Introducción: Los exvotos como expresión religiosa
Los exvotos constituyen algunos de los registros materiales que mejor evidencian las expresiones religiosas presentes en distintas culturas y épocas a lo largo de la historia del mundo. Estas muestras devocionales han sido objeto de análisis desde las miradas de especialistas, tanto de campos del arte como desde las ciencias sociales (Rueda, 2012; Pérez, 2020; Rodríguez 1999, 2008; Martín, 2016). Para fines iniciales de este documento, se presentarán algunos planteamientos que explican el origen de los exvotos en Europa y, principalmente, en México.
Partiendo de la Real Academia Española, el término exvoto proviene del latín, y se define como “el don u ofrenda que los fieles dedican a Dios, la virgen y los santos, en señal y recuerdo de un beneficio recibido” (Rodríguez, 2008, p. 97). Esta misma expresión es denominada entre los andaluces en España como “milagritos” o “milagros” (Gil, 2016).
Como tal, existe una diversidad de definiciones alrededor del término, pero este puede resumirse como: “aquellas formas votivas dedicadas a las figuras religiosas que sirven para pedir, agradecer y dar testimonio de algún milagro recibido” (Zires, 2014, p. 19). Y es que la elaboración de un exvoto constituye el testimonio material de la eficacia de una deidad ante un hecho milagroso, por ello, el devoto divulga el poder de la divinidad a la comunidad religiosa. Como menciona Pérez Amores:
La necesidad de una respuesta, de un milagro, forma parte del contacto con lo sagrado, donde el exvoto materializa el deseo y es una manera de influir sobre los seres sagrados capaces de otorgar al devoto su aspiración, pero no de forma gratuita. Por ello deben asegurar el mensaje-objeto capaz de traducir la fe en materia. Son símbolos del compromiso y testimonios del poder, más allá de los hombres. (2020, p. 8)
De esta forma, los exvotos han sido utilizados como una forma de expresión popular cuyo objetivo es narrar episodios o acontecimientos vividos, especialmente momentos en donde la fe del devoto -en este caso católico- es puesta a prueba. Por esta razón, “el exvoto es consecuencia de un voto o promesa previos, es decir, cumplimiento de un compromiso previamente contraído por un favor recibido” (Rodríguez, 2008, p. 97).
La intención detrás de la elaboración de un exvoto es muy diversa, dado que a través de este objeto se expresa la prueba fehaciente de un milagro concedido a quien solicitó la intervención de un santo, una virgen o Cristo. Además de tener el objetivo de difundir públicamente este hecho, el exvoto:
Es una expresión latina que significa ‘cumplimiento de un voto’. Es la manifestación del agradecimiento por el favor recibido, de la reciprocidad (no hay exvoto si no se produce el milagro) materializada en un objeto. Cumple también una función propagandística, al mostrar al visitante la potencia milagrosa de la imagen, en su intercesión ante la divinidad. … El exvoto es, por tanto, consecuencia de una promesa, materializada en un objeto, y sirve para dar gracias por el favor recibido; ha de ser público, debe contar la historia de un milagro y contener los datos precisos de la persona, el lugar y la causa, como una prueba verificable del hecho y un testimonio de devoción. (Castellote, 2008, pp. 138-139)
En este sentido, los exvotos han estado presentes como formas de establecer una relación entre el ser humano y la divinidad en diversas culturas del mundo, por lo que registros de estas expresiones religiosas se han encontrado tanto en culturas primarias como entre los egipcios, griegos, asirios y romanos, materializadas en pinturas sobre las paredes o en objetos diversos dentro de los espacios sagrados (Zires, 2014; Martín, 2016).
En Europa, la tradición se expandió inicialmente en las religiones precristianas, las cuales no contaban con registros escritos. Ya en el siglo XV fue adoptada por el cristianismo, donde se integró como expresión devocional, principalmente a través de retablos en diferentes planos dentro de iglesias, templos y capillas. Estas formas votivas ya contaban con “la representación del donante y la divinidad invocada, así como una división entre el espacio terrenal del donante (abajo) y el espacio celeste de la divinidad (arriba); además, incluían un texto escrito que explicaba el milagro o brindaba algún dato al respecto” (Zires, 2014, pp. 22-23). Así, esta clase de pinturas se fue difundiendo en diversas regiones de la Europa católica como Francia, España, Portugal, Alemania y Austria, para luego llegar a América en el siglo XVI.
Un elemento importante por mencionar es que estas muestras devocionales comenzaron a emplearse entre las clases sociales acomodadas en Europa, y en su adopción en la Nueva España fueron utilizadas principalmente por peninsulares y, posiblemente, por criollos, debido a que su elaboración requería de pintores especializados y suponía gastos inaccesibles para la mayoría de la población.
