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Revista mexicana de investigación educativa

Print version ISSN 1405-6666

RMIE vol.14 n.40 México Jan./Mar. 2009

 

Reseña

 

Doña Perpetua: Una historia que se precipita

 

Bonifacio Barba

 

Cano, Arturo y Aguirre, Alberto (2008). Doña Perpetua. El poder y la opulencia de Elba Esther Gordillo, México: Grijalbo.

 

Profesor–investigador del Departamento de Educación de la Universidad Autónoma de Aguascalientes. Av. Universidad 940, 20100, Aguascalientes, Ags. CE: jbbarba@corrreo.uaa.mx

 

La lectura del libro Dona Perpetua. El poder y la opulencia de Elba Esther Gordillo suscita la necesidad de cambiarle el título a causa de la enorme cantidad de cosas con las que está construido o a las cuales remite. Por efecto de ello, existen varias alternativas como especie de configuraciones de sentido a cuya búsqueda el lector queda obligado en su recorrido. De la nomenclatura posible, un elemento ya está expresado en el título de este comentario, porque la biografía es de Elba Esther Gordillo (EEG), pero más aún los asuntos nacionales con los cuales está relacionada y que a veces son telón de fondo y otras escenario, se muestran como una historia que se precipita empujada por fuerzas que parecen incontrolables.

Pero surgen otros títulos, como "Doña Perpetua. Historia parcial de un país extraviado", porque así se muestra el país en varios momentos de la narración, sobre todo cuando las cosas públicas –y es grave que ello incluya la educación y sus recursos– son utilizadas en la trama del abuso patrimonial y del corporativismo. También podría llamarse la obra "Crónicas dolientes del sueño mexicano". El asunto central es que la lectura de un libro como éste es ocuparse de una tragedia; es una suerte de auto castigo, porque es detenerse a ver y contemplar el compendio de muchos hechos que la sociedad mexicana ha vivido u observado poco a poco, en muchos años y al encontrarlos reunidos en la estructura de la biografía se tiene una experiencia que reitera lo vivido.

La publicación de este libro sobre EEG, la Maestra, tiene en nuestra coyuntura política y educativa un carácter de reiteración que debe poner sobre aviso a los mexicanos: no bien se habían encontrado los ciudadanos con Los socios de Elba Esther por la obra de Ricardo Raphael (México, Planeta, 2007, ambos tienen varios rasgos en común y se complementan), ahora vuelve la biografiada como Dona Perpetua. Y no sólo es un regreso simple, es una presencia actuante. Como la lluvia prolongada de un huracán, esta presencia que se manifiesta en la cotidianidad de los hechos–noticias, no ha cesado, es pertinaz, en ocasiones tiene forma torrencial, como en la Alianza por la Calidad de la Educación y en el conjunto de sucesos políticos y mediáticos que la precedieron y la presentaron públicamente. Aún más, si se continúa con la analogía acuática, es preciso decir que la lectura va produciendo cataratas de sentimientos varios como el asombro o la indignación; y también torrentes de preguntas y de reclamos.

La presencia tiene ahora un nuevo carácter porque 'perpetua' no califica a nada ni a nadie, sino que es el nombre de la Maestra, cuya presencia y actividad se han transformado en un sustantivo. Doña Perpetua no es sólo el nombre nuevo de una persona, es el nombre de una tragedia, en sentido griego, por el enfrentamiento con el problema del destino humano, que ya ha tenido desenlace funesto para muchos maestros, y en sentido mexicano, porque prolonga en la sociedad y en la política el juego de las máscaras e impide el nacimiento del quinto sol y la humanidad nueva. Ya fuera de la imagen mítica, esta presencia es un obstáculo al desarrollo de la convivencia democrática y al logro de los fines de la educación mexicana.

 

La tragedia

Por obra de esta biografía, Hobbes visita el país y ayuda a ver al Leviatán transformado en plena era feminista; más aún, los mexicanos son espectadores de las aventuras de una de sus lugartenientes que ha logrado introducirse en los espacios del Estado y controlar una importante zona del mismo, control que llega a la sustitución. Este problema es viejo, ya había sido señalado por Jaime Torres Bodet.

El acotamiento al poder sindical, por ejemplo, en el terreno de la asignación de nuevas plazas por la vía del concurso de oposición, no es aún un procedimiento implantado de forma plena y en su primera aplicación no obtuvo toda la credibilidad necesaria de parte de la sociedad y de algunos grupos de maestros, unos como aspirantes a una plaza y otros como disidentes.

