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Desacatos

On-line version ISSN 2448-5144Print version ISSN 1607-050X

Desacatos  n.2 México  1999

 

Reseñas

 

Margarita Estrada después del despido.
Desocupación y familia obrera

 

por Raúl Nieto*

 

* UAM-Iztapalapa.

 

A más de 10 años de gestión neoliberal (¿neoconservadora?) de la economía —y de la sociedad mexicana entera— podemos observar que las transformaciones que se han dado a nivel macroeconómico y macrosocial se han traducido en infinidad de situaciones micro que tradicionalmente son las que aborda heurísticamente la antropología social. En efecto como resultado de dichos cambios hoy el perfil del país se ha transformado notablemente. La vieja planta industrial, resultado del esfuerzo de varias generaciones, y cuyos productos ostentaban orgullosamente la marca de "hecho en México", debe ahora afrontar una economía y sociedad abiertas al mercado mundial. Viejas y estratégicas ramas de la economía languidecen y sólo parecen esperar su turno en la fila de las privatizaciones. La vieja planta paraestatal, que en los años setenta convertía al Estado mexicano en el principal empleador de la clase obrera industrial, prácticamente ha desaparecido y sus activos se han convertido en una fuente que ha financiado el gasto corriente del gobierno mexicano. Por su parte las tradicionales ramas industriales en las que descansó un modelo sustitutivo de importaciones deben ahora arreglárselas en un mercado globalizado que no reconoce más que el precio resultado de costos de producción bajos.

Recientemente se ha afirmado que los efectos positivos de la macroeconomía se dejarán sentir paulatinamente en la microeconomía, en el bolsillo de los trabajadores; pero la verdad es que los efectos negativos de las decisiones macroeconómicas han repercutido de manera inmediata en miles de familias quienes pueden atestiguar cómo tales decisiones han implicado la caída de los niveles de vida, la pérdida de miles de empleos y han significado la afectación, la desestabilización y modificación de múltiples proyectos de vida.

El libro de Margarita Estrada Después del despido. Desocupación y familia obrera es resultado de una investigación llevada a cabo en la Ciudad de México entre sectores desocupados de la clase obrera. Para su desarrollo la autora intenta una evaluación de las políticas económicas de los 10 últimos años que han conducido a miles de familias mexicanas al desempleo. Estrada a lo largo del texto propone una relectura de los conceptos de ocupación/desocupación, empleo/ desempleo y trabajo por cuenta propia para entender cómo es que la sociedad mexicana articula estas situaciones.

Su mirada de antropóloga no se conforma con evaluar las condiciones de la reproducción de la fuerza de trabajo de 1935 a 1992, ni con describir las características que adquirió el empleo durante dicho periodo. Por el contrario nos conduce a ese otro terreno de indagación, donde la escala micro da rostro, nombre y estructura familiar a la desocupación. En este nivel cuatro familias de la ciudad (en distintas etapas de su ciclo doméstico) nos relatan sus penurias, nos revelan las estrategias y recursos con que afrontaron la pérdida del empleo. Cabe señalar que el cierre de la refinería 18 de Marzo, ubicada al norte de la Ciudad de México, sirve a la autora para profundizar y recuperar la visión colectiva de este proceso que puede asemejarse a una tragedia.

La pérdida del empleo, nos relata la autora, obliga a replanterase no sólo las condiciones del trabajo del que se ha vivido, sino que nos confronta con una redefinición de la propia vida. Ante la desocupación y su consecuente falta de ingresos económicos, se hace necesario definir nuevamente las prioridades, las expectativas y aspiraciones y niveles de vida con que se ha existido; vuelve obligado evaluar los recursos propios y familiares de que se dispone. Hace aparecer habilidades, vocaciones y actividades que se pensaban abandonadas o de las que se carecía. De esta manera surge un conjunto de recursos "informales" pero reales que se ponen en juego para paliar la situación: la calificación obrera puede ser fuente de nuevas ocupaciones, chambas y talachas; las redes de solidaridad familiar y vecinal se activan proporcionando no sólo oportunidades de nuevas ocupaciones sino una enorme cantidad de recursos materiales y simbólicos. La migración internacional y el trabajo por cuenta propia son alternativas que no se pueden dejar de lado. La indemnización —cuando la hay— se vuelve el bien más preciado y de su buena administración depende el futuro.

La investigación de Margarita Estrada es anterior a los "errores de diciembre". Sin embargo es premonitoria de la situación que desde enero de 1995 miles de familias mexicana afrontaron. Podemos ahora constatar que muchas de sus afirmaciones cobraron una nueva dimensión. Que las actividades de cuenta propia han convertido a esta ciudad que era de productores en una ciudad de vendedores. Que sus reflexiones y conclusiones acerca de la importancia de las etapas del ciclo doméstico han quedado confirmadas así como aquellas que recuperar una dimensión genérica de la desocupación.

Este texto, hay que decirlo, llega oportunamente. Nos aporta elementos para entender porqué ahora el trabajo ha dejado de ser valorado como una actividad fundante de esencia humana; el texto de Estrada nos permite comprender cómo, a diferencia de otras épocas, el dinero ha reemplazado el lugar que ocupaba el trabajo.

Margarita Estrada
Después del despido.
Desocupación y familia obrera,

Editorial CIESAS, México, 1996.         [ Links ]

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