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Intersticios sociales

On-line version ISSN 2007-4964

Intersticios sociales  n.30 Zapopan Sep. 2025  Epub Oct 06, 2025

https://doi.org/10.55555/is.30.653 

Sección General

Polarización y riesgo democrático: discurso político y coaliciones discursivas. El caso de la consulta sobre la revocación de mandato

Polarization and Democratic Risk: Political Discourse and Discursive Coalitions. The Case of the Consultation on Government Recall

Abraham Lira Valencia1 
http://orcid.org/0009-0002-0229-4412

René Millán Valenzuela2 
http://orcid.org/0000-0002-2878-6186

1Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Nacional Autónoma de México, México. Doctor en Ciencias Políticas y Sociales por la Universidad Nacional Autónoma de México. abraham_lira@politicas.unam.mx

2Instituto de Investigaciones Sociales, Universidad Nacional Autónoma de México, México. SNII II. Doctor en Sociología por la Universidad de Estudios de Turín, Italia. renem@sociales.unam.mx


Resumen

Este estudio analiza la consulta de revocación de mandato de 2022 para demostrar que la polarización en México es resultado de la confrontación entre dos proyectos nacionales percibidos como irreconciliables, y no simplemente un fenómeno afectivo o derivado de la rudeza en la interlocución pública, como comúnmente se interpreta. En esta pugna, el discurso político y las coaliciones discursivas que lo respaldan juegan un papel fundamental, ya que inciden de manera determinante en la interpretación pública de los eventos y en la manera en que los actores políticos se posicionan. Utilizando el enfoque del Narrative Policy Framework, este análisis de las narrativas asociadas al discurso político evidencia cómo las coaliciones discursivas, tanto del gobierno como de la oposición, construyen relatos antagónicos que presentan la consulta como un ejercicio democrático o como un riesgo para la democracia.

Palabras clave: polarización política; coaliciones discursivas; revocación de mandato

Abstract

This study analyzes the 2022 Government Recall consultation to demonstrate that polarization in Mexico results from the confrontation between two national projects perceived as irreconcilable, rather than being simply an affective phenomenon or the result of rudeness in public discourse, as is commonly interpreted. In this struggle, political discourse and the discursive coalitions that support it play a key role, as they significantly influence the public interpretation of events and the way political actors position themselves. Using the Narrative Policy Framework approach, this analysis of the narratives associated with political discourse shows how the discursive coalitions, both from the government and the opposition, construct opposing narratives that present the consultation as a democratic exercise or as a risk to democracy.

Keywords: Political Polarization; Discursive Coalitions; Government Recall

Introducción

En los últimos años, se ha generalizado la convicción de que México está polarizado. En este contexto, el objetivo de esta investigación es analizar el caso de la polémica en torno a la consulta de la revocación de mandato (RM), celebrada el 10 de abril de 2022, con el fin de demostrar que las causas profundas de la polarización en el país no se ajustan a las interpretaciones más difundidas en el debate político. Estas interpretaciones suelen explicar la polarización como una consecuencia de la rudeza en la interlocución pública y, en muchas visiones, la presentan como un fenómeno unilateral y no relacional. La presente investigación aborda algunas definiciones de polarización y su uso en el debate público, aunque no pretende realizar un análisis exhaustivo de sus diversas concepciones teóricas,1 pues se limita a aludir a ellas en la medida en que el análisis lo exige.

Otra interpretación ampliamente difundida sostiene que la polarización fue promovida por el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) sin mayor sustento que sus intenciones políticas. Según estas visiones, se trataría de una polarización unilateral, sin intervención activa de la oposición, otros actores o los medios de comunicación, y explicable exclusivamente por el tono rudo, descortés y difamatorio del presidente hacia sus adversarios y críticos. Bajo esta perspectiva, la polarización tendría efectos negativos en la cohesión social y pondría en riesgo la democracia. En la medida en que estas interpretaciones identifican como principal indicador la rudeza de la interlocución pública y precisan sus consecuencias en el encono entre grupos sociales, se alinean con lo que la literatura denomina polarización afectiva.2

La interpretación afectiva de la polarización es ampliamente difundida en el debate público, principalmente entre opositores a la Cuarta Transformación (4T), término utilizado por AMLO y su administración para describir su proyecto de cambio político, económico y social en México, que busca una transformación profunda del país, similar a los movimientos históricos de independencia, reforma y revolución. Sin embargo, este trabajo asume una posición distinta. Si bien no cuestionamos la pertinencia de la polarización afectiva para describir ciertas dinámicas ni negamos que señale fenómenos existentes, sostenemos que su incorporación al debate político es insuficiente para explicar las causas efectivas de la polarización. En concreto, postulamos que la polarización obedece a la confrontación entre dos proyectos de nación que se perciben como irreconciliables. Esta confrontación se manifestó con claridad durante la consulta sobre la RM. Más allá del tono empleado en el discurso, la confrontación entre proyectos tiene -y ha tenido- consecuencias centrales en el espectro de las ofertas políticas y en los criterios e intensidad con que los actores se posicionan en la escena política.

La polarización implica interacciones discursivas, rudas o no, entre actores que se reconocen como parte de dichas interacciones. De esta premisa se derivan dos implicaciones clave para nuestro análisis: la polarización es siempre relacional y el discurso político enmarca el sentido de estas interacciones. A través del discurso, los actores se refieren y se constituyen mutuamente, se asignan cualidades, perversiones o se imputan motivaciones.3 Mediante el discurso, además, los actores definen problemas públicos, sus causas y posibles soluciones,4 y confrontan visiones y posturas. Por ello, al analizar el discurso político sobre eventos de relevancia pública es posible identificar las razones de la polarización y su sustrato conflictivo.

Para comprender la relación entre discurso político y polarización se debe tener presente que ningún discurso flota en el aire. Detrás de él hay actores que lo sostienen, organizados de distintas formas que se conceptualizan bajo diferentes ejes. Los partidos políticos son una de estas formas, mientras que la sociedad civil -muy popular en México- es otra. De conformidad con el institucionalismo discursivo -y otras perspectivas afines-, asumimos para los términos del análisis que, en torno a la polarización, los actores implicados pueden conceptualizarse como coaliciones discursivas.5 Éstas definen y soportan discursos políticos que imputan un menú de perversiones a los otros actores y promueven o deslegitiman determinadas causas.

En definitiva, al precisar el vínculo conceptual entre discurso político, coaliciones discursivas y los usos de la polarización en el debate público, demostramos que esta última responde a la pugna entre dos proyectos cuyos actores se visualizan como rivales. Con este objetivo, en el siguiente apartado realizamos una breve descripción de los principales usos de la polarización en el debate público, evidenciando su alineación con la noción afectiva. En el segundo apartado exploramos teóricamente la importancia del discurso político, las coaliciones discursivas y las narrativas, con el propósito de establecer un marco que permita articular la relación entre interlocución pública y polarización. El tercer apartado se centra en describir el conflicto suscitado por la RM, proporcionando el contexto necesario para analizar las posiciones de las coaliciones discursivas. Finalmente, en el último apartado, llevamos a cabo un análisis del discurso político utilizando una técnica de contraste entre narrativas basada en las contribuciones del Narrative Policy Framework,6 coherente con el marco definido.

