Introducción
En México para el año 2023 se sembraron 165 mil 226 hectáreas, cosechándose 3 millones 237 mil toneladas, con un consumo per cápita de 15.7 kg de chile verde, consumiéndose tanto en fresco como en seco, con sistemas de producción y problemas diversos. Se colocó como el cuarto productor a nivel mundial; en la producción nacional de hortalizas, esta tiene una participación del 19.4%. Chihuahua, Sinaloa, Zacatecas y San Luis Potosí, son los principales estados productores a nivel nacional (Panorama Agroalimentario 2023). Guerrero aporta menos del 2% a la producción nacional de chile (SIAP 2022), sin embargo, existen una diversidad genética de chiles nativos que tienen importancia económica, cultural y social en las comunidades del Estado, que propician ingresos, fuentes de trabajo y relaciones sociales a las familias participantes, por la venta de chiles nativos frescos y secos (Vázquez-Casarrubias et al. 2011).
El sistema de producción agropecuario tradicional es uno de los sectores más relevantes dentro de la economía local y regional, ya que producen alimentos de primera necesidad, son fuente de ingresos y mano de obra para la población rural, sin embargo, los campesinos producen en condiciones agroclimáticas complejas, con diversidad de problemas y limitaciones, como laderas con diferente pendiente, erosión del suelo, expuestos a ocurrencia de heladas, granizadas, sequía, plagas y enfermedades que afectan la producción y la situación de los productores agrícolas (Barreto et al. 2015, Galindo et al. 2000). Asimismo, la falta de acceso a asesoría técnica que los apoye en todo el proceso productivo hasta la comercialización y gestión de financiamiento, que pueda potencializar su producción y darles un valor agregado a sus productos (Larqué et al. 2009).
Debido a diversos factores que afectan a los cultivos tradicionales, las familias campesinas están optando por sembrar nuevos cultivos en asociación a los tradicionales, que les permita tener mejores opciones económicas, la agricultura campesina de pequeñas unidades puede mejorarse con el impulso de cultivos tradicionales y/o criollos, como también priorizar aquellos cultivos que han presentado rentabilidad económica para las familias (Muñoz-Máximo et al. 2019). Una unidad de producción familiar (UPF) proporciona sustento a una familia para tener un nivel de vida satisfactorio, mediante el trabajo de sus miembros y la aplicación de técnicas predominantes en la región; para comprender la dinámica de la agricultura familiar son importantes la superficie del predio, la mano de obra familiar, la fuente de ingreso, la comercialización del producto y los roles sociales dentro de la misma (Ramírez-García et al. 2015).
Un elemento estratégico de la UPF no es solo la capacidad de producción de alimentos o las tierras que proporcionan sustento a una familia, sino el empleo familiar que se da dentro de la dinámica socioeconómica de la población y en sí misma (Ramírez-García et al. 2015). Los sistemas agrícolas familiares son primordiales por su eficiencia en el manejo, conservación y aprovechamiento de los recursos y sus características ecológicas, desde el punto de vista social, económico y ambiental estos rasgos se sustentan en un conocimiento holístico basado en hechos y creencias, altamente flexibles y en la cosmovisión de los productores indígenas, donde la naturaleza es una entidad viviente e incluso sacralizada en algunas culturas (Olivares et al. 2017, Salgado 2015). De acuerdo con la heterogeneidad de los sistemas de producción, este trabajo se enfocó en las características sociales, económicas y productivas del cultivo de chile criollo, para realizar un diagnóstico sobre el sistema productivo, el cual se puede utilizar como base para el diseño, planteamiento y toma de decisiones en el mejoramiento, sostenimiento y competitividad del sistema productivo de chiles criollos de la comunidad de Teticic. Por lo anterior, el objetivo fue analizar las características socioproductivas y económicas de los productores de chile criollo en la comunidad de Teticic, Olinalá, Guerrero, México.
Materiales y métodos
La investigación se realizó en agosto del 2021 en la comunidad de Teticic en el Municipio de Olinalá, Guerrero, México, ubicado en las coordenadas geográficas 17° 52' 02" Latitud N y 98° 50' 53" Longitud O, a una altitud de 1 260 m. Con una población de 411 habitantes, su principal fuente económica es la agricultura, el 7.54% de su población es analfabeta y el 19.95% es indígena (INEGI 2020).
