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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Traducci&oacute;n</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Edward Snowden: desobediencia civil para una era de vigilancia total<a href="#nota">&#42;</a></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>William E. Scheuerman&#42;&#42;</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>** Department of Political Science, Indiana University</i>, <a href="mailto:wscheuer@indiana.edu">wscheuer@indiana.edu</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las revelaciones de Edward Snowden, en junio de 2013, acerca de la vigilancia a a cabo por la NSA (la Agencia de Seguridad Nacional, por sus siglas en ingl&eacute;s) han dominado la cobertura medi&aacute;tica global como pocos eventos en a&ntilde;os recientes. H&eacute;roe para algunos y traidor para otros, Snowden, con sus explosivas divulgaciones del espionaje de Estados Unidos, tambi&eacute;n ha desatado, como claramente lo esperaba, un debate pol&iacute;tico sobre la vigilancia estatal en el contexto de los avances tecnol&oacute;gicos, cuyas implicaciones apenas alcanzan a comprender muchos autores de leyes, sin mencionar a la gente com&uacute;n. No ha pasado una semana sin alg&uacute;n reportaje interesante acerca de las filtraciones, frecuentemente seguidos de una predecible polarizaci&oacute;n elitista y reacciones p&uacute;blicas. Los medios de informaci&oacute;n comunes han pintado un v&iacute;vido retrato de la historia personal de Snowden, as&iacute; como de su carrera, complet&aacute;ndolo con la dosis usual de comentarios expertos. Tambi&eacute;n han ofrecido un foro ideal para los pol&iacute;ticos y cr&iacute;ticos ansiosos de ridiculizar y proferir ataques contra &eacute;l, adem&aacute;s de la posibilidad de responder a las cr&iacute;ticas de aquellos m&aacute;s solidarios con su causa &#151;por lo general, localizados en el extranjero, y que se consideran a s&iacute; mismos v&iacute;ctimas en lugar de beneficiarios de la vigilancia de la NSA.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por desgracia, el circo medi&aacute;tico ha hecho sombra a una parte de la historia menos llamativa, pero m&aacute;s vital, a saber, la <i>seriedad moral</i> y <i>pol&iacute;tica</i> con la que actu&oacute; Snowden para hacer del dominio p&uacute;blico el hasta entonces encubierto alcance y escala de la vigilancia de la NSA. Como ahora sabemos, y el propio Snowden lo anticip&oacute;, su decisi&oacute;n ha tenido un enorme costo personal &#151;despu&eacute;s de que la administraci&oacute;n de Obama cancel&oacute; abruptamente su pasaporte, volvi&eacute;ndolo pr&aacute;cticamente un apatriado, qued&oacute; dependiente de la discrecionalidad de un gobierno m&aacute;s enfocado en flexionar lo que queda de sus d&eacute;biles m&uacute;sculos como una potencia mundial, que en terminar con el molesto espionaje tecnol&oacute;gico&#151;. Tristemente, uno de nuestros m&aacute;s elocuentes cr&iacute;ticos del espionaje estatal ahora se encuentra a s&iacute; mismo, en parte por la respuesta draconiana de la administraci&oacute;n de Obama, a merced de un experto exesp&iacute;a de la KGB.<sup><a href="#nota">1</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque los medios han reportado de manera amplia su b&uacute;squeda de asilo y sus gestiones en la Rusia de Putin, no han sido capaces de informar efectivamente la dimensi&oacute;n de las reflexiones morales y pol&iacute;ticas que en apariencia guiaron a Snowden, entonces de 29 a&ntilde;os, a renunciar a su salario de seis cifras y a una vida c&oacute;moda en Hawaii. Como espero mostrar, sus declaraciones p&uacute;blicas &#151;en especial un comentario revelador, pero ignorado, que hizo en el aeropuerto de Mosc&uacute; el 12 de julio de 2013, cuando acept&oacute; reacio la oferta de asilo de Rusia&#151;<sup><a href="#nota">2</a></sup> muestran que Snowden ha pensado largo y tendido en la pregunta fundamental de cu&aacute;ndo y c&oacute;mo los ciudadanos de un Estado libre y democr&aacute;tico est&aacute;n moral y pol&iacute;ticamente obligados a violar la ley.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A Henry David Thoreau, cr&iacute;tico del militarismo y la esclavitud del siglo diecinueve, se le ha reconocido ampliamente &#151;aunque en alg&uacute;n sentido de manera enga&ntilde;osa&#151; por haber acu&ntilde;ado el t&eacute;rmino <i>desobediencia civil.</i><sup><a href="#nota">3</a></sup> Por lo menos desde mediados del siglo pasado, cuando Mahatma Gandhi y Martin Luther King cautivaron la atenci&oacute;n p&uacute;blica global al articular s&oacute;lidas defensas en favor de la violaci&oacute;n no violenta de la ley,<sup><a href="#nota">4</a></sup> los activistas pol&iacute;ticos de diferentes contextos nacionales han adaptado de modo creativo sus ideas y t&eacute;cnicas a sus condiciones locales. Por su parte, importantes te&oacute;ricos pol&iacute;ticos y fil&oacute;sofos &#151;incluyendo liberales como John Rawls y dem&oacute;cratas radicales como J&uuml;rgen Habermas&#151; han luchado para darle sentido a esta forma innovadora de protesta, y en especial a las condiciones exactas bajo las cuales la desobediencia civil deber&iacute;a ser vista como una caracter&iacute;stica indispensable de una cultura liberal y democr&aacute;tica madura. No obstante, el fallo general de los medios para informar las contribuciones inesperadas de Snowden a ese debate merece nuestra cuidadosa atenci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mi argumento aqu&iacute; es que debemos considerar que las acciones de Snowden satisfacen la mayor&iacute;a de las pruebas exigidas por el elaborado pensamiento pol&iacute;tico acerca de la desobediencia civil. Con seguridad, algunos acad&eacute;micos e incluso prominentes personajes pol&iacute;ticos han descrito sus acciones como un ejemplo de desobediencia civil leg&iacute;tima.<sup><a href="#nota">5</a></sup> Sin embargo, a&uacute;n no han justificado de forma plena este punto de vista, lo cual har&aacute; que muchos cr&iacute;ticos de Snowden a&uacute;n lo vean como contraintuitivo y tendencioso. Al igual que Thoreau, Gandhi, King, y un sinn&uacute;mero de activistas populares, Snowden ha articulado una poderosa defensa de por qu&eacute; estaba moralmente obligado a violar la ley con base en motivaciones pol&iacute;ticas. Tambi&eacute;n ha hecho enormes esfuerzos para explicar c&oacute;mo sus acciones pueden distinguirse de cr&iacute;menes ordinarios, y por qu&eacute; no necesitan culminar en mera rebeld&iacute;a caprichosa. De hecho, su ejemplo tal vez pueda ayudarnos a adelantar ideas liberales y democr&aacute;ticas acerca de la desobediencia civil. En primer lugar, destaca razones s&oacute;lidas de por qu&eacute;, dando pie al punto de vista ortodoxo, la aceptaci&oacute;n del castigo por quienes se comprometen con la desobediencia civil no deber&iacute;a ser visto como una condici&oacute;n de su legitimidad. En segundo lugar, Snowden nos recuerda que en nuestra era la intensificaci&oacute;n de los procesos de globalizaci&oacute;n configura de manera directa cada rasgo de la existencia pol&iacute;tica. Los defensores de la desobediencia civil est&aacute;n obligados a actualizar sus reflexiones correspondientes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>SNOWDEN COMO UN DESOBEDIENTE CIVIL</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si empezamos con la definici&oacute;n textual de desobediencia civil como un "acto p&uacute;blico de conciencia con car&aacute;cter pol&iacute;tico, contrario a la ley, normalmente llevado a cabo con el fin de lograr un cambio en la ley o pol&iacute;tica del gobierno", podemos concordar en que las revelaciones de Snowden caen bajo su alcance (Rawls, 1991: 104).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Snowden anticip&oacute; desde un principio que sus revelaciones acerca de la NSA (donde trabaj&oacute; antes de unirse a uno de sus contratistas privados, Booz Allen Hamilton) ser&iacute;an tomadas inmediatamente por el gobierno de Estados Unidos como evidencia de "haber violado la Ley de Espionaje y ayudado a nuestros enemigos" (citado en: Greenwald, MacAskill y Poitras, 2013). En una entrevista inicial con los reporteros del peri&oacute;dico <i>The Guardian</i>, quienes ayudaron a dar a conocer la primicia de la historia, Snowden no s&oacute;lo predijo que ser&iacute;a acusado de ilegalidad, espionaje, e incluso traici&oacute;n, sino que, adem&aacute;s, el gobierno de los Estados Unidos reunir&iacute;a sus poderosos e imponentes recursos para desacreditarlo y castigarlo con severidad (Greenwald, MacAskill y Poitras, 2013). M&aacute;s recientemente, ha aceptado que firm&oacute; un acuerdo gubernamental est&aacute;ndar de confidencialidad obligatoria para informaci&oacute;n clasificada y que, por lo tanto, sus acciones podr&iacute;an ser interpretadas como una violaci&oacute;n de un <i>contrato civil</i> que acept&oacute; cuando entr&oacute; al gobierno de Estados Unidos (Gellman, 2013). En suma, &eacute;l siempre reconoci&oacute; que el gobierno de este pa&iacute;s describir&iacute;a sus acciones como ilegales, apoy&aacute;ndose en su fundamento legal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De hecho, el gobierno de Estados Unidos respondi&oacute; de inmediato a las filtraciones de la NSA revoc&aacute;ndole el pasaporte a Snowden, prohibi&eacute;ndole a un n&uacute;mero de pa&iacute;ses for&aacute;neos concederle asilo, dej&aacute;ndolo s&oacute;lo con la opci&oacute;n del exilio ruso. El Procurador General Eric Holder tambi&eacute;n se apresur&oacute; en anunciar que Snowden ser&iacute;a acusado de violar la Ley de Espionaje.<sup><a href="#nota">6</a></sup> Como predijo Snowden, y como hab&iacute;a sucedido con otros informantes famosos (por ejemplo, Thomas Andrew Drake<sup><a href="#nota">7</a></sup> y Bradley Manning), la administraci&oacute;n de Obama decidi&oacute; lanzarle todo el peso de la ley.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s importante para nuestros prop&oacute;sitos inmediatos, las acciones de Snowden representan un ejemplo de lo que el fil&oacute;sofo Hugo Adam Bedau caracteriz&oacute; con provecho como una resistencia, o desobediencia civil <i>indirecta</i>, y a la vez potencialmente leg&iacute;tima, llevada a cabo durante "un (o incluso m&aacute;s) desalojo(s), por ejemplo, cuando los negros violan el derecho de propiedad para protestar por la injusticia racial", en contraste con desobediencia <i>directa,</i> t&iacute;picamente dirigida a prevenir la ejecuci&oacute;n de una ley considerada como injusta &#151;por ejemplo, cuando los negros violan los estatutos de segregaci&oacute;n (Bedau, 1991a: 50)&#151;. Aunque Snowden admite haber violado el acuerdo gubernamental de confidencialidad, y a pesar de tener dudas sobre si el Procurador General Eric Holder recurrir&iacute;a a la Ley de Espionaje, su objetivo principal sigue siendo el ce&ntilde;imiento de la pol&iacute;tica de Estados Unidos a la vigilancia de la NSA. Ha violado las prohibiciones de transmisi&oacute;n de informaci&oacute;n solo porque hacerlo ofrece una efectiva &#151;y de acuerdo con su punto de vista, necesaria&#151; manera de atraer la atenci&oacute;n p&uacute;blica hacia las injusticias cometidas por la pol&iacute;tica de vigilancia de Estados Unidos, y no necesariamente porque aspire a desacreditar las reglas de confidencialidad gubernamentales, o la Ley de Espionaje. Incluso ha ido m&aacute;s all&aacute; al asegurar que no est&aacute; "tratando de destruir la NSA, (por el contrario) estoy trabajando para mejorar la NSA" asegurando que se apegue a los l&iacute;mites legales y constitucionales apropiados (Gellman, 2013).