Las ideas sobre la polarización en México

En México, la polarización tiene diversas interpretaciones, aunque con distinta resonancia en la vida política nacional. La interpretación más influyente describe una polarización generada por un Ejecutivo que mantiene un discurso divisorio, rudo y confrontativo, lo que enrarece la interlocución pública. Sus consecuencias incluyen una sociedad fragmentada y dividida, con tensiones derivadas de identificaciones a favor y en contra de la 4T, que provocan el rompimiento de vínculos sociales y la ausencia de concordia. La alusión a la crispación en la discusión pública y al enojo que fragmenta socialmente enmarca esta interpretación dentro de lo que se conoce como polarización afectiva. Según esta perspectiva, la polarización genera, de manera desmedida, tensiones entre individuos con preferencias políticas distintas, atravesando incluso los vínculos sociales o familiares.7 Se define como

la división, expresada emocionalmente entre individuos o grupos, motivada por sus diferentes creencias políticas, y caracterizada por la prevalencia de emociones negativas como hostilidad, ira, animadversión, miedo y humillación hacia individuos o grupos identificados con ideologías políticas opuestas.8

Esta polarización es fácilmente compatible con otras concepciones, por ejemplo, con la denominada polarización ideológica,9 ya que ambas parten del mismo principio de radicalización de identidades o diferencias políticas. También se vincula con la idea de las cámaras de eco,10 que refuerzan las creencias de cada grupo -particularmente en redes sociales- y magnifican las diferencias al punto de impedir el diálogo o la escucha.11 Asimismo, guarda relación con los enfoques sobre minorías activas, grupos altamente vocales que generan discursos persistentes para imponer su perspectiva y radicalizar opiniones.12 Dentro de este abanico de matices se ubican las diversas interpretaciones de la polarización en México. A continuación, algunos ejemplos ilustrativos.

Una analista, desde la perspectiva de la polarización afectiva, concluye:

Si bien la radicalización del electorado surge de una estrategia política y una narrativa impulsada desde Palacio Nacional, en un segundo momento cobra vida propia en el entusiasmo poblacional, y es el ciudadano quien termina demandando ese estado exacerbado.13

Por su parte, un reconocido intelectual describe así las consecuencias de la polarización, atribuyéndola exclusivamente al “líder populista”:

Amigos que se dejan de hablar por diferencias ideológicas. Familiares que se distancian. Insultos y cancelaciones cruzadas en redes sociales. Discusiones que escalan en agresividad, pero no en profundidad […]. Con su apuesta por la polarización y la confrontación constante, los liderazgos populistas erosionan las instituciones democráticas.14

Otro analista y comentarista coincide con ese efecto social de la polarización, pero lo interpreta en términos de cámaras de eco, describiéndolo como actitudes emocionalmente cargadas que alteran el entendimiento y dificultan el consenso:

Basta asomarse a las redes sociales, leer los periódicos o escuchar los programas de opinión de la radio y la televisión. Cada vez son más aquellos que optan por descalificar y menos quienes aprecian los matices y valoran el consenso […]. Ya comienza a reflejarse en un creciente rechazo personal entre aquellos que no comparten posiciones políticas.15

Concluye resaltando el tono crispado de la interlocución pública. Otra destacada comentarista y analista política interpreta la polarización desde la perspectiva de las minorías activas. Basándose en datos del Latinobarómetro, afirma que

la identificación ideológica más común del mexicano es el centro ideológico (40 %) […]. México es mayormente un país de centristas, donde el acuerdo y no la polarización, son el sello de la casa […]. Somos un país donde los extremistas son y siempre han sido minoría.16

La analista concluye que “si algunos perciben que México está más polarizado, es porque las minorías extremas son más vocales que la mayoría centrista. Esto crea un espejismo y ruido”.17

Las visiones de la polarización y las consecuencias que se le atribuyen en la interlocución pública no son relevantes únicamente por constituir un análisis conceptual, teórico o académico, acertado o no. Su relevancia radica en que forman parte del discurso político y, bajo esa condición, ejercen influencia, difunden ideas y sostienen narrativas dentro de la discusión pública. En esta línea, se pueden destacar algunos puntos. La referencia predominante a la polarización afectiva sostiene que la presidencia, motivada por supuestas estrategias populistas, autoritarias o pragmáticas, polariza de manera consciente, sin asumir la responsabilidad de la división y el encono que genera en la sociedad mexicana. Así, la polarización no es política en sentido estricto, sino la antesala de una lucha social entre fraternos, familiares y ciudadanos. Esa postura se matiza con la referencia a las cámaras de eco, que postulan la ausencia de diálogo razonable entre actores políticos, más allá del Ejecutivo, o mediante el señalamiento de la existencia de minorías vocales, que evidencia la participación de agentes externos al gobierno en la generación deliberada de polarización. No obstante, incluso con esos matices, la polarización permanece desconectada del plano programático y encapsulada en el “conflicto” que caracteriza la rudeza de la interlocución pública.

Desde luego, la polarización afectiva describe dinámicas que pueden verificarse en la sociedad mexicana; sin embargo, sostenemos que el conflicto que incentiva la polarización y moldea la interlocución pública, ruda o no, es de tipo político. Concretamente, asumimos que se trata de la confrontación entre dos proyectos de nación que se reconocen como irreconciliables. Esto da lugar a la división entre la 4T y diversos agentes que la perciben como una amenaza a la democracia, el mercado y la institucionalidad vigente antes de su llegada al poder.18 Esa división trasciende la clásica distinción entre gobierno y oposición, y genera una pugna constante por significar e imponer discursivamente la interpretación de una variedad de eventos y decisiones gubernamentales.

De esta dinámica se derivan dos aspectos clave para nuestro análisis. Por un lado, la pugna toma cuerpo en el discurso político, a través del cual se legitiman o deslegitiman ideas, medidas de política pública y a los actores mismos. Por otro lado, en esta pugna no intervienen únicamente minorías vocales o empresarios políticos, sino una amplia variedad de actores que sostienen ese discurso político y que, según nuestra propuesta, se agrupan en coaliciones discursivas. Este vínculo entre polarización, discurso político y coaliciones discursivas constituye un marco interpretativo para analizar la polarización. Consideramos que dicho vínculo es especialmente claro en el caso de la RM. Antes de abordar ese análisis, establecemos la importancia de los conceptos de discurso político y coaliciones discursivas.

Discurso político y coaliciones discursivas

Entender la polarización más allá de su dimensión emotiva requiere explorar sus vínculos con el discurso político y las llamadas coaliciones discursivas. Las teorías posestructuralistas, afines al neoinstitucionalismo discursivo,19 proporcionan una base sólida para este análisis. Estas teorías destacan que los actores se interpelan mediante interacciones discursivas moldeadas por el discurso político, el cual posee un carácter estratégico. El discurso político no es solo un fenómeno lingüístico; es un dispositivo que permite comprender la concepción que los actores tienen de sí mismos, su interpretación del contexto sociopolítico y la visión que cada uno desarrolla sobre los demás. A través de él, los actores se reconocen como tal y construyen una representación identitaria frente al otro. El discurso político estructura a los actores, ya que si no se refieren a otros -de manera directa o indirecta-, su discurso carece de eficacia. Es únicamente en esa interacción discursiva donde lo que se dice adquiere sentido y se proyecta en la esfera pública y política. En términos políticos, cualquier argumento solo es plausible en relación con otras posiciones.20

