SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
 issue53Entrevista a Christon Archer: El ejército realista y la guerra de independencia de MéxicoEmpresarios lombardos en Michoacán. La familia Cusi entre el Porfiriato y la posrevolución (1884-1938) author indexsubject indexsearch form
Home Pagealphabetic serial listing  

Tzintzun

Print version ISSN 0188-2872

Tzintzun  n.53 Morelia Jan./Jun. 2011

 

Reseñas

 

GERARDO SÁNCHEZ DÍAZ (coordinador), El Colegio de San Nicolás en la vida nacional

 

Claudio Palma Mancilla

 

Morelia, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo–Instituto de Investigaciones Históricas/Comisión Institucional para la Conmemoración del Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución Mexicana, 2010, 378 pp., ilustraciones, índice y bibliografía

 

Maestría en Historia Regional Continental Facultad de Historia, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.

 

En 1982, el insigne historiador y profesor Raúl Arreola Cortés publicó la Historia del Colegio de San Nicolás, obra que repasa el devenir y las vicisitudes del plantel nicolaita siguiendo el derrotero trazado por Julián Bonavit hace cien años y otros estudiosos que, antes de él, fueron buscando en la historia de los maestros y los estudiantes, en las cátedras y en los reglamentos, en las aulas y en los laboratorios, las aportaciones, y valorando el destacado lugar de la institución en el mundo público durante la conquista, el virreinato y la vida republicana de México.1 En el prefacio de la historia de Arreola Cortés, el rector de la Universidad Michoacana de aquellos años escribió: "La historia del Colegio es la historia del pueblo de México", rescatando sin duda la importancia del fértil manantial de nicolaitas que emana de sus aulas para prestigio del país y sus ciudadanos.2

La conmemoración del bicentenario de la Independencia y del centenario de la Revolución mexicana ha concitado el interés no sólo de la ciudadanía y de los medios, del gobierno y los políticos, sino también de académicos e intelectuales en todo México. Si para los primeros ha tenido un sentido más bien festivo y complaciente, para los últimos, al contrario, ha significado un momento para reflexionar de forma crítica y conmemorativa acerca de los procesos históricos que se comenzaron a gestar en 1810 y en 1910. El Colegio de San Nicolás en la vida nacional lleva, sin duda, este sello que en nuestros tiempos se hace imprescindible para una mejor comprensión de las experiencias y expectativas de quienes se adentran en el conocimiento histórico. En este sentido, se propicia un avance cualitativo en el análisis y en la comprensión de la actual sociedad y su pasado, sobre todo al observar con detenimiento, claridad y objetividad, estos hechos tan significativos para la historia contemporánea de México y su futuro.

Enmarcado en estas ideas y discursos se ha editado por el Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Michoacana, una serie de trabajos que tratan aspectos relevantes de dichos procesos con el nombre de Colección Bicentenario de la Independencia. El volumen octavo corresponde a la obra colectiva El Colegio de San Nicolás en la vida nacional, coordinado por el Dr. Gerardo Sánchez Díaz, donde se vierten textos de varios historiadores de la casa de Hidalgo que abarcan, en la larga duración, los aportes y devenires del Colegio fundado hace más de cuatro siglos. La conexión y las relaciones que se establecen entre el Colegio y los contextos políticos y sociales que tienen lugar tanto en México como específicamente en Michoacán, alientan el análisis y la comprensión histórica, sobre todo referidos a los aportes de los nicolaitas en el desarrollo social, cultural y político del estado y del país.

