SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.21 issue40Social Communication of the Mexican Government: Efficiency and Effectiveness as Superior Legal Principles to Budgetary AusterityAn invincible summer in a hostile land author indexsubject indexsearch form
Home Pagealphabetic serial listing  

Services on Demand

Journal

Article

Indicators

Related links

  • Have no similar articlesSimilars in SciELO

Share


CONfines de relaciones internacionales y ciencia política

Print version ISSN 1870-3569

CONfines relacion. internaci. ciencia política vol.21 n.40 Monterrey Jan./May. 2025  Epub May 23, 2025

https://doi.org/10.46530/cf.vi40/cnfns.n40.p206-210 

Reseñas

Caleidoscopio del abandono: un libro fragmentario sobre una tendencia sistémica

Kaleidoscope of Abandonment: A Fragmented Book About A Systemic Trend

Paula Calcedo-Roda1 

1Departamento de Sociología y Trabajo Social de la Universidad del País Vasco (Euskal Herriko Unibertsitatea)

Gatti, G.; Rubio-Mengual, I.. 2024. Contar el abandono. Paisajes de un mundo en ruinas. Bellaterra Edicions,


Hace apenas unos meses se publicaba el libro Contar el abandono. Paisajes de un mundo en ruinas (2024), editado por Gabriel Gatti e Iñaki Rubio-Mengual en Bellaterra Edicions. El libro da la bienvenida al lector con una premisa clara y contundente: “Podemos considerar que el término ‘abandono’ sostiene un diagnóstico general de nuestro tiempo” (p.11); afecta a tantas formas de existencia que sirve para pensar una época, la nuestra, donde, si no todo, mucho de lo que existe lo hace desprovisto de cuidado y de protección. Para demostrarlo de forma implícita, el libro utiliza sus quince capítulos para nombrar y mostrar existencias sin una relación aparente: desprotección institucional, paisajes envenenados, retóricas del abandono, vidas en los márgenes, espacios y paisajes deshechos y rehechos, y muertos olvidados; pero todos con un denominador común, el abandono. Esto lo hace desde una perspectiva multidisciplinar, en la medida que las autoras y autores que firman el libro se han formado en distintas áreas como son la sociología, la antropología, la arqueología, la filología, la arquitectura, el periodismo, entre otros, y también son lugares geográficos distintos donde además se enmarcan estas existencias o paisajes que se narran (Uruguay, México, España, Chile y Argentina).

Las diferentes investigaciones que componen este libro exponen situaciones empíricas donde se tensiona y pone a prueba el abandono como hecho social y también como mirada analítica. Por lo tanto, esta no es una investigación al uso, sino una compilación de diferentes investigaciones que nos dirigen hacia la idea de que el abandono ha alcanzado el rango de fenómeno estructural. Considero que es este gran abanico de aristas y matices que se analizan sobre el tema principal del abandono la mayor riqueza de este libro y lo que lo hace tan interesante.

Pero, ¿por qué el abandono? El libro busca dar continuidad a la línea teórica y conceptual sobre “desaparecidos” y “desaparición” que ha desarrollado uno de los editores, Gabriel Gatti, a lo largo de su carrera, en muchas ocasiones en colaboración con otros autores (en los últimos años colaboración enmarcada en el proyecto ViDes: vidas descontadas. Refugios para habitar la desaparición social).

Como argumentaba en su artículo “Cartografías de las nuevas formas de desaparición (o de cómo se puede contar el abandono)” (Gatti, 2022), el término “desaparecido” ha circulado y se ha extendido fuera de la academia de tal manera que está siendo utilizado para nombrar situaciones que poco tienen que ver con aquello que nombró en origen: quienes fueron desaparecidos por el Estado de forma forzosa por motivaciones políticas y cuyo estatus no corresponde al de los vivos ni al de los muertos porque el paradero de su cuerpo es incierto. Figuras que, sin embargo, están más muertas que vivas, pues, aunque no se encontró su cuerpo, se les presupone una mala muerte y, por ello, una que conlleva la imposibilidad de una gestión social convencional de esta. Gatti (2022) atiende a los usos sociales (populares, no académicos) de las palabras “desaparición” y “desaparecido” y reivindica la flexibilidad de estos términos y su capacidad de colaborar con otros, abogando por tener en cuenta sus diferentes usos y las historias diversas de vidas extremadamente vulnerables que ayudan a iluminar. En México, por ejemplo, explica que “se usa de mil maneras, nombrando violencias históricas o puntuales, agrupando violencias sin muerte o con ella, colocando en un mapa violencias de Estado o sin causa visible; siempre violencia” (Gatti, 2022 p. 10-11). Lo que tienen en común todos estos usos es que nombran situaciones en las que “hay una dinámica continuada de descuido y abandono, de suma desprotección” (p. 10). O, en palabras de González-Ruibal (2024) en el primer capítulo del libro que aquí trato, “el nuevo desaparecido [...] es alguien que no importa, ni siquiera para aniquilarlo. Frente al exterminado, el abandonado” (p. 22).

