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Revista mexicana de investigación educativa

Print version ISSN 1405-6666

RMIE vol.16 no.48 México Jan./Mar. 2011

 

Reseña

Las mejores prácticas de la educación a distancia

 

Marco Antonio Chávez Arcega

 

Simonson, M.; Smaldino, S.; Albright, M. y Zvacek. S. (2009). Teaching and learning at a distance: Foundations of distance education, 4a. ed. Boston: Pearson.

 

Profesor de tiempo completo en la Universidad Autónoma de Nayarit. México. CE: mchavez00@hotmail.com

 

El libro que reseñamos tiene como propósito proveer a los lectores de la información básica y necesaria sobre los fundamentos, la enseñanza, el aprendizaje, la planeación, la administración y la evaluación de la educación a distancia, en el marco de un conjunto de supuestos sobre las mejores prácticas en educación a distancia.

 

El contenido

Desde hace algunos años la Educación a Distancia (ED) ha tenido un crecimiento sostenido, lo que nos conduce a preguntarnos acerca de la efectividad de esta modalidad educativa. Simonson y sus co–autores destacan varias investigaciones en las cuales se encontró que esta modalidad ha demostrado ser igualmente efectiva que la educación presencial. Según ellos, estos resultados han sido uno de los factores más importantes para que algunos países como Estados Unidos y México, la estén utilizando como un método de aprendizaje en programas educativos y de capacitación. Lo anterior genera una necesidad para las instituciones, organizaciones, profesores y estudiantes de conocer los fundamentos del proceso enseñanza–aprendizaje a distancia. Por lo que este texto es un excelente material para quienes inician en ese fascinante mundo.

Con su cuarta edición Teaching and Learning at a Distance: Foundations of Distance Education, el grupo de autores dirigidos por Michael Simonson, proveen a los lectores la información necesaria para enseñar y aprender en modalidad a distancia. A diferencia de las ediciones anteriores, aquí se encontrarán, a lo largo del texto, puntos de discusión sobre las mejores prácticas en esta modalidad, así como un énfasis en el diseño, entrega y evaluación de la instrucción en línea. Por lo tanto, los lectores aprenderán a lo largo de trece capítulos —los cuales incluyen una gran variedad de temas— las mejores formas de aplicación de la educación a distancia.

Esta gran variedad de temas y tópicos que conforman el libro, genera la necesidad de agruparlos. Por lo que, para facilitar la lectura y comprensión del contenido, los autores hacen una división en tres partes básicas: a) los fundamentos, b) la enseñanza y el aprendizaje y c) la administración y evaluación de la educación a distancia.

 

Los fundamentos

Por un lado, en la sección de Fundamentos se destacan algunos conceptos de la educación a distancia la que, según los autores, debe:

1) ser ofrecida por una institución formal y oficial, registrada ante las autoridades educativas correspondientes;

2) existir una separación física entre el estudiante y el profesor;

3) existir una comunicación entre los estudiantes y profesores a través de un sistema de telecomunicaciones; y

4) compartir datos, voz y video para propiciar experiencias de aprendizaje.

Por otro lado, la historia, el estado de arte, la situación actual de la educación a distancia en países desarrollados y algunos subdesarrollados, el futuro en el mundo y la necesidad de una teoría propia son también parte de los fundamentos que se destacan en el libro. En lo referente a la historia, y que tal vez sorprenda a muchos lectores, se señala que surge en el año de 1833, a partir del anuncio en un periódico sueco de la oportunidad de estudiar utilizando como medio el correo postal. Siete años más tarde Isaac Pitman, en Inglaterra, hizo lo propio.