A través del discurso político cada actor construye a los demás como héroes, virtuosos o perversos, y califica sus decisiones como acertadas, equivocadas o indeseables.21 Por medio del discurso los actores producen ideas, deliberan y definen rutas de acción colectiva. El discurso genera significados sobre la realidad, enmarca ciertos asuntos como problemas públicos, define la naturaleza de dichos problemas y anticipa soluciones posibles.22 Por ello, todo evento, decisión o política que ingresa a la discusión pública estructura un campo de pugnas por su significación, interpretación y encuadre.23 En otros términos, las decisiones de gobierno son también escenarios de lucha por legitimarlas o deslegitimarlas. Las políticas públicas no son únicamente decisiones técnico-científicas; también forman parte de este “campo de batalla”.24 Los discursos políticos contraponen posiciones sobre la realidad, las rutas y la pertinencia de las medidas adoptadas o por adoptar frente a una amplia gama de problemas. En este sentido, también determinan la conmensurabilidad de dichas posiciones. Todo proyecto de nación se encarna en un discurso político25 que, en cuanto tal, se ajusta a la pugna discursiva y argumentativa descrita. Presupone una interacción entre actores que se posicionan discursivamente de manera diferenciada y contrapuesta.

En efecto, ni los discursos políticos ni las ideas y concepciones que transmiten flotan en el aire; encarnan en actores que los sustentan y que se encuentran inmersos en una interacción discursiva. Estos actores pueden estar organizados de diversas formas, con propósitos variados, en escalas temporales diferentes y con diversos niveles de flexibilidad. El institucionalismo discursivo (ID) enfatiza tanto el carácter estratégico de la interacción discursiva como las formas organizativas que le corresponden. Una forma organizativa específica que resulta útil para nuestro análisis es la coalición discursiva.26 Estas coaliciones articulan a distintas personas que comparten una perspectiva sobre un tema, problema, ideología o proyecto político, sin que ello implique necesariamente una agregación orgánica. Dichas coaliciones simpatizan o se identifican con un discurso y lo sostienen de diversas formas y en distintas arenas, dependiendo de sus integrantes. Entre quienes pueden participar en estas coaliciones se encuentran agentes políticos como partidos o funcionarios, expertos, intelectuales, académicos, empresarios, profesionistas, medios de comunicación o ciudadanos con intereses particulares.

Estas coaliciones son relativamente flexibles, sin que ello excluya toda actividad coordinada, conjunta o estratégica. Son estratégicas, en primer lugar, porque replican y difunden el discurso político afín, validando sus interpretaciones como legítimas y viables, mientras califican a otros discursos como desviados, sesgados, interesados o alejados de la realidad.27 Desde la perspectiva del ID, también son estratégicas porque, al estar inscritas en interacciones discursivas, mantienen tanto una dimensión coordinativa como una comunicativa del discurso político.

En el nivel coordinativo, políticos profesionales, expertos, formuladores de políticas y académicos que integran una coalición discursiva generan ideas que contribuyen a la creación de un discurso maestro. Este discurso establece la visión general, los criterios para evaluar decisiones públicas y los parámetros para interpretar eventos políticos, económicos y sociales.28 En este nivel, los miembros de una coalición discursiva mantienen una relación más estrecha, generalmente a través de figuras de presencia pública, política o de influencia económica, entre otras.

En el nivel comunicativo, la comunicación política y la generación de ideas se expanden hacia la opinión pública mediante diversos mecanismos de difusión, como la prensa, la radio, los medios digitales y conferencias. Dado que las decisiones públicas son campos de disputa argumentativa, es innegable que las coaliciones discursivas desempeñan un papel clave en la persistencia, legitimación, éxito o derrota de las ideas e interpretaciones de un discurso político.29 En última instancia, estas coaliciones son fundamentales para definir y proponer soluciones a los problemas de relevancia pública.

Para que un discurso político sea relevante en la discusión pública no basta con que esté respaldado por una coalición discursiva. Dado que este discurso puede abarcar diferentes rangos o dimensiones, como un proyecto de nación, una política pública o una reforma institucional, es necesario que se concrete en narrativas que faciliten su comunicación y comprensión. La forma en que un discurso se descompone en narrativas es crucial. Las narrativas son relatos sobre un evento o problema cuyo propósito es generar sentido colectivo.30 Éstas articulan datos dispersos dentro de marcos interpretativos específicos y definen los términos con los que se entiende un asunto público.

Las narrativas proporcionan cohesión interpretativa frente a la diversidad de eventos que, de otro modo, carecerían de una conexión sintética con el discurso político.31 En definitiva, las narrativas actúan como marcos de significación: anulan ciertos aspectos de la realidad y acentúan otros, mezclando información con orientaciones normativas para alcanzar mayores audiencias.32 Una narrativa es exitosa cuando logra establecer los términos políticos con los que se comprende un problema o situación.

Los argumentos anteriores permiten establecer un vínculo conceptual entre polarización, discurso político y coaliciones, que se materializa en la interlocución pública. Nuestro enfoque sostiene que el discurso político condensa las ideas, concepciones y parámetros mediante los cuales un actor se constituye frente a otro, valorando o deslegitimando decisiones. De este modo, se configura un campo político de disputa y conflicto.

En esa línea, por ejemplo, para Morena (Movimiento de Regeneración Nacional, un partido político mexicano fundado en 2014 por Andrés Manuel López Obrador, con una agenda de izquierda enfocada en la transformación social y política del país), la oposición está integrada por conservadores y defensores del régimen liberal, mientras que, para la oposición, Morena es un movimiento populista que representa riesgos para la democracia. El problema de gobierno para la oposición se configura como un enfrentamiento entre autoritarismo y democracia;33 para Morena, como una disputa entre cambio y regresión.34 Estas definiciones reflejan dos visiones de nación que se perciben como mutuamente excluyentes. Como es comprensible, dichas definiciones se sustentan en narrativas que otorgan sentido a las distintas posturas e inducen orientaciones normativas en el debate público.

En definitiva, el discurso político en México no solo refleja las tensiones entre la oposición y la 4T, sino que también evidencia una lucha por definir los términos con los que se comprenden los asuntos públicos y se interpreta la realidad política del país. La polarización, en este contexto, señala la pugna entre coaliciones discursivas.

La consulta de revocación de mandato

La RM fue un ejercicio de participación ciudadana impulsado por la 4T, llevado a cabo el 10 de abril de 2022 bajo la organización del Instituto Nacional Electoral (INE). El propósito de este ejercicio era determinar si el presidente López Obrador debía continuar en su cargo, con base en la posible pérdida de confianza de la ciudadanía.35 La consulta se presentó como una herramienta de democracia participativa, enmarcada en el programa de la 4T, con el objetivo de promover la participación directa del pueblo en la toma de decisiones políticas, especialmente en lo referente al mandato presidencial.36

En junio de 2021, el primer mandatario anunció su intención de convocar una consulta de RM, lo que generó intensos debates sobre la viabilidad y la legalidad del proceso. Para que el ejercicio pudiera llevarse a cabo fue necesario realizar modificaciones legislativas y recabar más de 2.8 millones de firmas para cumplir con los requisitos legales que validaran la consulta.37 La Cámara de Diputados, con mayoría oficialista, aprobó la solicitud presentada por López Obrador, lo que permitió que el proceso avanzara. Sin embargo, el INE enfrentó dificultades logísticas y financieras para llevar a cabo el ejercicio. En diciembre de 2021, debido a recortes presupuestarios, los consejeros del INE decidieron aplazar la consulta, argumentando que no contaban con los recursos suficientes para organizarla adecuadamente.38 El presidente del INE, junto con otros consejeros, destacó que el déficit presupuestario ponía en riesgo la ejecución del proceso electoral. No obstante, la Suprema Corte de Justicia de la Nación ordenó que el INE realizara los ajustes necesarios para llevar a cabo la consulta.39 Finalmente, el ejercicio tuvo lugar en abril de 2022, con una participación de más de 16 millones de ciudadanos, equivalente a aproximadamente 17 % del electorado.40

Los resultados fueron claros: 91.1 % de los participantes votó a favor de la continuidad de Andrés Manuel López Obrador en el cargo.41 Sin embargo, los datos también evidenciaron una marcada polarización geográfica en la participación, con una mayor movilización en los estados del sur y sureste del país, y una baja participación en las regiones del norte y el Bajío.42 Este fenómeno reflejó las profundas divisiones políticas que persisten en México.

