Introducción
En México, los bosques templados de pino, de encino y mixtos constituyen potencialmente 21% de la vegetación y contienen entre 24% y 40% de la diversidad florística del país (Rzedowski, 1991; Villaseñor y Ortiz, 2014). Sin embargo, estas comunidades vegetales han sido fuertemente alteradas por actividades antrópicas, principalmente agricultura, urbanización y sobreexplotación de madera, afectando su estructura y funciones ecológicas (AlmazánNúñez et al., 2016).
Entre 1993 y 2014, el bosque de encino primario de la Cuenca de México (cuenca endorreica que comprende parte de los estados Estado de Tlaxcala, Hidalgo, Estado de México y CDMX y de acuerdo con Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática [Inegi], Instituto Nacional de Ecología [INE] y Comisión Nacional de Agua [Conagua] (2007)) perdió 17% de su cobertura, mientras que el bosque primario degradado y el bosque secundario aumentaron 5.1% y 11.9%, respectivamente (Santibáñez-Andrade et al., 2023). Esta transformación no solo implica una pérdida de biodiversidad, dado que algunas especies características de los sistemas conservados son vulnerables a cambios en la temperatura, insolación, humedad y suelo, entre otros; sino también un detrimento del bienestar de la población, ya que reduce la capacidad de los ecosistemas para proveer servicios hidrológicos, capturar carbono, estabilizar suelos, purificar el aire y regular el clima (Chávez-García y Mendoza, 2017).
En este contexto, las actividades de restauración se han vuelto fundamentales para la recuperación de los ecosistemas y sus funciones, ya que permiten acelerar y guiar los procesos de regeneración en sitios afectados. Entre las estrategias más empleadas en la restauración asistida destaca la reforestación, la cual requiere definir un sistema de referencia cuyas características florísticas y estructurales sirvan como modelo para orientar las acciones a implementar, con información detallada sobre las especies presentes y su organización, tanto en el ecosistema conservado como en sus diferentes etapas sucesionales; además de servir como base para selección de indicadores de monitoreo, los cuales deben ser claros, medibles, de carácter no destructivo y capaces de reflejar el aumento o reducción de características deseables o no deseables durante el proceso de restauración (SER, 2002; Vargas-Ríos, 2011).
Ventura-Ríos et al. (2017) y Almazán-Núñez et al. (2016) han señalado la falta de información sobre la sucesión secundaria en sistemas templados, así como la necesidad de monitorear atributos como composición, diversidad, estructura, abundancia y funciones en todos los estratos de la vegetación (Ruiz-Jaén y Aide, 2005).
Objetivos
El objetivo principal de este estudio fue generar información sobre la flora y estructura de la vegetación de un sistema reforestado de bosque de encino y compararla con sistemas de referencia, en la localidad El Cristo, Naucalpan, Estado de México. Se plantearon los siguientes objetivos específicos: 1) registrar la composición florística y caracterizar la estructura del bosque de encino y su vegetación secundaria presente en el área de estudio; 2) caracterizar estos mismos atributos en el sistema reforestado, cuatro años después de su establecimiento; 3) evaluar la similitud entre los indicadores florísticos y estructurales observados en los sistemas de referencia y el sistema reforestado.
Materiales y métodos
La zona de estudio se ubica en la localidad El Cristo, en el municipio de Naucalpan de Juárez, Estado de México, a 6 km al suroeste de la cabecera municipal, entre 2430 m y 2517 m s.n.m. (Fig. 1). Fisiográficamente, pertenece a la provincia del Eje Neovolcánico y a la subprovincia Lagos y Volcanes de Anáhuac. El área está conformada por rocas ígneas extrusivas, principalmente volcanoclásticas y andesitas. Los suelos predominantes incluyen feozem, andosol, luvisol y cambisol. La zona corresponde a la región hidrológica del río Pánuco y a la cuenca del río Moctezuma; se ubica entre dos ríos temporales que alimentan a la presa Madín. El clima es templado subhúmedo con lluvias en verano (C(w)), con una temperatura promedio anual de 14.9 °C y una precipitación acumulada de 813 mm al año, las lluvias se concentran entre mayo y septiembre.

FIGURA 1 Ubicación de la zona de estudio. Polígono de estudio y unidades de muestreo para caracterizar los sistemas de referencia. Polígonos de reforestación y unidades de muestreo para su caracterización.
Originalmente, la vegetación consistía en bosques de encino; actualmente, las áreas boscosas cubren solo 18% del municipio, el resto del territorio está ocupado por zonas urbanas, pastizales inducidos y áreas agrícolas (Inegi, 2010; Sedatu, 2014; Smieg, 2022; SMN, 2010).