Así mismo, el conjunto de capítulos se enmarca en una corriente más amplia que subraya el fin de las estructuras modernas de ordenamiento y protección o, más bien, el desbordamiento y mutación de estas. Ante una realidad social donde las categorías estancas de la modernidad ya no operan, esta corriente aboga por utilizar nuevos conceptos y formas de narrar que puedan dar cuenta de “los restos de lo que entendíamos por existencia común” (Gatti, 2022, p. 13), de realidades que no se tienen en cuenta, para las que no hay cuento, ni cuentas.

El libro dialoga con textos como el de Tassin (2017), que nos dice que la producción de seres invisibles por desaparición es el destino ineluctable de las sociedades económicamente desarrolladas; con autoras como Sassen (2015) y su argumento de que el paso del keynesianismo a la era global ha implicado pasar de una dinámica que atraía gente hacia el interior a otra dinámica que empuja gente hacia fuera; o como Tsing (2021) que plantea que, en vez de algo excepcional, la precariedad es en realidad la condición de nuestro tiempo. De diferente forma, todos, incluido el libro en cuestión, vienen a decirnos lo mismo, que las dinámicas sistémicas han cambiado y ahora la expulsión, la precariedad y el abandono son la norma. Lo son no solo para los humanos; este libro analiza el abandono también de mares, desiertos, ruinas, algoritmos. Eso sí, siempre vinculados de alguna manera a los humanos.

Como adelantaba en el primer párrafo, Contar el abandono. Paisajes de un mundo en ruinas utiliza la diversidad de historias y articulaciones del abandono que desengrana a través de sus quince capítulos para (de)mostrar al lector que “el mundo, cuando se lo piensa abandonado, se nos muestra lleno de cosas, personas y fenómenos a los que no se cuida, que no importan” (p. 11). Para ilustrarlo hablaré de tres de sus capítulos, con la intención de reflejar esta variedad y, por qué no, potenciar el interés por leer los capítulos enteros.

Ula Iruretagoiena Busturia, en el capítulo titulado “Descampar la ciudad europea”, invita a pasear por los barrios de una ciudad europea cualquiera para asomarnos a sus márgenes y descubrir el descampado. Allí “andamos sin normas y nos convertimos en creadores de senderos al andar en un campo a través donde la travesía no ha sido planificada” (p. 79). Pero no somos los primeros, “se despliega ante nosotros todo un abanico de usos prohibidos, usos que los intrusos se permiten realizar” (p. 79). ¿Cuáles son estos usos? ¿Qué nos dicen del descampado y qué nos dicen de nosotros? Por otro lado, Paola Díaz en su capítulo “Espacios y fisionomías del abandono en el desierto”, también explora un paisaje marcado por el abandono, pero este sí que está habitado. Hablamos de ese lugar cuyas fotos tanto impactaron hace unos años, la de los vertederos ilegales en Chile. En esa

planicie negra de humaredas que expelen gases [...] se ven a lo lejos hilos que emergen del suelo negro, luego, esos hilos se vuelven móviles, comienzan a distinguirse del entorno por el movimiento, poco a poco vemos piernas y brazos, como hilachas que penden de sostenes invisibles. (p. 114)

Los llamados en la región “gárgolas” u “oscuros” están en esas fotos que dieron la vuelta al mundo, pero no los vimos, nadie habló de ellos. ¿Quiénes son? ¿Cómo cambian de aspecto al acercarnos? ¿Cómo son sus vidas en el vertedero? Por último, Roberto Monroy en su capítulo “Paisajes sepultados. Apuntes sobre los anónimos de la tierra”, nos plantea un texto más filológico y filosófico que no se sitúa corporalmente en lugares de abandono haciendo investigación de campo como, de distinta manera, hacen los dos capítulos anteriormente presentados, sino que baja discursivamente a las entrañas del concepto de abandono. Para ello utiliza la novela Pedro Páramo como analogía y centra su atención en México, en sus violencias. Es un texto que habla del duelo y de la deuda heredada para aquellos que siguen vivos pero rodeados de muertos, victimas del abandono antes y después de su muerte. Monroy se pregunta, “¿Cómo pensar una narrativa que relacione lo anónimo y el duelo? ¿Cómo contar el rencor para hacerlo parte de lo colectivo, de lo común? ¿Cómo constituir una memoria sin nombre?” (p. 153).