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta posici&oacute;n b&aacute;sica ya hab&iacute;a sido bosquejada por Snowden en el aeropuerto de Mosc&uacute;, donde explic&oacute; por qu&eacute; se sent&iacute;a moral y legalmente obligado a llevar a cabo ciertas acciones que quiz&aacute; ser&iacute;an percibidas como "contrarias a la ley". Obviamente, la suya fue una declaraci&oacute;n <i>abierta</i> y <i>p&uacute;blica</i>, simplemente debido a que, seg&uacute;n afirm&oacute;, implicaba "una decisi&oacute;n moral informar al p&uacute;blico acerca del espionaje que nos afecta a todos", un imperativo si la pol&iacute;tica acerca de la cual la mayor&iacute;a de la gente &#151;e incluso la mayor&iacute;a de los representantes de la &eacute;lite pol&iacute;tica&#151; permanec&iacute;a en la oscuridad, iba por fin a ganar la atenci&oacute;n p&uacute;blica. Dirigi&eacute;ndose no s&oacute;lo a sus conciudadanos, sino a otros alrededor del mundo, Snowden "revel&oacute; lo que sab&iacute;a al p&uacute;blico, para que lo que afecta a todos pueda ser discutido por todos a la luz del d&iacute;a". Con la esperanza de generar una amplia conciencia de la pol&iacute;tica de espionaje existente, as&iacute; como la necesidad de una reforma de largo alcance, el car&aacute;cter p&uacute;blico de su acto mostr&oacute; ser esencial para esa meta. Como recalc&oacute; en otra conversaci&oacute;n con los reporteros de <i>The Guardian</i>, "&#91;mi&#93; &uacute;nico motivo es informar al p&uacute;blico acerca de lo que se hace en su nombre y aquello que se hace en su contra" (citado en Greenwald, MacAskill y Poitras, 2013).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La declaraci&oacute;n de Snowden en Mosc&uacute; se refiri&oacute; tanto a la ley constitucional como a la ley internacional de los derechos humanos, asegurando con audacia que los programas existentes de la NSA constituyen "una seria violaci&oacute;n de la ley", incluyendo las Enmiendas Cuarta y Quinta de la Constituci&oacute;n de los Estados Unidos (que proh&iacute;ben la persecuci&oacute;n y captura fuera de l&iacute;mites razonables, y garantizan un proceso debido), el Art&iacute;culo 12 de la Declaraci&oacute;n Universal de los Derechos Humanos (que proporciona seguridad legal b&aacute;sica), adem&aacute;s de otros acuerdos y tratados que vetan la vigilancia ilimitada por parte del Estado, conforme &eacute;l interpreta la manera descontrolada en que la NSA ha procedido.<sup><a href="#nota">8</a></sup> Snowden no intenta aprobar la ilegalidad o rebeld&iacute;a <i>in toto</i>; al contrario, ha insistido frecuentemente que est&aacute; <i>aplicando</i> derechos y leyes b&aacute;sicas, las cuales, seg&uacute;n su punto de vista, est&aacute;n por encima de cualquier fidelidad a los estatutos y regulaciones de Estados Unidos en contra de la filtraci&oacute;n de informaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por consiguiente, al igual que muchos otros <i>desobedientes</i> civiles, Snowden aprueba la violaci&oacute;n de leyes y c&oacute;digos locales o particulares por la simple raz&oacute;n de su incongruencia con otras leyes de mayor calibre y m&aacute;s fundamentales. En una entrevista con <i>The Washington Post</i>, llevada a cabo en diciembre de 2013, reiter&oacute; la afirmaci&oacute;n de que sus obligaciones hacia la Constituci&oacute;n de los Estados Unidos anulan cualquier <i>contrato civil, i. e.</i>, el acuerdo de confidencialidad que firm&oacute;: cuando tales acuerdos entran en conflicto con la ley constitucional estamos obligados a violarlos (Gellman, 2013).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Contra quienes ven las actividades de la NSA como legales y leg&iacute;timas, la declaraci&oacute;n de Mosc&uacute; sostiene que sus principales cimientos legales est&aacute;n basados en las normas secretas de la controversial Corte de Inteligencia y Vigilancia del Extranjero (FISA, por sus siglas en ingl&eacute;s), "que el resto del mundo tiene prohibido ver". En otros medios, Snowden es citado como un opositor de lo que &eacute;l agudamente apoda "la federaci&oacute;n de leyes secretas, perd&oacute;n desigual, y poder ejecutivo irresistible" (Greenwald, MacAskill y Poitras, 2013). La jurisprudencia secreta, el poder arbitrario y la floreciente discrecionalidad del ejecutivo van de la mano y deben ser resistidas. Puesto que ahora estamos al tanto del descuido y la laxitud judicial de la NSA, al haber aceptado con toda franqueza el juez en jefe de la FISA que la corte est&aacute; mal equipada para realizar su trabajo, y con la evidencia que sugiere que la NSA con frecuencia ignor&oacute; por completo los fallos de la corte (Leonnig, 2013; Savage, 2013), las preocupaciones de Snowden parecen ser, por lo menos, cre&iacute;bles.<sup><a href="#nota">9</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ilegalidad del espionaje de la NSA se vio frustrada &#151;contin&uacute;a la declaraci&oacute;n de Mosc&uacute;&#151; por la decisi&oacute;n de la administraci&oacute;n de Obama al ponerlo en listas que le prohib&iacute;an volar y as&iacute; prevenir a pa&iacute;ses extranjeros concederle asilo. Esto incluy&oacute; "el paso sin precedentes de prevenir a aliados militares de mantener en tierra el avi&oacute;n de un presidente latinoamericano".<sup><a href="#nota">10</a></sup> Seg&uacute;n Snowden, este procedimiento constituy&oacute; un ataque al "derecho b&aacute;sico compartido por todas las personas, todas las naciones, de vivir libres de persecuci&oacute;n, y buscar y disfrutar del asilo", como garantizan una gran cantidad de tratados de derechos humanos con los cuales el gobierno de Estados Unidos est&aacute; formalmente suscrito.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El car&aacute;cter abierto y p&uacute;blico de <i>sus</i> acciones contrasta de manera sorprendente con el velo de clandestinidad con el cual la recolecci&oacute;n de datos de inteligencia por la NSA ha sido cubierta y que corrompe "la noci&oacute;n m&aacute;s b&aacute;sica de justicia &#151;que debe ser considerada para ser llevada a cabo&#151;. Lo inmoral no puede convertirse en moral a trav&eacute;s del uso de leyes secretas". La publicidad es fundamental para el orden legal y el gobierno constitucional, mientras que las leyes secretas tienden a ser corrosivas por el riesgo que conlleva ocultar al escrutinio, tanto individual como colectivo, acciones gubernamentales excesivas. De la misma forma en que el te&oacute;rico legal Lon Fuller alguna vez asent&oacute; en su cl&aacute;sico libro <i>The Morality of Law</i>, las leyes y tribunales secretos proveen de una manera f&aacute;cil de encubrir las acciones estatales inmorales y arbitrarias (Fuller, 1964: 40&#45;41, 157&#45;159). No sorprende que &eacute;stas permanezcan como el instrumento favorito de aqu&eacute;llos que preferir&iacute;an mantener las acciones injustas y atroces fuera de la atenci&oacute;n p&uacute;blica. Las leyes secretas tienden a proliferar en reg&iacute;menes autoritarios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin duda, y como el propio Snowden conceder&iacute;a, algunas actividades gubernamentales necesariamente deben permanecer ocultas al escrutinio <i>directo</i> del p&uacute;blico; toda democracia liberal reserva alg&uacute;n lugar destinado para secretos de gobierno en el &aacute;mbito de la seguridad nacional. A&uacute;n as&iacute;, la secrec&iacute;a posee un riesgo para cualquier orden pol&iacute;tico comprometido con valores liberales y democr&aacute;ticos fundamentales (Bobbio, 1987: 79&#45;97).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En suma, el principal argumento de Snowden es, que sus acciones no s&oacute;lo protegen derechos y leyes fundamentales, hoy sistem&aacute;ticamente en peligro, sino tambi&eacute;n encarnan de manera directa las virtudes legales medulares (por ejemplo, publicidad y transparencia) de las cuales depende cualquier orden liberal y democr&aacute;tico. En contraste, la recolecci&oacute;n de datos y vigilancia de la NSA, as&iacute; como la dura respuesta de la administraci&oacute;n de Obama a sus protestas, ridiculizan dichas virtudes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>&iquest;UNA RECETA PARA LA ILEGALIDAD?</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es probable que la posici&oacute;n de Snowden a&uacute;n no satisfaga a quienes se preocupan por los peligros usuales que conlleva la ilegalidad irreflexiva y potencialmente destructiva. &iquest;No est&aacute;n obligados los ciudadanos de una democracia liberal que funciona m&aacute;s o menos bien a respetar las leyes basadas en canales pol&iacute;ticos normales? &iquest;Qu&eacute; puede evitar que rechacen irresponsablemente leyes y pol&iacute;ticas vistas como insatisfactorias en el nombre de una vaga ley "de mayor rango"?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La respuesta usual de la teor&iacute;a moral y democr&aacute;tica moderna es que la violaci&oacute;n de leyes por motivos pol&iacute;ticos necesita pasar por un buen n&uacute;mero de estrictas pruebas adicionales. Los comentarios de Snowden en el aeropuerto de Mosc&uacute; y dem&aacute;s lugares muestran el enorme esfuerzo que ha hecho para lograrlo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De manera significativa, parece poco generoso negar que sus acciones, al margen de la evaluaci&oacute;n general de cada quien sobre sus m&eacute;ritos pol&iacute;ticos, son moralmente serias y, por lo tanto, <i>razonadas</i>, con base en lo que la declaraci&oacute;n de Mosc&uacute; describi&oacute; como una "decisi&oacute;n moral" derivada "de lo que cre&iacute;a correcto", lo que ahora parece haber sido un largo periodo de reflexi&oacute;n moral interna, o lo que Gandhi y King c&eacute;lebremente describieron como "purificaci&oacute;n propia". Su "disposici&oacute;n para actuar en p&uacute;blico y ofrecer explicaciones a las dem&aacute;s personas sugiere tambi&eacute;n una disposici&oacute;n para reflexionar y hacerse cargo de las posibles consecuencias", lo que sin duda pone de manifiesto su seriedad moral (Walzer, 1970: 20). El hecho de que sus reflexiones morales le han costado lo que de manera acertada caracteriz&oacute; como una c&oacute;moda "vida en el para&iacute;so" con su familia (<i>i. e.</i>, un trabajo en el que supuestamente ganaba 200 mil d&oacute;lares anuales en Hawaii, donde resid&iacute;a con su pareja) echa abajo la acusaci&oacute;n de "narcisismo" que le fue lanzada por algunos de los principales periodistas y expertos en medios,<sup><a href="#nota">11</a></sup> as&iacute; como su rechazo a enriquecerse vendiendo secretos de Estados Unidos o a asociarse con gobiernos for&aacute;neos. Por el contrario, sus acciones inusualmente altruistas parecen demostrar una disposici&oacute;n digna de elogio para sacrificar lo privado por el bien com&uacute;n. Si esto, de hecho, constituye un narcisismo inmoral, entonces las democracias contempor&aacute;neas deber&iacute;an aprovecharlo a su favor.