Con el tiempo, estas pinturas fueron desarrollando características particulares que determinaron su estilo. Por ejemplo, se distinguieron, por un lado, “cuadros en donde aparecía la figura religiosa y el donante arrodillado -por lo general de clases acomodadas- y, por otro, las pinturas en donde se daba fe de episodios milagrosos o edificantes de la vida de Cristo, de la Virgen y de los santos” (Zires, 2014, p. 23). Fue a partir de los siglos XV y XVI cuando se fijaron las reglas pictográficas de los exvotos, incorporando elementos propios de los lugares: imágenes del contexto, texturas y materiales de las regiones donde se desarrolló esta técnica artística. Posteriormente, las expresiones votivas fueron incorporando variaciones que las volvieron más accesibles, como menciona Alberto del Castillo:
En los siglos XIX y XX la introducción de la tecnología hizo que la madera y la tela fueran sustituidas por las sencillas láminas de cobre, de mucho más fácil acceso para los grupos con recursos económicos limitados, lo cual le confiere a su producción un carácter y un sello populares que serán una de sus características principales durante los últimos dos siglos. (del Castillo, 2005, pp. 176-177)
De esta forma, luego de haberse convertido en una costumbre devocional de uso general entre todas las clases y estamentos -incluidos los clérigos hasta el siglo XIX-, pasó a ser casi exclusiva entre las clases populares (Rodríguez y Monzón, 2008, p. 99).
Como señala Margarita Zires (2014), la producción de estos objetos ha obedecido principalmente a los métodos artesanales de cada época, los cuales han sido modificados y transformados con el paso del tiempo. En México, entre los materiales empleados se encuentran el latón y la madera, principalmente, y los exvotos se han caracterizado:
Generalmente en lámina pintada al óleo, lo cual reclama unas mínimas habilidades pictóricas de un pintor académico, artesano o amateur; debido a ello, es mandado a hacer a otra persona. Se rige por una composición del cuadro particular: una imagen en la parte superior que tiene a ocupar más de 50% del cuadro y un texto en la parte inferior en el que se registran datos particulares sobre el milagro acaecido, fecha, lugar, nombre del beneficiado y/o el donante, drama y solución milagrosa. La imagen, a su vez, está configurada por dos tipos de espacios, abajo, la representación del acontecimiento dramático que llevó a que el devoto implorar a la ayuda divina, y, arriba, la representación de la figura religiosa. (Zires, 2014, p. 68)
A partir del siglo XX, a lo largo del territorio mexicano, además de las adaptaciones en cuanto a técnicas y materiales, se fue incursionando en formas de expresión novedosas para agradecer los favores recibidos de una deidad. Entre los objetos que se pueden encontrar están “figuras de metal que imitan partes del cuerpo, ropa, trofeos, cabello humano, diplomas, etcétera” (Zires, 2014, p. 19) e inclusive algunos aparatos ortopédicos, así como juguetes o fotografías, entre otros objetos más. Cabe mencionar que existe un extenso registro de estos objetos en archivos públicos y privados de contextos nacionales e internacionales, los cuales han sido catalogados, digitalizados y resguardados en diversos museos e iglesias (Pérez, 2018, 2020; Zires, 2014). Para el caso de México, se pueden encontrar expresiones votivas de este tipo en el santuario de la Virgen de Zapopan, en Guadalajara, o en el santuario de la Virgen de Guadalupe, en la Ciudad de México, así como en muchas otras iglesias y santuarios del país.
En épocas recientes, los testimonios devocionales continúan siendo especialmente recurrentes en algunos estados del centro y occidente de la República mexicana, así como en entidades como Oaxaca o Sinaloa, constatando la vigencia de ofrecer exvotos en determinados santuarios y ermitas, si bien con cambios en las formas materiales, no tanto en cuanto a su significado social y religioso.
Los exvotos comenzaron a ser considerados como valiosos objetos de arte popular, así como expresiones del testimonio histórico de México. Por ello, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha prestado atención a estos objetos para su resguardo, clasificación y registro en los lugares donde se encuentran, generalmente en los acervos de los santuarios e iglesias donde se venera la imagen religiosa, además de museos y colecciones personales.
En general, en México se pueden encontrar una extensa cantidad de exvotos, distribuidos “particularmente en la zona del Occidente y del Bajío, dentro de las entidades de San Luis Potosí, Zacatecas, Guanajuato, Querétaro, Jalisco y Michoacán” (Mora, 2019, p. 4). En estos lugares hay un número indeterminado de muestras devocionales bajo el estilo pictográfico, entre las que se pueden encontrar dedicaciones a virgenes, santos y Cristos que gozan de una gran devoción a nivel local, regional y nacional, como por ejemplo, la Virgen de Guadalupe, el Santo Niño de Atocha de Fresnillo, Zacatecas y la Virgen de San Juan de los Lagos en Jalisco, por mencionar algunos (Zires y Pernasetti, 2014).
En este contexto, en los últimos años, los exvotos pictográficos se han popularizado en espacios digitales, como una emergente desterritorialización virtual de una expresión de fe.1 Asimismo, pueden encontrarse múltiples representaciones visuales procedentes de diferentes épocas y lugares mediante búsquedas en plataformas como Facebook y Google2 (ver figura 1). En algunos casos, la literatura cuenta con análisis detallados de los acervos de exvotos (ver figura 2).

