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Desacatos

On-line version ISSN 2448-5144Print version ISSN 1607-050X

Desacatos  n.64 Ciudad de México Sep./Dec. 2020  Epub June 10, 2025

https://doi.org/10.29340/64.2342 

Testimonios

Jean-Pierre Filiu a Al-Jumhuriya: no hay estabilidad sin libertad*

Jean-Pierre Filiu to Al-Jumhuriya: No Stability without Liberty

Alex Rowell1 

Karam Nashar2 

1Editor de Al-Jumhuriya English editor@aljumhuriya.net

2 Editor de Al-Jumhuriya editor@aljumhuriya.net


Un destacado autor y arabista francés habla de la(s) revolución(es) de Siria, la reconstrucción y la ilusión de estabilidad bajo las dictaduras. En la última entrega de nuestra serie de entrevistas, Al-Jumhuriya habló con Jean-Pierre Filiu, historiador francés, arabista y profesor de estudios de Oriente Medio de la Escuela de Asuntos Internacionales de París, mejor conocida como Sciences Po.

Filiu, hablante del árabe y observador veterano de la región, se desempeñó como diplomático en países como Siria, Jordania y Túnez antes de asumir la profesión académica de tiempo completo en 2006. Sus numerosos libros incluyen Apocalipsis en el Islam (2011a), ganador de un premio del Congreso Francés de Historia; La revolución árabe: diez lecciones del levantamiento democrático (2011b); Gaza: una historia (2014); Del Estado profundo al Estado islámico: la contrarrevolución árabe y su legado yihadista (2015). Con obras sobre el Islam y el mundo árabe publicadas en 15 idiomas, Filiu se encuentra hoy entre los escritores más prolíficos y distinguidos de Oriente Medio.

Al-Jumhuriya mantuvo correspondencia con Filiu a principios de noviembre de 2017, por correo electrónico.

Alex Rowell y Karam Nashar (R y N): Desde la caída de Alepo el año pasado, varios diplomáticos, escritores y otros observadores, incluidos muchos que apoyan a la oposición siria, han declarado la muerte de la revolución siria, o alguna formulación equivalente. ¿Está de acuerdo con que la revolución ha terminado y que Bashar al-Ássad ha ganado?, y de ser así, ¿qué deberían -o pueden- hacer de manera práctica, para mantener su lucha, los demócratas sirios, ya sea dentro o fuera del país, en esta etapa?

Jean-Pierre Filiu (JF): Siria ha experimentado un proceso revolucionario desde 2011, mientras que el régimen de Ássad desencadenó una contrarrevolución despiadada con el pretexto de una guerra civil. Nunca pensé que alguna de las partes pudiera ganar o perder esa “guerra”, pero sí creo que la introducción de dinámicas de guerra fue una trampa mortal puesta por el régimen de Ássad para desviar la mayoría de las energías revolucionarias hacia una lucha desesperada por la supervivencia. Pasé parte del verano de 2013 en la parte liberada de Alepo, que había estado bajo el control, durante un año en ese momento, de las fuerzas revolucionarias. La dimensión militar de la confrontación entre el este de la Alepo liberada y el oeste leal ya me parecía secundaria en comparación con el desarrollo crucial de un gobierno autónomo alternativo en las áreas liberadas. Esto es lo que la dictadura de Ássad y sus partidarios incondicionales en Rusia e Irán querían suprimir a toda costa: la posibilidad misma de una alternativa. Me horroricé cuando el este liberado pensó que podría conquistar el oeste de Alepo durante el verano de 2016. Este engaño militar condujo al colapso en el otoño siguiente. Entonces, ahora es obvio que el régimen de Ássad no puede ser derrotado militarmente. Pero nunca pensé que podría serlo. Del mismo modo, nunca pensé que la dictadura podría ganar, ya que sólo puede conquistar ruinas en lugar de ciudades.

R y N: De manera similar, a medida que la guerra siria se acerca aparentemente a su capítulo final - según la misma gente-, ha surgido una idea, cada vez más de moda en los círculos de formulación de políticas occidentales, de que el financiamiento para la reconstrucción del país puede usarse como palanca para forzar una transición democrática en Damasco. ¿Le parece realista esta noción? Si no, ¿cuál podría ser un medio más efectivo para lograr una transición democrática en esta etapa?