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la conversaci&oacute;n con los reporteros de <i>The Guardian</i> en junio de 2013, Snowden tambi&eacute;n confiesa "haber evaluado de forma cuidadosa cada documento que hi&#91;zo&#93; p&uacute;blico para asegurar&#91;se&#93; que cada uno estaba dentro del inter&eacute;s p&uacute;blico", en parte para evitar "da&ntilde;ar a la gente" (Greenwald, MacAskill y Poitras, 2013). De hecho, las acciones de Snowden han sido no violentas, precisamente porque constituyen una "desobediencia de la ley dentro de los l&iacute;mites de la fidelidad a la ley" (Rawls, 1991: 106). Su evidente prop&oacute;sito no es la violencia criminal ni la revoluci&oacute;n, sino una transformaci&oacute;n pac&iacute;fica de la pol&iacute;tica de Estados Unidos &#151;incluso de la propia NSA&#151; para que sea m&aacute;s acorde con su interpretaci&oacute;n de la Constituci&oacute;n de los Estados Unidos y la ley internacional. Como Snowden concibe impl&iacute;citamente, la no&#45;violencia es esencial para este proyecto porque los perjuicios y da&ntilde;os chocan con el objetivo general de <i>persuadir</i> a otros actores pol&iacute;ticos a corregir injusticias: la coerci&oacute;n y la fuerza negar&iacute;an a otros sus derechos b&aacute;sicos, debilitando la mera posibilidad de la acci&oacute;n pol&iacute;tica en la que descansa la persuasi&oacute;n democr&aacute;tica. La no&#45;violencia es esencial para lo que Bedau (1991c: 8) acertadamente describi&oacute; como un "discurso pol&iacute;tico ideal", predicado en un intercambio racional libre, tolerante y paciente en torno a lo que cualquier desobediente civil con inter&eacute;s por el bien p&uacute;blico espera instigar de forma responsable.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ciertamente, los cr&iacute;ticos de Snowden &#151;incluyendo al Presidente Obama y al Primer Ministro Cameron&#151; lo han acusado de poner en peligro a las personas, aunque s&oacute;lo sea por acrecentar las posibilidades de ataques terroristas catastr&oacute;ficos.<sup><a href="#nota">12</a></sup> Pero la evidencia presentada por los gobiernos que apoyan esta posici&oacute;n hasta ahora resulta insignificante, como muchos observadores e incluso un juez federal conservador de los Estados Unidos han se&ntilde;alado.<sup><a href="#nota">13</a></sup> Observadores m&aacute;s razonables podr&iacute;an de forma leg&iacute;tima estar en desacuerdo acerca de las consecuencias pol&iacute;ticas que pueden esperarse a <i>largo plazo</i> de las acciones de Snowden. Pero probablemente esto es cierto para <i>toda</i> actividad pol&iacute;tica importante, la cual, de manera inevitable, tiene consecuencias imprevistas e inesperadas.<sup><a href="#nota">14</a></sup> En este sentido, las cr&iacute;ticas fueron dirigidas alguna vez contra quienes ahora se reconocen de forma m&aacute;s o menos universal como modelos de desobediencia civil exitosa: incluso King fue acusado de "incitar" a la violencia porque sus propios actos no violentos podr&iacute;an producir reacciones violentas de los segregacionistas. Obviamente, el problema con esa cr&iacute;tica es que, de forma extra&ntilde;a, se culpaba a King de la irresponsabilidad y la disposici&oacute;n violenta de sus oponentes racistas. Como el propio King con sobrada raz&oacute;n respondi&oacute;: "&iquest;no es esto igual a condenar a la v&iacute;ctima de robo porque su riqueza precipit&oacute; la acci&oacute;n reprobable?" (1991: 76).<sup><a href="#nota">15</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A ning&uacute;n actor pol&iacute;tico se le puede acusar por todas y cada una de las inevitables consecuencias que a largo plazo se siguen de sus acciones, incluso aunque sea de esperarse que pondere el car&aacute;cter de las mismas y minimice el da&ntilde;o innecesario que pueda causar a otros. Si, como dice, Snowden realmente fue muy cuidadoso al considerar la cuesti&oacute;n de qu&eacute; documentos deb&iacute;an de ser filtrados para evitar tal da&ntilde;o, probablemente ha superado la prueba. Hasta que los gobiernos proporcionen alguna evidencia de lo contrario, no hay raz&oacute;n <i>a priori</i> para asumir que Snowden haya puesto en peligro a alguien de forma directa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el reciente debate acad&eacute;mico, tanto los que persisten en dotar de un lustre <i>liberal</i> a la desobediencia civil, como aquellos que buscan darle una faceta m&aacute;s <i>democr&aacute;tica</i> y <i>republicana</i>, insisten en que su legitimidad necesariamente se limita a <i>casos especiales</i> de injusticia, a lo que un fil&oacute;sofo liberal como John Rawls, apunt&oacute; con las conocidas frases "violaciones serias" y "descaradas" de los derechos liberales b&aacute;sicos (Rawls, 1991: 108&#45;109), o lo que los m&aacute;s recientes y firmes te&oacute;ricos democr&aacute;ticos y republicanos describen como amenazas <i>fundamentales</i> al proceso pol&iacute;tico, en contraste con los meros desacuerdos pol&iacute;ticos <i>vis a vis</i> imperantes en las mayor&iacute;as pol&iacute;ticas. Las acciones de Snowden &#151;al cumplir con las exigentes pruebas esbozadas por los te&oacute;ricos de la desobediencia civl, tanto liberales <i>como</i> republicanos&#151; alimentan ambos lados del debate. Al mismo tiempo, son un recordatorio &uacute;til de que los agudos intentos de los acad&eacute;micos para contrastar los modelos democr&aacute;ticos (o republicanos) de la desobediencia civil con los liberales probablemente no lleve muy lejos cuando se aplica a ejemplos de la vida real. En un contexto pol&iacute;tico liberal y democr&aacute;tico, elementos de los dos normalmente se funden en uno solo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por un lado, Snowden ve justificadas sus acciones de lo que &eacute;l considera ataques sostenidos hacia el coraz&oacute;n de los derechos originarios, en especial la Cuarta y Quinta Enmiendas de la Constituci&oacute;n de los Estados Unidos. En sincron&iacute;a con el modelo liberal est&aacute;ndar de la desobediencia civil, sus acciones pueden ser interpretadas como un intento de contraatacar las serias y sistem&aacute;ticas violaciones de las libertades b&aacute;sicas. Pol&iacute;ticamente <i>defensivas</i> por naturaleza, tambi&eacute;n siguen el modelo liberal al emerger de un (solo) individuo, cuyo llamado de <i>conciencia</i> pide que el actor escuche sin importar los costos sociales ni sus consecuencias.<sup><a href="#nota">16</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, las acciones de Snowden tambi&eacute;n encajan en la perspectiva republicana, que concibe la desobediencia civil como una tarea conjunta o colectiva de actores pol&iacute;ticos que trabajan de manera concertada en favor de prop&oacute;sitos pol&iacute;ticos expresos.<sup><a href="#nota">17</a></sup> Como hemos anotado, su meta principal siempre ha sido encender el debate p&uacute;blico, y por m&aacute;s solitaria que parezca, la voz de Snowden dif&iacute;cilmente es la de un agente moral desapegado de los asuntos p&uacute;blicos o del bien com&uacute;n. De forma interesante, sus llamados a la conciencia individual tampoco tienen un tono religioso ostensible como podemos encontrar, por ejemplo, en declaraciones similares de Gandhi y King: la suya parece ser una conciencia b&aacute;sicamente <i>pol&iacute;tica</i> y secular.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la perspectiva republicana, la funci&oacute;n principal de la desobediencia civil es retar a la complacencia pol&iacute;tica llamando la atenci&oacute;n p&uacute;blica hacia asuntos que tal vez nunca habr&iacute;an sido sometidos en primera instancia a una deliberaci&oacute;n importante, o donde la revisi&oacute;n de una pol&iacute;tica rezagada est&aacute; siendo obstaculizada por intereses creados e inmovilidad institucional. Lo que "puede ocurrir, porque la pol&iacute;tica no fue aprobada por una soberan&iacute;a democr&aacute;tica, sino surgida de alg&uacute;n otro modo, como a trav&eacute;s de una lenta y desatendida transformaci&oacute;n de una pol&iacute;tica inicialmente muy diferente" (Markovits, 2005: 1933). Para los republicanos, el dilema principal con frecuencia no es que una mayor&iacute;a pol&iacute;tica apruebe una legislaci&oacute;n que viola los derechos individuales, como sugiere casi siempre el modelo liberal con el cual compite. Sin embargo, el debate p&uacute;blico e intercambio requeridos quiz&aacute; nunca ocurrierron, y es la inercia institucional, en lugar de una decisi&oacute;n legislativa reciente propiciada por una mayor&iacute;a pol&iacute;tica autoconsciente, la que azarosamente conduce la acci&oacute;n del gobierno, tal vez de manera tangencial vinculada con expresiones previas &#151;pero no obsoletas&#151; de la voluntad popular. Para el republicano, la desobediencia civil s&oacute;lo es leg&iacute;tima cuando existen razones apremiantes para creer que una pol&iacute;tica ha fallado en atender asuntos vitales, o que sus instituciones pol&iacute;ticas y sus actores dominantes han conspirado con &eacute;xito para evitar que el p&uacute;blico pueda tener una mirada fresca de la pol&iacute;tica existente. S&oacute;lo en escenarios plagados por una extraordinaria apat&iacute;a pol&iacute;tica, y/o inercia institucional, la transgresi&oacute;n de leyes no violenta es considerada una estrategia justificable.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las disputadas acciones de Snowden tambi&eacute;n pasan esta prueba. Como se ha destacado, su car&aacute;cter p&uacute;blico y abierto surge de su b&uacute;squeda para provocar el debate en un contexto donde, con acierto, ha juzgado que la ignorancia masiva e incluso elitista sobre el espionaje gubernamental era ubicua. Su declaraci&oacute;n de Mosc&uacute; describe acertadamente que las pol&iacute;ticas de espionaje de Estados Unidos afectan "a todos", y, por lo tanto, son de inter&eacute;s amplio, e incluso, universal. Como anticip&oacute;, sus revelaciones de inmediato probaron ser explosivas, sobre todo porque s&oacute;lo un peque&ntilde;o grupo &eacute;lite de seguridad nacional y pol&iacute;tico conoc&iacute;a el impresionante alcance y escala de las actividades de la NSA, cuyas bases legales consist&iacute;an, en parte, en fallos judiciales que datan de 1979 &#151;en otras palabras, mucho antes de que las computadoras transformaran las tecnolog&iacute;as de comunicaci&oacute;n e informaci&oacute;n&#151;, con excepci&oacute;n de los meta&#45;datos obtenidos por las compa&ntilde;&iacute;as telef&oacute;nicas de la Cuarta Enmienda. La transformaci&oacute;n "lenta y descuidada" de esos fallos cada vez m&aacute;s obsoletos en una fachada legal para el espionaje masivo y a gran escala de la NSA, sin duda trae consigo preguntas sobre legitimidad democr&aacute;tica.<sup><a href="#nota">18</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En conversaci&oacute;n con <i>The Guardian</i> en junio de 2013, Snowden tambi&eacute;n record&oacute; su frustraci&oacute;n, despu&eacute;s de la elecci&oacute;n de Barack Obama en 2008, por su fracaso para frenar las intrusivas pol&iacute;ticas de vigilancia de su conservador predecesor: "vi c&oacute;mo Obama continuaba con las mismas pol&iacute;ticas que yo cre&iacute;a que frenar&iacute;a", a pesar de sus promesas de campa&ntilde;a para hacer lo contrario, y lo que en principio parec&iacute;a ser un consenso universal de que, en realidad, Obama cambiar&iacute;a de manera importante la pol&iacute;tica antiterrorista de Estados Unidos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Enfrentado con la tarea de frenar la vigilancia gubernamental, el tan publicitado sistema de contrapesos y control institucional, de hecho, ha actuado de manera err&aacute;tica tras los ataques terroristas del 11 de septiembre.