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Argumentos (México, D.F.)

Print version ISSN 0187-5795

Argumentos (Méx.) vol.25 n.70 México Sep./Dec. 2012

 

Dossier: Crisis global, presente y perspectivas

 

Crisis global e integración europea: perspectivas de la periferia sureste

 

Global Crisis and European Integration: southeastern periphery perspectives

 

Germán A. de la Reza*

 

* Doctor en Teoría de Sistemas (Universidad Toulouse Le Mirail) y doctor en Ciencias Económicas (Universidad de París II). Profesor-investigador del Departamento de Producción Económica de la UAM-Xochimilco. Ha sido investigador de la Universidad de Estocolmo y del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM. Miembro del SNI, nivel III.

 

Resumen

El presente artículo analiza los efectos de la crisis global sobre el sureste europeo y sus perspectivas de recuperación económica. Con este objetivo ha sido estructurado en las siguientes secciones: la primera estudia la región en sus características más importantes; la segunda, el proceso de convergencia en los niveles de vida de la Unión Europea y la región estudiada, de la tercera a la quinta se analiza la crisis en sus diferentes aspectos, y la última examina la factibilidad de las políticas de recuperación propuestas por diversos organismos. Este trabajo se inscribe en la corriente que acepta la interdependencia entre la recuperación financiera y la real, aunque la primera mejora su estado de salud sólo si la segunda queda bien establecida.

Palabras clave: Unión Europea, crisis global, sureste europeo, inestabilidad económica, admisión a la UE.

 

Abstract

This paper analyzes the effects of the global crisis on the Southeast Europe and its prospects for economic recovery. With that goal it has been structured into the following sections: The first section examines the region in its most important features, the second the convergence in living standards between the European Union and the region. From the third to the fifth it discusses the crisis in different ways and at last the feasibility of recovery policies proposed by various institutions. This work is part of the current that accepts the interdependence between the financial and the real economy recovery, but the first improves only if the second is well established.

Keywords: European Union, global crisis, Southeast Europe, economic instability, EU enlargement.

 

INTRODUCCIÓN

El presente artículo analiza el efecto de la crisis global en el sureste europeo (SEE) y las perspectivas de recuperación económica. La relevancia de esta problemática para comprender la crisis se deriva de su elevado grado de afectación y de su potencial generación de conflicto y de estancamiento de la integración europea. Con ese objetivo ha sido estructurado en seis secciones. La primera estudia las características más importantes de la región. La segunda se consagra al proceso de convergencia en los niveles de vida de la Unión Europea (UE) y el SEE, antes y durante la crisis global. De la tercera a la quinta se analizan las condiciones económicas regionales en sus diferentes aspectos. La última sección aborda la factibilidad de las políticas correctivas del Banco Mundial y la UE, estas últimas contenidas en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC) y su refuerzo, el Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza (TECG). En adición, se proponen dos grupos de medidas orientadas a la recuperación de la economía real y su vínculo con el sistema financiero. Este enfoque se inscribe en la corriente que acepta la interdependencia entre ambos niveles, aunque el financiero mejora su situación sólo si el real queda bien establecido.1 En su conjunto, el artículo substancia la necesidad de superar la imbricación entre la incertidumbre analítica de la crisis y la vaguedad decisional en la conducción del proceso de recuperación económica.

 

LA PERIFERIA SURESTE FRENTE A LA UE

Los países del SEE pertenecen a la región de los Balcanes y comparten una serie de rasgos que configuran una identidad común: una historia secular compartida, el carácter multiétnico, el menor tamaño de sus economías, la vulnerabilidad y dependencia frente a las coyunturas de la economía internacional; el ingreso per cápita inferior al promedio europeo, y las elevadas dificultades en materia de gobernabilidad.2 En los últimos decenios esta región ha enfrentado dos grandes desafíos: el colapso del bloque socialista, incluyendo la formación de fuertes olas migratorias a la UE, y la desintegración de la ex Yugoslavia en seis países.3 Este contexto ha conducido a la UA a la mayor ampliación de su historia y con esa ocasión sus coeficientes de disparidad económica se han incrementado notablemente, lo cual no es ajeno a una relación más centralista con la Comisión Europea.4