Fuente: Exposición “Memoria de milagros. Exvotos mexicanos: patrimonio recuperado”, del Museo Nacional de las Culturas del Mundo
Figura 1 “Allandoce grabe emferma la Señora Natalia Ramirez se encomendo a la Santisima Virgen de Guadalupe de Tierras Negras y recobro su salud. En Gratitu de su milagro publica este retablo. 12 de Agosto de 1934, Celaya, Guanajuato”

Fuente: Calvo, T. (1997). Milagros, Milagreros y retablos: Introducción al estudio de los exvotos del occidente de México. En Marianne Bélard y Philippe Verrier,Los exvotos del occidente de México[pp. 14-32]. Centro de estudios mexicanos y centroamericanos. https://doi.org/10.4000/books.cemca.411
Figura 2 “Exvoto 15. Influencia de la publicidad”
Entre esta diversidad de manifestaciones, también se pueden identificar algunos tipos de documentos o materiales publicados que hacen alusión a los milagros atribuidos a la Virgen, a un santo o a Cristo. Este último tipo de exvoto corresponde a un estilo textual que, según Castellote (2008), constituye una expresión votiva de manera escrita, utilizada a partir de la alfabetización de algunos sectores de la población de la Nueva España desde el siglo XVIII, y que continuó siendo difundida hasta la actualidad:
Su tipología oscila desde los collages enmarcados de materiales diversos, como grabados de la imagen, bordados, fotografías, papeles dorados, cuero, etc, con textos de agradecimiento, a los simples escritos enmarcados, las lápidas de mármol con inscripciones grabadas, frecuentes desde el segundo tercio del siglo pasado, o últimamente las tarjetas de visita anotadas, las fotos de carne escritas o los graffiti, que siguen el mismo modelo de petición o agradecimiento que el resto de estas manifestaciones y que en muchos casos tienen por objeto dejar señal de la propia presencia, con fines protectores. La restauración de las iglesias ha eliminado la mayoría de estas efímeras escrituras piadosas. (Castellote, 2008, p. 139)
Los exvotos textuales que se describen en este artículo tienen la característica de ser pequeños fragmentos escritos en el Boletín La Virgen de Guadalupe, entre los años de 1929 y 1931, en el estado de Chiapas. En estas pequeñas narraciones se alude en agradecimiento a la Virgen de Guadalupe por los favores recibidos, ya sea por la recuperación de la salud de algún familiar o por la resolución de problemas familiares. Estos textos publicados tenían el objetivo de exaltar los milagros obtenidos por las personas devotas e incentivar la devoción guadalupana a toda la población chiapaneca. Es por ello importante presentar el contexto en el cual se llevó a cabo la coronación de la Virgen de Guadalupe en la ciudad de San Cristóbal de Las Casas, evento que contribuyó a la instauración del culto guadalupano en Chiapas en el siglo XX, y momento en el que se publicaron estos exvotos.
El contexto de la creación de los exvotos textuales en Chiapas
A raíz del cuatrocientos aniversario de las apariciones de la virgen de Guadalupe en el cerro del Tepeyac en 1531, la Iglesia católica mexicana incentivó la conmemoración de este acontecimiento en cada una de las diócesis del país, promoviendo actividades litúrgicas para impulsar el culto en las diferentes entidades. En el caso de Chiapas, la diócesis organizó la coronación de la Virgen de Guadalupe4 en la ciudad de San Cristóbal de Las Casas. Este evento estuvo a cargo del obispo Pbro. Gerardo Anaya y Diez de Bonilla, así como del comité organizador de la coronación, integrado por católicos residentes de la ciudad quienes pertenecían al grupo de oración “Acción Católica”, y de los miembros de los comités auxiliares, conformados por feligreses pertenecientes a las diferentes parroquias del estado, quienes se encargaron de organizar actividades en sus lugares de origen.
Para el evento, el comité puso en marcha algunas acciones, entre ellas, la publicación de un boletín denominado La Virgen de Guadalupe, documento emitido el primer y tercer domingo de cada mes, durante los años de 1929 a 1931 (ver figura 3). En estos boletines se difundió el milagro guadalupano y se publicó oraciones, mandas, pensamientos y agradecimientos, así como también poemas y testimonios de “acción de gracias”. Entre los textos, también se incluyeron documentos que hablaban de los antecedentes históricos del guadalupanismo en México. Sin embargo, el principal interés de esta publicación era dar cuenta de los preparativos para la coronación de la Virgen de Guadalupe en esta diócesis.5

Fuente: AHE. Col. Fernando Castañón Gamboa (HFCG)
Figura 3 Boletín guadalupano para la coronación de la Virgen de Guadalupe, 1931
A través de los boletines guadalupanos, se instó a las diferentes parroquias a proclamar el nombre de la Virgen y realizar algunas “buenas acciones” en su honor, con el fin de arraigar la devoción a la virgen de Guadalupe en el fervor popular.6 Como parte de estas acciones, se incentivó a los feligreses para que escribieran pequeños textos donde agradecieran o mostraran su devoción a la Virgen de Guadalupe, y luego, enviarlas a los párrocos o a la diócesis. Inicialmente, se pensó en integrar estos textos para hacer en un libro que se denominaría el Libro de Oro del IV Centenario Guadalupano. 7 Se tenía contemplado que esta compilación hecha en Chiapas se llevara a los pies de la Virgen en la Basílica de Guadalupe, en la Ciudad de México. Sin embargo, al parecer no se logró reunir un número suficiente de textos para la elaboración de este libro, por lo que se optó por publicar los testimonios en los boletines emitidos quincenalmente, y que se distribuyeron en todas las parroquias e iglesias del estado. Son asimismo los que se presentan en este documento.