<sup><a href="#nota">19</a></sup> Aunque el Presidente Bush asegur&oacute; peri&oacute;dicamente a los ciudadanos que su administraci&oacute;n s&oacute;lo llevaba a cabo vigilancia dom&eacute;stica con una orden judicial, en realidad inici&oacute; un agresivo e injustificado espionaje dom&eacute;stico. Cuando la noticia de las acciones ilegales de la administraci&oacute;n por fin llegaron al Congreso, &eacute;ste respondi&oacute;, pero apoyando algunas de las pol&iacute;ticas m&aacute;s controversiales de la administraci&oacute;n en una base legislativa m&aacute;s fuerte, e inmuniz&oacute; a las grandes compa&ntilde;&iacute;as de telecomunicaciones que hab&iacute;an cooperado con la ilegalidad del ejecutivo. Por su lado, la corte secreta del FISA b&aacute;sicamente dio carta blanca a la NSA, s&oacute;lo en raras ocasiones desafiando algunas de las decisiones de mayor alcance de la autoridad. Para usar una frase acertada del propio Snowden, la corte del FISA regularmente ha servido como un "cementerio de juicios" (citado en Gellman, 2013). En lugar de frenar el poder ejecutivo con efectividad, las tres ramas del gobierno se han coludido mutuamente para perdonar la vigilancia masiva, tanto dom&eacute;stica como for&aacute;nea, mientras excusan a los perpetradores (Schell, 2013: 3&#45;6). Tampoco los esfuerzos de las organizaciones de los derechos humanos para fijar la atenci&oacute;n p&uacute;blica en los peligros resultantes han logrado mucha adherencia en Washington, D. C.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Atrapado en esta inquietante espiral descendente, Snowden concluy&oacute; que "no puedes esperar a que alguien m&aacute;s act&uacute;e. Hab&iacute;a buscado l&iacute;deres, pero me di cuenta que el liderazgo consiste en ser el primero en actuar" (citado en: Greenwald, MacAskill y Poitras, 2013). Pudo llegar a esta conclusi&oacute;n una vez que los l&iacute;deres pol&iacute;ticos incluso fracasaron en hacer del espionaje de la NSA un tema digno de una amplia discusi&oacute;n p&uacute;blica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo tanto, Snowden tambi&eacute;n satisfizo lo que podr&iacute;amos describir como la prueba de <i>&uacute;ltimo recurso</i> para la desobediencia civil leg&iacute;tima: s&oacute;lo representa una opci&oacute;n aceptable despu&eacute;s de agotar todos los canales pol&iacute;ticos y legales normales, o bien, bajo situaciones caracterizadas por Rawls como aquellas donde:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; los medios legales de rectificaci&oacute;n han probado ser in&uacute;tiles. Esto es, por ejemplo, que los partidos pol&iacute;ticos existentes se muestren indiferentes hacia las exigencias de la minor&iacute;a o hayan probado ser incapaces de darles cabida. Los intentos de repeler las leyes hayan sido ignorados y, las protestas y manifestaciones legales no hubieran tenido &eacute;xito. (Rawls, 1991: 110).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con evidente justificaci&oacute;n, Snowden considera que el fracaso del sistema gubernamental de los Estados Unidos para contrarrestar el espionaje de la NSA constituye un escenario de este tipo y que, por consecuencia, no tuvo otra opci&oacute;n, como ciudadano consciente y con una orientaci&oacute;n hacia el bien com&uacute;n, que filtrar los reprobables actos de espionaje de la NSA. &iquest;Qu&eacute; alternativa ten&iacute;a? &iquest;Una donaci&oacute;n a la Uni&oacute;n Americana de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en ingl&eacute;s) o a Human Rights Watch? &iquest;Una carta a su representante en el Congreso, o tal vez, incluso al propio Presidente Obama? &iquest;O tal vez una conversaci&oacute;n entre colegas con sus superiores? Es interesante c&oacute;mo Snowden dice haber compartido su recelo con sus jefes. Sin embargo, lo ignoraron, "probablemente porque la agencia y sus l&iacute;deres no consideran estos programas de recolecci&oacute;n como un abuso" (<i>NYT,</i> 2014: A 18).<sup><a href="#nota">20</a></sup> En efecto, a la luz de las inexistentes protecciones legales dadas a los informantes de los contratistas privados de la NSA, <i>The New York Times</i> ha concluido correctamente que "El Sr. Snowden estaba claramente justificado en considerar que la &uacute;nica manera de denunciar este tipo de recolecci&oacute;n de inteligencia era exponerlo al p&uacute;blico" (<i>NYT</i>, 2014: A 18).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Incluso aqu&eacute;llos con un juicio m&aacute;s benigno sobre las operaciones recientes de nuestro sistema pol&iacute;tico deber&iacute;an recordar la estipulaci&oacute;n adicional de Rawls:</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; algunos casos pueden ser tan extremos que puede no haber un deber de usar, en primer lugar, &uacute;nicamente medios legales de oposici&oacute;n pol&iacute;tica. Si, por ejemplo, la legislatura promulgara una escandalosa violaci&oacute;n a la igualdad de libertades, como prohibir la religi&oacute;n de una minor&iacute;a d&eacute;bil e indefensa, seguramente no podr&iacute;amos suponer que la secta se opusiera a la ley por medio de procedimientos pol&iacute;ticos normales. (Rawls, 1991: 110).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin duda, el espionaje de la NSA se diferencia, de manera importante, de leyes discriminatorias abiertamente contrarias a minor&iacute;as indefensas. Sin embargo, podr&iacute;an aducirse argumentos correctos para reforzar el punto de vista de que la vigilancia desenfrenada de la NSA est&aacute; arruinando, de manera alarmante, nuestras libertades m&aacute;s fundamentales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>&iquest;DESOBEDIENCIA CIVIL SIN CASTIGO?</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante el sentir com&uacute;n de que los desobedientes civiles deber&iacute;an aceptar las consecuencias legales de sus actos, Snowden huy&oacute; de los Estados Unidos y desde entonces se ha negado a entregarse a las autoridades norteamericanas. Este escenario plantea algunos problemas evidentes para cualquiera que trate de interpretar sus acciones como un caso leg&iacute;timo de desobediencia civil. Para Gandhi, la no&#45;violencia requer&iacute;a de "acatamiento voluntario de la pena por la no cooperaci&oacute;n con el mal" (Gandhi, 1971: 93). Es bien conocido que King envi&oacute; una "Carta desde una prisi&oacute;n de Birmingham", y no una "Carta de fuga de una prisi&oacute;n de Birmingham".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero como ya han propuesto las voces de un prolongado debate legal y filos&oacute;fico, el fundamento com&uacute;n para admitir que el castigo es una consecuencia inevitable de la desobediencia civil es tal vez menos s&oacute;lido de lo que normalmente se reconoce.<sup><a href="#nota">21</a></sup> El ejemplo de Snowden, desde mi punto de vista, ayuda a apuntalar esa postura disidente. En cualquier caso, los funcionarios estadounidenses est&aacute;n obligados a ofrecer clemencia a Snowden. Los castigos exorbitantes que piden le sean aplicados son sin duda inapropiados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aquellos que insisten en que la desobediencia civil implica asumir sus repercusiones legales por lo general ofrecen una potente &#151;pero a final de cuentas poco manejable&#151; mezcla de grandes principios, as&iacute; como razones t&aacute;cticas y estrat&eacute;gicas. Fundamentalmente, argumentan que ser castigados permite a quienes violan la ley poner en evidencia lo que King describi&oacute; como "el m&aacute;s alto respeto hacia la ley" (1991: 74).<sup><a href="#nota">22</a></sup> Al aceptar el castigo incluso de una ley injusta, los que violan las leyes expresan su fidelidad a la idea general de legalidad o Estado de derecho, as&iacute; como su aprecio por la legitimidad b&aacute;sica de un orden legal o constitucional en su totalidad. En contraste con el criminal o el revolucionario, quienes se supone carecen de ese aprecio y, por lo tanto, intentan no ser aprehendidos cuando violan la ley, un desobediente legal anticipa de forma responsable los cargos y sus consecuencias, sin importar su car&aacute;cter potencialmente injusto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo general, este argumento se funde con la noci&oacute;n de que la desobediencia legal debe ser abierta o p&uacute;blica, lo cual &#151;como ya hemos visto&#151; juega un papel decisivo para distinguirla de otras variantes de ilegalidad. Es c&eacute;lebre la sugerencia de King (1991: 74) , por ejemplo, de que aceptar de manera voluntaria "la pena al quedarse en prisi&oacute;n para mover la conciencia de la comunidad" era esencial para violar la ley "abierta y amorosamente", lo que asoci&oacute; con los actos de los segregacionistas llenos de odio quienes conspiraron para quemar, protegidos por la oscuridad, las iglesias de negros y despu&eacute;s hacer todo lo posible para evitar ser procesados. Desde la academia, los te&oacute;ricos de la desobediencia legal han defendido el requisito del castigo en t&eacute;rminos estrat&eacute;gicos o t&aacute;cticos de forma a&uacute;n m&aacute;s en&eacute;rgica. Aceptar el castigo es la manera en que los transgresores de la ley proporcionan evidencia concreta de su falta de ego&iacute;smo y solidaridad, su seriedad moral y la magnitud de sus preocupaciones, adem&aacute;s de su sinceridad moral y pol&iacute;tica (Bedau, 1991c: 8; Cohen, 1966: 5&#45;7; Rawls, 1991: 106&#45;107; Smith, 2011: 161&#45;163). Desde cierta perspectiva, no deber&iacute;an esperar, ni buscar, un trato especial porque la fidelidad al Estado de derecho exige una estricta legalidad general y, por lo tanto, la no discriminaci&oacute;n. Por su compromiso con la idea de legalidad y la legitimidad del orden legal existente, se considerar&iacute;a inconsistente de su parte esperar un trato mejor que a otros &#151;incluyendo criminales comunes&#151; que han violado la ley (Cohen, 1966: 5&#45;7; James, 1973: 491&#45;495).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con la perspectiva convencional, el castigo por actos criminales tambi&eacute;n tiene una fruct&iacute;fera funci&oacute;n disuasoria: sin su espectro apremiante, incluso el costo de la violaci&oacute;n de la ley bien vista se abaratar&iacute;a en exceso (Smith, 2011: 163). Ello podr&iacute;a resultar en una ilegalidad irresponsable carente de la dosis requerida de seriedad moral.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta explicaci&oacute;n b&aacute;sica descansa en una rica tradici&oacute;n intelectual que supuestamente puede remontarse hasta el <i>Crit&oacute;n</i> de Plat&oacute;n. Sin embargo, un an&aacute;lisis m&aacute;s cercano deja tantas preguntas como las que pretende contestar.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la medida en que los argumentos proferidos tienen un car&aacute;cter principalmente estrat&eacute;gico o t&aacute;ctico, tambi&eacute;n pueden llevar a que los disidentes que violan la ley sigan otros caminos para conseguir los resultados pol&iacute;ticos y morales deseados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Exiliado en la Rusia de Putin, aparentemente sin la posibilidad de regresar a casa. &iquest;No ha Snowden proporcionado evidencia suficiente de su seriedad moral y de su inter&eacute;s por el bien p&uacute;blico? Aunque nunca ha aparecido ante un juzgado estadounidense, el car&aacute;cter abierto y p&uacute;blico de sus acciones no puede negarse. Incluso cuando no se le ha sometido a procesos legales ni a un castigo por sus supuestos cr&iacute;menes, &eacute;stas siguen atrayendo la atenci&oacute;n p&uacute;blica, generando un debate mundial masivo, no s&oacute;lo acerca de la vigilancia de los Estados Unidos, sino tambi&eacute;n de las responsabilidades morales de los individuos en una &eacute;poca de posibilidades tecnol&oacute;gicas sin precedentes para la vigilancia estatal. &iquest;Podemos estar seguros de que se hubieran dado mejores resultados, o incluso, equivalentes, si Snowden se hubiera quedado en Estados Unidos y aceptado la clasificaci&oacute;n que la administraci&oacute;n de Obama dio a sus acciones conforme a la Ley de Espionaje?