El grupo de historiadores nicolaitas que escribe en la obra que reseñamos, continúan en la senda de Arreola y Bonavit, analizando con las herramientas metodológicas y la perspectiva de su experiencia, los más relevantes temas y periodos en que el Colegio de San Nicolás ha formado parte primordial de la historia de Michoacán y de México, rindiendo culto y recordando aquellos ideales que forjan permanentemente el ánimo y el actuar de las generaciones de estudiantes y maestros. El aporte de El Colegio de San Nicolás en la vida nacional radica en que se expresa la estrecha vinculación entre la notable fundación de Vasco de Quiroga en 1540 y las vanguardias de intelectuales, científicos y hombres de poder que durante más de 460 años han rendido honor al ideal nicolaita, formando parte de su inacabable y prolífico semillero. El valor y la significación de la obra se dejan apreciar ya desde el título. Se trata de una investigación donde el hilo conductor del conjunto de artículos son las particularidades del colegio, sus fines y sus logros en las distintas etapas, además de los resultados de la formación y participación de los colegiales nicolaitas en la vida pública. Se incluyen 15 textos que abarcan una temporalidad y temáticas amplias que, en vez de permear y obstaculizar en la coherencia y consistencia de la obra de conjunto, entregan una visión pormenorizada, autorizada y consistente.

Si Bonavit y Arreola Cortés hicieron el trabajo más empírico y expusieron los principales derroteros de la vida colegial en San Nicolás a través del tiempo, los historiadores coordinados por Sánchez Díaz buscaron realizar un análisis inspirado más en los aportes y en la comprensión de los distintos periodos a través de la historia del colegio. Una historia donde los hechos son la comparsa significativa de una investigación reflexiva y crítica que apunta a esclarecer y valorar en su propia dimensión a una institución educacional muy importante no sólo para la sociedad mexicana, sino también para toda América, al ser ésta la más antigua del continente. En este sentido, les importaba acceder y adentrarse no sólo a los cimientos de la construcción, sino también a las valoraciones actuales de lo que significa ser nicolaita. Por esto, aparecen temáticas que funden el pasado y presente, con la finalidad de exponer en las páginas el sentido profundo de las ya conocidas aportaciones nicolaitas a la vida nacional. Las mujeres y los indígenas en el colegio, los gabinetes de ciencias y los cafés, la vida política que se confunde con la vida estudiantil nicolaita, además de la participación de los ilustres colegiales en el mundo público y la cotidiana y permanente construcción del estado, son los principales instrumentos y herramientas que se utilizan para ahondar en la explicación y el análisis en los distintos artículos que conforman la obra.

En un acercamiento más detenido se aprecia que la estructura analítica del libro no sólo se limitó a la valoración histórica y a las ya conocidas aportaciones de la institución y sus miembros a la vida política, científica y artística, entre muchas otras esferas, sino también a ir descubriendo y soslayando algunas nuevas preocupaciones, grupos, personajes, espacios y momentos que con el correr de los años se han transformado en importantes por sus consecuencias en la génesis de otros procesos fundamentales del desarrollo histórico de la nación.

Asimismo, se aprecian con dinamismo las conexiones existentes entre lo que fue la vida cotidiana de la ciudad de Valladolid y de la actual Morelia, en tanto cuna de la gran mayoría de los estudiantes nicolaitas a través de sus más de cuatro siglos de existencia, y las actividades propias de la institución educativa.

Obviamente que también se expresan y confunden las vicisitudes y los vaivenes del estado de Michoacán en la vida al interior del colegio, como por ejemplo durante la conquista espiritual realizada por su fundador don Vasco de Quiroga durante el siglo xvi, en la Independencia mexicana donde fue el semillero de insurgentes y actores políticos de la época, durante la guerra contra Estados Unidos y la intervención francesa cuando los nicolaitas tomaron las armas para defender la patria, o durante la Revolución mexicana donde el Colegio de San Nicolás se transformó en la cuna de los protagonistas políticos y sociales en Michoacán.