Para los simpatizantes de la 4T, la consulta fue considerada un éxito, en la que se destacó la alta participación ciudadana y la reafirmación del mandato presidencial. Andrés Manuel López Obrador calificó el ejercicio como una victoria para la democracia participativa,43 asegurando que representaba un avance en el control ciudadano sobre el gobierno. Además, defendió la consulta como parte del programa de su administración para fortalecer la gobernabilidad democrática y promover la participación en la toma de decisiones a nivel federal. López Obrador también afirmó que el éxito de la consulta se logró “pese a todas las trampas o el boicot del INE, que no se aplicó para poner casillas en todos lados[,] y hubo municipios en donde no hubo casillas”.44

Por otro lado, la oposición criticó duramente el proceso. Argumentaron que la consulta, en lugar de expandir la democracia con opciones de participación política, fomentó “formas de demagogia y cesarismo plebiscitario que representan auténticos riesgos de regresión democrática”.45 Un académico afirmó que era irracional, en términos de costos, realizar un proceso electoral constitucional solo “para validar una decisión que ya se conocía: un ejercicio de vanidad […], con desprecio absoluto a las reglas del proceso electoral […] y constantes descalificaciones a las autoridades electorales”.46

La oposición argumentó que la consulta había sido convocada principalmente por el gobierno, lo que desvirtuaba su carácter de evaluación objetiva y la convertía en una ratificación de mandato.47 También se cuestionó la legitimidad del ejercicio, al considerar que no fue la oposición sino el propio gobierno quien impulsó el proceso. Además, diversos actores políticos y académicos denunciaron que la consulta representaba un despilfarro de recursos públicos, al considerarla innecesaria, dado que el presidente había sido elegido democráticamente para un periodo de seis años.48

La consulta evidenció la polarización política en México. Mientras algunos sectores la consideraron una oportunidad para profundizar la democracia, otros denunciaron que este tipo de ejercicios plebiscitarios solo incrementan la crispación social.49 Un ejemplo de esta polarización fue el rechazo de varios actores de la oposición a participar en el ejercicio, quienes argumentaban que votar en la consulta constituía un acto de sumisión al poder presidencial, como señaló una periodista en The Washington Post.50

El debate sobre la legitimidad de la consulta también se centró en la interpretación de los resultados. Para el presidente y sus aliados el apoyo masivo al mandato representaba una clara validación de su gobierno. No obstante, la oposición argumentó que, dado el contexto en el que se organizó la consulta y la baja participación en algunas regiones, los resultados no reflejaban un consenso genuino de la ciudadanía, sino una validación del populismo presidencial.51

En resumen, dicha RM constituye un escenario de alto conflicto y de dinámicas abiertas de polarización. En torno a este ejercicio se enfrentan dos concepciones opuestas sobre el país y sobre la democracia, las cuales evalúan la RM de manera diferenciada. Esta divergencia se expresa en la interlocución pública como un antagonismo entre dos discursos políticos que se perciben como incompatibles.

Las manifestaciones a favor de la consulta provienen de agentes o individuos inscritos en la coalición discursiva pro-Morena, mientras que aquellos que se posicionan en contra de la revocación forman parte de la coalición discursiva de la oposición (un punto que se refinará más adelante). Ambas coaliciones sostienen y difunden los discursos políticos en torno a la revocación.

Análisis del discurso político en torno a la revocación de mandato

El apartado anterior proporciona el contexto necesario para comprender el discurso político y las narrativas de los distintos actores implicados en el conflicto. Para su análisis, nos apoyamos en una metodología diseñada específicamente para el estudio de narrativas en relación con el discurso político: el Narrative Policy Framework (NPF). Este enfoque analiza las narrativas políticas bajo tres consideraciones generales: su contenido, su estructura y su influencia en la formulación de políticas o decisiones públicas. Asimismo, considera a las narrativas políticas como relatos que pueden incluir diversas formas y niveles de análisis, los cuales se enlistan a continuación. Sin asumir plenamente las metodologías de la triangulación, el NPF ofrece una variedad de enfoques analíticos (relatos, constructos, niveles y perspectivas disciplinarias) que pueden combinarse entre sí o utilizarse de manera selectiva para realizar estudios específicos, aplicando lógicas propias de la triangulación.52

  1. La definición del relato está compuesta por tres elementos principales: los personajes, que son construidos como héroes, villanos y víctimas; la trama o plot, que constituye el núcleo narrativo y representa el conflicto o tema en disputa; la dimensión moral o normativa, entendida como las soluciones adoptadas o las recomendaciones de política, y en particular, la “moraleja” que estas implican, y la ambientación, que corresponde al contexto sociopolítico.

  2. El análisis de los constructos básicos identifica varios aspectos relevantes: la amplitud de la narración, que puede ser local, nacional o internacional; la fidelidad narrativa, entendida como la coherencia con los valores o normas culturales de la audiencia y los conceptos empleados; las estrategias narrativas, que se centran en enmarcar los relatos o focalizarlos en villanos, héroes o promotores de soluciones, y su influencia, ya sea en la opinión pública o en los tomadores de decisión.

  3. El enfoque se aplica en varios niveles de análisis: el nivel micro, que comprende la influencia de las narrativas en las creencias individuales; el nivel meso, que estudia las estrategias narrativas de grupos o coaliciones; el nivel macro, que implica el análisis de contextos institucionales y sus narrativas.

  4. El análisis puede realizarse mediante métodos cualitativos y cuantitativos. Los primeros se centran en la identificación de los componentes narrativos (personajes, trama y moraleja) o en estudios de caso que exploran el contexto de las narrativas. Por su parte, los cuantitativos codifican las narrativas en variables medibles, como la frecuencia de palabras, y permiten su tratamiento estadístico.

  5. Además de estos tres elementos centrales, el enfoque estudia qué tipo de narrativas son más eficaces para influir en el apoyo público. En este nivel se trata de una investigación que busca verificar hipótesis, como determinar si una narrativa es más eficaz que otra. Asimismo, el enfoque admite perspectivas disciplinarias diversas: en Ciencia Política, por ejemplo, se destacan las narrativas que reflejan dinámicas de poder; en los estudios de Comunicación, se enfatizan el encuadre y la retórica; mientras que en Psicología se analizan los sesgos cognitivos implícitos en las narrativas.53

Con base en lo anterior, nuestro análisis se enmarca en el NPF con las siguientes características: en lo metodológico, es cualitativo; en lo disciplinario, se ajusta a las dinámicas de poder; en la exploración, considera tanto el contenido como la estructura de las narrativas, tomando como elementos clave la definición de los relatos y los constructos básicos, y en cuanto a la ubicación de la observación, se sitúa en el nivel meso y utiliza como referente central el discurso de las coaliciones discursivas.