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a la tesis de que el castigo tiene necesariamente una funci&oacute;n disuasiva, en el caso de Snowden no parece haber evidencia de que en el futuro pr&oacute;ximo incremente de manera dram&aacute;tica la violaci&oacute;n irresponsable y moralmente desmedida de la ley. Al contrario, para el mundo entero es claro lo que &eacute;l ha sido forzado a sacrificar, y que su decisi&oacute;n moral ha tenido un costo personal muy alto &#151;incluso sin haber sido castigado todav&iacute;a de manera criminal&#151;, que la mayor&iacute;a de nosotros no estar&iacute;amos dispuestos a aceptar voluntariamente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tampoco es claro que en el pasado los practicantes de la desobediencia civil hayan aceptado este punto de vista ortodoxo del castigo. Henry Thoreau no hizo publicidad de sus acciones fuera de la ley ni busc&oacute; el castigo por ellas; sus lectores buscar&aacute;n en vano una descripci&oacute;n que celebre la pena legal infligida por sus carceleros de Massachussets (Thoreau, 2004: 63&#45;90). Gandhi acept&oacute; las repercusiones legales de sus actos, pero no por un respeto impl&iacute;cito hacia la legitimidad general ni la estructura subyacente de la ley colonial brit&aacute;nica en India, a la cual detestaba.<sup><a href="#nota">23</a></sup> Cuando la estruc&#45;tura general de un orden legal espec&iacute;fico es contaminado cada vez m&aacute;s por formas corrosivas de leyes secretas y fallos legales, como Snowden est&aacute; convencido que es el caso de la ley en los Estados Unidos, &iquest;podemos estar seguros de que aceptar el castigo reforzar&aacute; el Estado de derecho en lugar de enterrarlo?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque rara vez se menciona en la literatura, la intuici&oacute;n b&aacute;sica de que la aceptaci&oacute;n de penas impuestas est&aacute; &iacute;ntimamente ligada con el respeto a la ley s&oacute;lo tiene sentido si quienes la desobedecen pueden confiar en procedimientos legales que encarnen las virtudes fundamentales del orden jur&iacute;dico.<sup><a href="#nota">24</a></sup> La evasi&oacute;n del castigo probablemente deber&iacute;a permanecer como la excepci&oacute;n a la regla. Sin embargo, si los que violan de forma pac&iacute;fica las leyes encaran una situaci&oacute;n donde est&aacute;n "sin derecho a un juicio p&uacute;blico, y sin posibilidad de usar el castigo para prop&oacute;sitos p&uacute;blicos, o si los castigos fueran draconianos para prevenir que los disidentes hagan p&uacute;blicos sus puntos de vista" (Singer, 1973: 83&#45;84), entonces la evasi&oacute;n podr&iacute;a estar justificada por la simple raz&oacute;n de que podr&iacute;a garantizar, de mejor manera, el requisito de la publicidad. Cuando los procedimientos para juzgar conductas criminales descansan en normas legales vagas y poco precisas, se someten a una politizaci&oacute;n excesiva que puede perjudicar la posibilidad de un juicio justo, y casi siempre terminan en sentencias draconianas, por lo que la decisi&oacute;n de un disidente de escapar a ellas potencialmente es en favor y no en contra, del Estado de derecho.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por desgracia, como el jurista alem&aacute;n Reinhard Merkel ha observado, tales preocupaciones se vuelven pertinentes de una manera inquietante cuando la administraci&oacute;n de Obama decida procesar a Snowden conforme a la Ley de Espionaje, un estatuto infame cuyo mayor logro pol&iacute;tico ha sido su contribuci&oacute;n involuntaria a la creaci&oacute;n de los movimientos estadounidenses de las libertades civiles en el siglo XX.<sup><a href="#nota">25</a></sup> Desde la Primera Guerra Mundial, cuando funcionaba como una "eficiente herramienta para la supresi&oacute;n total de opiniones antib&eacute;licas", la Ley de Espionaje ha permitido a la rama ejecutiva callar voces disidentes indeseadas, de formas con frecuencia de dudosa legalidad y pol&iacute;ticamente contraproducentes, como muy pronto se puso en evidencia (Stone, 2004: 173). Seg&uacute;n registr&oacute; el antiguo rector de la Universidad de Yale, Benno Schmidt, en un sondeo en coautor&iacute;a con la <i>Columbia Law Review,</i> la Ley est&aacute; abarrotada de terminolog&iacute;a legal vaga y con frecuencia incomprensible, dotando as&iacute; al ejecutivo de lo que resulta ser un poder arbitrario sobre una impresionante gama de actividades d&eacute;bilmente relacionadas con el indefinido &aacute;mbito de la "seguridad nacional" (Edgar y Schmidt, 1973: 929&#45;1087). Puesto que el ideal de Estado de derecho est&aacute; por su naturaleza obligado a lograr altas dosis de claridad y consistencia en el conjunto de leyes, la Ley de Espionaje es incompatible con &eacute;l. No sorprende que Schmidt y otros hayan argumentado que probablemente sea inconstitucional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En parte por sus innumerables fracasos legales, la mayor&iacute;a de los presidentes han sido renuentes en aplicar la Ley de Espionaje, aunque el Presidente Obama &#151;por razones que a&uacute;n son debatidas por analistas pol&iacute;ticos&#151; ha sido mucho m&aacute;s agresivo que sus predecesores en llevarla a cabo, d&aacute;ndose un indudable repunte del uso de la misma bajo su gesti&oacute;n. Comprensiblemente, entre los profesores de leyes de tendencia liberal y defensores de las libertades civiles, este proceso ha resultado pol&eacute;mico. Otro prominente informante de reciente aparici&oacute;n procesado conforme a la Ley de Espionaje hace poco, Chelsea (antes llamado: Bradley) Manning, se encuentra purgando una condena de 35 a&ntilde;os.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El enigma aqu&iacute; planteado va mucho m&aacute;s all&aacute; de los fracasos legales registrados con amplitud sobre la Ley de Espionaje. Como bien lo sabe Snowden, y como seguramente le ayud&oacute; a recordar el caso Manning, en el &aacute;mbito del aparato de seguridad nacional los informantes gozan en realidad de pocas protecciones legales y garant&iacute;as efectivas. Seg&uacute;n lo han hecho notar los defensores de libertades civiles entre otros, su estatus social es, a lo mucho, precario y en el &aacute;rea m&aacute;s directamente vinculada con su caso, los beneficios b&aacute;sicos del Estado de derecho a&uacute;n est&aacute;n poco desarrollados.<sup><a href="#nota">26</a></sup> Y por si faltara todav&iacute;a alguna ambig&uuml;edad legal, el Procurador General Eric Holder ha sido consistente al dejar claro que el gobierno de Estados Unidos ya considera a Snowden culpable y que pelear&aacute; con fuerza para que reciba por lo menos una condena de 30 a&ntilde;os o en su caso perpetua. &iquest;Vale la pena hacer conjeturas acerca de por qu&eacute; Snowden lleg&oacute; a la r&aacute;pida conclusi&oacute;n de que pr&aacute;cticamente no ten&iacute;a ninguna posibilidad de un juicio justo en este pa&iacute;s?<sup><a href="#nota">27</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Fijada</i> la l&iacute;nea dura de la administraci&oacute;n de Obama, importantes voces p&uacute;blicas en Estados Unidos &#151;incluyendo al cuerpo editorial de <i>The New York Times</i>&#151; le han pedido a Obama que aliente a Snowden a regresar a casa a cambio de la promesa de clemencia o incluso de amnist&iacute;a.<sup><a href="#nota">28</a></sup> El prolongado debate de la desobediencia civil sugiere que hay razones para presionar en el sentido de que este curso de acci&oacute;n sea considerado tanto humano como coherente desde un punto de vista intelectual.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En todos los sistemas legales &#151;especialmente en el de Estados Unidos&#151; hay espacio para la indulgencia en la aplicaci&oacute;n de la ley. Fiscales y jueces con frecuencia permiten negociaciones de clemencia, reducci&oacute;n de cargos o atenuaci&oacute;n de penas cuando se enfrentan a circunstancias especiales &#151;por ejemplo, delincuentes j&oacute;venes e inexpertos, pobreza extrema y dem&aacute;s circunstancias especiales (Dworkin, 1978: 207)&#151;. El punto de vista ortodoxo, seg&uacute;n el cual los desobedientes no deber&iacute;an ser tratados de manera distinta que los criminales comunes, oscurece el punto crucial de que <i>s&iacute;</i> son diferentes: Snowden no viol&oacute; la ley para obtener un beneficio personal o para ayudar a terroristas extranjeros, sino para llamar la atenci&oacute;n de sus compatriotas hacia las graves violaciones de la ley con el fin de contribuir a generar un debate p&uacute;blico esperado desde hace tiempo. La decisi&oacute;n del gobierno de Obama de ejercer la Ley de Espionaje contra &eacute;l como lo har&iacute;a contra esp&iacute;as "ordinarios", inicialmente, podr&iacute;a parecer un valioso compromiso con el rigor legal y la no discriminaci&oacute;n. En realidad constituye un ejemplo revelador de una generalizaci&oacute;n falaz e incongruente con los ideales b&aacute;sicos legales y constitucionales.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La idea simplista, en apariencia apoyada por la Administraci&oacute;n, de que <i>la ley es la ley</i> &#151;y, por tanto, los actos de Snowden deben ser perseguidos con todo rigor&#151; tambi&eacute;n minimiza el hecho que ha explicado en repetidas ocasiones por qu&eacute; sus acciones tambi&eacute;n son exigidas por la ley constitucional e internacional. Es obvio que, la administraci&oacute;n de Obama no comparte el punto de vista legal de Snowden; pero si muchos lo hacen ahora, no s&oacute;lo en Estados Unidos, se debe en parte a la fuerza con la cual lo ha planteado. Por lo menos, hay razones s&oacute;lidas por las cuales las personas razonables podr&iacute;an disentir acerca de c&oacute;mo la vigilancia estatal est&aacute; mejor regulada por la Constituci&oacute;n de los Estados Unidos adem&aacute;s de otros acuerdos internacionales de los cuales este pa&iacute;s forma parte. Nos enfrentamos a una situaci&oacute;n donde "la ley es incierta, en el sentido de que un caso plausible puede ser formulado por ambos lados" (Dworkin, 1978: 215). Tal y como el difunto fil&oacute;sofo del derecho Ronald Dworkin escribi&oacute; en el anterior, pero a&uacute;n cercano, contexto alem&aacute;n: "un ciudadano que sigue su propio juicio no se comporta injustamente" (Dworkin, 1978: 215). Puesto que la democracia liberal deber&iacute;a no s&oacute;lo permitir, sino tambi&eacute;n animar a los ciudadanos a cultivar sus propios juicios sobre asuntos constitucionales complejos, y porque la fidelidad a la ley no puede ser igualada a la lealtad ciega al punto de vista pol&iacute;tico particular de funcionarios o incluso al punto de vista legal de las instituciones, "nuestro gobierno tiene una responsabilidad especial de tratar de protegerlo, y suavizar las situaciones dif&iacute;ciles, siempre que pueda hacerlo sin da&ntilde;ar gravemente otras pol&iacute;ticas" (Dworkin, 1976: 215). Por supuesto, ning&uacute;n gobierno puede garantizar inmunidad total a aquellos que violen la ley en el nombre de la conciencia, "Pero s&iacute; debe esperarse que cuando las razones pr&aacute;cticas para entablar una acci&oacute;n judicial son relativamente d&eacute;biles en un caso particular, o puede ser abordado de distintas formas, el camino de la justicia est&aacute; en la tolerancia" (Dworkin, 1976: 215&#45;216).