JF: Tiene que ser claro como el cristal que, para el régimen de Ássad, la llamada reconstrucción es la continuación de su guerra despiadada contra su propio pueblo, que ahora usa otros medios. No hay absolutamente ninguna posibilidad de una reconstrucción creíble, sostenible e inclusiva si se opera bajo el patrocinio de tal dictadura. Primero, porque este régimen tratará como hostiles a las poblaciones en las áreas que anteriormente eran de la oposición, evitará su regreso a casa y coaccionará a los habitantes restantes. Segundo, porque la llamada reconstrucción es la única forma de que el régimen de Ássad pague parte de la colosal deuda que ha acumulado con sus mecenas rusos e iraníes. Las redes criminales conectadas con los centros de poder en Moscú -o Grozny, para los chechenos- y Teherán -o Beirut, para Hezbolá- ya están activas en este rentable negocio. Los donantes deben comprender de una vez por todas que el régimen de Ássad no es un Estado interesado en el bienestar de sus ciudadanos sino obsesionado con su propia lógica de depredación y represión. Tal régimen nunca dudaría en rechazar cualquier ayuda internacional que viniera incluso con la más mínima condición. No debería haber esperanza en usar la “zanahoria” del dinero de la reconstrucción para extraer cualquier concesión del régimen de Ássad. Contribuir a la llamada reconstrucción de Siria en esas circunstancias significa colaborar con una dictadura acusada de los peores crímenes contra su propio pueblo.

R y N: La premisa de su libro más reciente, Del Estado profundo al Estado islámico, es que la causa principal de la proliferación contemporánea de grupos yihadistas como el ISIS [Estado Islámico de Iraq y el Levante] radica en la tiranía y el doble juego de los propios regímenes árabes, en particular el de Ássad. Sin embargo, hoy la percepción popular en gran parte de Occidente, después de la caída de Mosul y ahora de Raqqa, es que el ISIS está al borde de la derrota total mientras que el régimen de Ássad sigue en pie, y en otras partes de la región, como en Egipto, varias de las dictaduras militares tradicionales son más represivas que nunca. ¿Se equivocó en su premisa, entonces? ¿O cree, más bien, que el aparente declive del ISIS hoy es sólo ilusorio o temporal?

EU Civil Protection and Humanitarian Aid-Flickr ( Niñas sirias posando en campamento de refugiados. Domiz, Iraq, 2013.

JF: Mi tesis principal en este libro es que las dictaduras desatadas -voluntariamente en Siria, involuntariamente en Egipto- desenfrenaron la violencia yihadista para atrapar a las fuerzas revolucionarias en un fuego cruzado, obligándolas a luchar en ambos lados. Como es obvio, el golpe de Estado de [Abdel Fattah al-] Sisi en Egipto, en julio de 2013, a pesar de la represión sin precedentes que ha seguido desde entonces, no ha logrado contrarrestar la escalada constante de la violencia yihadista, primero en la península del Sinaí, ahora en el Egipto continental. Como tal, la represión militar pura no puede vencer la amenaza yihadista que contribuye a alimentar, incluso cuando el equilibrio de poder entre el ejército egipcio y la insurgencia yihadista es al menos 100 a uno a favor de las fuerzas de seguridad.

La situación era muy diferente en Siria, cuando la primera gran derrota del ISIS se desarrolló durante la segunda revolución, comenzada por las fuerzas anti Ássad en enero de 2014, en el norte y este del país. Pero el régimen de Ássad, y por supuesto Rusia e Irán, estaban más interesados en aplastar a las mismas fuerzas que habían derrotado al ISIS que en luchar contra los yihadistas. Recordemos que el ISIS podría recuperar el control sobre Palmira, que estuvo bajo su dominio desde mayo de 2015 hasta marzo de 2016, mientras que las fuerzas pro Ássad estaban demasiado ocupadas luchando contra la oposición en Alepo en diciembre de 2016. Apenas en marzo pasado el ISIS fue expulsado finalmente de Palmira. Si se compara el ISIS de hoy con el primer Estado Islámico en Iraq, proclamado en 2006 y derrotado en gran medida en 2007, el ISIS de ahora es mucho más fuerte, con una amplia gama de sucursales en Oriente Medio y más allá; y los mismos factores que le permitieron al ISIS contraatacar después de 2007 todavía están allí, sólo que son peores, pues tienen al frente la exclusión de las poblaciones locales de los procesos de toma de decisiones.