En yuxtaposición a los rasgos comunes destaca un aspecto que por lo pronto influye en la fragmentación de la zona: la posición diferenciada de cada país frente al ingreso a la UE. Grecia fue admitida en 1981 durante la tercera ampliación del organismo, mientras que Bulgaria y Rumania lo hicieron recién en 2007, en aplicación de los criterios más estrictos del Consejo Europeo de Copenhague.5 Croacia todavía se encuentra en vías de adhesión y los restantes países surgidos de la antigua Yugoslavia: Montenegro, Macedonia y Serbia, se consideran "candidatos oficiales". Otros países de la región, no incluidos en este estudio por la insuficiencia de datos, Albania, Kosovo y Bosnia y Herzegovina, comparten el status de "candidatos potenciales".

A pesar de la estrategia particular impuesta por sus diferentes posicionamientos, los gobiernos del SEE han buscado reforzar la cooperación bilateral y zonal. Una de las primeras iniciativas posteriores a la Guerra Fría se remonta a 1996, cuando los representantes de los países de la región se reúnen en Sofía para sentar las bases de un foro permanente: el Proceso de Cooperación del Sudeste Europeo (SEECP por sus siglas en inglés). Durante la presidencia de Grecia en 1997 se añade otro instrumento, el Secretariado Regional para la Cooperación Parlamentaria del SEE, una red de información, coordinación e intercambio de los congresos nacionales. Una tercera iniciativa, la Carta de buena vecindad, estabilidad y seguridad, adoptada en Bucarest en la reunión de jefes de Estado del 12 de febrero de 2000, sienta las bases de la cooperación en tres grandes áreas: cooperación política y defensiva, cooperación económica, y cooperación para el refuerzo de la institucionalidad (democracia, justicia y combate a las prácticas ilegales). Además de los países del SEE, la Carta incluye a Moldavia y Turquía con el objetivo de lograr un mayor acercamiento a la UE y a la estructura defensiva euroatlántica.

 

INGRESO Y CONVERGENCIA

Estos instrumentos ocupan un lugar destacado en la agenda exterior del SEE, aunque se da por descontado que la principal salida a la situación está asociada a la dinámica y a los instrumentos centrales de la UE. Concretamente, se busca el beneficio de aquellos medios de intervención regional u horizontal que tienen como propósito impulsar la convergencia en los niveles de vida. Este propósito está inscrito en los distintos ámbitos e instituciones comunitarios y en la propia Constitución Europea.6 Los más importantes son los fondos estructurales, orientados al desarrollo regional, agrícola, pesquero y laboral, y los fondos de cohesión, directamente concernidos por la disparidad en el ingreso per cápita. Durante el periodo 2007-2013, ambas líneas de cooperación representaron alrededor de 35 por ciento del presupuesto comunitario, 278 000 millones de euros canalizados como fondos estructurales y 70 000 millones de euros como fondos de cohesión.

Este enfoque ha sido importante en el pasado para elevar el ingreso de países de menor desarrollo de la UE, como Irlanda, España, Portugal y Grecia. En años recientes la operación de los fondos ha tenido efectos positivos en Bulgaria y Rumania, aunque es posible que su contribución sea menor que en las décadas precedentes debido al mayor número de países receptores. En un lustro, el PIB per cápita rumano pasa de niveles equivalentes al 38 por ciento del promedio comunitario a representar 47 por ciento. En el caso de Bulgaria la progresión va de 38 por ciento a 45 por ciento en el mismo periodo (Cuadro 1).