En cuanto al método cualitativo, es un estudio de caso que emplea la técnica de análisis narrativo de políticas, utilizando como instrumento matrices de análisis basadas en el NPF. Se analizaron aproximadamente 70 artículos de prensa seleccionados mediante una estrategia de press clipping, además de mesas de debate en radio y televisión, escuchadas durante un mes antes de la consulta, durante esta y en el mes posterior. El análisis se detuvo al alcanzar un punto de saturación, en el que los discursos se repetían independientemente del emisor. Lo que aquí se presenta es una síntesis que expone el núcleo de las narrativas identificadas.

De este modo, todo el análisis se desarrolla en tres fases, de acuerdo con el NPF: 1) identificar el sentido de las narrativas antagónicas; 2) determinar los términos políticos establecidos para interpretar la consulta de revocación como riesgo democrático o cambio político, y 3) analizar las estrategias y posiciones de los actores que integran las coaliciones discursivas.

Para desarrollar la primera fase se emplean tres dispositivos narrativos: escenario, trama y personajes. En términos conceptuales, el escenario se refiere a los supuestos asumidos como dados e incorporados en las esferas culturales o institucionales, los cuales se expresan en toda controversia política. Este dispositivo actúa como un contexto discursivo, un repertorio al que se puede recurrir para construir narrativas y argumentos de fondo. Antes del gobierno de la 4T dicho escenario mostraba niveles muy bajos de desacuerdo.

La trama incorpora un elemento temporal (inicio, desarrollo y final) que estructura los mecanismos causales y determina la plausibilidad de la narrativa con la que se interpreta el tema o problema que articula el conflicto. Por último, los personajes representan agentes que desempeñan roles clave: los héroes, quienes resuelven el problema o proponen políticas para abordarlo; los villanos, quienes lo causan, y las víctimas, quienes lo sufren. El resultado de esta fase se sintetiza en la Tabla 1.

Tabla 1 Sentido de las narrativas antagónicas sobre la revocación de mandato 

Narrativa de la 4T Narrativa de la oposición
El escenario político se presenta como una coyuntura propicia para ampliar la democracia vigente, limitada al ámbito electoral, mediante la participación ciudadana. Este escenario refleja la concepción ideológica de la 4T, que a pesar de la resistencia de los sectores afines al régimen neoliberal, considera esencial impulsar la gobernabilidad democrática. Se subraya la importancia de instaurar un ejercicio participativo que transforme la forma de hacer política, alineándose con los principios de “mandar obedeciendo” y la democracia participativa. Este contexto busca construir un nuevo marco institucional que redefina la relación entre ciudadanos y gobierno, que se conciba como un escenario de ruptura y cambio. El escenario político se caracteriza por un intento adicional de alterar o desvirtuar los valores y las pautas institucionales de la democracia mexicana, consolidando al mismo tiempo un engaño a la ciudadanía. La revocación de mandato es descrita como un ejercicio “democráticamente perverso” ya que aunque promete otorgar mayor influencia ciudadana, en realidad está orientada a consolidar el poder de la 4T y sentar las bases para perpetuar el liderazgo populista del presidente. Este ejercicio se presenta como un escenario de polarización política, ya que confronta a la democracia y obliga a su defensa.
La trama se configura como una narrativa de lucha por el cambio, en la que la consulta se presenta como un paso hacia una forma superior de gobierno democrático al permitir que los ciudadanos evalúen el desempeño presidencial cada tres años. Este ejercicio se concibe como un mecanismo para que “el pueblo”, entendido como sujeto político, ejerza el control sobre la orientación del gobierno. El núcleo de la trama radica en la validación de instituciones que promuevan la democratización mediante el incremento de la influencia ciudadana y la limitación del poder económico en las decisiones gubernamentales. La trama narra una historia de ardua construcción democrática, marcada por la resistencia a gobiernos autoritarios y un largo proceso de formación de instituciones diseñadas para limitar el poder presidencial y garantizar elecciones competitivas y limpias, representadas por el INE. El núcleo de la trama se configura como un imperativo de resistencia ante el resurgimiento de autoritarismos, concebido en torno a la idea del riesgo democrático asociado a los populismos emergentes. En este marco, la intención de la consulta es presentada como una conspiración orientada a alterar el centro de la institucionalidad democrática del país: el INE. De este modo, la consulta se percibe como un mecanismo opuesto a las elecciones limpias.
La 4T se concibe como un protagonista bajo la figura del héroe, no solo porque democratiza y toma decisiones que buscan resolver los problemas de la ciudadanía, sino porque, a través de ella, el verdadero protagonista es el pueblo. Este carácter heroico se justifica por dos razones: por un lado, lucha por resolver el problema de la separación entre gobierno y pueblo, impuesta durante el periodo neoliberal, y en esa línea deposita el sentido último de la consulta. Por otro lado, acota el poder de los villanos, representados por empresarios, políticos, comentaristas y medios, encarnados en el conflicto de la revocación por el INE.

En este encuadre, la dicotomía héroe-villano se construye como una lucha entre un cambio verdaderamente democrático y los conservadores neoliberales.

El INE y su coalición discursiva se conciben, a su vez, como los héroes de la trama, y parte de su discurso político está orientado a consolidar este rol en la interlocución pública. Son considerados héroes por ser los “guardianes” de la democracia, a la que defienden frente a los villanos representados por la 4T y, principalmente, por Andrés Manuel López Obrador, identificado como el símbolo del populismo autoritario. En última instancia, se posicionan como herederos de la lucha por la transición democrática y sus instituciones.

En esta narrativa, los héroes incluyen tanto a funcionarios del INE como a agentes de la sociedad civil. Su carácter heroico radica en la confrontación abierta contra el presidente y la concentración del poder. De este modo, la dicotomía héroe-villano se construye como una lucha entre democracia y autoritarismo.

Fuente: Elaboración propia.

En cuanto a la segunda fase -como parte del rubro de fidelidad narrativa de los constructos básicos-, se consideran como elementos políticos las palabras, frases y conceptos utilizados por las narrativas antagónicas para enmarcar y dar significado a un tema específico, en este caso, la consulta de revocación de mandato. Estos términos políticos incluyen vocabulario relacionado con principios democráticos, estrategias de gobierno, percepciones sobre el sistema político y las acciones de los participantes, entre otros aspectos relevantes. La clave radica en que estos términos constituyen el frame mediante el cual se interpreta un evento. En la Tabla 2 se describen algunos de los términos políticos fijados por las narrativas de la 4T y de la oposición.