Desde sus inicios hasta nuestros días, son muchas y variadas las instituciones que llevan a cabo procesos de instrucción a distancia, desde niveles básicos hasta superiores. Sin embargo, los autores cuestionan que quienes ofrecen esta modalidad, poco se han preocupado por fundamentar el proceso enseñanza–aprendizaje en una teoría de instrucción y aprendizaje diferente a las convencionales. Esta teoría debe mostrar un cuerpo sistemático de supuestos y métodos para llevar a cabo el proceso y garantizar el aprendizaje y, en consecuencia, establecer un soporte para realizar investigaciones que faciliten una constante expansión de esta modalidad educativa. Simonson y compañía señalan la necesidad de esta teoría y mencionan algunas que cubren parcialmente ciertos rubros de la modalidad: la teoría de la independencia y la autonomía de Wedemeyeer y Moore; la de la industrialización de la enseñanza de Petters; la de la interacción y comunicación de Börje Holmberg, y la de la equivalencia de Simonson. Esta ausencia de teoría abre la posibilidad de llevar a cabo estudios o investigaciones, desde la propuesta de las bases filosóficas de esta modalidad educativa; hasta los entornos y condiciones de los estudiantes de ED; pasando por la preparación de los materiales instruccionales; la comunicación e interacción entre los estudiantes, los instructores y la institución; la administración y evaluación de la modalidad; los sistemas de comunicación que se utilizan para llevar a cabo la instrucción; las barreras —que van desde la carencia de recursos económicos hasta el temor de los profesores por participar—, entre otros.

Como parte final de la sección, los autores destacan la taxonomía de las tecnologías para ED: estudios por correspondencia, medios visuales pre–grabados, audio en dos vías, video en vivo, audio y video en vivo, y equipos de cómputo. Por último y como un preámbulo para entrar a la sección de enseñanza y aprendizaje a distancia, Simonson y compañía presentan una introducción a las mejores prácticas.

 

La enseñanza y el aprendizaje en la educación a distancia

En esta sección los autores hacen énfasis en la importancia de un diseño instruccional adecuado a la ED, las características y el entorno de los estudiantes, el proceso enseñanza–aprendizaje, la educación a distancia basada en Internet, la evaluación del aprendizaje a distancia y una guía para preparar materiales instruccionales visuales.

Con respecto al diseño instruccional de cursos en ED, los autores señalan que es diferente al de cursos presenciales, debido a que se deben de identificar algunas características propias, entre ellas: a) el ambiente del aprendizaje; b) quiénes son los futuros estudiantes, así como sus necesidades de aprendizaje y características; c) el contenido del curso; d) las características del profesor; e) las estrategias instruccionales; f) los medios que se utilizarán para llevar a cabo el proceso enseñanza–aprendizaje; g) los tipos de materiales instruccionales acordes al ambiente; y h) las mejores prácticas para la enseñanza–aprendizaje a distancia. Para ello, sugieren que el diseñador de cursos a distancia utilice el modelo que más se adecue a sus necesidades.

Simonson y co–autores argumentan que un aspecto importante a considerar en el diseño del curso a distancia es el estudiante. Preguntas relacionadas tales como: ¿A que tipo de estudiantes está dirigido el curso?, ¿cuáles son las condiciones para que se lleve a cabo el aprendizaje?, ¿cuál es su cultura y hábito de estudio?, ¿cuál es su experiencia de aprendizaje en cursos presenciales y a distancia?, ¿cuál es el estilo de aprendizaje de los estudiantes?, ¿cuáles son sus habilidades, sus prioridades de conocimiento o sus responsabilidades?, ¿cuáles son sus necesidades de equipo, de qué tiempo disponen para estudiar? o ¿cómo se llevará a cabo el proceso de evaluación del aprendizaje?, deben ser planteadas por los diseñadores de cursos a distancia. Éstas y otras preguntas son abordadas ampliamente por los autores en el capítulo 6, donde se destacan recomendaciones, aportaciones, experiencias y situaciones reales, las cuales pueden servir como marco de referencia al diseñador instruccional; además y, para finalizar el capítulo, se consideran 29 cuestionamientos y respuestas que frecuentemente se hacen los estudiantes de un programa a distancia.