Por suerte o por desgracia, estas explicaciones no le hacen justicia a ninguno de los capítulos, puesto que gran parte de su valor reside en cómo están relatados. Siendo escenarios difíciles o abyectos, una de las grandes apuestas del libro es buscar formas de narrar que acompañen al objeto de estudio. La mayoría de los capítulos cuidan mucho la forma de ser contados; sumergiéndonos en sus experiencias y situándonos junto a ellos. La escritura está pensada para trasladarnos a eso que se relata, alejándose de la narración aséptica que servía a la sociología para narrar la modernidad. Es decir, las autoras y los autores hacen en muchas ocasiones uso de estilos narrativos que se salen del relato sociológico tradicional. Por eso, muchas veces los capítulos se parecen a una crónica, a una historia, a un cuento; pero con el fundamento de una investigación social. A veces, también, los textos van acompañados de fotografías que ilustran eso que a las palabras les cuesta. Todo esto, diría, hace de Contar el abandono un libro disfrutable.

Para seguir argumentando en la dirección de aquello que comentaba en la introducción sobre las situaciones empíricas hacia las que nos dirigen los diferentes capítulos, me gustaría acabar destacando que la mayoría de estas historias y reflexiones están sustentadas en un trabajo de campo rico y profundo. Destacaría, por ejemplo, las excavaciones realizadas por Alfredo González-Ruibal en el barrio de Entrevías de Madrid por su singularidad en un libro de corte sociológico, pero el perfecto encaje debido al carácter contemporáneo de lo analizado (el franquismo); las tres visitas que realiza a lo largo de dos años Paola Díaz a Alto Hospicio y los basurales colindantes en Chile, que le permiten distinguir las diferentes miradas que ella desarrolla respecto al objeto de estudio, es decir, “el basural es el mismo, pero en nuestras visitas sucesivas pudimos reconocer significaciones diferentes” (p. 114); el seguimiento que hace Mariana Norandi del problema del agua contaminada en Tlamacazapa, primero en 2005 como periodista y luego en 2023 como socióloga; y el trabajo de campo llevado a cabo por Sofía Servián en La Matera donde “no tuvo que ‘entrar al campo’ y lograr esa confianza y ese rapport muchas veces tan elusivos hasta para la más experimentada etnógrafa” porque nació, se crio y vive en un barrio adyacente a este, por lo que “las conversaciones, entrevistas en profundidad, e historias de vida [...] fueron realizadas como charlas entre vecinos, conocidos o familiares de muy similar posición social” (p. 254). En conclusión, este es un libro rico en historias y reflexiones sobre el abandono que “define vidas, experiencias, ecologías, contextos” (p. 11). Está plagado de ejemplos de uno y otro lado del Atlántico, escritos con mimo y esmero, conjugando investigaciones de campo con algunos textos más cercanos al ensayo. Es un libro que abre pequeñas ventanas a mundos e ideas desconocidos, por lo menos para mí, y nos deja asomarnos y formarnos una idea sobre la premisa de que el abandono es lo que define las nuevas dinámicas de nuestro tiempo. Pero no nos equivoquemos, Contar el abandono. Paisajes de un mundo en ruinas no es un libro para un público general, sino para un público acostumbrado a leer textos académicos de investigación social, aunque no necesariamente sobre el abandono. De hecho, creo que, gracias a ese gran despliegue de aristas y matices que brinda con cada capítulo, es un libro que sirve tanto para adentrarse en este tema por primera vez como para profundizar en él.

REFERENCIAS

Gatti, G. (2022). Cartografía de las nuevas formas de desaparición (o de cómo se puede contar el abandono). Disparidades. Revista de Antropología, 77(2): e021. [ Links ]

Sassen, S. (2015). Expulsiones: brutalidad y complejidad en la economía global. Katz Editores. [ Links ]

Tassin, E. (2017). La desaparición en las sociedades liberales. En Gabriel Gatti, G. (ed.), Desapariciones: Usos locales, circulaciones globales. Siglo del Hombre- Uniandes [ Links ]

Tsing, A. (2021). La seta del fin del mundo. Sobre la posibilidad de vida en las ruinas del capitalismo. Capitán Swing [ Links ]

Creative Commons License Este es un artículo publicado en acceso abierto bajo una licencia Creative Commons