Tabla 2 Términos políticos que enmarcaron la revocación de mandato 

Narrativa de la 4T Narrativa de la oposición
Cambio político: La revocación de mandato se presenta como parte de una lucha democrática destinada a evitar que las élites económicas o políticas, desvinculadas de las demandas y necesidades populares, concentren el poder y determinen la orientación de las políticas de gobierno. Riesgo democrático: La revocación de mandato se plantea como parte de una estrategia política orientada a erosionar las instituciones de representación y a acentuar el vínculo directo entre el líder populista y la ciudadanía. Dicha estrategia fomenta la polarización del país y conlleva graves consecuencias para la estabilidad y la integridad del sistema democrático.
“Mandar obedeciendo”: La revocación de mandato se concibe como una expresión del principio de que la soberanía reside en el pueblo. Se presenta como un mecanismo destinado a corregir rumbos o políticas de gobierno que se desvían de esa soberanía. Engaño democrático: La revocación de mandato no fue solicitada por la oposición, sino promovida por el propio gobierno. Se interpreta como una estrategia política más que como un verdadero mecanismo de participación ciudadana, cuyo objetivo principal es legitimar al líder populista y su administración. Esta estrategia, además, debilita la confianza en los mecanismos institucionales de representación democrática.
Control ciudadano: La revocación de mandato otorga nuevas facultades a la ciudadanía para supervisar las acciones del gobierno. Se presenta como un mecanismo institucional que fortalece el control ciudadano y empodera al pueblo, consolidando su participación en la toma de decisiones públicas. Ataque a la institucionalidad electoral: Las elecciones constituyen el ciclo institucional que permite elegir entre distintas opciones políticas. En ese sentido, la revocación de mandato se presenta como un ejercicio que altera estos ciclos e introduce una exigencia de evaluación del gobierno por parte de la ciudadanía, distorsionando la confianza en dichos procesos.

Como parte de esa lógica, la revocación se sobrepone a las funciones del INE, sin un presupuesto adecuado, lo que lo coloca en una situación de difícil cumplimiento, pero sobre todo, altera los objetivos institucionales del INE, que están alineados con los ciclos electorales. La consulta, en consecuencia, contradice la legitimidad de las elecciones y los términos del mandato que de ellas derivan, erosionando la eficacia de esta institución y de los ciclos electorales en general.

Democracia participativa: La revocación de mandato se concibe como un paso hacia una forma de gobierno que incorpore la democracia participativa e incremente la influencia de los ciudadanos a través de mecanismos plebiscitarios. Al introducir posibilidades de sanción institucional, la revocación constituye un incentivo para fortalecer la legitimidad y la efectividad de las decisiones gubernamentales, al forzar al gobierno a incorporar las preferencias y demandas del pueblo. Autoritarismo perverso: La revocación de mandato se interpreta como una medida destinada a centralizar el poder, debilitando el arreglo institucional y la democracia. El diseño institucional de contrapesos, junto con los ciclos electorales, garantiza un control no arbitrario sobre las decisiones públicas. Sin embargo, la revocación se contrapone a los principios de la democracia representativa y genera desconfianza en la eficiencia de sus instituciones. Esta desconfianza es capitalizada por el líder populista, a pesar de que él debería ser el objeto de dicha confianza.

Fuente: Elaboración propia.

El análisis de los conceptos utilizados por cada coalición discursiva evidencia que los discursos políticos son antagónicos en sus posiciones frente a RM y que se fundamentan en frames irreconciliables dentro de la interlocución pública. Mientras que la narrativa de la 4T resalta conceptos positivos como cambio político, empoderamiento ciudadano, promoción de la democracia participativa y un gobierno incluyente que responde a las necesidades del pueblo, la narrativa de la coalición discursiva de la oposición enfatiza conceptos negativos como riesgo y engaño democrático, tergiversación del proceso electoral, ataque a las instituciones electorales democráticas, concentración del poder y tendencias autoritarias. Estas diferencias polarizan la percepción ciudadana sobre la RM y tensan la interlocución pública, que se convierte en un reflejo de la polarización política entre ambas coaliciones.

Una vez identificados los elementos del relato y los constructos básicos de las narrativas, se vuelve más claro el peso y la importancia de las coaliciones discursivas, lo que permite comprender mejor la lógica de su análisis propuesta en la tercera fase. Como se ha señalado, estas coaliciones agrupan a una diversidad de actores sociales y agentes políticos que, sin necesidad de mantener una vinculación orgánica, comparten un discurso sobre un tema, evento o situación y promueven determinadas narrativas en el debate público. Su objetivo principal es influir en la opinión pública y obtener apoyo para promover, resistir, legitimar o deslegitimar decisiones de gobierno o demandas relacionadas con problemas públicos.

No todos los simpatizantes o asociados a una coalición se expresan en un momento dado o frente a un evento, ya que la interlocución puede estar condicionada por el tema en disputa. En este sentido, hemos señalado que los agentes que se expresaron en la RM formaban parte de coaliciones más amplias. La coalición de la 4T está compuesta principalmente por el Ejecutivo, gobernadores, la Secretaría de Gobernación, funcionarios públicos, legisladores, el partido Morena, organizaciones sociales, algunos medios de comunicación y académicos. En el caso de la RM, la coalición discursiva de la 4T estuvo integrada por prominentes figuras como el presidente Andrés Manuel López Obrador, la Secretaría de Gobernación, legisladores de Morena en la Cámara de Diputados, funcionarios como Santiago Nieto Castillo y políticos destacados como Gabriela Cuevas Barrón y Víctor Hugo Romo Guerra. Además, medios de comunicación como La Jornada y Capital 21 formaron parte de esta coalición discursiva.

Por otro lado, la coalición opositora está integrada por partidos de oposición (PAN [Partido Acción Nacional], PRI [Partido Revolucionario Institucional], PRD [Partido de la Revolución Democrática]), gestores políticos, empresarios, periodistas, comentaristas, funcionarios del INE, organizaciones de la sociedad civil, think tanks, expertos, académicos y medios nacionales e internacionales. En el caso de la RM, la coalición opositora estuvo conformada por figuras destacadas como los exconsejeros electorales Lorenzo Córdova y Ciro Murayama; políticos como Cuauhtémoc Cárdenas, Vicente Fox y Felipe Calderón Hinojosa; periodistas como Denise Dresser y Carlos Loret de Mola; el empresario Claudio X. González, así como medios críticos del gobierno, entre ellos The Washington Post y Nexos. Son estas coaliciones las que sostienen el discurso político que actúa como marco de referencia o encuadre para las narrativas confrontadas en torno a la RM, a través de la interacción discursiva de los actores asociados a ellas.

En este sentido, las posturas divergentes reflejan la polarización política que surge de dos concepciones antagónicas sobre la democracia y los criterios que deben prevalecer en el país. El punto central de esta diferencia radica en el contraste entre democracia participativa y democracia representativa. Para la 4T, el diseño de la democracia representativa resulta insuficiente para garantizar institucionalmente la presencia continuada de gobiernos que efectivamente respondan a las expectativas y necesidades de la población mayoritaria. La participación mediante mecanismos plebiscitarios se concibe como un medio para que la democracia genere rendimientos sociales en términos de políticas de beneficio popular y control gubernamental. En última instancia, se trata de acentuar el demos (pueblo) y no solo el kratos (poder o gobierno). El discurso político de la 4T busca incorporar elementos sustantivos, como justicia social, igualdad y distribución, en la democracia mexicana. Estos aspectos fueron expresados continuamente en “Las Mañaneras” (conferencias de prensa matutinas) de López Obrador, si bien con otro lenguaje.

En contraste, la coalición opositora enfatiza los elementos procedimentales de la democracia, así como su asociación estructural con el estado de derecho. Su discurso adopta una concepción liberal y pluralista de la democracia, sosteniendo que los ciclos de elecciones limpias y competidas, junto con contrapesos institucionales y elementos constitucionales, son suficientes para moldear la racionalidad de las decisiones públicas y ofrecer alternativas de cambio de rumbo.