Sistemas iniciales y de referencia
En 2017 se realizó un muestreo estratificado, establecido con base en las diferentes coberturas vegetales. Se establecieron 16 unidades de muestreo (UM) (Fig. 1), cada una compuesta por: 1) cuatro parcelas de 100 m2 (total 400 m2) para el estrato arbóreo, en el que se consideraron individuos con al menos un tallo con diámetro normal (DN) > 5.5 cm; 2) cuatro parcelas de 25 m2 (total 100 m2) para el estrato arbustivo, donde también se consideraron a los subarbustos; 3) cuatro parcelas de 1 m2 (total 4 m2) para el estrato herbáceo.
Se recolectaron ejemplares botánicos de todas las especies de plantas vasculares presentes en las UM, y se midieron las variables de altura y cobertura de la copa (en todos los estratos), abundancia (en los estratos arbóreo y arbustivo) y DN (en el estrato arbóreo), necesarios para obtener los estimadores dasométricos y estructurales por especie.
La determinación de los ejemplares se realizó mediante claves taxonómicas (Mickel y Smith, 2004; Romero-Rangel et al., 2002; Rzedowski y Rzedowski, 2005, entre otras) y el apoyo de especialistas, los ejemplares se depositaron en el Herbario IZTA (Facultad de Estudios Superiores Iztacala - UNAM). La lista florística se organizó por estrato (arbóreo, arbustivo y herbáceo) y luego alfabéticamente por familias y especies. Para cada especie, se incluyó información sobre forma de vida, distribución geográfica, origen y estado de sucesión donde suele habitar. La nomenclatura se basó en Tropicos (2024).
Sistema reforestado
La reforestación se realizó con fines de restauración, ocupó una superficie de 3.7 ha, dividida en tres polígonos cubiertos por vegetación secundaria herbácea y arbustiva. Durante 2020 y 2021, se plantaron ocho especies arbóreas, con una densidad de 821 ha-1 individuos (Alnus acuminata, Buddleja cordata, Crataegus mexicana, Fraxinus uhdei, Prunus serotina, Quercus deserticola, Q. frutex y Tecoma stans) y ocho especies arbustivas intercaladas entre los individuos arbóreos (Agave inaequidens, Baccharis heterophylla, Brongniartia intermedia, Dalea lutea, Dodonaea viscosa, Eysenhardtia polystachya, Senna multiglandulosa y Verbesina virgata).
Todos los individuos plantados se obtuvieron de germoplasma recolectado en la región y fueron producidos en un vivero forestal. De 2020 a 2022, se realizaron actividades de mantenimiento, como riego, deshierbe en los cajetes, construcción de brechas cortafuego, cercado y señalización de los polígonos para impedir el paso de personas o animales, entre otras.
En 2023, se establecieron 12 UM (Fig. 1) dentro de los polígonos reforestados, se replicó diseño, métodos de muestreo y procesamiento de datos empleados en los sistemas de referencia. Sin embargo, para el estrato arbóreo se consideraron también los individuos plantados, con la finalidad de realizar comparaciones con el sistema de referencia.
Análisis de datos y comparación de los sistemas
Para clasificar las UM, se construyó una matriz de cobertura por especie en cada de ellas, se empleó el índice de similitud de Bray-Curtis (donde 0 indica similitud completa y 1 indica disimilitud completa). Se generó un dendrograma mediante promedios aritméticos (UPGMA) con el paquete “vegan” del software R (Oksanen et al., 2023).
Para las asociaciones resultantes, se calcularon los estimadores de las variables dasométricas y estructurales, así como el valor de importancia (VI) (Curtis y McIntosh, 1951), este último permitió evaluar la importancia relativa de cada especie, por estrato, para cada asociación vegetal. Para los estratos arbóreo y arbustivo, se consideraron las tres variables: abundancia, frecuencia (presencia por UM) y dominancia (cobertura de copa), por lo que el VI máximo para ambos estratos fue de 300. Sin embargo, por la dificultad de cuantificar los individuos herbáceos, algunos de ellos con tallos rizomatosos, se usaron solamente las variables de frecuencia y cobertura, dando un VI máximo para el estrato herbáceo de 200.
Se calculó el complemento del índice de diversidad de Simpson (1-D) para cada asociación, aplicándolo en dos enfoques: 1) con la abundancia de especies arbóreas y arbustivas, 2) con la cobertura de copa. Esto permitió incluir al estrato herbáceo y evaluar si este incrementa la diversidad o, por el contrario, la reduce debido a la dominancia de algunas especies.
Finalmente, se realizó un análisis de agrupamiento basado en los VI de cada especie, para comparar la similitud entre los sistemas reforestados y de referencia.
Resultados
Composición y estructura de los sistemas de referencia
Durante el muestreo realizado en 2017, se identificó que el sitio estaba cubierto por: 1) bosque de encino (BQ), 2) vegetación secundaria arbustiva (VSC) y 3) vegetación secundaria herbácea (VSH). Los dos últimos surgieron tras la deforestación del BQ para actividades agropecuarias; en la VSC se realizaba pastoreo de ganado equino y bovino, mientras que la VSH se desarrolló durante los periodos de descanso agrícola. Ambas asociaciones secundarias eran frecuentemente afectadas por incendios.