Se diseñaron y aplicaron cuestionarios a 39 productores de chile, el cuestionario incluyó información social, económica y productiva con base en el sistema productivo del chile, orientadas a la identificación y valoración de aspectos relacionados con el rendimiento, manejo agronómico del cultivo, proceso de cosecha y poscosecha, estimaciones de costos de producción, comercialización y principales limitaciones para la producción.
La información recabada se concentró en hojas de Excel, se utilizó el paquete estadístico SPSS Statistics 21 para el análisis estadístico de conglomerados jerárquico. Primeramente, se realizó la selección de las variables a través de un análisis factorial, posteriormente las variables se utilizaron para clasificar por medio del clúster jerárquico mediante el método de Ward y usando como medida la distancia euclídea, permitiendo obtener cinco grupos de productores, con características similares intergrupo y diferentes entre grupos (Hair et al. 1999). Las variables de clasificación fueron densidad de siembra (plantas ha-1), número de charolas germinadas, superficie del cultivo (ha), frecuencia de fertilización, rendimiento (kg ha-1), ingresos por venta de chile ($ kg-1) y lugares de venta.
Resultados
Proceso productivo
El 64.10% de los productores de chile siembran una hectárea, el 33.30% dos hectáreas y solo el 2.60% siembran tres hectáreas, únicamente el 35% de los productores asocia y/o rota el cultivo con otros, como chile y maíz; chile, maíz, frijol; chile, frijol, sandía; y chile, maíz, frijol, jamaica. El chile es el cultivo de mayor importancia económica en la comunidad, el maíz es para autoconsumo y el resto de los cultivos son sembrados para cumplir una función en el cultivo del chile, como el frijol que contribuye en mejorar la fertilidad del suelo, la sandía para evitar arvenses y la jamaica suponen que funciona como una barrera para las plagas. La siembra es de temporal por lo que dependen de las condiciones climáticas de la zona. Para el cultivo de chile, algunos productores abonan con antelación su terreno con estiércol de animales, pero desconocen la cantidad adecuada por superficie.
El semillero (pachole) se siembra en charolas de poliestireno (aproximadamente 100 charolas por hectárea) en el mes de mayo y únicamente el 2.50% de los productores germinan sus semillas directamente en suelo, agregando de tres a cuatro semillas por cavidad. La densidad de plantación es según la superficie sembrada, un mínimo de 5 000 plantas y un máximo de 50 000 plantas ha-1 con distancias desde 0.5 hasta un metro entre surco y entre plantas de 0.25 cm a 0.6 cm, el trasplante se realiza en junio, coincidiendo con la época de lluvias, utilizan tracción animal para dicha actividad. Los principales genotipos sembrados son: gallo gallina, chilaca y mochiteco, estas poblaciones son los más importantes económicamente por sus características organolépticas (picor, aroma y sabor) y por ser los más demandados por los consumidores del mercado de Olinalá, sin embargo, existen otros genotipos localmente conocidos como; el chile delgado, criollo, cola de rata, chile ancho, chiltepín y cascabel. Las semillas sembradas son de la cosecha del año anterior seleccionadas de manera tradicional considerando frutos de plantas sanas y vigorosas de buen tamaño y color, se sumergen en una tina con agua por unas horas y las que se sumergen son las que se seleccionan para la siembran.
Los productores fertilizan su cultivo con la mezcla de 18-46-00 de NPK y urea, realizando dos formas de aplicación: al suelo y foliar. El 56.42% aplican en suelo y el 43.58% realizan ambas formas de aplicación; la frecuencia de aplicaciones fue variable, el 61.53% aplican tres veces (trasplante, etapa vegetativa y floración) y el 38.46% realizan dos aplicaciones (trasplante y floración). La cantidad suministrada es variable dependiendo de la disponibilidad del insumo y la forma de aplicación, no obstante, no saben cuál es la cantidad exacta de aplicación para mejorar su rendimiento.
