Con atención, se ha leído el artículo La carga de la enfermedad en los adultos mayores en México, 1990-2022: tendencias y desafíos para el sistema de salud.1 El estudio nos plantea que en México se experimentan transformaciones de salud de acuerdo a la edad y al estilo de vida que llevan, y que se incrementan las enfermedades crónicas no transmisibles en todo el mundo,2 como la demencia, la enfermedad vascular cerebral, las enfermedades pulmonares, las enfermedades neurodegenerativas y la diabetes.
Se han encendido las alarmas en la salud de los adultos mayores, cobrando importancia para la salud pública, con consecuencias económicas y afectando al personal de salud y a la ciudadanía en general.3
Hay pocos estudios acerca de adultos mayores en México, ya que en este nos señalan la cantidad de enfermedades que hay en la población en relación con la edad y con el índice sociodemográfico y el acceso a la atención médica.4
Las personas de la tercera edad son muy propensas a diversas enfermedades, entre ellas las infecciones respiratorias, los trastornos cutáneos, la cirrosis y otras enfermedades hepáticas. Asimismo, estas personas debieron estar cuidadas y protegidas ante dichas enfermedades, ya que las enfermedades mortales fueron la cardiopatía isquémica, la diabetes, la enfermedad renal crónica y la enfermedad vascular cerebral. Por ello, gran cantidad de mayores adultos fallecieron.
Teniendo en cuenta esta investigación, se pueden aperturar otras investigaciones que integren más países, ya que dicho problema lo sufren muchos países latinoamericanos. Por ello, el Instituto Nacional de Geriatría, Hechos y desafíos para un envejecimiento saludable en México,5 recomienda tener un sistema de salud de acceso efectivo, calidad técnica médica, desarrollo de un modelo de atención integral e integradora centrada en la persona, y disponer de una infraestructura y del personal idóneo y necesario para actuar de manera inmediata.
En conclusión, esta investigación contribuye a que estemos alerta a las diversas enfermedades que pueden llegar a sufrir los adultos mayores, para que las instituciones pertinentes tengan una respuesta adecuada o un plan de contingencia para mitigar dichas pérdidas.