Los representantes de cada iglesia fueron los encargados de recolectar la mayor parte de estos textos, considerados ejemplos de la expresión de la fe, como se puede ver en la siguiente cita:
Se suplica a los Sres. párrocos, si a bien lo tienen, y para mejores resultados a lo relativo al TESORO ESPIRITUAL del IV Centenario de las Apariciones de Ntra. Sra. de Guadalupe, que organicen en todos los pueblos de sus parroquias respectivas, Comités instruidos sobre el particular, para que estos se encarguen de penetrar [sic] que lleguen en conocimiento de todos los fieles las hojitas mensuales. Este desear [sic] que los mismos del Comité se encarguen de pedir las hojitas que vayan necesitando, y que al fin de mes, manden el recuento de las obras ya formando en hojita aparte a la Srita. Carmen Trejo Castillo; de ese modo podrá publicarse en el periódico, como son los deseos del Exemo. Señor Obispo. La virgen Sma. de Guadalupe corresponderá abundantemente todo lo que ella se haga.8
La intención primordial era que la Virgen de Guadalupe fuera posicionada como la advocación mariana más proclamada y celebrada en la entidad (Paniagua, 2023). Con ello, los preparativos de la conmemoración dieron inicio en el mes de diciembre de 1929, pero el punto más álgido de participación se daría entre los años de 1930 a 1931.
Los comités auxiliares de las parroquias, los sacerdotes y la comunidad católica se abocaron a preparar y apoyar todas aquellas tareas y eventos para obtener recursos económicos destinados a la coronación. Como parte de estas labores, se ofrecieron a la venta algunos objetos religiosos, como se menciona en la siguiente cita:
Conforme anunciamos a los Sres. Párrocos y fieles de la Diócesis, ya tenemos imágenes grandes y pequeñas de Ntra. Sra. de Guadalupe para que se haga la entronización en los hogares. Hay también en la ADMINISTRACIÓN medallas, crucifijos bonitos, diplomas de Primera Comunión e imágenes de Ntra. Sra. de Guadalupe y consagre su hogar a la Reina de los mejicanos.9
La coronación fue el vehículo central que reforzó la difusión del culto, pero principalmente, fue el medio que empleó la Iglesia para introducir de manera tangible la imagen guadalupana en algunas casas de las familias chiapanecas,10 de los distintos contextos rurales y urbanos. Así también sirvió para colocar una litografía de la Virgen de Guadalupe en la mayoría de las iglesias de los pueblos del estado.
Para lograr mayor efectividad en dicha empresa, se solicitó el apoyo de los feligreses donde tenía presencia la diócesis, para que participaran en las actividades previas a la coronación.11 Para ello, “se creó comités auxiliares y un grupo de la pastoral de la juventud que se encargó de organizar eventos previos guadalupanos en los pueblos y rancherías, con la intención de recabar ingresos a través de rifas de animales12 y con la recolección de alcancías en las iglesias” (Paniagua, 2023). Al mismo tiempo, otras personas se dedicaron a recolectar dinero de casa en casa; en algunos casos, se donaron objetos de valor como monedas antiguas de oro y plata, así como también se realizaron “veladas”13 en la ciudad de San Cristóbal para obtener algunos ingresos adicionales, como se menciona la siguiente cita:
El día 29 del mes próximo pasado, con fin de preparar los festejos de la Coronación de la Imagen de la Santísima Virgen de Guadalupe en Chiapas y cuarto Centenario de las Apariciones en el Tepeyac, se verificó en esta Ciudad, una velada que estuvo muy concurrida y agradó mucho al público. El comité organizador de la Coronación agradece sinceramente a todas las personas que bondadosamente cooperaron al feliz éxito de la Velada.14
Aunado a estas actividades, se crearon cofradías guadalupanas en algunas iglesias de la ciudad de San Cristóbal, para apoyar en la recolección de fondos y en las diversas actividades que estaban planeadas para la coronación. Dentro de los primeros gastos que hizo el comité organizador, estuvieron la impresión de estampillas de la Virgen y los anuncios de los eventos públicos que se organizaban, así como el fondo destinado a la reconstrucción de la capilla dedicada a la Virgen de Guadalupe ubicada en la catedral15 (ver figura 4) y el arreglo de la iglesia16 en general. Estas actividades de adecuación de los espacios iniciaron a mediados de 1930 y prosiguieron durante todo el año de 1931.

Fuente: Fotografía tomada por la autora, 2023
Figura 4 Altar de la capilla de la Virgen de Guadalupe en la Catedral de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas
Se puede considerar el periodo comprendido entre los años 1929 y 1931 como el de mayor esplendor del guadalupanismo en Chiapas, así como el inicio de una creciente devoción hacia esta imagen mariana. Fue también el momento en que la diócesis de Chiapas estableció una relación cercana con el pueblo creyente, ya que no había existido un evento que reuniera a todas las iglesias y parroquias del estado, y que pudiera captar interés de los católicos en Chiapas.