Durante todo el proceso productivo; en la etapa de floración y fructificación se presentó la mayor incidencia de plagas. El 87.17% de los productores identifican el problema de diferentes formas: cuando la planta presenta marchitez, cuando aborta flores y frutos, presenta enchinamiento y amarillamiento en las hojas y crecimiento lento; las plagas más dañinas son: mosca blanca (Bemisia tabaci), picudo (Anthonomus eugenii Cano), araña roja (Tetranychus urticae), pulgón (Aphididae), gusano trozador (Agrotis ipsilon) y gallina ciega (Phyllophaga spp); la única enfermedad identificada por los productores es la mancha negra (Corynespora cassiicola). El 71.79% de los productores utilizan herbicidas para la eliminación de las malezas, el 15.38% ocupa la yunta y herbicida y solo el 12.83% lo realiza de manera manual.
El 56.42% de los productores cosecha aproximadamente a los tres meses y el 43.58% a los cuatro dependiendo de la variedad sembrada, la decisión para el corte es principalmente por su madurez comercial (color rojo). La participación de la mano de obra familiar es indispensable en la cosecha. En promedio los productores cosechan 32.20 cargas por temporada, una carga es igual a 48 maquilas, una maquila equivale a 0.4 kg, obteniendo 618.24 kg por hectárea (0.618 t ha-1).
El 76.92% de los productores almacenan el chile previamente expuesto al sol en el patio o en las azoteas de sus casas, sin tener días fijos de secado ya que está sujeto al clima, volteándolo constantemente para que esté completamente seco, se almacenan en bolsas de nylon, costales y/o tambos sin añadirle ningún tratamiento, además, el 23.02% de los productores utiliza fosfuro de aluminio como preventivo de las plagas, la dosis depende de la cantidad de chile; previo al almacenamiento se seleccionan los picantes de manera que los frutos dañados se separan de los sanos, en el recipiente donde son guardados se envasan al vacío para evitar el desarrollo de plagas como las palomitas (Plodia interpunctella), el motivo de almacenamiento es para ir vendiéndolo según sus necesidades y para autoconsumo; el tiempo de almacenamiento va desde dos hasta siete meses, durante este tiempo el 17.95% indicó que han tenido pérdidas por plagas (palomitas) sin medir la cantidad perdida. Los productores recurren a los proveedores de insumos cuando presentan problemas y/o para asesorías sobre el cultivo y son quienes les recomiendan los productos químicos a aplicar, frecuencias y dosis.
Los productores no cuentan con un mercado fijo para la venta de chile, aunque, 89.74% de los productores lo comercializan en el tianguis del municipio de Olinalá, el 5.14% venden en el estado de Morelos y el resto (5.12%) en Copalillo. Los productores usan como medida para la venta la maquila; el precio de venta varía de acuerdo con las características del picante; chilaca y gallo gallina llegan al precio de $ 80.00 MxN y los delgados en $ 40.00 MxN. la maquila. El comprador establece el precio de venta; los meses de mayor demanda son octubre, diciembre y enero. Los costos de producción por hectárea son de $14 230.00 MxN, donde los mayores gastos se concentran en los insumos químicos, con una densidad de siembra en promedio de 16,583.3 plantas por hectárea y un rendimiento de 618.24 kg ha-1.
A partir del análisis de conglomerados jerárquico, se determinaron cinco grupos de productores (Figura 1), mostrando la heterogeneidad de los productores en muestras pequeñas, cada grupo por pocos o muchos miembros que lo componen tienen características particulares, permitiendo que las políticas públicas sean enfocadas en temas específicos con base en dichas características. Las características de los productores se muestran en la Tabla 1 y 2.

Figura 1 Dendrograma de los grupos de productores de chiles de la comunidad de Teticic, Olinalá, Guerrero.
Tabla 1 Características de los productores de chiles criollos de la comunidad de Teticic, Olinalá, Guerrero.
