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Signos históricos

Print version ISSN 1665-4420

Sig. his vol.25 n.50 México Jul./Dec. 2023  Epub Oct 20, 2025

https://doi.org/10.24275/shis.v25n50.15 

Reseñas

Francie Chassen-López, Mujer y poder en el siglo XIX. La vida extraordinaria de Juana Catarina Romero, cacica de Tehuantepec. México: Taurus, 2020, 517 p.

1El Colegio Mexiquense, mbazant3@gmail.com

López, Francie Chassen. Mujer y poder en el siglo XIX. La vida extraordinaria de Juana Catarina Romero, cacica de Tehuantepec. México: Taurus, 2020. 517p.


La biografía monumental sobre la oaxaqueña Juana Catarina Romero de Francie Chassen-López es sorprendente por múltiples aspectos. El lector queda cautivado por esta mujer extraordinaria, hija ilegítima que pasó sus primeros años en una vecindad sola con su madre, sin educación formal, lo cual era común, que tuvo la visión y la capacidad de provocar una profunda transformación en su patria chica,: Tehuantepec, el terruño que nunca quiso abandonar. Chassen-López conoce aquella tierra y su historia como la palma de su mano, primer atributo que debe tener todo buen biógrafo. Sin ese conocimiento añejo del pasado de aquella región oaxaqueña, no hubiera sido posible lograr las pinceladas luminosas del rostro de Juana Cata. Porque un biógrafo se asemeja a la labor de un pintor retratista que está frente a su lienzo y tiene la aspiración de obtener una imagen con vida que refleje, aunque sea fugazmente, destellos de su alma. Ello representa una tarea colosal y conlleva sus bemoles: la convivencia con el sujeto es muy estrecha y duradera; por lo mismo, resulta fácil caer en el enamoramiento y perder la distancia necesaria, casi rigurosa, para no ser el espejo de la biografiada aunque, en su medida, ¡se necesita serlo!

Obra escenográfica. El conocimiento profundo de las fuentes permitió a Francie Chassen-López tener la necesaria “familiaridad” con ellas; en su obra logra articular los diferentes contextos históricos - familiares, locales, regionales, estatales, nacionales y aun internacionales - y su sujeto de estudio, es decir, los contextos “cuentan” en la medida que “tocan” a la biografiada. Por ello, Jacques Le Goff afirma que la biografía es “el observatorio privilegiado de la historia” porque amén de relatar una historia de vida, el acercamiento a otro tipo de fuentes “que envuelven al sujeto”, necesariamente más versátiles, permite enriquecer el pasado de una manera diferente. Virginia Woolf, iniciadora de la biografía moderna, llamó al “hecho histórico-biográfico” hecho fértil, porque es el hecho histórico que acompañando al sujeto lo convierte en único y creativo: el sujeto es el que da vida al hecho y no al revés. Así, el lector puede recrear a través de la lectura varios hechos fértiles: cómo la madrina de Tehuantepec Juana Cata participa en el mejoramiento de obras urbanas, cómo se relaciona con la religión, la cultura, la educación, la economía, la política, con el amor, con su barrio, con su gente, con sus viajes; es decir con el mundo que le tocó vivir, un mundo en transición, de la tradición y la religión a la modernidad y al progreso en el cual ella participó en forma cabal; erigió escuelas equipándolas con muebles, libros, tinta, cuadernos, planisferios y otros, todo ello de carácter moderno; edificó campos deportivos, suministró agua, embelleció parques y camposantos, financió en buena parte la construcción del palacio municipal, amplió el mercado, construyó su chalet, en pie todavía, desafiando las normas arquitectónicas de su patria chica e imprimiéndole un estilo art nouveau, neoclásico, propio de las aguas que bebió en el viejo mundo.

El edificio biográfico. El conocimiento profundo de las fuentes conforman los andamios indispensables para luego levantar el edificio biográfico en el cual interviene la creatividad y la imaginación. Las fuentes dan quizás la pista más clara para decidir hacia dónde debe dirigirse la estructura de la biografía. Chassen-López combina dos ejes, el temático y el cronológico, en los cuales la protagonista sale al escenario cuando el telón se levanta y la tramoya está lista para que la actriz principal y secundarias (os) actúen en diversas escenas. Además de utilizar varias metodologías como la historia regional, la microhistoria, la cultural y de vida cotidiana, entre otras, la autora de esta biografía se sumerge en técnicas del performance al apegarse en aspectos visuales del paisaje y del traje de tehuana por citar algunos, para emocionar al lector.