En el BQ se registraron 70 especies pertenecientes a 63 géneros y 33 familias, destacaron Asteraceae (21% de las especies), Fabaceae (11%), Pteridaceae (6%), además de Acanthaceae, Fagaceae y Rosaceae (4% cada una). La VSC presentó la menor riqueza, con 42 especies distribuidas en 36 géneros y 23 familias, donde predominaron Asteraceae (23%), Fabaceae (16%), Apocynaceae, Fagaceae, Lamiaceae, Poaceae y Pteridaceae (5% cada una). En la VSH se identificaron 56 especies de 51 géneros y 29 familias, donde Asteraceae (21%), Fabaceae (13%) y Poaceae (7%) fueron las principales (Material complementario).
La tabla 1 resume las características estructurales y especies más importantes de los sistemas de referencia. El BQ se localizó en laderas y partes altas de cañadas, su estrato arbóreo alcanzó hasta 14 m de altura, con una cobertura cerrada y copas traslapadas. El estrato arbustivo tuvo una riqueza de especies alta y cobertura intermedia, mientras que el herbáceo fue muy abierto.
TABLA 1 Características estructurales, familias mejor representadas y especies más importantes de los estratos arbóreo, arbustivo y herbáceo de los sistemas de referencia en un bosque de encino del Estado de México.
| Tipo de vegetacion | Estrato | Riqueza (Spp.) | Familias mejor representadas | Intervalo de altura (m) | Densidad (ha-1) | Cobertura (m2 ha-1) | Especies con mayor valor de importancia |
| Bosque de encino (BQ) D-1=0.92 D-1=0.72* | Arbóreo | 11 | Fagaceae, Rosaceae | 1.7 - 14.1 | 497 | 19 329 | Quercus frutex/deserticola (130.4) Quercus obtusata (93.6 |
| Arbustivo | 37 | Asteraceae, Fabaceae | 0.2 - 3.2 | 7 063 | 4029 | Loeselia mexicana (37.9) Ageratina isolepis (35.0) Quercus frutex/deserticola (30.3) Bouvardia ternifolia (22.9) | |
| Herbáceo | 27 | Acanthaceae, Asteraceae, Pteridaceae | 0.04 - 1.6 | - | 365 | Poaceae spp. (99.7) Muhlenbergia emersleyi (28.5) Dioscorea galeottiana (7.5) Selaginella schiedeana (5.8) | |
| Vegetación secundaria arbustiva (VSC) D-1=0.81 D-1=0.84* | Arbóreo | 7 | 2.5 – 11.0 | 132 | 3 469 | Buddleja cordata (150.0) Cupressus lusitanica (64.9) Opuntia megacantha (25.9) | |
| Arbustivo | 28 | Asteraceae, Fabaceae | 0.9 - 1.9 | 8 157 | 4 558 | Bouvardia ternifolia (51.8) Dodonaea viscosa (33.2) Gymnosperma glutinosum (22.6) Rhus standleyi (22.2) Baccharis salicifolia (19.9) | |
| Herbáceo | 13 | Poaceae, Pteridaceae | 0.02 – 1.7 | - | 11 653 | Poaceae spp. (86.5) Muhlenbergia emersleyi. (31.5) Gaga cuneata (12.5) Evolvulus prostratus (12.4) Wedelia acapulcensis (12.1) | |
| Vegetación secundaria herbácea (VSH) D-1=0.88 D-1=0.79* | Arbóreo | 5 | Fagaceae | 6 – 30.3 | 28 | 1 617 | Quercus frutex/ deserticola (202.6) Cupressus lusitanica (46.2) |
| Arbustivo | 25 | Asteraceae, Fabaceae | 0.5 – 1.9 | 5 267 | 3 742 | Viguiera buddlejiformis (71.8) Mimosa aculeaticarpa (34.0) Baccharis pteronioides (26.7) Loeselia mexicana (23.5) Bouvardia ternifolia (23.2) | |
| Herbáceo | 28 | Asteraceae, Euphorbiaceae, Poaceae | 0.04 - 1.7 | - | 11 293 | Poaceae spp. (84.6) Muhlenbergia emersleyi (17.6) Oxalis hernandezii (10.4) Wedelia acapulcensis (10.3) |
N: número de individuos. Entre paréntesis se especifica el índice de valor de importancia de cada especie. El * señala el inverso del índice de diversidad de Simpson aplicado con la variable de cobertura y considerando a todas las especies, incluidas las herbáceas).
En contraste, la VSC y VSH presentaron estratos arbóreos semiabierto y muy abierto, respectivamente, compuestos por árboles remanentes del bosque o plantados durante la ocupación de las actividades agropecuarias, entre ellos Cupressus lusitanica, cuyos individuos fueron los más altos registrados. En ambos casos, el estrato arbustivo tuvo una cobertura semiabierta, mientras que el estrato herbáceo fue muy cerrado.