| Variable | Descripción | Grupo | ||||
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | ||
| % | ||||||
| Sexo | Hombre | 60.00 | 78.00 | 55.55 | 66.66 | 75.00 |
| Mujer | 40.00 | 22.00 | 44.45 | 33.34 | 25.00 | |
| Servicios de salud | Si | 50.00 | 55.55 | 55.55 | 33.34 | 50.00 |
| No | 50.00 | 44.45 | 44.45 | 66.66 | 50.00 | |
| Lengua indígena | Si | 0.00 | 11.12 | 11.12 | 33.34 | 25.00 |
| No | 100.00 | 88.88 | 88.88 | 66.66 | 75.00 | |
| Vivienda propia | Si | 60.00 | 100.00 | 88.88 | 100.00 | 100.00 |
| No | 40.00 | 0.00 | 11.11 | 0.00 | 0.00 | |
| Escolaridad | Sin estudio | 20.00 | 11.00 | 0.00 | 66.66 | 12.50 |
| Primaria | 40.00 | 55.00 | 77.77 | 33.34 | 75.00 | |
| Secundaria | 20.00 | 34.00 | 22.23 | 0.00 | 0.00 | |
| Medio superior | 20.00 | 0.00 | 0.00 | 0.00 | 12.50 | |
| Número de hijos | Dos | 10.00 | 22.22 | 33.33 | 33.33 | 12.50 |
| Cuatro | 10.00 | 44.44 | 11.11 | 0.00 | 12.50 | |
| Más de cinco | 80.00 | 33.34 | 55.56 | 66.67 | 75.00 | |
| Mano de obra | Familiar | 80.00 | 88.88 | 75.00 | 100.00 | 87.50 |
| Jornaleros | 20.00 | 11.12 | 25.00 | 0.00 | 12.50 | |
| Familiares que emigran para trabajar | Si | 30.00 | 22.22 | 25.00 | 66.66 | 25.00 |
| No | 70.00 | 77.78 | 75.00 | 33.34 | 75.00 | |
| Policultivo | Chile y maíz | 70.00 | 77.70 | 44.50 | 66.60 | 50.00 |
| Chile, maíz, jamaica y frijol | 30.00 | 22.30 | 55.50 | 33.40 | 50.00 | |
Tabla 2 Características de los productores de chiles criollos de la comunidad de Teticic, Olinalá, Guerrero.
| Variable | Grupo | |||||
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | ||
| Edad | Años | 39 | 39 | 47 | 62 | 50 |
| Experiencia en el cultivo | Años | 24 | 21 | 22.5 | 13.5 | 24 |
| Ingreso promedio mensual | Pesos ($ MxN) | 1650.00 | 1555.00 | 1275.00 | 2300.00 | 2062.00 |
| Gasto promedio mensual | Pesos ($ MxN) | 1460.00 | 1833.00 | 1275.00 | 3000.00 | 2262.00 |
| Superficie de siembra | ha | 1.05 | 1.10 | 1.60 | 1.60 | 1.50 |
Grupo 1: Representa el 25.64% del total de los productores con una edad promedio de 39 años. El 40% cursó la primaria, lo que puede llegar a ser un obstáculo para la transferencia de tecnología aun cuando se puede compensar con los 24 años de experiencia en la siembra del cultivo, cuentan con animales de carga para los trabajos agrícolas. El 60% son hombres, mismo porcentaje cuentan con vivienda propia y el resto viven con sus padres o suegros; respecto a servicios de salud, el 50% acude a la clínica de la comunidad. El 80% tienen más de cinco hijos de los cuales el 30% sale fuera de la comunicad a trabajar y el resto trabaja en la producción de chile, lo que puede representar un ahorro de mano de obra y la continuidad en la producción del mismo. El principal apoyo por parte del gobierno es con el programa de Fertilizantes para el Bienestar. Cuentan con un ingreso promedio mensual es de $1 650.00 MxN, con un gasto promedio de $1 460.00 MxN. El 70% asocia el cultivo del chile con maíz, sin embargo, el chile representa la mejor alternativa económica, sembrando en promedio 1.05 ha-1 de chile, la tenencia de la tierra es propiedad privada con suelos pedregosos y arenosos.
Grupo 2: Representa el 25.64% de los productores con una edad promedio de 39 años. El 55% cursó primaria y tienen 21 años de experiencia en este cultivo. Es el grupo con mayor número de hombres (78%), todos cuentan con vivienda propia; 44.44% tienen cuatro hijos de los cuales el 22.22 % salen fuera de su comunidad para trabajar. Respecto a salud, 55.55% cuenta con este servicio. El 11.11% habla una lengua indígena (náhuatl). El ingreso promedio mensual es de $1 555.00 MxN con gastos promedio de $1 833.00 MxN, superior a su ingreso por lo que este lo complementan con el dinero (remesas) de sus hijos que trabajan fuera de la comunidad. La tenencia de la tierra es propiedad privada con suelos pedregosos y arenosos, siembran en promedio 1.1 ha-1. Cuentan con animales de carga para sus actividades de campo. El 77.70% rota su cultivo con maíz. No cuenta con apoyos para el campo por parte del gobierno.
