). Configuraciones locales de poder, control de la tierra y rentas eólicas en el Istmo oaxaqueño. En Miguel Carrillo Salgado, Oscar Adán Castillo Oropeza, Pablo Elías Vargas González y Rosalba Díaz Vásquez (coords.), Territorios periféricos y poder local. Virajes y continuidades (pp. 177-191). San Agustín Tlaxiaca, México: El Colegio del Estado de Hidalgo.

2. Alonso Serna, Lourdes (2024). La captura del viento: energía eólica y la política de la renta en el Istmo de Tehuantepe, México. The Journal of Latin American and Caribbean Anthropology, 29(1), pp. 27-37.

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