Composición y estructura del sistema reforestado
En el sistema reforestado se identificaron 117 especies (cuatro de ellas solo se reconocieron a nivel de morfoespecies), distribuidas en 93 géneros y 50 familias (Material complemen- tario). De acuerdo con el análisis de clasificación, a un nivel de 58% de similitud se distinguieron cuatro asociaciones; en la tabla 2 se resumen sus características.
TABLA 2 Características estructurales, familias mejor representadas y especies más importantes de los estratos arbóreo, arbustivo y herbáceo de los sistemas reforestados en un bosque de encino del Estado de México.
| Asociación | Estrato | Riqueza (Spp.) | Familias más importantes | Intervalo de altura (m) | Densidad (ha-1) | Cobertura (m2 ha-1) | Especies con mayor valor de importancia |
| RF1 D-1=0.83 D-1=0.94* | Arbóreo | 8 | Fagaceae, Rosaceae | 0.4 – 1.3 | 456 | 1.2 | Buddleja cordata (134.5) Fraxinus uhdei (48.2) Q. frutex/ deserticola (40.0) |
| Arbustivo | 21 | Asteraceae, Fabaceae | 0.3 – 1.7 | 8 175 | 3 542 | Crocanthemum glomeratum (83.1) Bouvardia ternifolia (30.8) Agave inaqeuidens (25.7) Verbesina virgata (24.6) Dalea minuifolia (22.4) | |
| Herbáceo | 51 | Asteraceae, Fabaceae Poaceae, Pteridaceae | 0.06 – 0.9 | - | 601.9 | Poaceae spp. (26.4) Selaginella pallescens (12.0) Muhlenbergia emersleyi (11.9) | |
| RF2 D-1=0.88 D-1=0.90* | Arbóreo | 4 | Fagaceae | 0.6 – 4.7 | 180 | 4 261 | Q. frutex/ deserticola (176.2) Alnus acuminata (76.2) |
| Arbustivo | 14 | Asteraceae, Lamiaceae | 0.8 – 2.4 | 7 700 | 4 070 | Q. frutex/ deserticola (60.2) Mimosa aculeaticarpa (38.5) Gymnosperma glutinosum (27.6) Loeselia mexicana (25.8) | |
| Herbáceo | 29 | Asteraceae, Poaceae | 0.02 - 1.5 | - | 14 200 | Bromus carinatus (24.9) Lamiaceae sp. (24.9) Selaginella pallescens (14.4) Eragrostis intermedia (14.2) | |
| RF3 D-1=0.78 D-1=0.95* | Arbóreo | 7 | Fagaceae, Rosaceae | 0.4 – 4.3 | 550 | 1 133 | Q. frutex/ deserticola (133.2) Fraxinus uhdei (92.0) |
| Arbustivo | 21 | Asteraceae, Fabaceae | 0.5 - 2.0 | 604.67 | 445.27 | Crocanthemum glomeratum (80.1) Q. frutex/ deserticola (36.8) Loeselia mexicana (27.5) Calliandra grandiflora (25.8) Bouvardia ternifolia (23.4) | |
| Herbáceo | 57 | Asparagaceae, Asteraceae, Euphorbiaceae, Orchidaceae, Poaceae, Pteridaceae | 0.01 - 1.3 | - | 1,495.83 | Muhlenbergia emersleyi. (22.8) Eragrostis mexicana (13.7) Selaginella pallescens (11.2) Aristida schiedeana (12.3) | |
| RF4 D-1=0.81 D-1=0.94* | Arbóreo | 1 | 2.7 | 50 | 381 | Opuntia megacantha (300.0) | |
| Arbustivo | 11 | Asteraceae, Fabaceae | 0.4 - 2.8 | 7 800 | 3 766 | Crocanthemum glomeratum (74.5) Agave inaequidens (45.7) Gymnosperma glutinosum (42.2) | |
| Herbáceo | 27 | Asteraceae, Convolvulaceae, Poaceae, Pteridaceae | 0.02 - 0.9 | - | 9 550 | Aspicarpa hirtella (24.6) Euphorbia macropus (17.6) Selaginella pallescens (13.4) Andropogon gayanus(12.0) Myriopteris aurea (12.0) |
N: número de individuos. Entre paréntesis se especifica el índice de valor de importancia de cada especie. RF: sistemas reforestados.
Asociación 1 (RF1)
Ubicada principalmente en laderas norte y noroeste, con pendientes moderadas. El estrato arbóreo estuvo conformado únicamente por los individuos reforestados, por ello su altura y cobertura de copa fueron muy bajas. El estrato arbustivo registró una riqueza de especies alta y una cobertura semiabierta. El estrato herbáceo tuvo una cobertura intermedia, presentó la mayor riqueza de especies, que incluía a la mitad de los helechos hallados en la zona.