En el marco del proceso–enseñanza aprendizaje a distancia, los autores mencionan que la calidad del proceso depende, en gran medida, de tres factores: el rol de los estudiantes, el de los profesores y la administración de la institución. Estos tres elementos se deben conjugar para lograr los objetivos de aprendizaje. En este aspecto, el libro señala que el aprendizaje en un proceso a distancia, debe de estar centrado en el estudiante quien será responsable de su aprendizaje bajo la tutela y apoyo del instructor. Para soportar este proceso de enseñanza–aprendizaje a distancia el instructor deberá definir varias estrategias, entre ellas: foros de discusión, tareas, lecturas, investigaciones, wikis, chats, podcasts, blogs, sesiones síncronas y asíncronas, entre otras. Estas estrategias deben ser apoyadas por la institución a través de acceso a bancos de datos, servicios de biblioteca y el sistema administrador de cursos. En este punto los autores, acertadamente, proporcionan una amplia información sobre los Course Management Systems (CMS) y los Learning Management Systems (LMS), además de resaltar sus similitudes y diferencias.

Sobre la educación a distancia basada en Internet, los autores apuntan un conjunto de ventajas y limitaciones de estos cursos sobre los presenciales. Entre las primeras, señalan que los estudiantes pueden trabajar a su propio ritmo, que para ellos es fácil el manejo de la tecnología y que Internet provee un ambiente de aprendizaje centrado en el estudiante. Como limitaciones se mencionan, entre otras: que la brecha digital es un factor importante para que no todos tengan acceso a los cursos en línea, que el diseño de estos cursos puede ser un trabajo más arduo que los presenciales, y que algunos profesores tienden a tener problemas para ajustarse al modelo de aprendizaje centrado en el estudiante.

Una vez que los autores discutieron los elementos del proceso de aprendizaje a distancia se centran en concluir la sección con el tema de la evaluación hacia el estudiante. Así, el texto destaca la importancia de la evaluación desde las etapas del diseño del curso, describiendo las características de los diversos tipos de evaluación en educación a distancia y su uso apropiado para cada situación o contexto. Adicionalmente, se sugieren un conjunto de estrategias prácticas que evalúan el progreso del estudiante a lo largo del curso (exámenes, portafolios, ensayos, presentaciones, entre otros). Los autores no pueden cerrar este capítulo de evaluación, sin dejar de mencionar el plagio y comportamientos desleales que se pueden generar durante el proceso de evaluación al estudiante.

 

La administración y evaluación de la educación a distancia

La última sección del texto presenta temas relacionados con la propiedad intelectual, los derechos reservados, el dominio público, el liderazgo y la administración en las organizaciones con educación a distancia; así como la evaluación del proceso enseñanza–aprendizaje en esta modalidad.

Con respecto a los derechos reservados, los autores proponen cuatro puntos esenciales para determinar si los materiales que se colocan en Internet deben contar con los derechos reservados de autor, y cuándo éstos se convierten de dominio público; así como la forma de determinar qué materiales con derechos reservados pueden ser utilizados con o sin permiso del autor. Finalmente, en forma breve Simonson y sus co–autores definen y señalan la importancia de la propiedad intelectual y cómo ésta se relaciona con los derechos reservados.

Esta propiedad intelectual también es abordada en el tema de liderazgo y administración en las organizaciones con ED. Aquí los autores proponen algunas funciones del administrador; discuten los costos de creación, desarrollo, operación, entrega y evaluación de la ED; además de sugerir políticas generales sobre la propiedad intelectual de los profesores. Finalmente, y como parte última, Simonson y colaboradores presentan dos enfoques para evaluar cursos, programas de estudios y el sistema de educación a distancia. En el prefacio se mencionan como recursos disponibles y de apoyo al texto: videos, presentaciones en Power Point, artículos y podcasts. Para todos ellos, se específica el lugar y la forma de obtenerlos.

 

Conclusión

El libro está ilustrado con imágenes de calidad y acordes con el tema o subtema en cuestión. Todos los capítulos y sus respectivos temas son abordados claramente, a detalle y con magníficos ejemplos por parte de Simonson y co–autores; además apartados como las mejores prácticas en la educación a distancia, en algunos capítulos, refuerzan y garantizan una interesante lectura del texto. Es importante destacar que gran parte del contenido se encuentra ligado con el contexto de la educación a distancia de Estados Unidos, lo cual puede diferir en algunos aspectos de las situaciones que se presentan en nuestro país.