El comité organizador expresó con gran júbilo la respuesta de la feligresía chiapaneca ante los preparativos de la coronación:
¡¡Reine en Chiapas Santa María de Guadalupe!! ¡Aleluya, aleluya! ¡Alegría, alegría! Exclama a la Santa Iglesia católica llena de regocijo al contemplar que hermoso y resplandeciente, se llevará al sepulcro Cristo Jesús, Nuestro Divino y Adorable redentor todas las angustias de la Pasión. ¡Alegría, alegría! Debemos exclamar todos los habitantes de Chiapas, al considerar que ya se acerca el día hermoso y radiante, tantas veces deseado, en que la Augusta madre de Dios, con la dulcísima advocación de Guadalupe, fijará de manera especial su Reinado entre nosotros. Aquel día en que, al colocar sobre sus Benditas Sienes la corona, símbolo de nuestro amor y vasallaje, la reconocemos como nuestra Reina y Madre, en justa correspondencia a los favores que nos ha dispensado, y que desde el 12 de mayo, seguirá derramando con mayor abundancia. Si alegrémonos santamente en el señor. Seamos agradecidos a los beneficios que nos concede. Procuremos aprovechar los beneficios espirituales que en los días de preparación a la gran solemnidad de la Coronación, se nos prodigaran. ¡Felices de nosotros, si para que el 12 de mayo de 1931 quede endeblemente grabado en nuestros corazones, nos preparamos bien a fin de que el reinado de la Sma. virgen de Guadalupe produzca en nosotros los frutos que nuestra tierna Madre y Reina ardiente desea!17
Finalmente, el acto dio inicio en la catedral el 12 de mayo de 1931, a las ocho y media de la mañana. En el recinto se reunieron el clero y el obispo de Chiapas, el Pbro. Genaro Anaya y Díaz Bonilla, así como el obispo de Huajuapan de León, Mons. D. Luis M. Altamirano y Bulnes, quien fue invitado especial para dar el sermón en la iglesia catedral y coronar la imagen (ver figura 5), debido a que este sacerdote era reconocido como uno de los mejores oradores “Sagrados de la Republica”.18

Fuente: Fotografía recuperada por la autora
Figura 5 Ceremonia de Coronación de la Virgen de Guadalupe en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, 1931
En el evento estuvieron presentes los representantes de las delegaciones invitadas y devotos de la Virgen de Guadalupe de todo el estado. Para darle oficialidad al evento, se elaboró un “Acta Solemne de Coronación de la Santísima Virgen de Guadalupe” (ver figura 6),19 y se repicaron las campanas de la catedral y de los templos de la ciudad, anunciando que la Virgen de Guadalupe había sido coronada en Chiapas (Paniagua, 2019a).

Fuente: AHDSC. Carp.4958 Exp.1 y AHDSC. Carp.4959 Exp.2
Figura 6 Acta de la Coronación de la Virgen de Guadalupe, San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, 1931
Dentro de las actividades de la coronación, se elaboró una lista de las peregrinaciones provenientes de los distintos municipios que asistieron a venerar a la Virgen. Entre ellas, se encontraban algunas delegaciones de pueblos indígenas de la región,20 así como asociaciones guadalupanas y cofradías de la ciudad, las cuales se encargaron de realizar ceremonias religiosas,21 para exaltar la devoción a la Virgen de Guadalupe:
El mexicano por el mismo hecho de serlo, lleva en su corazón el amor a la virgen de Guadalupe. Hasta los impíos aman a la Virgen del Tepeyac, porque miran en ella el lazo más estrecho, quizá el único que une a todos los mexicanos, es el baluarte fuerte y seguro de nuestra independencia. Cooperemos pues, con nuestro óbolo como hijos agradecidos. Chiapas por la bondad divina, de manera especial, acaba de proclamar como su amantísima Reina, a Santa María de Guadalupe. Todavía vibran en nuestros oídos las entusiastas vivas que brotaron de los corazones agradecidos, al aclamar como Reina a la patrona de nuestro suelo: todavía palpitan de emoción nuestros corazones poseídos por el amor guadalupano. Que brotó pujante al coronar la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe el 12 de mayo próximo pasado.22
Durante este mismo periodo -1929 a 1931-, se distribuyeron estampillas y litografías con la imagen de la Virgen en cada una de las casas católicas del estado. Asimismo, se comenzó con la construcción del templo dedicado a la Virgen de Guadalupe en la ciudad de San Cristóbal de Las Casas y se colocaron altares e imágenes en todas las iglesias de la ciudad. Estos eventos fueron fundamentales para afianzar la creciente devoción en los estratos populares de la feligresía de la diócesis de Chiapas.
Exvotos textuales dentro de los Boletines La Virgen de Guadalupe
La práctica de elaborar exvotos pictográficos no formó parte de las expresiones de devoción entre los católicos en Chiapas, debido a la existencia de una tradición muy importante de artistas de arte sacro que elaboraban esculturas o pinturas al óleo de alto nivel artístico, heredada de la tradición guatemalteca. Por esta razón, no se contaba con artesanos interesados en crear este tipo de expresiones pictográficas para difundir los milagros que recibían de un santo, virgen o Cristo. A decir de esta manera de agradecer, algunos católicos chiapanecos donaban “milagritos” u objetos elaborados en plata, oro o piedras preciosas,23 que servían para adornar a las imágenes religiosas.
Sin embargo, la coronación de la Virgen de Guadalupe en 1931 y la creación de los boletines guadalupanos constituyeron un marco propicio que utilizaron los creyentes para difundir la devoción a esta imagen, a través de los exvotos textuales. Expresión que solo se dio en estas circunstancias, debido a que posterior a este evento no se siguió con esta actividad. Es por ello de suma importancia analizar estos fragmentos, ya que expresan una de las maneras de representar una manifestación devocional que contribuyó a la institucionalización del culto guadalupano en el estado de Chiapas durante la década de 1930.