A partir de estas diferencias, la polarización surge del contraste entre dos discursos políticos que modulan narrativas divergentes. En la interpretación de cada evento se pone discursivamente en juego la vigencia y el peso del discurso político. Este es el caso de la revocación de mandato, que enmarca a las coaliciones en una lucha decisiva por el control narrativo de su significado, ya que este implica una pauta de legitimación o deslegitimación de las opciones políticas que cada coalición representa.

En la dinámica de los hechos, las narrativas promovidas seleccionan y enmarcan datos, o refieren a teorías y valores institucionalizados, de manera que se ajusten a sus argumentos. Estas narrativas no son ofertas cognitivas ni teóricas, ni se desprenden de conocimiento especializado; obedecen a estrategias discursivas que reivindican el proyecto de nación y el concepto de democracia que cada coalición sustenta. Por ello, en la interlocución pública, estas narrativas manifiestan preferencias fijas y refuerzan las agendas políticas de las coaliciones.

En la medida en que las narrativas se presentan como opciones fijas y antagónicas, dividen claramente el espectro político en dos posiciones polarizadas. A través de sus narrativas, las coaliciones buscan ampliar su capacidad de convocatoria y reforzar el apoyo a sus discursos políticos. La disputa es particularmente intensa porque, como parte de este esfuerzo, la evaluación pública de uno de estos discursos pone en juego el carácter de los personajes que las sostienen. La interlocución se construye mediante narrativas que dicotomizan a los personajes entre héroes y villanos, y cada coalición lucha por imponer esa etiqueta sobre la otra. La configuración narrativa de estas etiquetas asegura tanto autoridad moral como simplicidad reflexiva en las afiliaciones. Bajo estas etiquetas, las narrativas adquieren una dimensión redentora frente al mal público e intentan fijar una moraleja política. Para la 4T, esta moraleja se resume en que el cambio se logra a través de la unidad entre pueblo y gobierno, bajo el mandato de aquel, mientras que para la oposición, dicha unidad erosiona la democracia al reflejar un modelo autoritario y populista.

Conclusiones

Tras una serie de consideraciones teóricas, el análisis de la revocación de mandato (RM) de 2022 permite concluir que la polarización en México no puede explicarse únicamente desde una perspectiva afectiva, como es común en los estudios sobre el debate nacional. Lejos de reducirse a la rudeza de la interlocución pública, la polarización refleja una confrontación discursiva entre dos proyectos de nación profundamente divergentes. En este contexto, la polarización en México es relacional: se trata de una pugna por enmarcar y legitimar la interpretación pública de eventos políticos clave, incluida la consulta de la RM, mediante discursos políticos que ofrecen esos encuadres, respaldados por diversas coaliciones discursivas.

La investigación revela la importancia central del discurso político en la configuración de la interlocución pública y el papel fundamental que desempeñan las coaliciones discursivas. Estas no constituyen una estructura homogénea o rígida, sino que se agrupan en torno a discursos o temas específicos. El análisis muestra que, al expresarse en la esfera pública, la polarización -y sus propias justificaciones- se integran en dinámicas de poder que encuentran en la confrontación entre discursos políticos uno de sus espacios centrales.

Uno de los hallazgos más significativos del estudio es que, al desglosar el discurso político en narrativas, podemos observar cómo estas se reproducen en varios niveles: en la trama, en la caracterización de los actores implicados y en los conceptos utilizados. Este enfoque, al ser aplicado al análisis de la polarización, constituye uno de los primeros estudios en el país que utiliza el enfoque del Narrative Policy Framework (NPF) de manera adecuada a nuestro objeto de estudio. Al aplicar empíricamente este enfoque, la investigación demuestra que en el fondo de la polarización yace un conjunto de narrativas que construyen la consulta sobre la RM de manera antagónica: por un lado, como una expresión autoritaria y un riesgo para la democracia; por el otro, como un cambio político y un empoderamiento del pueblo. De manera paralela, estas narrativas pugnan por etiquetar a algunos actores como “villanos” o “perversos” y a otros como “héroes”. Esta etiquetación es una estrategia para adquirir autoridad intelectual y moral.

En definitiva, este estudio ofrece una comprensión profunda de las dinámicas de poder en México, del uso de narrativas en el debate público y proporciona encuadres teóricos que permiten estudiar la discursividad política en el país. En prospectiva, esta línea de investigación podría ampliarse hacia el estudio de cómo las coaliciones discursivas se configuran en torno a otros temas cruciales de la arena política, como la justicia social, la sostenibilidad ambiental o los derechos humanos.

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1Para un análisis profundo véase Andreas Schedler, “Rethinking Political Polarization”, Political Science Quarterly 138, núm. 3 (2023), https://doi.org/10.1093/psquar/qqad038.

2René Millán, “Irracionalidad, populismo y polarización: ¿crisis de la democracia?”, Revista Mexicana de Sociología 86, núm. 1 (2024), http://mexicanadesociologia.unam.mx/index.php/v86ne/646-v86nea6 (consultada el 12 de mayo de 2025).

3Frank Fischer, Reframing Public Policy: Discursive Politics and Deliberative Practices (Nueva York: Oxford University Press, 2003).

4Deborah Stone, Policy Paradox: The Art of Political Decision Making (Nueva York: Norton & Company, 2012), https://www.norton.com/books/Policy-Paradox (consultada el 12 de mayo de 2025).

5Vivien A. Schmidt, “Speaking of Change: Why Discourse Is Key to the Dynamics of Policy Transformation”, Critical Policy Studies 5, núm. 2 (2011), https://doi.org/10.1080/19460171.2011.576520

6Michael D. Jones y Mark K. McBeth, “A Narrative Policy Framework: Clear Enough to Be Wrong?”, Policy Studies Journal 38, núm. 2 (2010), https://doi.org/10.1111/j.1541-0072.2010.00364.x

7Shanto Iyengar y Sean J. Westwood, “Fear and Loathing across Party Lines: New Evidence on Group Polarization”, American Journal of Political Science 59, núm. 3 (2015), https://doi.org/10.1111/ajps.12152

8Millán, “Irracionalidad”, 192.

9Morris Fiorina y Samuel Abrams, “Political Polarization in the American Public”, Annual Review of Political Science 11 (2008): 563-588, https://doi.org/10.1146/annurev.polisci.11.053106.153836 .

10Lilliana Mason y George McCall, “The Political Geography of Tweets in the 2016 Election: The Expression of Affective Polarization in Campaign Communication”, Public Opinion Quarterly 83, núm. 4 (2019).

11David Broockman, Joshua Kalla y Sean Westwood, “Does Affective Polarization Undermine Democratic Norms or Accountability? Maybe Not”, American Journal of Political Science 67, núm. 3 (2023), https://doi.org/10.1111/ajps.12719

12Marc Hetherington y Jonathan Weiler, Prius or Pickup? How the Answers to Four Simple Questions Explain America’s Great Divide (Boston: Houghton Mifflin, 2018); Serge Moscovici, Psicología de las minorías activas (Madrid: Ediciones Morata, 1979).

13Lorena Jiménez Salcedo, “¿Por qué estamos polarizados? Aquí algunas respuestas”, Forbes, 19 de septiembre de 2024, https://www.lanacion.com.ar/ideas/enrique-krauze-el-populismo-tiene-por-designio-acabar-con-la-democracia-destruirla-nid19112022 (consultada el 30 de noviembre de 2024).