Esta zona del Estado que está bajo control de Doña Perpetua, además de ser efecto de los juegos del sistema político mexicano, también lo es por los propósitos de reivindicación personal de La Maestra, reivindicación ante la sociedad, ante la política, ante la adversidad, de la cual a veces parece burlarse y en otras mostrarle temor, porque sabe, como se sabe en la vida y en la política, que nada es para siempre. Tal parece que a la profesora EEG se le ha olvidado la lección de su mentor Luis Gámez en 1986: "...en la política nada es para siempre y todo es inseguro. Ojalá y también esté preparada para no ser" (p. 205).

El libro no tiene prólogo, ni presentación, ni introducción; empieza con los hechos: "el grupo que tomó por asalto el sindicato magisterial, en septiembre de 1972...", relatan los autores, a escasos meses de cumplir 35 años "en el poder" –17 bajo el liderazgo de Carlos Jonguitud y el resto bajo el de EEG–, en julio de 2007 le regala a La Maestra "la extensión de su mandato 'por el tiempo que sea necesario'" (p. 9). Así, desde la entrada misma de la narración, revolución, modernización y transición se confunden, se vacían en uno de los ámbitos más importantes del país: el de la educación. Si se pensaba que habrían existido tres proyectos de gobierno, se descubre que lo que padece el país es un solo corporativismo.

El libro es un gran aparador, ¿qué es lo que muestra? A continuación se sintetizan algunos de los aspectos.

• El abandono, por parte del gobierno, de los maestros y de las maestras, actores fundamentales de quienes se espera que se comprometan en la formación de ciudadanos responsables y participativos, a las fuerzas expansivas de un sindicato que los controla y de una dirigente a la que nada parece saciar. Un indicador reciente del abandono es la Alianza por la Calidad de la Educación: se da entre el gobierno federal y los maestros de México, por medio del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). El lector se pregunta asombrado, ¿qué pasó con la descentralización que se acordó en 1992? ¿Dónde quedaron los gobernadores, responsables de la educación básica y de la formación docente en sus estados? ¿Realmente espera el gobierno federal que de esa alianza surja un movimiento de reforma que mejore la educación básica?

• Pero el libro también muestra, en la medida en que aparece la estructura del SNTE y su modus operandi, que muchos maestros lo sostienen, quizá por la aspiración de mejorar su posición, una de las creencias básicas que explican la formación y el modo en que han pervivido fenómenos de corporativización como el que representa el SNTE.

• Aún más, debido a que los maestros y maestras que sostienen la estructura del Sindicato son sujetos que pertenecen a diversos grupos y sectores sociales, el libro ayuda a comprender una faceta de las raíces no democráticas de la sociedad, sus miedos excluyentes, el afán de poder que actúa ignorando la ley. Una enseñanza del libro o una de las cosas que devela es que la sociedad "se hace de la vista gorda".

• El texto lleva al lector por el itinerario de una biografía signada por el problema de la legitimidad y de la seguridad personal que ronda como fantasma en los escenarios del exceso, de la contradicción, del poder destructivo, de la cooptación. Muestra la obra no sólo que la dictadura mexicana no era perfecta, sino que la imperfección es su enfermedad. Lo que sí queda claro, ya era claro antes en realidad, es que una república en estas condiciones, con una red de socios que se encuentran desde las escuelas hasta la presidencia, tal república deja de serlo, porque su poder público se desvanece o se compromete. Aquí está uno de los elementos de lo trágico, y lo es porque actúa directamente contra los fines de la educación, contra el bien público más preciado.

• Si el lector tiene en mente la ideología del normalismo mexicano o el nacionalismo educativo, aún fuerte en los años iniciales de Vanguardia Revolucionaria del Magisterio, o si se piensa en la hipotética comunidad cultural que de esas visiones podría desprenderse creativamente, se encuentra en el libro con una poderosa negación de todo ello, con una contradicción ubicua entre discurso y práctica.

• El libro va sedimentando la comprensión de que el sentido y la noción de moral desaparecen obligadamente y que, además de contradictoria, resulta burlesca la noción de 'líder moral'. La vida y relaciones de la dirigencia central del SNTE aparecen como un entorno en el que la credibilidad es una forma de subordinación.

• En los últimos años se han incrementado las actividades de evaluación de la educación, de su calidad. Este texto hace una contribución importante porque documenta una de las vías, una que es de enorme influencia, por las que se fabrica el deterioro de las condiciones del derecho ciudadano a la educación básica de calidad con equidad, como hoy lo establece la agenda pública. De forma natural, el ciudadano puede pensar que la estructura organizacional de la Secretaría de Educación Pública (SEP) es mayor, de mejor calidad o más eficaz que la correspondiente al SNTE, pero el libro expone elementos que generan una duda sobre esta cuestión. Y refuerza, con nuevos datos, una certeza ya vieja: la SEP y las secretarías estatales están infiltradas.