Hecho notable, los países del SEE no miembros de la UE también registran mejorías importantes en el bienestar durante el mismo periodo. En realidad la región participa de una tendencia general apuntalada por los Acuerdos de Estabilización y Asociación, y el estrecho vínculo entre el mercado único y la procedencia comunitaria de la mayor parte de los flujos de inversiones directas en el exterior (IDE). Desde esa perspectiva prácticamente no hay diferencia entre los miembros y no miembros de la UE: entre 1990 y 2010, el PIB per cápita crece en Macedonia 23 por ciento, en Grecia 29 por ciento, en Bulgaria 34 por ciento y liderando este proceso, el rendimiento de Croacia mejora en 40 por ciento.7

 

ALGUNOS EFECTOS DE LA CRISIS

Sin embargo, parte de estos incrementos no está fundada en condiciones económicas sólidas, si no que tiene como vector al crédito y a la expansión de la capacidad de consumo. El crédito a los hogares se ensancha sobre todo en Montenegro y Croacia; en el primero crece a tasas anuales de más de 130 por ciento entre 2005 y 2007, y se destina en gran medida al consumo y no a las actividades productivas. El mismo fenómeno, aunque disminuido, se observa en otros países de la región.8

Para complicar la situación, en los últimos años la tendencia en el ingreso se revierte y muestra cifras negativas: -6.6 por ciento en el caso de Rumania y -6.9 por ciento en Croacia, con una ligera tendencia a la recuperación en 2011 (Cuadro 2). Así, a partir de 2009 el cierre de brechas con la UE se estanca en gran parte de la región y Grecia asiste a una marcada involución al distanciarse del promedio comunitario en 10 por ciento en un lapso de dos años.

Una faceta adicional del deterioro económico del SEE y que progresivamente se constituye en un canal de transmisión de la crisis son las remesas. En el caso de Grecia el descenso del indicador va de 1.489 millones de euros en 2008 a 1.157 millones un año después.9 En Rumania el declive es más acentuado: en solo un año desciende a menos de la mitad, de 5.156 millones de euros a 2.398 millones. Pero estos resultados no pueden generalizarse: Serbia, con una importante diáspora en Estados Unidos, aumenta las remesas en 710 millones de euros y Bulgaria lo hace en 66 millones de euros.

 

GASTO Y DEUDA PÚBLICA

La contracción de la economía de los países del SEE ha estimulado el gasto destinado a paliar los costos sociales de la crisis mediante políticas anticíclicas. Sin embargo, sus niveles son comparativamente menores al promedio comunitario y se mantienen en cuantías controlables. Entre 2006 y 2011, dos países reducen su peso (Bulgaria y Rumania), dos la mantienen en las mismas proporciones (Grecia y Macedonia), y sólo en un caso crece (Croacia). A título ilustrativo, su importancia como porcentaje del PIB no es diferente al de Estados Unidos, tradicionalmente más bajo que el promedio de la UE (Cuadro 3).

Esto no impide que la mayoría de los países del SEE acuse déficits fiscales. En 2007, Macedonia, Montenegro y Bulgaria registran una situación de superávit; dos años después, salvo Macedonia, toda la región es deficitaria en niveles superiores al 3 por ciento permitido por la UE. La situación es crítica sobre todo en Grecia, Rumania y Montenegro y aunque en 2010 estos países logran aminorar el déficit, no es probable que recuperen el pleno equilibrio en el corto plazo en razón de las presiones políticas y sociales (Cuadro 4). Dos hechos ilustran el reducido margen de maniobra de estos gobiernos. En junio de 2012, las elecciones en Grecia tienen como telón de fondo la relajación del memorándum suscrito con la "troika" (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional) para impedir la mayor radicalización del electorado griego. Más al norte, entre julio y septiembre del mismo año la presidencia de Rumania hace frente al segundo intento de destitución organizado por la oposición como respuesta a un plan de austeridad draconiano.

Un ingrediente de esta situación es la tasa de crecimiento del ahorro nacional neto. En un primer acercamiento a este indicador, se observan resultados poco concluyentes respecto de la mayoría del SEE. La salvedad la representa Grecia, cuyas tasas negativas son superiores al 20 por ciento en tres de los años registrados, y de más de 30 por ciento en 2011. Fuera de este caso, sólo dos países experimentan un ligero retroceso, Bulgaria en 2007 y Macedonia en 2008, y Bulgaria y Rumania logran crecimientos significativos en varios años (Cuadro 5).