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una vez revelado que los funcionarios de la NSA frecuentemente violan la ley adem&aacute;s del brillante &eacute;xito que fue iniciar un debate pol&iacute;tico tan necesario acerca de la vigilancia estatal moderna, Edward Snowden merece algo mejor que el exilio ruso o treinta a&ntilde;os en una prisi&oacute;n de Estados Unidos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LA DESOBEDIENCIA CIVIL EN LA ERA GLOBAL</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una de las caracter&iacute;sticas m&aacute;s llamativas de las declaraciones de Snowden en Mosc&uacute; es el grado en el que muestra conocer los par&aacute;metros <i>globales</i> de las leyes y la pol&iacute;tica contempor&aacute;neas. En sus declaraciones recurre a la Constituci&oacute;n de los Estados Unidos, como ya hemos visto, pero tambi&eacute;n a la Declaraci&oacute;n Universal de los Derechos Humanos e incluso a la Ley de Naciones y el principio jur&iacute;dico de no&#45;repatriaci&oacute;n,<a href="#nota">&#42;&#42;&#42;</a> el cual proh&iacute;be a los pa&iacute;ses dejar a las v&iacute;ctimas de acciones legales a la merced de sus perseguidores. Seg&uacute;n Snowden, el intento del Procurador General Holder de forzar a Hong Kong para regresarlo a Estados Unidos en junio de 2013, tambi&eacute;n representa, por lo tanto, una violaci&oacute;n a la ley internacional. Incluso hace referencia a los Juicios de N&uacute;remberg y la c&eacute;lebre resoluci&oacute;n de que:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;l&#93;os individuos tienen deberes internacionales que trascienden las obligaciones nacionales de obediencia. Por lo tanto, los ciudadanos, como individuos, tienen el deber de violar las leyes dom&eacute;sticas para prevenir que ocurran cr&iacute;menes en contra de la humanidad.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aparentemente, Snowden no s&oacute;lo est&aacute; convencido de que &eacute;l actu&oacute; conforme a los principios de N&uacute;remberg, sino que tambi&eacute;n sus acciones han contribuido a la paz internacional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, las declaraciones de Mosc&uacute; se dirigen de manera directa, no s&oacute;lo a los ciudadanos estadounidenses, sino tambi&eacute;n al p&uacute;blico <i>global</i>: "he pedido justicia al mundo". Snowden espec&iacute;ficamente elogia a los gobiernos y al pueblo de Rusia, Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador &#151;cada uno de los cuales busc&oacute; darle asilo, antes de encarar una reacci&oacute;n adversa por parte de Estados Unidos&#151; por haberse "ganado el respeto del mundo". Desde las filtraciones de junio de 2013, y con una eficacia notable, Snowden no s&oacute;lo ha movilizado con &eacute;xito a p&uacute;blicos nacionales espec&iacute;ficos, sino tambi&eacute;n a un p&uacute;blico mundial en ascenso para respaldar su causa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde cierta perspectiva, esta estrategia es bien conocida en los anales de la desobediencia civil moderna. Gandhi y King tambi&eacute;n buscaron influenciar a gobiernos for&aacute;neos y conferirle un aspecto favorable a la naciente opini&oacute;n p&uacute;blica global, al mismo tiempo que apelaban peri&oacute;dicamente a las normas pol&iacute;ticas supranacionales y los valores morales. Durante la Guerra de Vietnam, los infractores de la ley por motivaciones pol&iacute;ticas pertenecientes al movimiento antib&eacute;lico tambi&eacute;n describieron el aporte de los Juicios de N&uacute;remberg como un fundamento para una ley superior la cual concibieron como un ordenamiento por encima de la ley de Estados Unidos (Freeman, 1966: 17&#45;27; Taylor, 1971).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aun as&iacute; es dif&iacute;cil negar que las declaraciones de Snowden evidencian una novedad significativa. Incluso si los anteriores desobedientes civiles dieron una pista de nuestra condici&oacute;n global en crecimiento, en comparaci&oacute;n, Snowden lo da por hecho, como atestigua su apelaci&oacute;n directa y detallada de la ley internacional. De modo revelador, las acciones de Snowden no s&oacute;lo han tenido impresionantes ramificaciones pol&iacute;ticas mundiales en lo inmediato, sino que adem&aacute;s est&aacute; m&aacute;s capacitado que sus predecesores hist&oacute;ricos para acoplarse a las importantes innovaciones pol&iacute;ticas globales clave, algunas de las cuales est&aacute;n en posibilidad de ofrecer un punto de partida &uacute;til en la detecci&oacute;n de acciones estatales injustas. Los abogados de los derechos humanos internacionales probablemente se arriesgan cuando mezclan sus aspiraciones normativas con la realidad pol&iacute;tica al describir el nuestro como un nuevo sistema de "ley humanitaria" global, donde la seguridad humana prevalece sobre la seguridad estatal o nacional de manera consistente (Teitel, 2011). Por la misma raz&oacute;n, ser&iacute;a igual de enga&ntilde;oso confundir la forma en que las instituciones pol&iacute;ticas y jur&iacute;dicas &#151;incluyendo el emergente r&eacute;gimen de derechos humanos&#151; son ahora pilares vitales del orden global en desarrollo. Aunque el sistema global se mantenga desordenado y contradictorio &#151;frecuentemente motivado por pol&iacute;ticas del poder pasadas de moda, o incluso cuando se enfrenta a tareas compartidas que sugieren su obsolescencia&#151; sus caracter&iacute;sticas principales descansan de cualquier modo en lo que podemos identificar como aspiraciones cosmopolitas morales y pol&iacute;ticas (Held, 1995).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta observaci&oacute;n apunta a una lectura alternativa de las acciones de Snowden y su relevancia con respecto a la cuesti&oacute;n de si deber&iacute;a ser requisito para los desobedientes civiles someterse a un proceso penal. De manera crucial, &eacute;l nunca ha dicho que deber&iacute;a conced&eacute;rsele impunidad, por el contrario, como se ya se dijo, ha acusado principalmente al gobierno de Estados Unidos de tratar de negarle un juicio justo. Adem&aacute;s, en repetidas ocasiones ha insistido en que sus acciones coinciden con la ley internacional, mientras que Estados Unidos, al espiar a otros pa&iacute;ses y a sus aliados cercanos, violando as&iacute; los derechos que le corresponden como solicitante de asilo, la han ignorado. Sin embargo, Snowden obviamente entiende que no tiene una oportunidad real de probar con &eacute;xito la legalidad de su posici&oacute;n dada la enorme desigualdad de poder que impera en el orden global existente. Carecemos todav&iacute;a de un sistema legal suficientemente independiente en el que Snowden y otros pudieran defender de manera libre y abierta sus causas legales, y donde ellos y otros actores pol&iacute;ticos vulnerables tuvieran una oportunidad razonable de derrotar en un tribunal a los principales actores mundiales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dada esa laguna institucional, Snowden tal vez concluy&oacute; que su &uacute;nica opci&oacute;n real era buscar asilo pol&iacute;tico. A&uacute;n as&iacute;, de manera impl&iacute;cita, sus acciones apuntan a una importante tarea pol&iacute;tica constructiva: necesitamos armar un sistema legal global y de derechos humanos m&aacute;s fuerte, donde los derechos de aquellos que se enfrentan a los grandes poderes obtengan protecci&oacute;n real, y donde los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as mayores del parque infantil (global) sean forzados a respetar las mismas reglas que los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as m&aacute;s peque&ntilde;os. Si tal sistema funcionara y si fuera capaz de asegurar la cantidad requerida de atributos legales y constitucionales, igualmente ausentes en los procesos legales de los Estados Unidos conforme a la Ley de Espionaje, con seguridad Snowden estar&iacute;a obligado a enfrentarlos y, por lo tanto, estar&iacute;a obligado a purgar alguna hipot&eacute;tica condena.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero no tenemos tal sistema legal global, y no parece que surgir&aacute; en el futuro cercano: los bravucones de nuestro parque infantil prefieren el <i>status quo</i>. Mientras tanto, estamos obligados a aceptar soluciones improvisadas, reconociendo tanto su necesidad pol&iacute;tica como su frecuente car&aacute;cter normativo insatisfactorio. Por lo tanto, los ciudadanos de Estados Unidos deber&iacute;an exigir a la administraci&oacute;n de Obama que trate a Snowden con clemencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los pol&iacute;ticos de otros pa&iacute;ses que han sacado provecho del enojo p&uacute;blico por los actos de espionaje de Estados Unidos deber&iacute;an apoyar su ret&oacute;rica con acciones: si los funcionarios de este pa&iacute;s se niegan a tratar a Snowden con clemencia, deber&iacute;a de tener un lugar a donde ir adem&aacute;s de la Rusia de Putin. Incluso si el Presidente Obama y el Procurador General Holder fracasan en hacer lo correcto, se esperar&iacute;a que otros l&iacute;deres mundiales lo hicieran: deber&iacute;an de permitir que Edward Snowden permaneciera en sus pa&iacute;ses.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sus contribuciones a la democracia y al Estado de derecho, al lado de la pobreza de aquellos que han tratado de silenciarlo, juegan a su favor.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/signosf/v16n32/html/a6addendum.htm" target="_blank">Addendum</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Arendt, Hannah (1973), <i>Crises of the Republic,</i> Nueva York, Handcourt Brace and Jovanovich.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9539200&pid=S1665-1324201400020000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Arendt, Hannah (1958), <i>The Human Condition</i>, Chicago, University of Chicago Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9539202&pid=S1665-1324201400020000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bedau, Hugo Adam (ed.) (1991), <i>Civil Disobedience in Focus,</i> Nueva York, Routledge.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9539204&pid=S1665-1324201400020000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bedau, Hugo Adam (1991), "Civil disobedience and personal responsibility for injustice", en Hugo Adam Bedau (ed.), <i>Civil Disobediencie in Focus</i>, Nueva York, Routledge, pp. 49&#45;67.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9539206&pid=S1665-1324201400020000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bedau, Hugo Adam (1991), "Introduction", en Hugo Adam Bedau (ed.), <i>Civil Disobedience in Focus</i>, Nueva York, Routledge, pp. 1&#45;12.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9539208&pid=S1665-1324201400020000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bobbio, Norberto (1987), <i>The Future of Democracy,</i> Minneapolis, University of Minessota Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9539210&pid=S1665-1324201400020000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Brownlee, Kimberley (2008), "Penalizing public disobedience", <i>Ethics,</i> vol. 118, n&uacute;m. 4, pp. 711&#45;716.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9539212&pid=S1665-1324201400020000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Chakrabarty, Bidyut (2013), <i>Confluence of Thought: Mahatma Gandhi and Martin Luther King,</i> Nueva York, Oxford University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9539214&pid=S1665-1324201400020000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cohen, Carl (1966), "Civil disobedience and the law", <i>Rudgers Law Review,</i> vol. 21, n&uacute;m. 1, pp. 5&#45;7.