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Estudios sociales (Hermosillo, Son.)

Print version ISSN 0188-4557

Estud. soc vol.22 n.44 México Jul./Dec. 2014

 

Reseña

 

Antropología simétrica y procesos de curación con ayahuasca

 

Symmetric anthropology and healing processes with ayahuasca

 

Mauricio Genet Guzmán Chávez*

 

Beatriz Labate y José Carlos Bouso (eds.) (2013) Ayahuasca y salud. Barcelona, La liebre de marzo

 

* El Colegio de San Luis. Dirección para correspondencia: mguzman@colsan.edu.mx.

 

Fecha de recepción: marzo de 2014.
Fecha de aceptación: abril de 201.

 

El libro que editan Beatriz Labate y Carlos Bouso, Ayahuasca y salud (2013), dentro de la colección "Cogniciones estados modificados de conciencia" del sello español La liebre de marzo, contiene veintiún colaboraciones divididas en dos grandes apartados. El primero, Shamanismo y religión y el segundo Ciencias y terapéutica. Esta división congrega los estudios de corte sociocultural, cuyo objetivo recupera las perspectivas nativas o emic, por un lado, y los estudios o enfoques cientificistas, biomédicos o que privilegian una postura etic, por el otro. En total, 485 páginas en las cuales el lector encontrará un tratamiento especializado sobre los diferentes tópicos y problemáticas en torno al consumo religioso, espiritual, terapéutico y recreacional de la bebida amazónica conocida como ayahuasca y sus variaciones (su significado literal: "el vino de las almas" o "la soga del ahoracado" en lengua quechua, es una decocción con propiedades psicoactivas preparada con el bejuco Banisteriopis caapi y la hoja Psychotria Viridis). Acompañan a los artículos dos textos, prefacio y posfacio, que tienen el mérito de orientar y, al mismo tiempo, desanclar el tono general de las contribuciones, bien situadas en un campo interdisciplinar de debates. La ayahuasca, natema, yage, etcétera, está de moda, qué duda cabe y la propia aparición de este volumen y de otros que le anteceden como A trasluz de la ayahuasca (J. M. Fericgla, 1997, La liebre de marzo, Barcelona); Ayahuasca medicina de alma (D. Viegas y N. Berlanda, 2012, Editorial Biblos, Argentina); O uso ritual da ayahuasca (Beatriz Labate y Wladimyr Araújo, 2002, Mercado de Letras-Fapesp, Sao Paulo); A reinvencao do uso da ayahuasca nos centros urbanos (B. Labate, 2004, Mercado de Letras-Fapesp, Sao Paulo), entre otras obras que incluyen esta bebida entre diversas sustancias con propiedades psicoactivas o enteogénicas, así como innumerables artículos y ensayos exclusivamente dedicados a la ayahuasca (Labate, Santana y dos Santos, 2008, Ayahuasca religions. A comprehensive bibliography and critical essays) lo confirman.

Lo primero que debe reconocerse al revisar el índice es un campo rico y privilegiado de discusiones situado en fajas epistemológicas fronterizas. Los autores no solo reflexionan desde la antropología, la neurología, la psicología, la psiquiatría y el derecho como disciplinas autónomas, sino de sus traslapes o porosidades en tanto disciplinas limitadas o constreñidas o súper especializadas que operan partiendo y separando entidades o totalidades complejas. A esto debe sumársele un problema ontológico-epistemológico si no superior, al menos, sí inquietante, y que a más de uno debe realmente mortificar. El pensamiento de los premodernos, en tanto conocimiento especializado, producto histórico de una relación cultura-naturaleza, es contrastado, revisado e interpelado a trasluz de diversos conocimientos relacionados con el comportamiento neurológico y psicológico. Se tiende así una suerte de puentes epistemológicos entre ontologías diversas que discursan en torno a concepciones del cuerpo, la persona y el proceso salud-enfermedad. En esta operación descubrimos perspectivas sofisticadas y reveladoras de los confines inmarcesibles de la conciencia humana, pero, ante todo, una mirada penetrante de la globalización (tecnocientífica, política y cultural) como escenario virtual que es, a la vez, trascendente e inmanente. Redes que ya no son sociales en el sentido antropológico clásico, sino que conforman auténticas redes socio-técnicas, caracterizadas no solo por la hibridez de sus elementos —humanos y no humanos— sino de sus propias prácticas y perspectivas.

El libro se puede leer de principio a fin, o bien, intentar una lectura intercalada de sus capítulos. Salvo un par de excepciones, el estilo es fluido, ameno, y los tecnicismos o conceptos de carácter académico son esclarecidos en las mismas exposiciones.

Sin embargo, debo advertir que el primer capítulo "Cura, cura, cuerpecito: reflexiones sobre las posibilidades terapéuticas de la ayahuasca", redactado por los editores a manera de introducción crítica, es fundamental para entender la intencionalidad en la producción de los distintos textos, los posicionamientos teóricos e ideológicos de los colaboradores y la serie de preguntas e intereses de los editores para privilegiar un tipo de diálogo y comunicación entre diversos especialistas. Labate y Bouso apuntan una serie de dilemas que derivan de la vertiginosa expansión del consumo de la bebida ayahuasca: la traslocalización de las prácticas; las concepciones sobre salud y enfermedad, el papel del ritual, el performance y la puesta en escena de los dispositivos culturales o biomédicos, los márgenes de riesgo y de seguridad asociados.

