En el mes de noviembre de 2022, en el marco de las actividades conmemorativas del XXXV aniversario de la fundación del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, salió bajo el sello editorial de esa dependencia la obra que lleva por título: Abrir y andar caminos. Estudios sobre la historia y las memorias regionales en homenaje a Gerardo Sánchez Díaz. De la detallada revisión de su contenido se desprende la percepción de que se trata de un libro concebido con mucha y cuidadosa anticipación y materializado con una excelente calidad, bajo la coordinación del joven historiador José Ricardo Aguilar González. La obra es más que oportuna para concretar el justo reconocimiento a uno de los académicos nicolaitas de más sólida trayectoria de la Casa de Hidalgo.
El texto cumple con creces lo que es su doble propósito. Por una parte, dar a conocer al público especializado y profano quince trabajos de investigación originales, incluida en esta cuantificación la muy valiosa introducción, sobre un amplio espectro de temáticas con planteamientos teóricos y metodológicos que enriquecen y apuntalan diversos campos de la historiografía nacional y la propia de Michoacán. Y en segunda instancia la edición del libro concreta el homenaje consensuado de manera unánime no solo entre la comunidad del Instituto y de los muchos ámbitos académicos y sociales en los que se ha desenvuelto de manera habitual durante alrededor de medio siglo el doctor Gerardo Sánchez Díaz.
Tal y como se pone de manifiesto en la introducción elaborada por Aguilar González, más de la mitad de los autores que participan en la obra colectiva fueron discípulos bien en la licenciatura, la maestría o el doctorado, incluso hasta en dos de esas etapas, del Dr. Sánchez Díaz y sus respectivas colaboraciones reflejan la influencia u orientación historiográfica que han cultivado y madurado bajo su influencia. Caso especial es de la colaboración de Enrique Florescano quien fue uno de los maestros que más influyeron en la formación académica y la orientación historiográfica que asumió el homenajeado. Los trabajos corresponden a las diferentes temporalidades que se han instituido en el desarrollo de la ciencia histórica a lo largo del tiempo y van desde los propios de la temprana época colonial, hasta los que abordan la problemática del desarrollo económico y social de mediados del siglo XX.
Sin soslayar el mérito que tienen en su respectivo campo historiográfico cada uno de los trabajos que concurren en la obra objeto de valoración, sin duda alguna que llama de manera particular la atención la colaboración de Julián Alveiro Almonacid, que lleva por nombre “El historiador y su espacio biográfico. Conversaciones con Gerardo Sánchez Díaz”. Este trabajo fue producto de la relación académica que cultivo el autor con el Dr. Sánchez Díaz durante su tránsito por la Maestría en Enseñanza de la Historia que se imparte en el Instituto y que derivó hace siete años en una primera aproximación al perfil biográfico del homenajeado que se publicó con el título “El arriero y los viajes de la memoria”.
El interés de Alveiro Almonacid en torno a la trayectoria de vida de Gerardo Sánchez Díaz ha persistido hasta nuestros días como lo pone de manifiesto el texto que se reseña al interior de la obra en que se contiene. La ponderación que lleva a cabo sobre el ser y hacer de este prominente académico nicolaita resulta muy meritoria por la concurrencia de diversos elementos algunos de ellos muy novedosos. Entre estos se ubica el hecho de que, el autor proviene de un medio geográfico y académico externo no solo del Instituto de Investigaciones Históricas y la UMSNH sino hasta del país, por lo que su visión no es producto de una larga convivencia y sociabilidad con su biografiado, que pudiera constituir una apreciación meramente laudatoria y subjetiva. La interacción entre ambos personajes se gestó en el plano académico y a partir del interés suscitado por el vasto quehacer desarrollado por el Dr. Sánchez Díaz, vino el interés para diseñar y realizar con el debido rigor historiográfico este texto de carácter biográfico.
El ensayo en torno a la trayectoria de vida de Gerardo Sánchez Díaz es un trabajo bien logrado y que se circunscribe en su parte medular al rigor teórico y metodológico, pues parte de las debidas ponderaciones conceptuales alrededor de lo que es el género biográfico al interior de la ciencia histórica. Acto seguido Alveiro Almonacid hace uso de las fuentes de información que reunió a lo largo de varios años, dentro de lo cual destacan como los elementos articuladores de su discurso explicativo las tres entrevistas a profundidad que aplicó en varios momentos del año 2016 al Dr. Sánchez Díaz. Y en segunda instancia recurre a un muestreo sobre lo que ha sido la vasta producción historiográfica de éste en poco más de tres décadas de labor de investigación, sobre un amplio espectro de temas que van desde los de la historia regional hasta los de la prosopografía, como lo ilustra el monumental trabajo recién publicado sobre los exiliados españoles en Morelia y más específicamente en la UMSNH hacia mediados del siglo XX. El texto de Alveiro Almonacid se presenta para su adecuada inteligibilidad en estricta secuencia cronológica. Parte del recuento del medio familiar en el que vino al mundo su biografiado y las condiciones y circunstancias bajo las que se registró su temprana formación intelectual, la que fue canalizada en su momento a su desempeño como docente de educación básica en varios planteles remotos y marginados de comunidades de su natal municipio de Coalcomán. Con la debida ambientación el discurso explicativo avanza hacia el tiempo en el que Gerardo Sánchez Díaz ingresó en la Universidad Michoacana para cursar la licenciatura de Historia. En ese tenor, refiere la manera en la que se fueron configurando las sociabilidades académicas de este personaje, así como los primeros frutos de su labor de investigación que se constituyeron en punto de referencia paradigmático para el sostenido quehacer historiográfico que se desarrollaría en esa casa de estudios desde mediados de los años ochenta.