R y N: En los últimos años, Europa ha sido testigo de un cambio marcado, al alejarse de actitudes que podrían describirse como globalistas, internacionalistas y multiculturalistas hacia nociones más tradicionales, algunos dirían anticuadas, de nacionalismo y aislacionismo, con una hostilidad hacia extranjeros e inmigrantes. ¿Cree que este nuevo Zeitgeist se verá reflejado -si no es que lo está ya- en la futura política europea hacia Siria y Oriente Medio en general?

JF: Te responderé con una comparación histórica. La caída del “muro del miedo” en el mundo árabe, en 2011, fue tan importante para el destino de Europa como la caída del muro de Berlín en 1989. Pero sólo una minoría de europeos sintió que su futuro colectivo estaba ligado a lo que sucedía en la costa sur del Mediterráneo. En lugar de organizar un movimiento de solidaridad efectivo con las fuerzas progresistas de los levantamientos democráticos, la mayoría de los que toman las decisiones en Europa se mantuvieron distantes. Su elección tácita de estabilidad versus libertad facilitó el desastroso resultado de las olas y los ataques terroristas de los refugiados.

R y N: Por último, usted habló en una charla reciente sobre la urgente necesidad de un orden internacional ético basado en reglas, y señaló las formas en las que el colapso de esto ha sido la causa de tanta miseria en Siria. ¿Cómo se puede lograr este objetivo, hablando prácticamente? ¿Qué pueden hacer los ciudadanos comunes -sirios o de otro tipo- para ayudar a lograrlo?

JF: De acuerdo con mi respuesta anterior, repetiré que no hay una auténtica estabilidad sin la garantía de las libertades colectivas e individuales básicas. Al contrario de los clichés habituales, las dictaduras son básicamente inestables; primero porque funcionan con una lógica interna de guerra civil; segundo porque esas dinámicas nefastas nutren la exportación del terrorismo fuera de sus fronteras. Fui diplomático durante casi dos décadas antes de unirme a la academia en 2006, así que sé por experiencia que las opciones moralmente defectuosas sólo pueden conducir a más crisis y problemas. Mire el resultado de casi siete años de políticas supuestamente realistas en Oriente Medio: millones de refugiados, ciudades históricas convertidas en ruinas, comunidades enteras desplazadas y exiliadas, niveles sin precedentes de odio sectario, economías en ruinas, sistemas de educación y salud devastados, y todo esto a costa de cientos de miles de millones de dólares que podrían haberse gastado mejor en proyectos de desarrollo y desarrollo institucional. Semejante realismo, ciego y desalmado, ha perdido por completo el contacto con la realidad de las vidas y aspiraciones de las mujeres y los hombres que viven en la región. Un enfoque ético es la única forma de reconectarse con esta realidad humana, y dará forma, para bien o para mal, al futuro de Oriente Medio, tan importante para el resto del mundo.

Bibliografía

Filiu, Jean-Pierre, 2011a, Apocalypse in Islam, University of California Press, Berkeley. [ Links ]

Filiu, Jean-Pierre , 2011b, La révolution árabe: dix leçons sur le soulèvement démocratique, Fayard, París, [ Links ]

______, 2014, Gaza: A History, Hurst, Londres. [ Links ]

______, 2015, From Deep State to Islamic State: The Arab Counter-Revolution and its Jihadi Legacy, Oxford University Press (CERI Series in Comparative Politics and International Studies), Nueva York. [ Links ]

1*Entrevista publicada originalmente en Al-Jumhuriya English, 14 de noviembre de 2017. Disponible en línea: <https://www.aljumhuriya.net/en/content/jean-pierre-filiu-al-jumhuriya-no-stability-without-liberty>.

2Traducción: Monserrat Díaz Ortega isphahan@hotmail.com

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