En el primer capítulo la autora desmenuza la historia de Oaxaca como si estuviese trabajando la filigrana de las hermosas arracadas de Juana Cata; es decir, no da zancadas en los hechos, sino los va detallando de una manera magistral, porque explica los escenarios espaciales y culturales, con todo y sus protagonistas, en una época particularmente compleja en la historia de México y Oaxaca: el turbulento camino hacia la construcción de un Estado-Nación, de una identidad nacional y del desarrollo de una economía capitalista y a través de la lectura de la biografía de Juana Cata, el lector se percata que Tehuantepec era otro Oaxaca y otro México, en el sentido que era una región con varias regiones y con múltiples etnias e idiomas que conformaron un territorio con rupturas y virajes creando micromundos homogéneos y a la vez heterogéneos. El Itsmo de Tehuantepec fue la patria querida de Juana Cata; tenía sus propias costumbres y tradiciones y ciertamente en ella la protagonista fue artífice de grandes cambios sociales, económicos y culturales.

Ser mujer en un mundo de hombres. Uno de los logros más importantes de esta biografía es haber rescatado y reconstruido una de las historias de mujeres más apasionantes en la historia de México y de Oaxaca. Esto constituye un mérito enorme no sólo porque escasean me refiero a las historias de vida de gran aliento (tal vez podamos contarlas con los dedos de las dos manos) sino porque Juana Cata desempeñó un papel muy importante en la historia de su patria chica y de su patria grande. Hago alusión a la complejidad que representó para Chassen-López del cómo integrar la amalgama de roles y/o facetas por las que pasó Juan Cata: cacica, empresaria, educadora, comerciante, impulsora de la caridad y la filantropía, la salud pública, diseñadora e impulsora de los vestidos de tehuana, con sus acciones y en diversos espacios públicos, cuyos trabajos eran DESEMPEÑADOS GENERALMENTE POR HOMBRES. El haber dividido la biografía por las diferentes facetas que desempeñó Juana Cata a lo largo de su vida refleja que su biógrafa quiso articular su obra evidenciando las potencialidades excepcionales de esta gran mujer. Cada capítulo está precedido por una acción especial de la protagonista. Al inicio de cada uno, la biógrafa se detiene en el tiempo. La combinación de los tiempos - el tiempo biográfico y el tiempo históricosumados al tiempo narrativo que, en ocasiones representa trasladarse hacia adelante y hacia atrás en el tiempo (analepsis y prolepsis) “alargando las horas de un día” para describir los close-ups -¿acaso son turning points?de Juana Cata es otra más de los aciertos de la biografía de Chassen-López.

En aquella época las mujeres permanecían en casa al cuidado del marido y de los hijos. Si salían fuera del hogar, generalmente acompañadas, era para ir al mercado o a la iglesia. A través de la lectura de la biografía de Juana Cata me surgió una gran empatía y admiración hacia su figura, pues de ser analfabeta hasta los 30 años y vendedora de cigarrillos en las calles, logró insertarse en el mundo del comercio y los negocios nacionales e internacionales sin olvidar jamás la cultura zapoteca de la cual se sentía muy orgullosa. En términos de temperamento y carácter esta mujer “atrabancada” asumió actitudes masculinas, siempre firme y severa, valiente y exigente; resulta sorprendente conocer cómo pudo tener el colmillo bien calibrado para negociar, conciliar, ceder y exigir en un mundo de hombres de fuerzas locales, regionales, nacionales e internacionales. Por supuesto que fue criticada por ejercer actitudes absolutistas, arbitrarias, despóticas pero con una coraza bien puesta, pudo torear con gallardeo a sus contrincantes. Además de tener esas “virtudes masculinas” sus prioridades filantrópicas eran femeninas: educación, salud, embellecimiento urbano y cumplir piadosamente con la religión. Y desde luego portar con orgullo el vistoso y colorido traje de tehuana.

En esos tiempos de las Exposiciones Internacionales ya fueran en Estados Unidos o en Europa los países, entre ellos México, deseaban mostrar al mundo sus adelantos agrícolas, comerciales, industriales, educativos, artísticos y de toda índole. Siempre conocedora de lo que sucedía en su entorno, Juan Cata mandó a dos exposiciones caña de su ingenio Santa Teresa, una finca con el mayor capital del distrito y la única con teléfono. Su producto ganó premios en la Louisiana Purchase Exposition y en la Franco-British Exhibition of Science, Art and Industry en Londres. La personalidad de Juana Cata sorprende porque le interesaba todo, tenía también afición a la tecnología agrícola moderna misma que importó y que le brindó muchos réditos; producía, por cierto, el mejor aguardiente de la región. Sí, podía haber otras mujeres dedicadas a algún comercio o empresa pero eran más bien negocios de la familia en los cuales ellas trabajaban o bien habían heredado.