Asociación 2 (RF2)
Localizada en la parte más baja de la ladera norte y parte de la cañada, con alta humedad y pendientes pronunciadas. El estrato arbóreo incluyó individuos remanentes de encino junto con árboles reforestados de Alnus acuminata y Fraxinus uhdei. El estrato arbustivo presentó pocas especies y cobertura semiabierta. El estrato herbáceo tuvo la mayor riqueza de especies y una cobertura muy cerrada; la sombra otorgada por los encinos favoreció el establecimiento de especies como Dahlia coccinea y Passiflora exsudans.
Asociación 3 (RF3)
Con la mayor riqueza de especies, se ubicó en la ladera oeste. El estrato arbóreo conformado por encinos remanentes y árboles reforestados de Fraxinus uhdei, Buddleja cordata, Prunus serotina, Tecoma stans y Crataegus mexicana, tuvo una cobertura abierta. El estrato arbustivo presentó una distribución agregada, donde se formaban colonias densas. El estrato herbáceo fue cerrado y dominado por gramíneas, algunas de las cuales formaban concentraciones densas como Muhlenbergia emersleyi y Cortaderia selloana.
Asociación 4 (RF4)
Situada en pendientes suaves con rocas expuestas, donde crecían elementos principalmente xerófilos. El estrato arbóreo, con cobertura muy abierta, estuvo compuesto únicamente por Opuntia megacantha. En el estrato arbustivo semiabierto destacó Agave inaequidens, plantado en esta zona debido a las condiciones de suelo somero. El estrato herbáceo fue de cobertura cerrada.
Comparación entre los sistemas de referencia y los sistemas reforestados
El análisis de agrupamiento (Fig. 2) identificó tres grupos principales: 1) sistemas de referencia, 2) sistemas reforestados (RF1, RF2, RF3) y 3) RF4 como grupo único.
Entre las especies comunes a todos los sistemas de referencia se encontraron a Opuntia megacantha en el estrato arbóreo; y Agave inaequidens, Ageratina isolepis, Aldama buddlejiformis, Baccharis heterophylla, B. pteronioides, B. salicifolia, Bouvardia ternifolia, Brongniartia intermedia, Dalea versicolor, Dodonaea viscosa, Eysenhardtia polystachya, Gymnosperma glutinosum, Loeselia mexicana, Malacomeles denticulata, Mimosa aculeaticarpa, Quercus deserticola, Q. frutex, Rhus standleyi y Verbesina virgata en el estrato arbustivo; Castilleja tenuiflora, Evolvulus prostratus, Muhlenbergia emersleyi. Stenandrium dulce y Wedelia acapulcensis en el herbáceo. La mayor similitud se observó entre el BQ y la VSH, debido a la dominancia de Quercus deserticola y Q. frutex en el estrato arbóreo.

BQ: Bosque de Quercus, VSC: Vegetación secundaria arbustiva; VSH: Vegetación secundaria herbácea; RF: sistemas reforestados.
FIGURA 2 Análisis de agrupamiento de los sistemas de referencia y de reforestación en un bosque de encino del Estado de México.
Entre los sistemas reforestados que formaron un grupo (RF1, RF2 y RF3), las especies comunes fueron:
Quercus deserticola y Q. frutex en el estrato arbóreo; Bouvardia ternifolia, Loeselia mexicana, Quercus deserticola y Q. frutex en el estrato arbustivo y, Eragrostis intermedia, Eryngium serratum, Euphorbia macropus, Gaga chaerophylla, Hypoxis mexicana, Ipomoea capillacea, Myriopteris aurea, Panicum hallii, Peperomia campylotropa, Perymenium mendezii, Ruellia lactea, Selaginella pallescens, Stevia micrantha, Stevia serrata en el estrato herbáceo. RF4 se distinguió del resto, ya que su estrato arbóreo estaba conformado solamente por Opuntia megacantha.
Respecto a sus características estructurales (Tablas 1 y 2), RF1 y RF3 tuvieron densidades arbóreas comparables al BQ, mientras que RF2 y RF4 mostraron densidades más bajas, incluso RF4 estuvo por debajo de la densidad arbórea presente en la VSC.
La densidad y cobertura del estrato arbustivo de RF1 fue similar a la VSC, RF2 y RF4 fueron parecidos al BQ, mientras que RF3 presentó valores muy bajos. El estrato herbáceo de los sistemas reforestados, excepto RF2, superaron al BQ en cobertura, pero se mantuvieron por debajo de la vegetación secundaria de referencia.
La riqueza mostró que los sistemas reforestados tenían menos especies arbóreas que el BQ. Para el estrato arbustivo, RF1 y RF3 se acercaron a la riqueza de la vegetación secundaria, pero quedaron por debajo del BQ. Por el contrario, para el estrato herbáceo todos los sistemas reforestados, con excepción de RF4, presentaron una riqueza superior a los sistemas de referencia.