Su postura no es la búsqueda de esclarecimiento de tales dilemas, pero sí una sana provocación para usar las herramientas de la vieja caja con nuestros nuevos juguetes o artefactos analíticos. Ellos nos dicen:

Optamos por no esquivar la responsabilidad de llamar la atención hacia los problemas oriundos de la experiencia, pues ni ninguna sustancia es una panacea, ni está exenta de problemas, y no es, obviamente, de aplicación universal. Por otro lado, no es nuestro objetivo promover la medicalización de las prácticas ayahuasqueras o de conferir legitimidad a esas prácticas a partir del discurso biomédico, aunque tal vez este sea un efecto colateral bienvenido; y, todavía menos, crear parámetros que viesen [contemplaran] el uso de ayahuasca sólo bajo supervisión de terapeutas o médicos occidentales, aunque esta modalidad pueda ser considerada también legítima al lado de las demás (37).

Y más adelante afirman que se trata de intentar una mediación y diálogo entre diversos sujetos en el universo (Labate y Bouso, 2013).

En el prefacio, Renato Sztutman, opina que la mediación o intercomunicabilidad entre modelos médicos nativos, sistemas de cura creencia, terapéuticas occidentales y modelos biomédicos es todo un desafío y una tarea nada fácil. Mirando de forma aislada cada uno de los artículos podemos detectar que para muchos esta necesidad forma parte de una postura profesional o es el resultado de una comprobación empírica. Pero, en otros casos, los investigadores no demuestran una mínima preocupación para plantear condiciones mínimas de diálogo. En este desafío, para salir de lo racional objetivo, todavía no encontramos soluciones para promover verdaderamente la interfaz entre el conocimiento espiritual y el saber biomédico (22). Los esencialismos y purismos en ambos lados del espectro ayahuasquero resultan parte constituyente del campo político; es valioso reconocerlos para avanzar en el análisis ya no de la pregunta ¿y realmente cura? si no, ¿por qué tantos actores sociales discursan hoy en día respecto de la abuelita —forma cariñosa como se refieren sus consumidores en México—?

Todas estas cuestiones se encarnan en sutiles, y a veces agresivos o, por lo menos, demorados, procesos de disputa, enfrentamiento y negociación que no se remiten exclusivamente a las cortes o juzgados en materia penal, sino a escenarios multiculturales. En la evidencia etnográfica que nos ofrecen textos como el de Rama Leclerc sobre "Terapias francesas y curanderismo Shipibo", "Cura, espiritual, biomedicina e intermedicalidad en el Santo Daime" de Isabel Santana de Rose e incluso la entrevista concedida por Herlinda Agustín, mujer curandera Shipibo-Conibo, se constata aquello que denominó agentividad política de la bebida, es decir, su potencialidad, extrema labilidad o plasticidad para alimentar campos hermenéuticos aparentemente dispares referidos a las nociones de persona, cura, sanación terapéutica, religión y política de las drogas. Esta agentividad política puede también concebirse como la sumatoria de disputas entre diferentes campos de conocimiento, saber y práctica, cuyo ápice, no estoy muy seguro, podría ser la derogación de los manifiestos prohibicionistas de todas y cada una de las consideradas drogas. En esto, el escrito que nos regala Jonathan Ott es el más pedagógico por su irreverencia y espíritu provocador, pues el pánico contra las drogas —la introyección del miedo— se descubre en su (se refiere a la paranoia de los drogabusólogos) pretensión hipócrita de hipostasiar la naturaleza humana y afirmar la dictadura de una minoría sobre masas dopadas con las drogas permitidas (azúcar, carbohidratos, café, nicotina, televisión...) y sobre las minorías que felizmente buscan acceder a los promontorios y cañadas de su ser, de su conciencia.

Afirmo, pues, que Ayahuasca y salud, vista como un todo, es una obra de ecología política a la que no le falta la ecología de la mente (Tim Ingold, 2000, Perception of environment, Routledge) como diatriba adicional al dualismo occidental Cultura/Naturaleza. Después de todo, a pesar de las diferentes etiologías, conceptuadas culturalmente, de los principios terapéuticos o de la pureza más o menos auténtica de las ontologías chamánicas presenciamos un desmantelamiento de la razón objetiva y de la mente humana como corolario aislado que hace inteligible el mundo fenoménico. Esto que lleva a discutir si es sanación y cura y que se resuelve tentativamente a través de una objetivación terapéutica ligada a la noción occidental de persona. Si la ecología política nos devuelve lo político al centro de los debates ambientales, Ayahuasca y salud refiere las disputas para definir lo que cura en medio de tensiones y divergencias de lo que piensa, vibra, sufre y se libera dentro y fuera de la mente humana. Los segundos afirman que no hay magia, ni milagro, pero sucumben encantados por la explicación cognitivista fenomenológica y el desenvolvimiento psicológico entre los enfermos (Beny Shanon; Joseph Fericgla). Los segundos ya han salido a pasear con el eclecticismo y aceptan de buena gana el plano transversal del último descubrimiento en la era donde ya no es posible descubrimientos geográficos. La mente, la sinapsis neuronal es el nuevo campo de los desbravadores, osados exploradores-conquistadores empáticos Cabezas de Vaca en el mundo visionario contemporáneo de la ayahuasca (Ott).

Sin dudarlo un instante, recomiendo la lectura de este libro, especialmente instructivo para los usuarios de medicinas o sustancias psicoactivas de origen natural. Para los antropólogos orientados temáticamente hacia las cuestiones de cura y enfermedad. Para los funcionarios dedicados a la salud pública y para quienes al legislar sobre el uso de sustancias psicoactivas de origen natural, deberán, sobre todo, conocer las fronteras entre usos más o menos apropiados para velar por la salud de los usuarios.

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