Otra de las paradojas de la situación es que, también exceptuando a Grecia, el SEE reporta deudas públicas muy por debajo del 60 por ciento permitido por la UE y por el PEC como condición para implementar políticas de austeridad. La capacidad de control del endeudamiento se observa principalmente en Bulgaria, cuyos montos representan 21.6 por ciento del PIB en 2006 y se reducen a 13.7 por ciento en 2008, un nivel similar al mostrado por Rumania ese año, mientras que los países más prósperos de la UE arrojan una media superior a 60 por ciento (Cuadro 6).

 

CALIFICACIÓN DEL CRÉDITO

Reflejo de este contexto, las agencias calificadoras de deuda han bajado sus apreciaciones de la capacidad crediticia del SEE, mermando a su vez la confianza en dichas economías. En sólo tres años, Standard & Poor's disminuye la calificación de Grecia de A hasta CCC (de "vulnerable" a "muy dependiente de la situación económica"), sólo dos niveles por encima del mayor riesgo ("impago"). Otros países también sufren descensos en sus calificaciones aunque de manera más acotada. El único país en subir una posición es Serbia, mientras que Bulgaria y Croacia preservan el grado de inversión (Cuadro 7).

¿Cuáles políticas de recuperación?

¿Cómo enfrentar los múltiples aspectos de esta crisis en una región ampliamente vulnerable a los shocks externos? La UE y el Banco Mundial han respondido a esta coyuntura apelando a paquetes de reformas y planes de austeridad. Se trata de programas ambiciosos y exigentes, necesitados de recursos cada vez más escasos y sin una columna vertebral visible respecto de las tareas en el mediano y largo plazo. Junto a estos paquetes algunos analistas y la teoría económica recomiendan dos grupos de medidas básicas: la creación de condiciones favorables para la competitividad y la atracción de inversiones para la reconversión industrial. No son las únicas políticas disponibles; otras son señaladas en los paquetes del Banco Mundial y la UE, aunque para este artículo importa menos su número que la capacidad de articular la economía real y su vínculo con el sistema financiero.

 

MEDIDAS PROMOVIDAS POR LA UE

Para superar la crisis, así como para reforzar la unión económica y monetaria, los miembros de la UE suscriben el 2 de marzo de 2012 el TECG. Este acuerdo retoma y refuerza los lineamientos del PEC, en particular la disciplina fiscal de la eurozona.10 Su entrada en vigor está prevista para el 1° de enero de 2013 y uno de sus puntos centrales establece que la "situación presupuestaria" de los países de la eurozona debe ser de equilibrio o superávit, aunque a mediano plazo pretende alcanzar un déficit estructural de 0.5 por ciento. Los calendarios para los correspondientes ajustes los propondrá la Comisión Europea tomando en consideración los riesgos específicos de cada país. A estos últimos se permite desviarse temporalmente de la meta por circunstancias excepcionales o por tener una deuda pública "muy por debajo" del 60 por ciento, aunque el máximo de déficit estructural no debe rebasar el 1 por ciento del PIB. Cuando la proporción de la deuda pública rebase el 60 por ciento del PIB, el país deberá reducirla a un ritmo de 0.5 por ciento anual ("veinteava parte al año").

Para llevar a cabo estas tareas el país debe establecer "un programa de colaboración presupuestaria y económica" en el cual incluya el detalle de las reformas estructurales que adoptará. La ejecución del programa será supervisada por dos instancias: la Comisión Europea y el Consejo de la UE. Todos los miembros de la eurozona se comprometen a apoyar la aplicación de las recomendaciones de la Comisión cuando un país miembro incumpla el criterio del déficit y tienen derecho a someter el asunto al Tribunal de Justicia para solicitar sanciones pecuniarias o pago de una multa no superior al 0.1 por ciento del PIB. Los no miembros, como es el caso de la mayoría de los países del SEE, participan en las reuniones de la Cumbre del Euro sobre la competitividad.