Grupo 3: Representa el 23.08% de los productores con una edad promedio de 47 años, es el grupo con más productores con estudios de nivel primaria (77.77%), aunque, no reporta productores sin estudio, de los cuales 55.55% son hombres y 44.45% mujeres. El 88.88% cuentan con vivienda propia y 55.56% tienen más de cinco hijos; de estos, el 25% sale fuera de la comunidad a trabajar. El 11.12% habla una lengua indígena (náhuatl) y 55.55% cuenta con servicio de salud. El ingreso y gasto promedio mensual familiar es de $1 275.00 MxN. La tenencia de la tierra es privada con suelos pedregosos y arenosos, donde la agricultura es la principal actividad económica con un promedio de 22.5 años de experiencia en el cultivo de chile y con una participación de la familia en las actividades agrícolas del 75%, contando con animales de carga para sus actividades. El 44.50% de los productores siembra chile y maíz en rotación y el 55% siembra chile, jamaica, frijol en asociación y maíz en rotación, no obstante, el chile representa la mejor alternativa económica. No cuentan con apoyos gubernamentales para el campo.
Grupo 4: Representa el 7.69% de los productores entrevistados, con una edad promedio de 62 años, siendo el grupo etario más longevo y donde el 66.66% no tienen estudios. El 33.34% son mujeres y 33.34% habla náhuatl, el mismo porcentaje cuenta con el servicio de salud. Todos tienen vivienda propia y 66.67% tienen más de cinco hijos, de los cuales 33.34% trabaja en la producción de chile, el único apoyo que reciben por parte del gobierno es el programa de Fertilizantes para el Bienestar y cuentan con animales de carga para sus actividades agrícolas. El ingreso promedio mensual es de $2 300.00 MxN y sus gastos promedio son de $3 000.00 MxN, por lo que la diferencia es cubierta con las remesas que reciben de sus familiares. La tierra es propiedad privada con suelos pedregosos y arenosos. Su principal actividad económica es la agricultura, sin embargo, es el grupo de productores con menor tiempo (13.5 años) de dedicación a este cultivo. El 66.60% se dedica a la siembra del chile y maíz en rotación, aunque el chile es la mejor alternativa económica por lo que en promedio destinan 1.6 ha-1 a este cultivo.
Grupo 5: Representa 20.51% de los productores, con edad promedio de 50 años, el 75% cursó primaria, 75% son hombres; todos cuentan con vivienda propia y el 50% tiene acceso a servicios de salud. El 75% tienen más de cinco hijos de los cuales 25% emigra de su comunidad para conseguir empleo, el 25% habla náhuatl. Reciben el apoyo de Fertilizantes para el Bienestar; tienen un ingreso promedio mensual de $2 062.00 MxN, cuyo gasto promedio es de $2 262.00 MxN, la diferencia la complementan con remesas de familiares. La tenencia de la tierra es privada con suelos pedregosos y arenosos, tienen animales de carga para realizar sus actividades. La principal actividad económica de este grupo es la agricultura, con un promedio de 24 años de experiencia en esta actividad, el 50% se dedica a la siembra del chile y maíz en rotación y el resto intercalan el cultivo de chile con maíz, jamaica y frijol, destinando una superficie promedio de 1.05 ha-1.
Asimismo, el chile también forma parte de la gastronomía de la comunidad en la elaboración de platillos como el mole, salsas, en escabeche, etcétera. También, es usado como remedio para la curación de los animales cuando tienen gripa, para esto el chile se mezcla con aceite, azúcar y manta, enseguida, es quemado en conjunto y el animal es expuesto al humo para que éste lo inhale. También como ofrenda el 14 de septiembre donde se honran todos los santos y ofrendan parte de sus cosechas como una forma de agradecimiento a las cosechas obtenidas. Por último, es usado como una forma de trueque donde se intercambian los picantes con revendedores ambulantes que van a la comunidad o en el tianguis cuando no se vende nada, lo cambian por frutas o productos que necesitan.