• En términos financieros, el libro también ayuda a comprender cómo se usa el dinero del pueblo, el recurso que la sociedad le entrega al gobierno para la administración pública, contra la sociedad misma, bien porque el gasto educativo no es correspondido con la calidad esperada en los aprendizajes, bien por los recursos entregados directamente al SNTE que no están sujetos a escrutinio público.

•Hay una comprensión que el libro va construyendo paso a paso: Doña Perpetua es un producto inacabado del sistema político autoritario que dio a la sociedad una ficción de democracia. EEG es una expresión de la compleja red de complicidades. Se trata de un fenómeno inacabado porque es actuante.

Lo que se ha mencionado hasta este punto es grave, pero pueden destacarse todavía elementos más específicos o ilustrativos; a continuación algunos de ellos.

• En 1995, al dejar la secretaría general del SNTE, EEG dijo: "Estoy lista para irme [...] no seré cacique sindical ni líder moral" (p. 282). Se manifiesta en ello el problema del origen y la culpa, pero también estaba vivo el deseo. Vendrán luego las actuaciones del deseo, manifestaciones de la contradicción, del juego con diversos actores del sistema político para continuar en la posición de dominio.

• En este escenario surge con fuerza una pregunta, ¿quiénes son los amigos de La Maestra? Dicen los autores que "entre la jerarquía católica su favorito es Norberto Rivera, 'a quien colma de regalos'" (p. 265). Pero hay más amigos: Manuel Olimón, ex rector de la Universidad Pontificia. Así las cosas, es difícil imaginar la autenticidad o los alcances de la nueva evangelización de la que habla la jerarquía de la iglesia católica mexicana. Otro amigo es Abelardo Alvarado, obispo auxiliar de México y "una suerte de ministro de relaciones políticas de la Conferencia del Episcopado" (p. 265). Esta amistad, en particular, llama la atención porque la Conferencia mencionada es una fuente de críticas a la educación laica.

• Un apoyo político fundamental para EEG ha sido Manuel Camacho Solís, antes un político modernizador del Partido Revolucionario Institucional, pero que ahora está dispuesto a generar una 'revolución democrática'. Los autores lo colocan en la casilla de 'los influyentes' al presentar a las familias de Elba Esther.

• Acerca de la guerra entre la secretaria Josefina Vázquez y Elba Esther, afirman los autores que Felipe Calderón la deja correr y recogen el testimonio de un consejero de EEG que a finales de 2007 afirmó que "Todo se reduce a que Calderón no sabe qué hacer con Elba Esther ni con el SNTE, todavía no sabe qué tipo de relación tener" (p. 181). Esto resulta no creíble en su significado aparente, es decir, de que se trate de una estrategia de "dejar correr" la guerra. Es difícil encontrar una declaración pública del presidente Felipe Calderón en la que dé soporte a su Secretaria de Educación. En contrapartida, sí hubo evidencias de su apoyo al congreso del SNTE, su presencia elogiosa, la presentación deslucida del Plan Sectorial de Educación y la presentación, en contraste, con todo el poder mediático y político, de la Alianza por la Calidad de la Educación.

• "El régimen político que le sirvió al país por cerca de setenta años terminó y no sólo requiere uno nuevo, sino que es la educación la vía privilegiada para conseguirlo" (p. 185). No son, estas palabras, de la Secretaria de Educación Pública, ni de un político panista–foxista, ni de un perredista, ni un sociólogo reformista o un filósofo de la educación extraviado políticamente; quien hace tal valoración es La Maestra.

• Según las conclusiones del IV Congreso Nacional de Educación "una cuarta parte de los alumnos –el total era de 32,700,000 niños y jóvenes en 2006–, deserta de las aulas porque no les gusta estudiar" (p. 185). No hay lugar para la duda en esta conclusión acerca de las causas de un fenómeno tan deplorable para la sociedad mexicana. Está claro que se pretende culpabilizar a los alumnos y a las alumnas y que nadie más tiene responsabilidad.

• En las elecciones de 2007 en Baja California, el Subsecretario de Educación Básica, el director de la Lotería Nacional y otro operador, comandan a 800 maestros con el propósito de "nulificar la estructura electoral de (Carlos) Hank" (p. 190–192). Desde La Jolla, California, La Maestra sigue las acciones. Con sorpresa el lector se pregunta qué hacían funcionarios federales y cientos de maestros en esa actividad electoral pues no se trataba de atender los intereses de la educación pública. El hecho tiene varias facetas y una de ellas es que el Partido Acción Nacional (PAN) deja que EEG haga sus vendettas y además tales hechos dejan ver que Felipe Calderón sí sabe qué hacer con EEG y con el SNTE. El PAN, según se ha visto, se iguala al Partido Revolucionario Institucional (PRI) en sus caminos políticos.