La difusión de los boletines guadalupanos fue emitida desde 1929 hasta 1931, haciendo un total de 16 documentos que se encuentran en resguardo en el Archivo Histórico del Estado de Chiapas, dentro de la Colección de la Hemeroteca Fernando Castañón Gamboa (HFCG). En ellos, se publicaron los testimonios escritos entre el 2 de marzo de 1930 y el 6 de septiembre de 1931.24 En estos documentos, se registraron siete “acciones de gracias” o “exvotos textuales” (ver figura 7), de los cuales se analizaron fragmentos a partir de revisar primeramente la ubicación dentro del boletín y, en segundo lugar, las características propias del texto, con el objetivo de describir algunos de los elementos que los componen, incluyendo su manera de escritura, la identidad de quien la suscribe y la intención detrás de su difusión, entre otros aspectos. Esta labor demuestra cómo, incluso refiriéndose únicamente a siete de los exvotos publicados, es posible encontrar datos valiosos que revelan el interés de las autoridades religiosas por impulsar la publicación de estos testimonios dentro de los boletines guadalupanos en el marco de la coronación de la Virgen de Guadalupe, entendiéndose así como un medio para reforzar la institucionalización de este culto en el estado de Chiapas.25

Fuente: Boletín La Virgen de Guadalupe, AHE Col. Hemeroteca Fernando Castañón Gamboa (HFCG)
Figura 7 Ejemplos de acciones de gracias o exvotos textuales encontrados en el boletín guadalupano
Ubicación dentro del boletín.
La distribución de las “acciones de gracias” o “exvotos textuales” dentro de los boletines no se ubica en un espacio particular de la edición. Algunos de ellos se encontraban en medio de algún pequeño apartado religioso o bien junto a anuncios publicitarios, principalmente de negocios particulares de la ciudad de San Cristóbal de Las Casas, como se puede apreciar en la siguiente imagen (ver figura 8):

Fuente: Órgano del Comité Organizador de la Coronación, 1930.26
Figura 8 Fragmento del Boletín La Virgen de Guadalupe
Las características del texto.
En este conjunto de exvotos existen diferentes títulos para exponer su expresión de fe; algunos de ellos tenían como lema “Acción de Gracias” o “Agradecimiento”, mediante los cuales presentaban textos sencillos sobre el reconocimiento a la Virgen de Guadalupe por los favores recibidos o daban testimonio del “milagro”.
Las estructuras de los exvotos generalmente están escritas en primera persona. De esta forma se describía de manera concreta el favor y agradecimiento que se le daba a la Virgen de Guadalupe. Además, en algunas ocasiones, se utilizaba este medio para impulsar la devoción a través de los testimonios de los milagros recibidos, y finalmente, se terminaba la redacción del texto con el nombre propio del devoto al calce. Dentro de los exvotos analizados se cuenta con solamente uno -marcado con el número 02-, que menciona el lugar de origen de la persona creyente, siendo este el municipio de Copainalá, ubicado en la Meseta Central del estado de Chiapas; mientras que el resto de los fragmentos en los boletines proceden de la ciudad de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas.
Lo interesante de conocer el origen de estos exvotos responde a que, si bien la diócesis de Chiapas impulsó el culto en todo el estado, había más participación de la feligresía sancristobalence en las actividades que el obispo y la junta planeaba. Por ello, la mayoría de los fragmentos de “acción de gracias” o exvotos textuales” corresponden a devotos originarios de San Cristóbal de Las Casas, debido a que era el lugar donde se encontraba la sede de la diócesis, y por tanto había más personas involucradas en la organización de la celebración; mientras tanto, en los demás municipios, esta quedó en manos del sacerdote encargado, quien, dicho sea de paso, eventualmente llegaba a las iglesias dado que generalmente tenía a su cargo una amplia región de localidades para su atención. Así, la responsabilidad residía en el comité auxiliar de cada iglesia, quien tenía la responsabilidad de difundir el evento de la coronación entre la población católica del lugar. Esto repercutió para que no se lograra recabar la cantidad de “acción de gracias” o “agradecimientos” que solicitó inicialmente el obispo, puesto que, como ya se mencionó, estas acciones no eran expresiones comunes entre la feligresía del estado y, además, la devoción a la Virgen de Guadalupe no era, en ese momento, tan significativa entre la población católica, sino que se vería reflejada hasta décadas después.