14María P. Etcheberry, “Enrique Krauze: ‘El populismo tiene por designio acabar con la democracia, destruirla’”, La Nación, 19 de noviembre de 2022, https://www.lanacion.com.ar/ideas/enrique-krauze-el-populismo-tiene-por-designio-acabar-con-la-democracia-destruirla-nid19112022 (consultada el 30 de noviembre de 2024).

15Leopoldo Gómez, “México polarizado”, El Financiero, 19 de enero de 2024, https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/leopoldo-gomez/2024/01/19/mexico-polarizado/ (consultada el 30 de noviembre de 2024).

16Viri Ríos, “No estamos polarizados”, Milenio, 18 de julio de 2022, https://www.milenio.com/opinion/viri-rios/no-es-normal/no-estamos-polarizados (consultada el 30 de noviembre de 2024).

17Ríos, “No estamos”.

18Alejandro Moreno, “Facetas de la Polarización Política en México”, Foro Internacional 64, núm. 2 (2024).

19Vivien A. Schmidt, “Discursive Institutionalism: The Explanatory Power of Ideas and Discourse”, The Annual Review of Political Science 11 (junio 2008), https://doi.org/10.1146/annurev.polisci.11.060606.135342; Fischer, Reframing; Frank Fischer y Herbert Gottweis, Eds., “Introduction: The Argumentative Turn Revisited”, en The Argumentative Turn Revisited: Public Policy as Communicative Practice (Durham: Duke University Press, 2012), https://doi.org/10.2307/j.ctv11smfm4.3

20René Millán, “The Importance of Ideas in Institutional Change and Political Processes”, Revista Opinião Pública 28, núm. 1 (enero-abril 2022), https://doi.org/10.1590/1807-019120222811

21Fischer, Reframing; Stone, Policy.

22Stone, Policy.

23Fischer, Reframing; Stone, Policy.

24Fischer y Gottweis, “Introduction”.

25Peter A. Hall, “Policy Paradigms, Social Learning, and the State”, Comparative Politics , núm. 3 (1993), https://www.jstor.org/stable/422246 (consultada el 12 de mayo de 2025).

26Schmidt, “Discursive”.

27Schmidt, “Discursive”; Millán, “The Importance”.

28Fischer, Reframing; Millán, “Irracionalidad”; Schmidt, “Discursive”.

29Millán, “The Importance”.

30Fischer, Reframing.

31Millán, “The Importance”.

32Maarten A. Hajer, The Politics of Environmental Discourse: Ecological Modernization and the Policy Process (Nueva York: Oxford University Press, 1995), https://doi.org/10.1093/019829333X.001.0001.

33Andro Aguilar, “Intelectuales y científicos de México piden votar por Xóchitl Gálvez para frenar ‘el autoritarismo’”, Animal Político, 20 de mayo de 2024, https://animalpolitico.com/elecciones-2024/presidencia/xochitl-galvez-intelectuales-voto (consultada el 30 de noviembre de 2024).

34Arturo Rojas, “Claudia Sheinbaum inicia su campaña presidencial y llama a que siga la transformación”, El Economista, 1 de marzo de 2024, https://www.eleconomista.com.mx/politica/Claudia-Sheinbaum-inicia-su-campana-presidencial-y-llama-a-que-siga-la-transformacion-20240301-0075.html (consultado el 30 de noviembre de 2024).

35“Revocación de mandato”, Instituto Nacional Electoral, https://portal.ine.mx/revocacion-mandato/ (consultada el 30 de noviembre de 2024).

36 Secretaría de Gobernación, “Hacia una democracia participativa”, Gobierno de México, https://participacionsocial.gob.mx/ (consultada el 12 de abril de 2024).

37“Revocación”…

38Francesco Manetto y Jon Martín Cullell, “El INE aplaza la revocación de mandato de López Obrador y alega falta de recursos”, El País, 17 de diciembre de 2021, https://elpais.com/mexico/2021-12-18/el-ineacuerda-aplazar-la-revocacionde-mandato-de-lopez-obrador-por-falta-de-recursos.html (consultada el 30 de noviembre de 2024).

39Karina Suárez, “La Suprema Corte ordena al INE ajustar su presupuesto para realizar la consulta sobre la revocación de mandato”, El País, 15 de diciembre de 2021, https://elpais.com/mexico/2021-12-15/la-suprema-corte-ordena-al-ine-ajustar-su-presupuesto-para-realizar-la-consulta-sobre-la-revocacion-de-mandato.html (consultado el 30 de noviembre de 2024).

40“Revocación”…

41“Revocación de mandato en vivo: la consulta de López Obrador”, El País, 10 de abril de 2022, https://elpais.com/mexico/2022-04-10/revocacion-de-mandato-en-vivo-laconsulta-de-lopez-obrador.html (consultada el 30 de noviembre de 2024).

42“Revocación de mandato”…; González Díaz, “Revocación”.

43“Revocación de mandato”…

44David Marcial Pérez, “López Obrador celebra el resultado de la revocación de mandato y carga contra las trampas del INE”, El País, 11 de abril de 2022, https://elpais.com/mexico/2022-04-11/lopezobrador-celebra-el-resultadode-la-revocacion-de-mandato-ycarga-contra-las-trampas-del-ine.html (consultada el 30 de noviembre de 2024).

45Horacio Vives Segl, “Revocación de mandato: una revisión crítica”, Nexos, 12 de abril de 2022, https://redaccion.nexos.com.mx/revocacion-de-mandato-una-revision-critica/ (consultado el 30 de noviembre de 2024).

46Vives Segl, “Revocación”.

47Ciro Murayama, “La trampa de la revocación de mandato”, El País, 23 de noviembre de 2021, https://elpais.com/mexico/opinion/2021-11-23/la-trampa-de-la-revocacion-de-mandato.html (consultada el 30 de noviembre de 2024); Vives Segl, “Revocación”.

48Raúl González Schmal, “Consideraciones previas y razones para no acudir a votar en la Revocación de Mandato”, Este País, 28 de marzo de 2022, https://estepais.com/tendencias_y_opiniones/razones-revocacion-mandato/ (consultada el 30 de noviembre de 2024).

49Emmanuel Carrillo, “Sí por México deja ir revocación; ahora pide a AMLO cumplir mandato sin regateos.” Forbes México, 15 de septiembre de 2021, https://forbes.com.mx/si-por-mexico-revocacion-pide-amlo-cumplir-mandato-sin-regateos/ (consultada el 30 de noviembre de 2024).

50Denise Dresser, “La revocación de mandato en México es un sello de sumisión”, The Washington Post, 6 de abril de 2022, https://www.washingtonpost.com/es/post-opinion/2022/04/06/revocacion-mandato-amlo-ley-veda-electoral-ine-votar-casilla/ (consultada el 30 de noviembre de 2024).

51González Schmal, “Consideraciones”.

52Jones y McBeth, “A Narrative”; Elizabeth A. Shanahan, Michael D. Jones y Mark K. McBeth, “Policy Narratives and Policy Processes”, Policy Studies Journal 39, núm. 3 (2011), https://doi.org/10.1111/j.1541-0072.2011.00420.x.

53Jones y McBeth, “A Narrative”.

Recibido: 01 de Julio de 2024; Aprobado: 05 de Diciembre de 2024

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