Pese al apoyo político, a los elevados recursos de que dispone el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) —alrededor de 500 mil millones de euros— y al carácter estándar de sus recomendaciones, el problema más visible de este acuerdo es que no muestra con claridad el camino de la recuperación. Mantiene la intervención como eje conductor y concentra su diagnóstico en el gasto. Con este enfoque la Comisión preserva sus prerrogativas pero no atiende las necesidades del tejido industrial de la zona, urgido de inversión productiva y una nueva generación de transferencia de tecnología. Por otros aspectos, el acuerdo parece concentrado en hacer menos doloroso el ajuste económico, un propósito loable pero que debe considerar la primacía de la sustentabilidad de la recuperación.

 

OBJETIVOS CONCERTADOS CON EL BANCO MUNDIAL

El segundo paquete de medidas ha sido acordado con el Banco Mundial. Según este organismo, las reformas prioritarias del SEE deben atender cinco áreas. 1) En materia macroeconómica: planes de consolidación fiscal, refuerzo de la captación tributaria, ampliación de la base tributaria y refuerzo de la autoridad supervisora del sector financiero. 2) En el sector social: enfocar la reforma del sistema de pensiones y acelerar los ajustes en la protección social y de salud. 3) En el mercado laboral: introducir una legislación más flexible. 4) En materia de liberalización y comercio: la privatización de empresas estatales y la eliminación de barreras no tarifaria. 5) En materia de gobernabilidad: reformas anticorrupción y promoción de la transparencia en la administración pública.11

Aunque este programa pondera diferentes campos de acción, en los hechos privilegia las reformas orientadas a reducir el gasto o a sustentarlo por vía fiscal. Es similar al modelo empleado en América Latina a finales de la década de 1980, sobre todo en la aplicación de las reformas estructurales recomendadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI). Por añadidura, tampoco señala la primacía de los criterios productivos para salir de la crisis y evitar nuevas recaídas. El objetivo del Banco Mundial es sistémico; pretende lograr un alineamiento global incluso en aquellos aspectos que no son prioritarios para el SEE.

 

FOMENTO A LA COMPETITIVIDAD: TAREA BÁSICA

Según señalamos al inicio de este trabajo, dos de las más importantes políticas de largo plazo para la recuperación son, el fomento a la competitividad y la reconversión industrial. El primero figura en el art. 9 del TECG y diversos analistas lo consideran como un objetivo primordial.12 Un breve examen de los estándares regionales muestra que, en efecto, queda mucho por hacer en este campo. Según el Foro Económico Mundial, entre 2008 y 2012 el Índice de competitividad global del SEE marca una ligera inflexión en sus posiciones. Los países bajan en la clasificación en 8 ocasiones, suben en 8 y se mantienen iguales en 3 (Cuadro 8). Como región, empero, registran una pérdida de competitividad, pasando del lugar 72.4 al 76.7. La tendencia es uniforme: la columna 2010/11 parece no validarla, pero si excluimos a Montenegro el promedio regional confirma el sentido de la tendencia (76.0).

Para responder al desafío de la competitividad, Croacia, Macedonia, Rumania y Serbia han implementado Consejos de competitividad destinados a proveer a los gobiernos con las estrategias adecuadas para mejorar el sector industrial. Por su relativa falta de recursos y de incidencia real, es necesario dar cuerpo a estas instancias y elaborar políticas e instrumentos ad-hoc. Los más importantes y que deben adaptarse a las características de la economía real de cada país son cinco: 1) Profundizar el vínculo entre la educación y la producción. 2) Mejorar la infraestructura de acceso a mercados de exportación. 3) Proceder a una pronta reactivación del mercado de capitales para asegurar el funcionamiento del crédito. 4) Reducir el peso fiscal y el desgaste administrativo ocasionado por la excesiva presencia estatal. 5) Alentar el desarrollo de servicios especiales ligados al sector externo.