Se aprecia de igual modo la intención de profundizar en la propia historia del colegio a través de su existencia, incluyendo el análisis de sus transformaciones administrativas, en los planes de estudio, en los espacios que albergaron la institución, además de las características que fundamentaron y dieron sustento a sus objetivos en el tiempo, es decir, de cómo pasó de ser un lugar para la educación eclesiástica, a una institución laica y civil como es actualmente. Todo lo cual permite configurar con exactitud y veracidad histórica una interpretación acorde con nuestra época, que valora los aportes de otros investigadores y estudiosos, además de reflejar los intereses personales de los autores de los artículos que componen esta importante obra para la historiografía michoacana. Su valor también está presente en el flujo de posibilidades que brinda el libro para la historia de la educación y la historia de género, la historia indígena, la historia social y política, la historia de la vida cotidiana y de las instituciones, para la historia de Mi–choacán en particular y de México en general.

Los 15 artículos son un paseo consciente, crítico y reflexivo por la historia del Colegio de San Nicolás. Primeramente, Ricardo León Alanís da una mirada a los espacios físicos y los cambios de lugar que tuvo el Colegio durante la época virreinal y el siglo XIX, destacando que éstos configuraron un modo de ser y de actuar, además de expresar la esencia de los objetivos que fue teniendo durante su existencia hasta la actualidad. El emérito estudioso de Vasco de Quiroga y la conquista michoacana, Benedict Warren, realiza un lúcido examen al sustento ideológico de los primeros años de vida del Colegio en un contexto netamente religioso, propio de los primeros años de contacto entre el mundo español y el indígena. León Alanís realiza también un repaso de los principales personajes que nutrieron al Colegio durante la época virreinal, destacando sus aportes ideológicos y su trascendencia en la vida pública de la Nueva España. Por su parte, Moisés Guzmán Pérez se enfrenta de forma acuciosa y analítica a la notable participación nicolaita en el proceso de independencia, cuando personajes como Hidalgo, Morelos, Domínguez, Verduzco, Rayón y otros destacados emprendieron una gesta que se puede denominar nacional, donde se aprecia la importancia de la institución en la política y sus vicisitudes antes, durante y posterior a la guerra que concluyó con la independencia de México.

La entonces rectora de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Silvia Figueroa Zamudio, hizo durante su gestión un recuento pormenorizado de los cambios administrativos y políticos realizados en el colegio durante el siglo XIX, rescatando la transformación que tuvo de institución educacional religiosa a una de carácter civil y laica durante una época de cambios donde la secularización aparece en todo ámbito, por ejemplo en los planes de estudio y materias que cursaron los nicolaitas de la época. En este sentido, Francisco Javier Dosil Mancilla destaca la importancia de la conformación de los laboratorios de ciencias en el contexto de la nueva instrucción que debía brindárseles a los nicolaitas, todo en medio de una educación que se alejaba de los paradigmas religiosos y que comenzaba a ser parte de una política educacional auspiciada por el estado; el artículo de Dosil Mancilla es también un aporte a la historia de los gabinetes de ciencia y el instrumental científico que sigue la senda de la historiadora Anne Staples, tema que se encuentra en una etapa de exploración y que aumenta el valor de este trabajo. En esta parte se destaca también el contundente artículo de Marco Antonio Landavazo, quien analiza las aportaciones de los nicolaitas decimonónicos en la construcción del México moderno, destacando sobre todo en lo que respecta a la cultura jurídica, la intelectualidad y las vanguardias científicas y artísticas, bases de la construcción nacional acrisolada durante ese siglo y que configurarán el devenir de la nación durante el siglo XX.

La participación de los nicolaitas durante el proceso revolucionario que comienza en 1910 es analizado desde la política y su efervescencia por José Napoleón Guzmán Avila, quien destaca el aporte de los estudiantes y profesores del colegio a la lucha de la población, que reclamaba por mayor participación y por los derechos que fueron la base ideológica de la Revolución mexicana. Por su parte, Eduardo Mijangos Díaz explica con notable sustento la perenne conjunción que se dio entre el colegio y la creación de la Universidad Michoacana, expresando con claridad cómo el espacio de libertad que representaba el colegio dio pie a que la fundación universitaria fuera un instrumento de las nuevas ideas educacionales que surgieron con la revolución y que repercutieron finalmente, luego de muchos vaivenes, en la adopción de la educación socialista por parte de esta casa de estudios superiores. Miguel Ángel Gutiérrez López se adentra de forma consistente, acuciosa y seria en la vinculación existente entre los nicolaitas organizados y la política cardenista de apoyo a la investigación y el mundo universitario en todo México, explorando además en otras instituciones que albergaron estos propósitos y configuraron el fomento de la producción intelectual y académica de su tiempo.