En la clasificación de los exvotos que se presentan predominan aquellos que llevan por título “Acción de Gracias”, los cuales estaban dirigidos a agradecer públicamente el favor recibido por parte de la Virgen de Guadalupe. En ellos, se daba testimonio de su situación personal y de la intervención divina en el momento de más peligro; a su vez, se aprovechó a invitar a otros devotos a acercarse a ella, para que les ayudara en sus necesidades. Además de ser el único exvoto textual registrado que expone una fecha precisa de la intervención divina, el exvoto 01 presenta el momento en que el devoto narra cómo ocurrió el milagro:
Exvoto 01: Con todo mi corazón doy públicamente las gracias a la Sma. Virgen de Guadalupe, porque desde el 12 de febrero del presente año me ha estado amparando, sacándome libre de peligros en que ha estado expuesta mi vida. Acudamos a la Santísima Virgen de Guadalupe y Ella, como madre cariñosa, nos amparará. Manuela Vda. De Carballo.27
Otra de las características en este tipo de exvotos, es que algunos devotos ocultaron la situación por lo que estaban pasando; por ello, los testimonios parecieran muy escuetos. Esta característica fue la más utilizada en estos boletines, posiblemente porque se trataba de cuidar la privacidad, debido a que eran personas o familias conocidas de la ciudad de San Cristóbal o bien pertenecían a la junta de organizadores de los boletines. Ejemplo de ello se encuentra los exvotos 03 y 04:
Exvoto 03: Agradezco con todo mi corazón a la Santísima Virgen de Guadalupe, por haberme curado de una enfermedad que padecía. Rosa María López.28 Exvoto 04: Hago público mi voto de agradecimiento a la Santísima Virgen de Guadalupe, por un favor muy señalado que se dignó concederme. Leonor Cancino.29
Los exvotos expuestos, además de expresar su agradecimiento a la deidad, cumplían con la función de publicar los favores recibidos, siendo este, el objetivo primordial de estas expresiones textuales. Ejemplo de ello son los exvotos 05 y 07:
Exvoto 05; Inmensamente agradecida a la Sma. Virgen de Guadalupe, por un favor recibido de ella; cumplo con el deber de publicarlo, para que todos confine en tan buena madre. María del Consuelo Cantoral.30
Exvoto 07: Agradezco de todo corazón a la Santísima Virgen de Guadalupe en un favor muy señalado que me aconteció. Lino Morales.31
En otro de los exvotos (02), la persona devota describe el testimonio puntual sobre los hechos ocurridos durante su padecimiento, hasta hacer evidente la intervención divina de la Virgen de Guadalupe, que desde ser invocada “logró” la sanación inmediata. Ante esta situación milagrosa, la autora expuso la gratitud que le otorgó la Virgen e invita a acercarse a ella, para que interviniera en la solución de sus problemas:
Exvoto 02: Desde el mes de junio del año pasado tuve un cólico que me duró diez meses dándome continuo dolor de estómago. No podía tomar casi ningún alimento, porque todo me caía mal, de modo que estaba yo muy extenuada. Fui a Tuxtla para que me atendiera un facultativo y dos doctores me atendieron, pero en vano, porque no sentí ninguna mejoría, me dieron medicinas para que las siguiera tomando; pero inútilmente, porque yo seguí con los mismos padecimientos. Viendo que las medicinas no me curaban, invoque a la Santísima Virgen de Guadalupe, para pedirle a Ella mi curación, y la Santísima Virgen me curó instantáneamente, pues, desde el momento que la invoque, inmediatamente me ceso el dolor y ahora me encuentro completamente sana. Hago público mi agradecimiento a la Santísima Virgen de Guadalupe, por ese favor tan grande que me concedió. ¡Ojalá todos los afligidos acudan a la Madre de los Mexicanos, pues, quiere ser para nosotros verdadera Madre! Bricia Rojas Vda. De Santiago. Copainala.32
Este testimonio muestra claramente la intención de promover la devoción a la Virgen, así como persuadir a más católicos chiapanecos a ser devotos de la guadalupana, ya que la difusión de los milagros daba constancia de efectiva intervención divina.
Finalmente, se encuentra el exvoto 06, que cuenta con una redacción más amplia -tipo epistolar-, e inicia con el nombre de quien suscribe los agradecimientos, para posteriormente exponer los favores recibidos durante un evento significativo, el contexto donde se dio la intervención milagrosa, así como manifiesta la invitación a acudir a la deidad para la solución a sus preocupaciones; por último, se encuentra el remitente que firma como anónimo:
Exvoto 06: El Sr. Cura de Escuintla, PBro. Dn. Rubén Balcazar agradece de todo corazón a la Sma. Virgen de Guadalupe por varios favores que les concedió en la peregrinación que concedió a la I. y Nacional Basílica, en el mes de abril del presente año.
El principal favor fue la curación milagrosa de una Sra. que iba en la peregrinación, y que ya sin remedio según el dictamen del mismo médico que la atendía, recobró sin embargo repetidamente la salud. Al ir un grupo de niños por orden del Sr. Cura, a implorar la misericordia de nuestra amantísima Reina y Madre.
No en vano la Reina de México y Reina de Chiapas, prometió quedarse entre nosotros para escuchar las suplicas de los que la invoquen. Acudamos a nuestra Reina en nuestras penas espirituales y temporales, y saldremos consolados. Anónimo.33
El exvoto anterior da cuenta de una redacción utilizando al mismo tiempo el uso de la primera y segunda persona. Es decir, los dos primeros párrafos se encuentran escritos en segunda persona; mientras que el párrafo dedicado a invitar a rendirle culto a la Virgen de Guadalupe se encuentra escrito en primera persona. Esto debido que, al exaltar las bondades recibidas por la deidad, quien suscribe el texto se involucra junto con quien remite el texto, para así invitar a todos los que lean esas líneas a ser devoto de la Virgen de Guadalupe. De la misma forma se invita a que se acerquen a ella para que sean partícipes de sus intervenciones milagrosas.