 

ATRACCIÓN DE CAPITALES PRODUCTIVOS

La reconversión industrial mediante la atracción de nuevos flujos de IDE es la segunda política básica y se justifica por su correlación positiva con el crecimiento económico.13 No se incluye totalmente en el concepto estricto de "economía real" o economía productiva, pero permite un enlace con la economía financiera y señala las vías de recuperación. Para que el SEE recupere los flujos de capitales productivos es necesario esbozar políticas especializadas. El reto no es sencillo porque en gran medida implica la recuperación de la eurozona y una diversificación de las fuentes de capitales, algo difícil en las actuales condiciones.

La UE es la principal fuente de IED del SEE y representa en promedio más de 2 por ciento del PIB.14 En Rumania, estos capitales se originan en Holanda, Austria, Alemania, Francia y Grecia. Grecia recibe flujos de inversión sobre todo de Alemania, Francia, Gran Bretaña, Bélgica, Luxemburgo y Holanda. La inversión en Montenegro es principalmente austriaca. Según el Cuadro 9, la región en su totalidad sigue un patrón de elevadas tasas de captación en el periodo anterior a la crisis y un pronunciado deterioro después de su inicio. En 2011, es tres veces menor que en 2008 y sólo Serbia logra recuperar los niveles previos a la crisis.

Uno de los factores que inciden negativamente en la captación es la pérdida de confianza del sistema financiero internacional. En consecuencia, una de las medidas específicas debe encarar la recuperación del grado de inversión con el fin de generar un entorno que favorezca la movilidad de los capitales comunitarios, por un lado y, por el otro, la captación de flujos externos principalmente de Estados Unidos, China, Rusia y Japón. El hecho de que la IDE provenga mayoritariamente de la UE y esto la convierta en un canal de transmisión de la crisis, no implica que también sea la única palanca de recuperación. Para ampliar sus oportunidades y márgenes de maniobra, es necesario que la región disminuya su dependencia frente a la UE y busque diversificar sus fuentes de capitales.

 

CONCLUSIONES

El análisis del efecto de la crisis global sobre las economías del SEE arroja resultados complejos y de solución incierta. Algunos de ellos son contradictorios, otros de difícil articulación por parte de las políticas de recuperación económica, sea por su elevada complicación, sea por que la fuente causal se encuentra fuera de la zona. Sin embargo, la incertidumbre en la comprensión de la crisis no debe traducirse en la dispersión o conferir un sentido difuso a las políticas económicas. Los paquetes de refuerzos propuestos por la UE y el Banco Mundial pecan de estandarización y su enfoque sistémico es muy amplio. Para mejorar su eficiencia, la toma de decisiones debería incorporar criterios de economía real y mantenerlos vinculados al propósito de sanear la economía financiera. Este objetivo subyace a nuestra propuesta de jerarquización de las políticas en torno a dos grupos principales: mejora de la competitividad y reconversión industrial con base en nuevos flujos de inversión. Uno y otro grupo de políticas permiten distinguir las vías de recuperación en el mediano y largo plazo, y su efecto sobre las prioridades aleja el riesgo de una innecesaria dispersión de recursos.

 

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Notas

1 Véase, entre otros, Christina Romer, "Lecciones de la Gran Depresión para la recuperación económica en 2009", Revista de Economía Institucional, Vol. 11, núm. 21, 2009, pp. 25-35. Para aclarar los efectos de la crisis financiera sobre la economía real y la necesidad de revertir el sentido de las causalidades, véase Guillermo de la Dehesa, La primera gran crisis financiera del siglo XXI, Orígenes, detonantes, efectos, respuestas y remedios, Alianza Editorial, Madrid, 2009.