Discusión
El rendimiento (0.618 t ha-1) de los chiles criollos de Teticic es menor en comparación con chiles criollos como el huacle (1.0 t ha-1) (López et al. 2016) y el chile de agua en Oaxaca con 2.4 t ha-1) (Escamirosa-Tinoco et al. 2021) y 3.79 t ha-1 (Aparicio-del-Moral et al. 2013). Mientras que, con variedades de chile ancho Fresnillo y Villista (0.49 y 0.41 t ha-1, respectivamente) en Zacatecas es mayor debido a que los chiles criollos ya están adaptados a las condiciones de Teticic por estar en interrelación activa de adaptación con los factores donde se desarrollan (Matesanz et al. 2020). También, es bajo comparado con el rendimiento promedio (1.7 t ha-1) de chile seco en Zacatecas (Velásquez-Valle et al. 2014), así como de otras variedades como el Mirasol con un rendimiento de 4.4 t ha-1. La importancia del sistema productivo del chile radica en la conservación de las semillas criollas y ser una fuente de ingreso y autoconsumo para los pobladores de Teticic, sin embargo, se considera un cultivo de subsistencia por el bajo nivel tecnológico, de transferencia de tecnología, falta de asistencia técnica, problemas de comercialización y falta de organización productiva, situación que concuerda con productores de chile seco en Zacatecas, donde el 21% de los productores siembran semillas mejoradas, el 61% aplica fertilizantes, 33% herbicidas y el 43% insecticidas (Galindo et al. 2000).
Los productores entrevistados en este estudio indicaron que germinan las semillas para obtener las plantas de chile, misma estrategia que realizan los productores de chile de agua en Oaxaca, quienes obtienen la semilla de las plantas más vigorosas del ciclo anterior y germinan sus plántulas para la siguiente siembra (Aparicio-del-Moral et al. 2013). El 64.10% siembran una hectárea, esta superficie es menor con relación a otros cultivos como el maíz en Veracruz donde los productores siembran en promedio 2.5 hectáreas (Jaramillo et al. 2018) y con productores de frijol en Zacatecas donde se siembra en promedio 17.93 ha (Pérez y Galindo 2003), menores superficies representan mayores costos productivos.
El cultivo con mayor importancia económica en Teticic es el chile, sin embargo, se siembran otros cultivos como frijol, sandía, maíz y jamaica en asociación o rotación, lo que les ha permitido conservar sus semillas por este tipo de prácticas como sucede con el sistema milpa (maíz, frijol y calabaza) (Sánchez y Romero 2018). La fertilización del cultivo de chile en Teticic es generalizada para todas las variedades criollas que existen. Investigaciones indican que la nutrición depende de varios aspectos entre ellos la variedad, por ejemplo, en chile Ancho variedades AP-VVR y AM-VR se recomienda una dosis de fertilización de 180-90-00 de NPK, en chiles híbrido Caballero y Tiburón F1 y F2 los mejores rendimientos fueron con 400 kilogramos de nitrógeno, no obstante, para chile mulato los mejores rendimientos fueron con 200 kilogramos de nitrógeno. Por otra parte, en apoyo a sus actividades de campo los productores utilizan animales de carga, según el SIAP (2022) 60.20% de los productores agrícolas cuenta con coa o azadón, 25.30% utiliza animales de carga y el 29.20 y 15.10% usa sembradoras y cosechadoras, respectivamente.
Con base en las características de los productores de chiles criollos, la edad promedio fue de 39 a 62 años y en la mayoría con educación básica, semejante con lo reportado por Muñoz-Máximo et al. (2019) y Ayala et al. (2014, 2016) en productores de chía de Atzitzihuacán y Tochimilco, Puebla, de amaranto y maíz en Puebla, Tlaxcala y Morelos, respectivamente. En contraste Baltazar et al. (2011), mencionan una edad promedio de 60 años en tres municipios de Aguascalientes para productores de diversos cultivos con agricultura de riego; según INEGI (2019) el 89.90% de los productores agrícolas mexicanos tiene 40 años en adelante, esto es, 44.10% tienen entre 40 y 60 años y el 45.80% reportaron una edad mayor a 60 años. Este parámetro puede influir en la aceptación de la tecnología (Galindo et al. 2000), a pesar de ello, la experiencia en el cultivo es también un factor determinante.
