Introducción
La fibromatosis plantar o enfermedad de Ledderhose se caracteriza por presencia de nódulos plantares originados por proliferación de tejido fibroso benigno crónico que implica a la aponeurosis plantar, con invasión lenta de estructuras vecinas; su incidencia incrementa con la edad, aparece en sexo masculino en la sexta década y en femenino en la séptima, su prevalencia varía según la edad de 9.9 a 25.5% en mayores de 75 años.1 Al presentarse un caso, efectuamos la presente comunicación.
Caso clínico
Femenino de 56 años, con índice de masa corporal de 21; practicante de pilates desde hace 10 años, acude por haber palpado en región plantar izquierda presencia de masa de 1 cm de diámetro; a la exploración dirigida: marcha normal, a la palpación tres nódulos palpables, no desplazables sobre planos profundos, discretamente dolorosas a la presión, de tamaños distintos (el mayor de 1 cm de diámetro y los otros dos de 0.5 cm). El mayor se encuentra localizado a la altura del escafoides. Con la sospecha clínica de fibromatosis plantar se efectúa ultrasonido, confirmando diagnóstico (Figura 1). Se derivó a rehabilitación, aplicando termoterapia y estiramiento de la fascia plantar; a tres meses de evolución, el nódulo mayor disminuyó a 0.5 cm de diámetro, no siendo palpables los dos más pequeños descritos al inicio.
Discusión
La fibromatosis plantar, descrita por Ledderhose en 1897, implica la sustitución de la aponeurosis plantar por tejido fibroso; forma parte de las fibromatosis superficiales junto a la fibromatosis palmar o enfermedad de Dupuytren, la fibromatosis peneana o enfermedad de Peyronie y la de los cojinetes cutáneos o almohadillas de los nudillos. Habitualmente afecta un solo pie, pudiendo ser bilateral.2 Se desconoce su etiología, existiendo asociación con traumatismos repetitivos, diabetes mellitus, enfermedad hepática secundaria a alcoholismo y tabaquismo. El diagnóstico es clínico ante presencia de nódulos plantares, indoloras con sensación de cuerpo extraño en el apoyo plantar, de manera usual son localizadas en el arco longitudinal medial. La ultrasonografía, con frecuencia, es confirmatoria. La resonancia magnética es el estudio más eficiente y brinda información preoperatoria muy importante.3 El tratamiento inicial incluye: antiinflamatorios, modificación de las actividades tanto laborales como recreativas, inyección de corticosteroides o colagenasa4 en la lesión, uso de plantillas y terapia física con termoterapia y estiramiento de la fascia plantar. El manejo quirúrgico se indica cuando hay dolor y/o invasión de estructuras neurovasculares.










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