2 Sobre los Balcanes y los desafíos de la reconstrucción de su identidad regional al cabo de la Guerra Fría, véase Derek Hall y Darrik Danta (eds.), Reconstructing the Balkans: A Geography of the New Southeast Europe, Wiley & son, Chichester, 1996. Sobre las raíces autoritarias de sus gobiernos, véase Bernd J. Fisher (ed.), Balkans Strongmen: Dictators and Authoritarian Rulers of Southeast Europe, Purdue University Press, West Lafayette, 2007.

3 Con relación a estos desafíos y su impronta, véase Vassilis Monastiriotis y Achilleas Tsamis, "Greece's New Balkan Economic Relations: policy shifts but structural change", Hellenic Observatory Papers on Greece and Southeast Europe, núm. 1, 2007, [http://eprint.lse.ac.uk/5636/1/GreeSE01.pdf].

4 En el primer año posterior al derrumbe del bloque socialista, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional tuvieron un papel determinante en la elección de políticas económicas. En lo sucesivo esa función la asumió la Comisión Europea. Cfr. Bob Deacon y Paul Stubbs (eds.) Social Policy and International Interventions in South East Europe, Edward Elgar, Northampton, 2007.

5 Los criterios de Copenhague están organizados en tres grupos: 1) Estabilidad de las instituciones que garantizan el modelo democrático, el estado de derecho, derechos humanos y respeto y protección de las minorías. 2) La existencia y funcionamiento de una economía de mercado, así como la capacidad de hacer frente a los niveles de competitividad comunitaria. 3) La habilidad de cada país para asumir las obligaciones de la membresía, incluyendo los objetivos de unión política, económica y monetaria. Cfr. Comisión Europea, Ampliación, julio de 2012 [http://ec.europa.eu/enlargement/enlargement_ process/accession_ process/criteria/index_en.htm.].

6 El Tratado por el que se establece una Constitución para Europa o Constitución Europea, fue firmado el 29 de octubre de 2004. Su entrada en vigor en los países que lo ratificaron remplaza los Tratados Constitutivos (Tratado de París y Tratado de Roma) y los Tratados y Actas que los modifican (Bruselas, Acta Única Europea, Masstricht, Amsterdam, Niza y los Tratados de Adhesión). Los países que ratifican el Tratado incluyen a Grecia, Bulgaria y Rumania.

7 UNCTAD, base de datos [http://unctadstat.unctad.org/ReportFolders/reportFolders.aspx].

8 Comisión Europea, The Western Balkans in Transition, Dirección General de Asuntos Económicos y Financieros, mayo, 2009 [http://ec.europa.eu/economy_finance/publications/publications15155_en.pdf].

9 Banco Mundial, Migration and Remittances Factbook, World Bank Report, 2011, [http://siteresources.world.bank.org/intlac/Resources/Factbook2011-Ebook.pdf].

10 El PEC se crea en 2002 y su contenido se retoma en el art. iii, inciso 184 de la Constitución Europea. Su reforma de 2005 introduce cierta flexibilidad en los objetivos macroeconómicos, aunque da pie a una variedad de nociones de "normalidad fiscal". Cfr. Bartholomew Paudyn, "The uncertain (re)politicisation of fiscal relations in Europe: a shift in emu's modes of governance", Review of International Studies, vol. 37, No. 5, 2011, pp. 2201-2220.

11 Banco Mundial, South East Europe Regular Economic Report, World Bank Report, noviembre, 2011 [http://wbif.eu/lib_documents/0000/0064/World_Bank_Regular_Economic_Report_for_ see.pdf].

12 Véase, entre otros Andreea Paul e Ileana Alexe, "Comparative Analysis of South Eastern Europe Economies Facing the Crisis. Future Prospects for the Region", Romanian Journal of European Affairs, vol. 12, No. 2, junio de 2012, pp. 30-51.

13 Ewe Ghee Lim, Determinants of, and the relation between FDI and growth: A summary of recent literature, Fondo Monetario Internacional, 2001 [http://www.imf.org/external/pubs/ft/wp/2001/wp01175.pdf.].

14 Banco Mundial, South East Europe Regular Economic Report, Op. cit.

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