El índice de Simpson reveló que el BQ tuvo la mayor diversidad en los estratos arbóreo y arbustivo (1-D= 0.92), seguido de VSH y RF2 (1-D= 0.88), mientras que RF3 mostró la menor diversidad (1-D=0.78). Sin embargo, al incluir al estrato herbáceo, los sistemas reforestados superaron a todos los sistemas de referencia con una diversidad mayor a 0.9.
Los sistemas reforestados presentaron una mayor proporción de especies herbáceas, tanto perennes como anuales, así como una menor proporción de especies de árboles y arbustos en comparación con los sistemas de referencia. La proporción de especies de árboles fue más elevada en el BQ, mientras que los arbustos fueron más importantes en la VSC (Fig. 3).

FIGURA 3 Proporción de especies en los sistemas de referencia y de reforestación, en cuanto a formas de vida, en un bosque de encino del Estado de México.
En cuanto a la distribución geográfica de las especies, los sistemas de referencia presentaron una mayor proporción de endemismos de México. En los sistemas reforestados, las especies que salen de los límites políticos del país México pero que se restringen al continente americano, fueron las mejor representadas. Solamente los sistemas de referencia y RF1 presentaron especies endémicas del Estado de México y estados colindantes (Fig. 4).

FIGURA 4 Proporción de especies en los sistemas de referencia y de reforestación, en cuanto a su distribución geográfica en el área de estudio, en un bosque de encino del Estado de México.
La proporción entre especies propias de los bosques templados de la región y aquellas que son favorecidas en condiciones de disturbio no mostró un patrón claro. En el BQ se observó la mayor proporción de especies de sistemas conservados, seguido de RF1; por el contrario, RF4 presentó la menor proporción de este tipo de especies (Fig. 5).

FIGURA 5 Proporción de especies en los sistemas de referencia y de reforestación, en cuanto a indicador ambiental, en un bosque de encino del Estado de México.
A pesar de que la mayoría de los sistemas de referencia son de tipo secundario y han sido afectados por las actividades antropogénicas, la proporción de especies no nativas de México fue muy baja, ausentes en RF2 y con muy baja proporción en RF1 y BQ (Fig. 6).
Discusión
Sistemas de referencia
La información sobre los sistemas de referencia debe provenir de sitios lo más cercanos posible a las áreas de restauración, esto permite realizar comparaciones más precisas y útiles, dado que ambos comparten las mismas condiciones naturales (Ruíz-Jaén y Aide, 2005). En el área de estudio, el BQ de referencia se encontraba en sitios de difícil acceso y a manera de fragmentos, mientras que las asociaciones de vegetación secundaria fueron sencillas de localizar. Los datos obtenidos son importantes, ya que solo se identificaron un par de estudios previos con información florística y descripción de la vegetación para la región, uno de ellos sin datos cuantitativos (Medina Lemus y TejeroDíez, 2006; Rubio-Licona et al., 2011).
En relación con los grupos florísticos registrados, las familias mejor representadas coinciden con las observadas en otros bosques de encino del centro de México, entre estas destacan Asteraceae, Fabaceae, Fagaceae, Lamiaceae, Poaceae y Pteridaceae (Block y Meave, 2015; Cabrera-Luna et al., 2015; Gutiérrez-Pacheco et al., 2021). Algunas de ellas figuran entre las más diversas en el territorio nacional, como Asteraceae, Fabaceae, Lamiaceae, Poaceae y Pteridaceae (Mickel y Smith, 2004; Villaseñor, 2003). En otras, su elevada riqueza está relacionada con su historia evolutiva, por ejemplo, el género Quercus (mejor representante de la familia Fagaceae), tiene su centro de diversificación en México (Valencia, 2004).
Al comparar la riqueza de especies del BQ en la zona de estudio con la registrada en otros bosques de encino del Estado de México, se encontró que el estrato arbóreo presenta una riqueza similar, con 11 especies de árboles, en concordancia con los 12 registrados en Texcoco (HerreraRamos et al., 2022) y los ocho documentados en Villa del Carbón (Rubio-Licona et al., 2011). En cuanto al estrato arbustivo, la zona de estudio muestra una mayor diversidad, con 37 especies, en comparación con las 15 registradas en Texcoco y las siete en Villa del Carbón. Y la riqueza del estrato herbáceo es menor, con 27 especies frente a las 41 registradas en Texcoco, lo que podría atribuirse a que el muestreo se realizó en una época menos favorable para el desarrollo de este tipo de especies.