En los exvotos expuestos en este documento se evidencian las distintas maneras de redacción que fueron usadas para expresar la “acción de gracias” o “agradecimiento” que le dedicaron a la Virgen de Guadalupe. Estos fragmentos en los que se usaron la primera o segunda personas para dirigirse al público lector tienen la intención de exponer el milagro ocurrido a una persona cercana o a sí mismas. Es posible que, al escribir el fragmento en segunda persona, se trataba de evitar que un público más amplio conociera sus preocupaciones o enfermedades personales, ya que de una u otra manera podían ser reconocidas entre la comunidad católica.
Los testimonios publicados en estos boletines, aunque fueron pocos, son muestra de las estrategias que la iglesia católica chiapaneca utilizó para difundir el culto guadalupano. Para ello, se publicaron con la intención de dar testimonio de devotos chiapanecos quienes habían sido testigos de los milagros que la Virgen de Guadalupe podía hacer a cualquier persona que se acercara a ella. En este caso, se buscó que fueran devotos guadalupanos de localidades de la entidad y no personas ajenas o desconocidas.
Estas acciones dieron muestra de una creciente devoción que se fortalecerá en las siguientes décadas entre la población chiapaneca, la cual será contundente al formalizarse como una celebración católica importante en el estado. En la actualidad, es considerada la advocación mariana más celebrada dentro de Chiapas, la cual ha desplazado a otras vírgenes -Candelaria, Soledad, Asunción, Carmen, Mercedes, entre otras- veneradas en algunas regiones de la entidad. La devoción a la Virgen de Guadalupe a través de la aparición en diversos objetos y lugares ha creado rituales y ceremonias vinculadas a su culto, como son los miles de fieles que practican las peregrinaciones con antorcha34 durante los días previos al 12 de diciembre de cada año, así como las diversas actividades religiosas que se llevan a cabo entre la población rural y urbana35 dentro del estado de Chiapas.
Conclusiones
La tradición de ofrecer muestras devocionales a vírgenes, santos y a Cristo en las diversas capillas y santuarios del Centro y Occidente de México fue muy extensa. En estos lugares, se encuentran materiales pictográficos denominados “exvotos”, que corresponden a una forma de expresión retomada desde Europa y difundida en México, después del siglo XVII. Sin embargo, para el caso de Chiapas, esta expresión de fe fue casi nula, sobre todo si se trata de materiales pictográficos con estas características. Esto se debe principalmente a que Chiapas es un estado de la República mexicana donde no existió una tradición de elaboración de estos “exvotos”, debido a que la expresión artística de mayor difusión fue la adquisición de esculturas talladas en madera o bien las pinturas al óleo, que eran elaboradas por artesanos del municipio de Chiapa de Corzo; y sustancialmente, el arte sacro que venía del vecino país de Guatemala, reconocido en toda la región por el alto grado de calidad en su elaboración.36 Así, los católicos chiapanecos optaban por adquirir una escultura en madera, aunque esto significara mayor inversión; por esta misma razón, solamente algunas familias contaban con estas adquisiciones.
Sin embargo, ya en el siglo XX, al organizar la celebración de la coronación de la Virgen de Guadalupe en cada diócesis de México, y al cumplirse los 400 años de las apariciones de la virgen en el Tepeyac, la diócesis de Chiapas celebró la coronación de la Virgen el 12 de mayo de 1931, en la ciudad de San Cristóbal de Las Casas. Este evento atrajo la mirada de los devotos católicos chiapanecos e impulsó la institucionalización a la devoción guadalupana en todo el estado.
En este contexto, los sacerdotes y los miembros de los “comités auxiliares” aprovecharon para invitar a difundir algunas expresiones de fe, a través de “acción de gracias” o un tipo de “exvotos textuales” dedicados a la Virgen de Guadalupe, con el objetivo de “recolectar” los fragmentos enviados desde todas las iglesias y parroquias del estado, a fin de elaborar un libro que iba a ser llevado a la Basílica de Guadalupe en la Ciudad de México, en diciembre de 1931. Sin embargo, esta iniciativa al parecer no tuvo mayor impacto, ya que solo se pudieron divulgar en el boletín La virgen de Guadalupe. Órgano del Comité Organizador de la Coronación, distribuido en todas las parroquias del estado de Chiapas, para difundir el culto guadalupano y publicar oraciones y textos referentes a su culto.
Pese a no lograr recabar un número adecuado para la elaboración del libro, los pocos fragmentos que llegaron al comité fueron publicados y utilizados para dar testimonio del poder milagroso de la Virgen, y de esta manera, hacer circular el culto guadalupano y establecer finalmente un vínculo entre la población católica de la entidad con la Virgen de Guadalupe.
Esto cobró sentido, ya que estos fragmentos de testimonios “milagrosos” atribuidos a la Virgen de Guadalupe fueron de gran valor espiritual y religioso, ya que provenían de personajes conocidos de la ciudad de San Cristóbal de Las Casas o de algunos feligreses originarios del resto de Chiapas. Estos daban fe de los favores recibidos hechos a miembros de la comunidad católica, y, de esta manera, se hacía efectiva la intención de que, a partir de estos relatos, se ganara mayor credibilidad y fidelidad a la Virgen entre los católicos del estado.
Aunque este tipo de expresión literaria y devocional solo pudo ser publicada en el contexto de esta celebración, queda el testimonio plasmado en estas líneas como una evidencia de la importancia de lo que fue publicar y difundir el culto guadalupano en un momento trascendental para la feligresía chiapaneca y para la historia del guadalupanismo en Chiapas.










text new page (beta)