Según relataron algunos viajeros, las mujeres tehuanas destacaban por su prestancia e inteligencia y su participación en la política, refiriéndose a sus conversaciones en las tertulias. Algunas, como bien dice la autora, participaron combatiendo en las guerras o bien ayudando a financiarlas. En este aspecto está claro que Juana Cata se sabía mover como pez en el agua para lograr sus fines; poseía una intuición sorprendente para sacar provecho de sus relaciones entre ellas nada menos que la de Porfirio Díaz para acrecentar sus negocios y tuvo la gran habilidad para saber aprovechar las oportunidades particulares que le brindó la vida y su experiencia. Le sacó jugo al lugar estratégico tanto nacional como internacionalmente, en el cual le tocó nacer. El Itsmo era zona clave para el progreso: la construcción de una conexión interoceánica pretendía transformar el istmo en un puente internacional de comercio.

Chassen-López explica las estrategias que Juana Cata utilizó para lograr sus fines. Fue perspicaz, brillante, audaz y con enormes capacidades para trabajar muchas horas al día. Si bien sus relaciones le valieron para ensanchar su poder y sus negocios, también las usó para mejorar las condiciones de vida de sus paisanos. Juana Cata tuvo varios amores pero nunca se casó, ni tuvo hijos. Seguramente el hecho ayudó para que tuviera una vida libre, sin ataduras.

Lo más importante de un vestido es la mujer que lo lleva puesto. Chassen-López destina el capítulo 4 para analizar el traje de tehuana como ícono nacional. Portar el traje de tehuana funciona como la segunda piel para la mujer istmeña. Simboliza su identidad cultural zapoteca y su orgullo de pertenencia a una colectividad indígena en la cual las mujeres mostraban, en la época de Juana Cata, la simbiosis entre la tradición y la modernidad, reflejada por su labor comercial y artística ya que modernizó, embelleció y fortaleció culturalmente el hermoso traje de tehuana, indudablemente uno de los más bellos de México. Habría que haberla visto ajuareada con sus propios y modernizados modelos. Los colores naranja, oro y amarillo, unidos en huipil y enaguas, creación de la diseñadora, contrastaban con su tez morena de rasgos suaves y mirada fuerte y dominante.

El genio de Juana Cata, afirma la autora, consistió en combinar el gusto tehuantepecano por la moda, el adorno y lo atractivo por lo extranjero siempre respetando el gusto zapoteco. Para conocer los límites de lo moderno se requería de una sensibilidad especial que ciertamente poseía Juana Cata. Aquella mujer, llena de ideas y de agallas, fue a Manchester para conocer el proceso de manufactura de los textiles. En una época en que poca gente salía de sus pueblos, vaya que cruzar el océano representaba toda una odisea. Importó de aquel lugar un ingrediente novedoso: el terciopelo, antes sólo propio para reyes y nobles. Allá mandó elaborar una muselina especial para los huipiles, basados en sus propios diseños y colores. En Austria encontró gasas hechas de seda, fajas ribeteadas en la misma tela y el chalecito de fleco de oro que cubre los hombros y el pecho, que se convirtieron en partes integrales del traje de gala para ocasiones especiales. Todo ello podía adquirirse en su fabulosa tienda La Istmeña comparable en bellezas al Palacio de Hierro en México o al Bon Marché de París.

¿Los silencios de la historia hablan? La mina de oro de toda biografía son las cartas o las memorias del biografiado. En este caso, prácticamente, no existen cartas personales de Juana Cata. Usualmente éstas representan el mejor camino para conocer la subjetividad, la vida interior. Sin embargo, Chassen-López tuvo una habilidad extraordinaria para llenar ese gran silencio que hizo hablar a través de los actos “más personales” de Juana Cata, por ejemplo, al inaugurar una escuela o bien un parque; observó cómo se vestía, cómo eran las telas que vendía, cómo sus ajuares, cómo la arquitectura y muebles de su casa, cómo fue su empeño en modernizar su terruño, cuáles fueron sus amoríos y, desde luego, atesoró y calibró los testimonios de sus contemporáneos. La lectura de los silencios también refiere a la identificación sutil que Chassen-López realiza de las tramas o procesos truncos o inconclusos que no fueron registrados (o lo fueron parcialmente) por los sujetos que los vivieron como “actores” o “espectadores” de la historia.

En este libro Juana Cata se nos presenta de carne y hueso, con todos sus atributos y sus complejidades.

En 1944 Juana Cata tuvo el merecido reconocimiento de su patria chica. Una enorme escultura de bronce,de cuerpo entero, se encuentra en la plaza principal de Tehuantepec compartiendo el mismo espacio que los héroes de la patria. Ellos están de pie; Juana Cata, sentada, sostiene un libro en la mano derecha. Enseñar a leer y a escribir a sus paisanos fue una de las tantas contribuciones a su terruño.

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