El género predominante en la implementación del cultivo de chile es el masculino, sin embargo, la participación de las mujeres es significativo en la producción de este cultivo como apoyo en las labores del campo. Lo cual coincide con Larqué et al. (2019), quienes reportaron 9% de productoras y 91% de productores de maíces nativos en Hueypoxtla, Estado de México; del mismo modo, Uzcanga et al. (2015) indicaron una participación de menos del 1% de la mujer dentro de los productores de maíz de temporal en el estado de Campeche; en contraste Erazo et al. (2021), señalan la participación del 51.85 y 48.15% de mujeres y hombres en la producción de tunas. Mientras que, la Encuesta Nacional Agropecuaria indica que 17% de los productores agropecuarios responsables de la toma de decisiones en las unidades de producción son mujeres y 83% son hombres (INEGI 2019). De los cuales menos del 55.50% acuden al centro de salud de la comunidad, datos inferiores de lo reportado por Anzules et al. (2018) en el cultivo de cacao, donde 62% de los productores se acuden a centros de salud para recibir atención médica.
Aunque la comunidad de Teticic pertenece a la región Montaña de Guerrero es considerada de muy alta marginación, no recibe suficientes apoyos gubernamentales para incentivar su desarrollo (Guzmán et al. 2019). Más de la mitad de los productores hablan español, lo que puede facilitar la transferencia de tecnología. Pero culturalmente está desapareciendo parte de su identidad como comunidad indígena y su contribución en la conservación de especies endémicas (SADER 2018). La mayoría de los productores encuestados cuentan con vivienda propia, lo que concuerda con lo reportado por Monsalvo-Espinosa et al. (2020) para productores de chile habanero, donde todos cuentan con vivienda propia, lo que representa un aspecto favorable para el bienestar patrimonial. El 55% tienen más de cinco hijos, condición que puede llegar a presentar un ahorro en el costo de mano de obra ya que los familiares apoyan en el desarrollo de las actividades del proceso productivo como sucede en la producción de maíz de temporal, además de permitir la continuidad del cultivo (Jaramillo et al. 2018).
Los ingresos mensuales promedio familiares de los productores de chile es de $1 769.00 MxN con gastos promedio de $1 966.00 MxN, cuya diferencia la cubren con las remesas de los familiares que salen fuera de la comunidad a trabajar, situación que concuerda con lo reportado por Monsalvo-Espinosa et al. (2020) para productores de chile habanero en Campeche, quienes perciben un promedio mensual de $2 057.00 ( 636.53 MxN por concepto de remesas familiares.
La principal fuente económica de los productores es el cultivo de chiles, quienes tienen de 13.5 a 24 años de experiencia, tiempo mayor que lo reportado por Martínez et al. (2020) en los productores de frijol (11 años), lo que ha permitido la conservación de las semillas. La tenencia de la tierra es propiedad privada lo que representa un ahorro en los costos de producción, ya que no pagan renta por el alquiler de los terrenos de siembra, esto concuerda con Pineda et al. (2020), quienes mencionan que los productores son propietarios de sus tierras en los sistemas hortícolas de El Hatico y el Turmero, Mérida. En las actividades que se realizan en las unidades de producción, la participación de la familia es importante, teniendo una contribución mínima del 75%, valor cercano con lo reportado por Camacho et al. (2015), quienes mencionan que el 80% de los productores de hortalizas orgánicas utilizan únicamente la mano de obra familiar.
Conclusiones
El cultivo de chile en Teticic se desarrolla en un sistema agrícola de subsistencia en superficies menores de 2 hectáreas, principalmente con mano de obra familiar, mediante el uso de semillas criollas y sin un paquete tecnológico de fertilización y control de plagas apropiado, a pesar de ello, la principal ventaja del sistema es la adaptación de las semillas a las condiciones climáticas del lugar, lo que ha permitido tener rendimientos aceptables que podrían mejorarse con estrategias de mejoramiento genético para las poblaciones criollas y un adecuado desarrollo de paquetes tecnológicos, cuya producción se destina al autoconsumo y a la venta en mercados locales. La caracterización de los productores de chile muestra las variables sociales que influyen en su bienestar, como los apoyos del gobierno, el acceso a la salud, la importancia de las remesas y la continuidad del cultivo a largo plazo.










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