• Según fuentes del SNTE, el fideicomiso Vivienda Magisterial dejó un boquete de veinticinco mil millones de pesos (p. 257). El Senado, o mejor, los enemigos de EEG, pidieron información a la SEP y prometieron investigar y corregir, pero no se hizo nada. Ahí está otro caro ejemplo –en todos sentidos– de las negociaciones y los intercambios. Y surge la pregunta: ¿cómo es que se "perdonó" ese dispendio en un país que en 2008 no tuvo recursos para atender las metas de la educación preescolar?

• EEG es un elemento muy importante del sistema político mexicano y mucho de su poder le viene de sus socios: Roberto Hernández, ex dueño de Banamex, la convence de "ir a fondo con las 'reformas estructurales' de Vicente Fox... " (p. 201). Y el resto de la historia es conocido: de ahí, a la salida del PRI, a hacer otro partido que recibe dinero de los mexicanos. No es sólo el costo financiero lo que resulta preocupante, también el costo democrático.

• Una excusa para alejar a los maestros de sus intereses, la expresa Fernando González: convencido, como La Maestra, de que en esta hora está en juego la supervivencia del SNTE, afirma que "exigirle al gremio que sea democrático es como exigirle democracia a un equipo de futbol" (p. 188). ¿En qué serán comparables? Tal vez en su faceta de negocio, para los dueños.

 

¿Conclusión?

Esto no concluye; en el presente político, al menos, lo que se observa es la permanencia. ¿Qué es el PAN ahora? No ha sido adecuado por parte de Vicente Fox y de Felipe Calderón hacer alianzas con este tipo de fuerzas políticas, pues no se puede gobernar si se olvida a la gente que con el voto asigna una responsabilidad pública.

Ante el fenómeno sociopolítico conocido como "la transición a la democracia", se puede observar que ocurre una reelección del sistema político burlando aún algunos baluartes de la democracia. La vida de Doña Perpetua permite comprender algunos de los mecanismos de ese juego desigual en el que todos los ciudadanos ponen –impuestos, derechos, voto– y pocos toman mucho, trasladando elementos de la república al lado de lo privado.

Durante la campaña presidencial de 2006, la propaganda del PAN decía que Andrés Manuel López Obrador era un peligro para México. La retórica política y una conjunción de elementos entre los que estuvieron la ley electoral, la capacitación insuficiente de funcionarios de casilla, los errores aritméticos y, en general, las irregularidades en las actas, no dejaron saber si era un peligro. Hoy puede valorarse que Felipe Calderón es un peligro para México, porque está en la presidencia del país acompañado por un corporativismo heredado que actualiza y extiende sus cotos de poder y corrupción, heredados del viejo presidencialismo y del nuevo, el de la transición. Este hecho ha sido señalado por diversos politólogos como riesgoso para el desarrollo de la democracia, del mismo modo que la alianza con EEG y el SNTE ha sido puesta en cuestión por algunos sectores del PAN porque le resta credibilidad al partido, necesitado de ampliar su base social.

Desde el gobierno del cambio, EEG también ha cambiado. Dejó ya, sin lugar a dudas, la simulación de renovación democrática que utilizó en algunos años, se independizó de la presidencia y acrecentó su poder.

Ante Doña Perpetua y sus socios, que mantienen formas abusivas de poder social, político y económico, es preciso también conservar otras cosas, como aquello de ¡muera el mal gobierno! Y es importante echar este grito: ¡vivan los maestros y las maestras que sostienen las escuelas, que forman personas críticas, que construyen la Patria!

El trabajo de Arturo Cano y Alberto Aguirre es claramente una mediación para la democratización, porque devela, desmitifica, denuncia y, en su sencillez, lo hace como si contara una historia fantástica.

Este libro, junto con otros sobre el sistema político, sobre los riesgos de la transición democrática o sobre líderes y corporaciones, señalan un grave problema nacional: qué hacer con la maquinaria de los partidos políticos. Corporativismo y mercadotecnia política tienen elementos para convencer de que los ciudadanos mexicanos tienen una democracia prestada. El libro reseñado da una explicación al referirse a la creación del "mercado libre electoral" que opera contra el "interés público", el cual debe ser, constitucionalmente, la razón de ser de los partidos políticos.

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