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9539216&pid=S1665-1324201400020000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cohen, Jean L. y Andrew Arato (1992), <i>Civil Society and Political Theory,</i> Cambridge, The MIT Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9539218&pid=S1665-1324201400020000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dworkin, Ronald (1978), <i>Taking Rights Seriously,</i> Cambridge, Harvard University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9539220&pid=S1665-1324201400020000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Edgar, Harold y Benno C. Schmidt, Jr. (1973) "The Espionage Statutes and publication of defense information", <i>Columbia Law Review</i>, vol. 73, n&uacute;m. 5, pp. 929&#45;1087.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9539222&pid=S1665-1324201400020000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Freeman, Harrop (1966), "Response to Carl Cohen", <i>Rudgers Law Review,</i> vol. 21, n&uacute;m. 1, pp. 17&#45;27.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9539224&pid=S1665-1324201400020000600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fuller, Lon (1964), <i>The Morality of Law</i>, New Haven, Yale University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9539226&pid=S1665-1324201400020000600014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gandhi, Mahatma (1971) "No&#45;violence", en Jeffrie G. Murphy (ed.), <i>Civil Disobedience and Violence,</i> Belmont, CA., Wadsworth Publishing Company, pp. 93.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9539228&pid=S1665-1324201400020000600015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gellman, Barton (2013), "Edward Snowden, after months of NSA revelations, says his mission's accomplished", <i>The Washington Post,</i> 23 de diciembre &#91;<a href="http://www.washingtonpost.com/world/national&#45;security/edward&#45;snowden&#45;after&#45;months&#45;of&#45;nsa&#45;revelations&#45;says&#45;his&#45;missions&#45;accomplished/2013/12/23/49fc36de&#45;6c1c&#45;11e3&#45;a523&#45;fe73f0ff6b8d_story.html" target="_blank">http://www.washingtonpost.com/world/national&#45;security/edward&#45;snowden&#45;after&#45;months&#45;of&#45;nsa&#45;revelations&#45;says&#45;his&#45;missions&#45;accomplished/2013/12/23/49fc36de&#45;6c1c&#45;11e3&#45;a523&#45;fe73f0ff6b8d_story.html</a>&#93;, fecha de consulta: 24 de diciembre de 2013.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Goldsmith, Jack (2012), <i>Power and Constraint: The Accountable Presidency After 9/11</i>, Nueva York, Norton.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9539231&pid=S1665-1324201400020000600016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Greenwald, Glenn, Ewen MacAskill y Laura Poitras (2013), "Edward Snowden: the whistleblower behind the NSA surveillance revelations", <i>The Guardian</i>, 9 de junio &#91;<a href="http://www.theguardian.com/world/2013/jun/09/edward&#45;snowden&#45;nsa&#45;whistleblower&#45;surveillance" target="_blank">http://www.theguardian.com/world/2013/jun/09/edward&#45;snowden&#45;nsa&#45;whistleblower&#45;surveillance</a>&#93;, fecha de consulta: 10 de agosto de 2013.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Harding, Luke (2014), <i>The Snowden Files, Nueva York,</i> Vintage.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9539234&pid=S1665-1324201400020000600017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Held, David (1995), <i>Democracy and the Global Order: From the Modern State to Cosmopolitan Governance,</i> Stanford, Stanford University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9539236&pid=S1665-1324201400020000600018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hugendick, David, "Snowden Strafe w&auml;re existenzvernichtend" (Entrevista con Reinhard Merkel), <i>Die Zeit</i>, 27 de junio de 2013 &#91;<a href="http://www.zeit.de/kultur/2013&#45;06/Interview&#45;Reinhard&#45;Merkel&#45;Moral" target="_blank">http://www.zeit.de/kultur/2013&#45;06/Interview&#45;Reinhard&#45;Merkel&#45;Moral</a>&#93;, fecha de consulta: 30 de enero de 2014.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9539238&pid=S1665-1324201400020000600019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">James, Gene G. (1973) "The orthodox theory of civil disobedience", <i>Social Theory and Practice,</i> vol. 2, n&uacute;m. 4, oto&ntilde;o, pp. 475&#45;498.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9539240&pid=S1665-1324201400020000600020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">King, Martin Luther (1991), "Letter from Birmingham Jail", en Hugo Adam Bedau (ed.), <i>Civil Disobedience in Focus,</i> Nueva York, Routledge, pp. 68&#45;84.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9539242&pid=S1665-1324201400020000600021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Klayman v. Obama. Civ. No. 13&#45;0851. Corte Distrital de EUA para el Distrito de Columbia. Diciembre 16, 2013.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lefkowitz, David (2007), "On a moral right to civil disobedience", <i>Ethics,</i> vol. 117, n&uacute;m. 2, pp. 202&#45;233.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9539245&pid=S1665-1324201400020000600022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Leonnig, Carol D. (2013), "Court: Ability to Police US Spying Limited", <i>Washington Post,</i> 15 de agosto &#91;<a href="http://www.washingtonpost.com/politics/court&#45;ability&#45;to&#45;police&#45;us&#45;spying&#45;program&#45;limited/2013/08/15/4a8c8c44&#45;05cd&#45;11e3&#45;a07f&#45;49ddc7417125_story.html" target="_blank">www.washingtonpost.com/politics/court&#45;ability&#45;to&#45;police&#45;us&#45;spying&#45;program&#45;limited/2013/08/15/4a8c8c44&#45;05cd&#45;11e3&#45;a07f&#45;49ddc7417125_story.html</a>&#93;, fecha de consulta: 13 de diciembre de 2013.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lizza, Ryan (2013), "State of deception: Why won't the president rein in the intelligence community?", <i>The New Yorker</i>, 16 de diciembre &#91;<a href="http://www.newyorker.com/magazine/2013/12/16/state&#45;of&#45;deception" target="_blank">http://www.newyorker.com/magazine/2013/12/16/state&#45;of&#45;deception</a>&#93;, fecha de consulta:</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Markovits, Daniel (2005), "Democratic disobedience", <i>Yale Law Journal,</i> vol. 114, junio, pp. 1897&#45;1952.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9539249&pid=S1665-1324201400020000600023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>New York Times</i> (<i>NYT</i>) (2014), "Edward Snowden, whistle&#45;blower: Considering the value of his leaks, he should be offered clemency or a plea bargain", <i>The New York Times,</i> 21 noviembre, &#91;<a href="http://www.nytimes.com/2014/01/02/opinion/edward&#45;snowden&#45;whistle&#45;blower.html?_r=0" target="_blank">http://www.nytimes.com/2014/01/02/opinion/edward&#45;snowden&#45;whistle&#45;blower.html?_r=0</a>&#93;, fecha de consulta: 13 de diciembre de 2013.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Perry, Lewis (2013), <i>Civil Disobedience: An American Tradition,</i> New Haven, Yale University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9539252&pid=S1665-1324201400020000600024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pozen, David E. (2013), "The leaky Leviathan: Why the government condemns and condones unlawful disclosures of information", <i>Harvard Law Review,</i> vol. 127, n&uacute;m. 2, pp. 512&#45;635.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9539254&pid=S1665-1324201400020000600025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rawls, John (1991), "Definition and justification of civil disobedience", en Hugo Adam Bedau (ed.), <i>Civil Disobedience in Focus,</i> Nueva York, Routledge, pp. 103&#45;121.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9539256&pid=S1665-1324201400020000600026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Remnick, David (2014), "Going the Distance: On and off the road with Barak Obama", <i>New Yorker,</i> 27 de enero &#91;<a href="http://www.newyorker.com/magazine/2014/01/27/going&#45;the&#45;distance&#45;2" target="_blank">http://www.newyorker.com/magazine/2014/01/27/going&#45;the&#45;distance&#45;2</a>&#93;, fecha de consulta:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rusbridger, Alan (2013), "The Snowden leaks and the Public", <i>New York Review,</i> 21 de noviembre, pp. 31&#45;34 &#91;<a href="http://www.nybooks.com/articles/archives/2013/nov/21/snowden&#45;leaks&#45;and&#45;public/" target="_blank">http://www.nybooks.com/articles/archives/2013/nov/21/snowden&#45;leaks&#45;and&#45;public/</a>&#93;, fecha de consulta: 13 de diciembre de 2013.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Savage, Charles (2013), "Secret Court Rebuked N.S.A. on Surveillance", <i>The New York Times,</i> 21 de agosto &#91;<a href="http://www.nytimes.com/2013/08/22/us/2011&#45;ruling&#45;found&#45;an&#45;nsa&#45;program&#45;unconstitutional.html" target="_blank">www.nytimes.com/2013/08/22/us/2011&#45;ruling&#45;found&#45;an&#45;nsa&#45;program&#45;unconstitutional.html</a>&#93;, fecha de consulta: 15 de diciembre de 2013.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Schell, Jonathan (2013), "The surveillance net", <i>The Nation,</i> 8 de julio, pp. 3&#45;6.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Singer, Peter (1973), <i>Democracy and Disobedience,</i> Oxford, Clarendon Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9539262&pid=S1665-1324201400020000600027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Smith, Will (2011), "Civil disobedience and the public sphere", <i>Journal of Political Philosophy,</i> vol. 19, n&uacute;m. 2, pp. 145&#45;66.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9539264&pid=S1665-1324201400020000600028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Stone, Geoffrey R. (2004), <i>Perilous Times: Free Speech in Wartime. From the Sedition Act of 1787 to the War on Terrorism,</i> New York, Norton.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9539266&pid=S1665-1324201400020000600029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Obama's War on Terror", <i>Constitutional Commentary,</i> vol. 28, primavera, pp. 519&#45;38.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9539268&pid=S1665-1324201400020000600030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tamanaha, Brian Z. (2004), <i>On the Rule of Law: History, Politics, Theory,</i> Cambridge, Cambridge University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9539270&pid=S1665-1324201400020000600031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Taylor, Telford (2011), <i>Nuremberg and Vietnam: An American Tragedy</i>, Nueva York, Oxford University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9539272&pid=S1665-1324201400020000600032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Teitel, Ruti G. (2011), <i>Humanity's Law</i>, Nueva York, Oxford University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9539274&pid=S1665-1324201400020000600033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Thoreau, Henry D. (2004), "Resistance to civil Government", en Howard Zinn (ed.), <i>The Higher Law: Thoreau on Civil Disobedience and Reform,</i> Princeton, Princeton University Press, pp. 63&#45;90.