En general, las características de la flora de los sistemas de referencia sugieren que puede servir como modelo para guiar las actividades de restauración. Más de 90% de sus especies son nativas de México, menos de 30% de las especies presentes en el BQ son indicadoras de sinantropía, y más de 50% son endémicas del país. Estos porcentajes reflejan un buen estado de conservación en comparación con otros bosques de encino del centro de México, donde se registra entre 37% y 42% de flora sinantrópica y entre 35% y 59% de endemismo (Cabrera-Luna et al., 2015; Gutiérrez-Pacheco et al., 2021; Medina Lemus & TejeroDíez, 2006).
Sistemas reforestados
Los sistemas reforestados mostraron diferencias en la composición y el valor de importancia de sus especies, lo cual responde a la heterogeneidad de las condiciones ambientales actuales. Estas condiciones son el resultado de una combinación de factores físicos (pendiente, orientación, topoforma, etc.) y de la historia de perturbación, la cual influye fuertemente en la vegetación, por ejemplo, el pastoreo y la recolección de plantas son selectivos y afectan a ciertas especies, el fuego afecta de manera generalizada, la apertura del dosel provoca una menor incorporación de materia orgánica, y todos afectan de forma diferente la dinámica de nutrientes y la biota del suelo (Almazán-Núñez et al., 2016; Ruiz González et al., 2022).
En este sentido, RF2 al estar en una cañada, presentó condiciones de mayor humedad y menor insolación, lo que favoreció el desarrollo de individuos plantados de Alnus acuminata, especie asociada a vegetación secundaria húmeda (Conafor, s.f). Además, la presencia de árboles remanentes contribuyó al mantenimiento y reaparición de especies propias del sotobosque (Ventura-Ríos et al., 2017). En RF3 se detectó la introducción de especies no nativas, como el pasto invasor Cortaderia selloana (Teixeira et al., 2024). Y en RF4 se observó vegetación muy disímil al resto, debido a un suelo más erosionado y a mayor insolación provocada por la ausencia de árboles.
Comparación entre sistemas de referencia y reforestados
La ausencia de agentes de perturbación en los sistemas reforestados permitió el establecimiento de muchas especies pioneras, principalmente hierbas (Ramírez et al., 1998; Ruiz-González et al., 2022). Lo anterior generó similitud entre estos sitios y formaron un grupo independiente a los sistemas de referencia, con excepción de RF4 cuyas condiciones particulares favorecieron una composición florística diferente.
La elevada cantidad de especies encontrada en los sistemas reforestados coincide con lo observado en vegetación secundaria temprana, donde la riqueza suele aumentar conforme a la recuperación de la vegetación; sin embargo, una vez que estos sistemas alcanzan estabilidad, la riqueza puede disminuir debido a que algunas especies se pierden (Ventura-Ríos et al., 2017). Otro factor relevante fue la reintroducción de especies a través de las actividades de reforestación, lo que favoreció la riqueza del estrato arbóreo y arbustivo, resultando mayor en comparación con la vegetación secundaria de referencia (VSC y VSH).
Aunque en los bosques de encino es común que las hierbas dominen en términos de riqueza específica (Cabrera-Luna et al., 2015), en los sistemas reforestados se registró una mayor proporción de hierbas anuales. Estas especies corresponden principalmente a pioneras y sinantrópicas, que se establecen a partir del banco o la lluvia de semillas; sin embargo, en fases avanzadas de recuperación, es probable que sean desplazadas por especies características de los bosques (Ruiz-González et al., 2022).
Si bien la pérdida de cobertura del estrato herbáceo en los sistemas reforestados, en comparación con la vegetación secundaria de referencia, puede considerarse un avance hacia las condiciones deseadas y se espera que su representatividad disminuya conforme avance la sucesión (Ramírez et al., 1998; Ruíz-Jaén y Aide, 2005), es necesario continuar con el monitoreo de árboles y arbustos. La riqueza de estos estratos sigue siendo inferior a la de BQ; de continuar esta tendencia, se deberán implementar acciones de enriquecimiento.
Conocer el centro de origen de las especies permitió detectar especies no nativas, cuya cobertura o densidad debe vigilarse para detectar especies invasivas, como Cortaderia selloana (observado en RF3), y en caso de ser necesario, realizar acciones de control; o bien, evitar que se induzcan en los sitios de restauración, como Cupressus lusitanica, presente en la vegetación secundaria de referencia, pero ausente en los sitios reforestados.
La distribución geográfica es otro indicador que facilitó identificar especies de importancia biológica, ya que reveló la presencia de especies endémicas de la región y de México. Se observó que las primeras están ausentes en los sistemas reforestados y las segundas están en poca proporción, por lo que se deberían establecer acciones para su propagación y reintroducción en los ambientes recuperados.