El coordinador de la obra, Gerardo Sánchez Díaz, da una mirada a un espacio de discusión y debate que no corresponde al habitual espacio educacional, pero que sin duda colaboró de forma importante en la época a la configuración de una intelectualidad nicolaita que ascendió a los principales espacios de figuración política en el país: los cafés nicolaitas en Morelia y la ciudad de México. Por su parte, Zenaida Adriana Pineda Soto, da un vistazo a los pasquines, periódicos y revistas donde se expresaron los nicolaitas durante el siglo XX. La prolífica y destacada estancia de la filósofa española María Zambrano en Morelia, donde fue contratada por la Universidad Michoacana para dar clases en el Colegio de San Nicolás, es descrita en forma pormenorizada por Sánchez Díaz, quien desde una perspectiva biográfica valora el notable aporte de los exiliados españoles en las generaciones de mexicanos que recibieron el influjo del trabajo realizado por la discípula de Ortega y Gasset.

El historiador Juan Carlos Cortés Máximo realiza una gran aportación a la obra destacando la participación de los indígenas en la vida del colegio y la universidad, cuestión que no se había abordado en anteriores obras relativas al colegio y que realza el valor de la aproximación del autor de este artículo; desde sus inicios, el colegio fundado por don Vasco de Quiroga estuvo ligado al mundo indígena, sobre todo por la enseñanza de la lengua castellana y los oficios, y ya más tarde por la asistencia de alumnos indígenas y la enseñanza de la lengua p'urhépecha a los religiosos, nexos que se afianzaron con la ascendente inclusión de los estudiantes p'urhépecha en la vida universitaria, llegando incluso a la elección de un académico de origen indígena como rector de la máxima casa de estudios de Michoacán. Finalmente, Carmen Edith Salinas García, en otro aporte inédito hasta ahora, aborda la participación de las mujeres en el desarrollo del colegio y su heredera, la Universidad Michoacana, durante el siglo XX; destacando que las mujeres nicolaitas promovieron y participaron con decisión en las diversas polémicas y debates que permitieron su inclusión en el mundo educacional y, desde ahí, en el mundo público, la academia y la vida social del estado, muchas de las cuales fueron destacadas animadoras de las más significativas transformaciones que colaboraron en el objetivo de contar con la inclusión de sectores que antes estaban lamentablemente excluidos, y que lograron llevar incluso a una mujer a la rectoría de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.

Así, El Colegio de San Nicolás en la vida nacional aparece en la escena historiográfica del país no sólo ratificando y aportando con una posición contemporánea y actualizada de la historia del colegio fundado por Vasco de Quiroga hace 460 años en medio de la conquista, sino también analizando y comprendiendo el inmenso valor que la institución tiene en lo que al México de hoy se refiere. Parafraseando a aquel rector nicolaita citado, la historia del Colegio de San Nicolás se confunde y fusiona con la historia del pueblo de México y sus instituciones.

 

Notas

1 Arreola Cortés, Raúl, Historia del Colegio de San Nicolás, Universidad Michoa cana de San Nicolás de Hidalgo–Coordinación de la Investigación Científica, Morelia, 1982; Julián Bonavit, Fragmentos de la Historia del Colegio Primitivo y Nacional de San Nicolás de Hidalgo. (El más antiguo de los que existen actualmente en América), Morelia, Talleres de la Escuela Industrial Militar "Porfirio Díaz",

2 Juárez Aranda, Fernando, "Prefacio", en Arreola Cortés, Raúl, Historia del Colegio..., Op. cit., p. 20.