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9539276&pid=S1665-1324201400020000600034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Toobin, Jeffrey (2013), "Edward Snowden is No Hero", <i>The New Yorker,</i> 10 de junio, &#91;<a href="http://www.newyorker.com/news/daily&#45;comment/edward&#45;snowden&#45;is&#45;no&#45;hero" target="_blank">http://www.newyorker.com/news/daily&#45;comment/edward&#45;snowden&#45;is&#45;no&#45;hero</a>&#93;, fecha de consulta: 10 de agosto de 2013.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Walzer, Michael (1970), <i>Obligations: Essays on Disobedience, War and Citizenship,</i> Nueva York, Simon &amp;&nbsp;Schuster.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9539279&pid=S1665-1324201400020000600035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Wilentz, Sean (2014), "Operation Mayhem", <i>New Republic,</i> n&uacute;m. 3, febrero, pp. 14&#45;25.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9539281&pid=S1665-1324201400020000600036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>NOTAS</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Traducci&oacute;n del ingl&eacute;s de Patricio Bidault. Revisi&oacute;n de la traducci&oacute;n Teresa Santiago. Publicado originalmente en <i>Mittelweg</i>, vol. 36, n&uacute;m. 2, abril&#45;mayo, 2014. Agradecemos al autor la cesi&oacute;n gratuita de los derechos para publicar este art&iacute;culo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> De hecho, la evidencia sugiere que el presidente Vladimir Putin &#151;un antiguo agente de la KGB en la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica Alemana&#151; envidia la capacidad de vigilancia que posee Estados Unidos y el resultado predecible en este contexto ser&iacute;a una competencia, tanto en armas de destrucci&oacute;n, como en otras &aacute;reas, mientras dure la rivalidad entre Estados Unidos y Rusia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Esa declaraci&oacute;n est&aacute; recogida al final del presente ensayo. Tambi&eacute;n est&aacute; disponible en <i>You Tube</i> &#91;<a href="http://www.youtube.com/watch?v=1fCb_1Z1zQ8" target="_blank">http://www.youtube.com/watch?v=1fCb_1Z1zQ8</a>&#93;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> De hecho, un editor an&oacute;nimo eligi&oacute; el t&eacute;rmino para una versi&oacute;n p&oacute;stuma (1866) del famoso ensayo de Thoreau (1849) "Resistencia civil al gobierno", retitul&aacute;ndolo "Desobediencia civil". En el contexto inmediato del fin de la Guerra Civil, el t&iacute;tulo original &iexcl;probablemente parec&iacute;a demasiado incendiario! (Perry, 2013: 65).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Para esta discusi&oacute;n, v&eacute;ase Chakrabarty, 2013.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> El profesor de leyes de Hamburgo, Reinhard Merkel, ha ofrecido una defensa mejor sustentada de Snowden sobre la base de las teor&iacute;as liberales de la desobediencia civil, incluyendo la de John Rawls (Hugendick, 2013).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> V&eacute;ase la discusi&oacute;n m&aacute;s adelante de las patolog&iacute;as legales de la Ley de Espionaje. Snowden ha sido acusado de robo de propiedad gubernamental y difusi&oacute;n no autorizada de informaci&oacute;n clasificada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> Drake, un oficial de alto nivel de la NSA que tambi&eacute;n cre&iacute;a que la agencia estaba cometiendo cr&iacute;menes, al igual que Snowden, filtr&oacute; informaci&oacute;n sobre su pol&iacute;tica de vigilancia a los medios. Fue acusado conforme a la Ley de Espionaje, antes de que la administraci&oacute;n de Obama &#151;e inmediatamente despu&eacute;s de la transmisi&oacute;n de un reportaje de <i>60 Minutes</i> el 22 de mayo de 2011 sobre el caso&#151; retirara la mayor&iacute;a de los cargos. Aparentemente, Snowden puso mucha atenci&oacute;n al caso de Drake, y especialmente al intento del gobierno de Obama de procesarlo bajo la Ley de Espionaje (Harding, 2014: 51&#45;52).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> Esta opini&oacute;n cr&iacute;tica sobre la pol&iacute;tica de la NSA, por cierto, es compartida por el vicepresidente Albert Arnold Gore y un juez federal, Richard Leon, acusado por George W Bush, el entonces presidente. V&eacute;anse: Juez Richard Leon's comments in Klayman v. Obama. Civ. No. 13&#45;0851. Corte Distrital de EUA para el Distrito de Columbia. Diciembre 16, 2013.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> Preocupaciones que han tenido eco en las declaraciones de las organizaciones de derechos humanos y libertades civiles.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> Bajo la sospecha de transportar a Snowden hacia Bolivia, el 3 de julio de 2013, un avi&oacute;n que llevaba a bordo al presidente de ese pa&iacute;s fue forzado a aterrizar en Austria, pretextando presiones pol&iacute;ticas de Estados Unidos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> En el programa de CBS "Face the Nation", al aire el 16 de junio de 2013, Bob Schieffer tild&oacute; a Snowden de narcisista. Frente a un p&uacute;blico m&aacute;s ilustrado, Jeffrey Toobin hizo lo mismo (2013). Sean Wilentz (2014: 14&#45;25) escribe que Snowden sostiene visiones "libertarias" antiestatistas de derecha; lo mismo opina un observador m&aacute;s compresivo, Luke Harding, (2014).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> Las filtraciones de Snowden muestran que el Cuartel General de Comunicaciones del Gobierno (GSHQ: Government Communications Headquarters), una agencia brit&aacute;nica, estuvo involucrada en espionaje y ha servido sistem&aacute;ticamente como el joven y entusiasta socio de la NSA. Hablando frente al parlamento, el 15 de octubre de 2013, el Primer Ministro David Cameron critic&oacute; a <i>The Guardian</i> por publicar la historia de Snowden, acusando a &eacute;ste y a sus periodistas de poner en peligro la seguridad nacional y darles "la ventaja a los terroristas". El peri&oacute;dico brit&aacute;nico ha sido sometido a investigaciones intrusivas por parte del gobierno (Rusbridger, 2013: 31&#45;34). En una entrevista con <i>The New Yorker</i>, Obama acus&oacute; a Snowden de "poner en riesgo a las personas" (Remnick, 2014: 59).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> Klayman v. Obama. Civ. No. 13&#45;0851. Corte Distrital de EUA para el Distrito de Columbia. Diciembre 16, 2013.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> Acerca de la irreversibilidad y la impredecibilidad de la acci&oacute;n pol&iacute;tica, v&eacute;ase la ya cl&aacute;sica discusi&oacute;n de Hannah Arendt (1958: 175&#45;247, 236&#45;247).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup> King a&ntilde;adi&oacute;, "la sociedad debe proteger del robo y castigar el robo" (1991: 76).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup> Esta descripci&oacute;n de la competencia entre los modelos liberal y republicano se esboza en Cohen y Arato, 1992: 564&#45;604. Representantes de la posici&oacute;n liberal incluyen a John Rawls y Ronald Dworkin (1977: 206&#45;222).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17</sup> Una vigorosa afirmaci&oacute;n de esta perspectiva fue planteada por Hannah Arendt (1973: 49&#45;102). Una teor&iacute;a republicana de la desobediencia civil como auto&#45;identificaci&oacute;n, tambi&eacute;n ha sido desarrollada por Daniel Markovits (2005: 1897&#45;1952). Elementos de esto se traslapan con un aporte democr&aacute;tico&#45;deliberativo reciente inspirado en J&uuml;rgen Habermas (Smith, 2011: 145&#45;166).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18</sup> Para un resumen del relato completo, v&eacute;ase Ryan Lizza (2013: 48&#45;61).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19</sup> Para una opini&oacute;n contraria, v&eacute;ase Goldsmith, 2012. Para una respuesta cr&iacute;tica a Goldsmith, v&eacute;ase Scheuerman, 2013: 3&#45;23.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>20</sup> La NSA ha rechazado esta afirmaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>21</sup> V&eacute;ase el reciente debate entre David Lefkowitz (2007: 202&#45;233) y Kimberley Brownlee (2008: 711&#45;716). La intuici&oacute;n clave es establecer que el castigo por actos criminales necesariamente contiene elementos de desaprobaci&oacute;n moral inapropiados para el tratamiento legal de los desobedientes civiles.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>22</sup> La idea de que la aceptaci&oacute;n de la pena legal representa respeto por la ley fue en su momento r&aacute;pidamente adoptada por muchos acad&eacute;micos. V&eacute;ase por ejemplo, Bedau, 1991c: 8; Carl Cohen, 1966: 5&#45;7; Rawls, 1991: 106&#45;107. Para una discusi&oacute;n cr&iacute;tica, v&eacute;ase James, 1973: 475&#45;498.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>23</sup> Como ha sido apuntado por Arendt (1973: 77) en una interesante cr&iacute;tica de la visi&oacute;n ortodoxa de que los desobedientes civiles necesariamente deben aceptar el castigo por sus supuestos cr&iacute;menes. Ella esperaba que "fuera posible encontrar un nicho reconocible para la desobediencia civil en nuestras instituciones gubernamentales" (1973: 99).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>24</sup> Estado de derecho es, desde luego, un concepto inevitablemente pol&eacute;mico. Una perspectiva &uacute;til es la de Brian Z. Tamanaha (2004).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>25</sup> La Ley de Espionaje llev&oacute; a la creaci&oacute;n de la Oficina Nacional de Libertades Civiles (National Civil Liberties Bureau), antecedente de la ACLU.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>26</sup> La American Civil Liberties Union y Human Rights Watch, por ejemplo, han usado este caso para hacer una petici&oacute;n com&uacute;n de reforzamiento de la protecci&oacute;n a los denunciantes en el &aacute;mbito de la seguridad nacional. Para un planteamiento acad&eacute;mico m&aacute;s detallado del r&eacute;gimen legal existente, v&eacute;ase Pozen, 2013.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>27</sup> M&aacute;s interesante aun, el padre de Snowden, Lon Snowden, en un principio esper&oacute; que su hijo regresara a casa para enfrentar los procesos penales. Sin embargo, la aparente presunci&oacute;n de culpabilidad por parte de la administraci&oacute;n de Obama lo llev&oacute; a cambiar su punto de vista &#151;"Edward Snowden est&aacute; mejor en Rusia que en Estados Unidos, afirma su padre" (<i>The Guardian</i>, 2013)&#151;. El hecho de que los l&iacute;deres pol&iacute;ticos con frecuencia hayan descrito a su hijo como un traidor, y que incluso algunos han bromeado con la posibilidad de asesinarlo, probablemente tampoco ha contribuido a inspirarle mucha confianza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>28</sup> Editores, "Edward Snowden, el informante: considerando el valor de sus filtraciones, se le deber&iacute;a conceder clemencia o una petici&oacute;n de amnist&iacute;a".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#42;&#42;&#42; En el original: <i>Principle of Non&#45;refoulement</i> (Principio de no&#45;repatriaci&oacute;n) es un principio de la ley internacional que proh&iacute;be regresar a las v&iacute;ctimas de persecuci&oacute;n a sus perseguidores. Generalmente quien persigue es el Estado. Se trata de un principio tanto del derecho consuetudinario, como de la ley internacional. &#91;Nota del editor&#93;</font></p>      ]]></body><back>
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