Los atributos estructurales también proporcionaron información clave para definir acciones orientadas a alcanzar los objetivos de restauración. Aunque la densidad inicial de árboles plantados fue alta (821 ha-1 individuos), superando la registrada en el BQ, cuatro años después de la plantación, solo RF1 y RF2 mantienen posibilidades de alcanzar las densidades esperadas. Se ha documentado que la tasa de supervivencia de las plantaciones en la región varía entre 0% y 62% (Chávez-García y Mendoza, 2017; Martínez, 2023; Ramírez, 2013). Ante la baja densidad registrada en RF3 y RF4, se hace necesario reemplazar los árboles muertos e implementar estrategias que aumenten su supervivencia. En particular, en RF4 podrían requerirse acciones de conservación de suelos, como la construcción de terrazas individuales o la plantación inicial de arbustos que actúen como nodrizas para los árboles (Martínez-Orea et al., 2024), estas medidas enriquecerían el estrato arbóreo que actualmente está conformado únicamente por Opuntia megantha con un VI=300, especie cuyo VI en los sistemas de referencia oscila entre 15 y 26.
Es importante señalar que todas las asociaciones reforestadas, excepto RF4, presentan Quercus deserticola y Q. frutex. En RF1 y RF3, estas especies alcanzan un VI mayor (101 y 88, respectivamente) en comparación con el BQ (VI=65); sin embargo, sería recomendable plantarlas en RF2, donde su VI es menor (VI=20). Asimismo, se sugiere la introducción de Q. obtusata, especie con un VI=94 en BQ, pero ausente en la reforestación. Además de Q. obtusata, otras especies como Arbutus xalapensis, Monnina ciliolata, Nolina parvifolia, Roldana angulifolia y Rhus standleyi, aunque son esporádicas en los estratos arbóreo y arbustivo de BQ (con VI<10), contribuyen a la diversidad el ecosistema y, en fases avanzadas, se sugiere sustituir a Alnus acuminata y Fraxinus uhdei, especies empleadas en la reforestación por su fácil reproducción y establecimiento, pero que actualmente muestran VI superiores a los de BQ.
El índice de diversidad de Simpson indica que, en los sistemas reforestados, las hierbas representan un componente importante. Como se discutió anteriormente, su riqueza elevada en fases tempranas (Ramírez et al., 1998; Ruiz-González et al., 2022), junto con la temporada del año, influye en este valor, resultando en un índice de diversidad elevado. No obstante, si se excluyen las hierbas, los índices de diversidad son similares entre la vegetación secundaria y los sistemas reforestados, e incluso comparables con otros bosques de encino del Estado de México. En Villa del Carbón se registraron valores de 0.84 y 0.81 para los estratos arbóreos y arbustivos, respectivamente (RubioLicona et al., 2011), mientras que para Texcoco fueron menores, con 0.61 para los árboles y 0.56 para los arbustos (Herrera-Ramos et al., 2022). Sin embargo, el BQ de referencia en la zona de estudio presenta un valor superior (0.92), lo que refuerza la necesidad de llevar a cabo acciones de enriquecimiento en estos estratos.
El monitoreo de distintos atributos de la flora y vegetación permite reconocer, de manera indirecta, los avances en la recuperación de la función y servicios de los sistemas; por ejemplo, la complejidad estructural está asociada a la productividad del ecosistema y generación de nichos para otras especies, mientras que el establecimiento de especies de flora trae consigo cambios en la fauna herbívora, frugívora o polinizadora (Ruíz-Jaén y Aide, 2005).
Conclusiones
A pesar de la significativa alteración que han sufrido los ecosistemas templados en el centro de México, este estudio aporta información valiosa sobre la composición y estructura del bosque de encino en una zona conurbada del Estado de México. Este bosque resguarda una importante riqueza de especies, presenta un elevado índice de diversidad y está compuesto por numerosas especies endémicas del país y con pocas indicadoras de sinantropía, lo que sugiere un buen estado de conservación. Asimismo, se documentan las características de su vegetación secundaria y de sistemas reforestados con cuatro años de establecimiento.
Los atributos observados en la flora y la estructura de la vegetación proporcionan herramientas clave para orientar acciones de restauración. El análisis de estos atributos permite identificar especies vulnerables, ya sea por su forma de vida o por su distribución geográfica. Además, reconocer la proporción de especies pioneras facilita el monitoreo del recambio esperado y la implementación de medidas que promuevan la recuperación de la mayor diversidad original posible. En el caso estudiado, los indicadores reflejaron las necesidades específicas de cada asociación reforestada, tales como el enriquecimiento de los estratos arbóreo y arbustivo, la conservación de suelos, la plantación de más individuos, el reemplazo de plantas muertas y el monitoreo de especies introducidas con potencial invasivo. Esto subraya la importancia de incluir la composición y estructura de todos los estratos vegetales en el monitoreo, a fin de orientar o ajustar las acciones para alcanzar el sistema de referencia deseado.
Finalmente, la integración de la composición florística con características estructurales es un indicador de la recuperación de las funciones y servicios ecosistémicos que los sistemas vegetales ofrecen. En este contexto, se destaca la necesidad de monitorear a largo plazo los sistemas reforestados, para evaluar su trayectoria y optimizar su recuperación.










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