La parte final del capítulo de referencia es dedica a explicar el posicionamiento que ha alcanzado el Dr. Sánchez Díaz, no solo en el ámbito historiográfico sino del entorno académico e intelectual no solo de la UMSNH sino del país, como pone de manifiesto su membresía y activa participación en varias agrupaciones y científicas más prestigiadas. De igual forma el autor, al tener acceso a los archivos personales de su biografiado, resalta otros aspectos del perfil profesional y de su personalidad, como la identificación y amor por la naturaleza como añoranza de su infancia y juventud en la bucólica comarca de Coalcomán, que se refleja en sus aficiones a la botánica y la jardinería.
Como ya se ha indicado al inicio de esta reseña los otros trece trabajos que integran la obra colectiva en homenaje a Gerardo Sánchez Díaz son muy meritorios cada uno de ellos en función de su respectiva temática. En la introducción del libro, el coordinador Ricardo Aguilar González ha ponderado de manera precisa y ejecutiva las singularidades historiográficas y el valor aportativo de cada uno de ellos. De manera breve mencionó el trabajo de Pedro Urquijo Torres quien presenta un panorama sucinto sobre lo que ha sido el quehacer en torno de los estudios regionales en México, la que es una de las líneas más cultivadas por el homenajeado con el libro. En esa secuencia se ubica la colaboración del recién fallecido Enrique Florescano, como ya se mencionó, uno de los docentes que más influyó en la formación intelectual de Gerado Sánchez Díaz, con una breve y muy sustanciosa reflexión conceptual en torno de la memoria y los orígenes del relato histórico en el país, así como del uso que se le ha dado en ámbitos gubernamentales y sociales.
Un paquete de colaboraciones de diligentes discípulos del homenajeado son las elaboradas por Antonio Ruiz Caballero, sobre la noción del infierno y el imaginario construido en torno de éste durante el proceso de evangelización en el temprano periodo colonial y cuyas secuelas trascienden hasta nuestro tiempo. Acto seguido figura el texto de José Manuel Martínez Aguilar alusivo al proceso de construcción y simbolismo configurado en torno al complejo arquitectónico franciscano e icónico de la cristianización en Michoacán en la antigua ciudad de Tzintzuntzan. Un trabajo más es el de Víctor Manuel Ávila que se centra en torno de la práctica de la confesión y expiación de los pecados entre la población indígena, alrededor de lo cual se cuestiona sus propósitos de fondo, como el combate a la idolatría o como una herramienta de evangelización. Y cierra el apartado de estudios sobre la época virreinal el muy sugerente capítulo de Francisco Javier Tapia sobre la elaboración y vaivenes experimentados por la crónica autoría del fraile agustino Manuel González de Paz, a lo largo de varios siglos hasta concretarse su depósito seguro en el Archivo Histórico Documental “Doctor Gerardo Sánchez Díaz” del Instituto de Investigaciones Históricas de la UMSNH.
Un bloque temático más dentro de esta obra de homenaje lo constituyen cuatro trabajos que corresponden al siglo XIX autoría de otros tantos de sus discípulos en diferentes etapas formativas. En primera instancia, figura el texto de Alejandro Mercado Villalobos sobre los estudios de música en el Colegio de San Nicolás de Hidalgo, que enfatiza en la aportación hecha por esa institución a la sólida tradición que en este aspecto del quehacer artístico tiene la ciudad de Morelia. A continuación, se encuentra el capítulo de Carlos Juárez Nieto, de carácter biográfico, en torno a la figura del minero, militar y diputado Matías Martín de Aguirre, que deviene de su tesis de doctorado en historia que realizó en el Instituto como miembro de la primera generación.
Un tercer trabajo relativo a la centuria decimonónica es el elaborado por María del Carmen Carreón referente a la labor científica y médica de Juan Manuel González Urueña, enfatizando a las aportaciones que hizo en el uso de la hidroterapia para la atención de diversas enfermedades entre la sociedad moreliana. Y cierra esta temporalidad el capítulo realizado por Juana Martínez Villa en torno a la batalla del 17-18 de diciembre de 1863 en Morelia, protagonizada por las tropas republicanas y sus antagonistas francomexicanas, en el contexto del inicio de la contraofensiva en el marco de la guerra de Intervención francesa y cuyo desenlace a favor de los segundos permitió la instauración de una administración imperialista en Michoacán durante los siguientes tres años.
La parte final del libro contine tres textos sobre la historia del siglo XX. El primero de ellos de Quetzal Argueta Prado sobre las políticas y acciones gubernamentales de la mejora genética de la semilla de maíz en la primera mitad de esa centuria como parte del magno esfuerzo para mejorar la productivas agropecuaria, así como la postura con la que se asumieron los grupos campesinos involucrados. El segundo trabajo es de María de Jesús Ramírez Magallón y tiene como temática la ancestral lucha de la comunidad indígena nahua de Aquila por la recuperación, posesión, disfrute y defensa de sus tierras comunales frente a sus antagonistas principalmente las empresas mineras que le han disputado desde hace más de un siglo sus recursos naturales. Y el tercero y último corresponde a Luis Alejandro Pérez Ortiz referente a la estrategia de promoción y generación de imagen alrededor de las obras de infraestructura de la Comisión para el Desarrollo de la Cuenca del Río Tepalcatepec encomendadas en gran medida al consorcio constructor Ingenieros Civiles Asociados.
Sin duda alguna que el libro Abrir y andar caminos coadyuvará a posicionar y perpetuar en la memoria universitaria la larga y prolífica trayectoria de Gerardo Sánchez Díaz, al tiempo que cumplirá su propósito académico de constituirse en una valiosa herramienta bibliográfica de contribuirá en la elaboración de nuevos y valiosos trabajos sobre la historiografía nacional y local.










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