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Perfiles educativos

Print version ISSN 0185-2698

Perfiles educativos vol.40 n.159 México Jan./Mar. 2018

 

Editorial

Ninis en México: problema y propuestas

Alejandro Márquez Jiménez


En México, el uso de la denominación ninis para referirse a jóvenes que no estudian ni trabajan adquirió relativa notoriedad en 2010, cuando el entonces rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), José Narro Robles, señalara que era una vergüenza que hubiera 7.5 millones de jóvenes en estas condiciones en el país (Olivares, 2010a). Posteriormente, se desarrolló una polémica entre el exrector y las autoridades de la Secretaría de Educación Pública (SEP) con respecto al tamaño de este grupo de población, pues estas últimas afirma ron que sólo había 285 mil jóvenes en esta condición, reduciendo así la gravedad del problema (Olivares, 2010b).

El término se ha vuelto común y con frecuencia se usa para expresar preocupación por los jóvenes a los que se refiere el término nini -baja escolaridad debido al abandono temprano de su educación, y precarias o nulas oportunidades laborales a las que podrán acceder en su vida adulta- porque se prevé que, de mantenerse esta situación, seguirán en el circuito de la pobreza.

No obstante, a pesar de lo habitual que se ha vuelto, ya se ha advertido que el término nini conlleva ciertas limitaciones para orientar políticas públicas en apoyo al grupo de población al que aparentemente alude; es por ello que en estas líneas abordaremos dos aspectos relacionados con estas limitaciones: el primero es la definición del término nini; y el segundo se refiere a las estrategias (y sus limitaciones) que se han planteado para afrontar la situación de este sector.

Sobre su definición: ¿quiénes son los ninis?

Un primer problema con la noción de ninis comienza con la indefinición del propio concepto de juventud: aunque usualmente esta etapa se asocia con el periodo de edad en el que los roles de la infancia se abandonan, al tiempo que se adquieren los correspondientes a la vida adulta, tomar la edad como una categoría social presenta diversos problemas. El Diccionario crítico de las ciencias sociales (Román, 2009) indica que estas estructuraciones, que suponen una división de derechos y deberes en todo grupo social, difieren enormemente de unas sociedades a otras. Es decir que la categoría de “jóvenes” no constituye un grupo social específico, o una categoría homogénea, pues agrupa sujetos y situaciones que sólo tienen en común la edad (Román, 2009); esto es, la noción de juventud difiere dependiendo del contexto y la cultura específica en que se desenvuelven los sujetos.

Sin embargo, lo usual es que se defina a la juventud en función de un determinado grupo de edad. Las Naciones Unidas, por ejemplo, consideran que las personas jóvenes son aquellas cuyas edades fluctúan entre los 15 y los 24 años, pero se advierte que éstas constituyen un grupo heterogéneo en constante evolución, y que la experiencia de “ser joven” varía mucho según las regiones del planeta, e incluso dentro de un mismo país (UNESCO, s/f).

Muchos de los trabajos que abordan el tema de la juventud se acogen a este uso práctico del término -como rango de edad- pues es común que se adapte a las posibilidades que brindan los datos disponibles. Esto, sin embargo, abona a la imprecisión del concepto, puesto que las bases de datos agrupan a la juventud en rangos que pueden fluctuar, por ejemplo, de 12 a 24 años, de 14 a 24, o de 15 a 29.

(Negrete y Leyva, 2013) señalan que el término nini es una traducción de la voz NEET o Neet (not in employmenteducation or training) utilizado por primera vez en 1999 en un informe de la Social Exclusion Unit, que es una oficina de apoyo al gabinete del primer ministro de la Gran Bretaña. Este término en cierta manera externa la preocupación tanto por el abandono temprano de la escuela, como por el desempleo juvenil.

En un tiempo relativamente corto, el término adquirió gran notoriedad mediática; sin embargo, como resaltan (Negrete y Leyva, 2013), aunque se ha constituido en una etiqueta popular, falta mucho para que se constituya en un concepto sólido que permita generar estadísticas rigurosas y útiles para orientar las políticas públicas.

Los problemas de indefinición son evidentes si se toman en cuenta las enormes fluctuaciones que presentan algunas de las estimaciones que se han dado a conocer sobre los ninis en México, ya que van, como se decía al inicio, de 285 mil hasta 8.6 millones de personas. Las diferencias se deben a las fuentes de información utilizadas, al grupo de edad considerado en cada caso, y a las características que son tomadas en cuenta para incluir o no a las personas dentro de este grupo. Por ejemplo, en el caso del debate entre el exrector de la UNAM y autoridades de la SEP, mientras que el primero estima la existencia de 7.5 millones de jóvenes de entre 12 y 29 años que no estudian ni trabajan, según la Encuesta Nacional de la Juventud de 2005; la SEP refiere datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo de 2010 y toma como referencia a la población de 15 a 29 años que no estudia ni trabaja, pero excluye de este grupo a las mujeres que se dedican al trabajo doméstico, a quienes buscan empleo y a las personas con algún tipo de discapacidad. Así es como llega a la cifra de 285 mil ninis. De esta forma, la fuente de información, el grupo de edad de referencia y los criterios utilizados sobre lo que se considera o no dentro de la clasificación tiene un peso sustancial en el cálculo sobre la magnitud del grupo (Cuadro 1).

Fuente: elaboración propia a partir de estudios, artículos y notas sobre juventud en México y América Latina. De estos textos se extraen las estimaciones del número de ninis para México y se indica cuál es la fuente de información en las que se basan dichas estimaciones.

Cuadro 1: Estudios sobre juventud: estimaciones sobre los ninis en México 

(Negrete y Leyva, 2013) también señalan que, tomado de forma literal, el término sugiere que no existe otro ámbito de actividad que valga la pena ser considerado por la población joven más allá del mercado laboral y la preparación educativa para insertarse en él. Es decir, se descarta la posibilidad de que la decisión de no estudiar, o no participar en la economía de mercado, constituya una opción de algunos jóvenes o de algunos hogares por así convenir a sus deseos e intereses (Negrete y Leyva, 2013).

En este sentido, siempre es conveniente tener precaución al utilizar los términos y las cifras que se han estimado para dar cuenta de los ninis, pues pueden representar cosas distintas. Además, debe de tomarse en cuenta la heterogeneidad de las condiciones de vida de las personas incluidas en los grupos de edad considerados.

A partir de estas precauciones, cabe considerar algunos de los principales datos que arrojan los estudios regionales referidos en el Cuadro 1 sobre los aspectos que caracterizan a los ninis en estos países:

  • Son un grupo muy heterogéneo.

  • Representan aproximadamente una quinta parte (20 por ciento) del grupo de edad considerado; sin embargo, si se comparan los datos de varios países latinoamericanos y caribeños, así como los que componen la OCDE, se observan amplias diferencias, ya que ese porcentaje puede fluctuar entre 11 y más de 25 por ciento.

  • Aproximadamente dos terceras partes son mujeres dedicadas al trabajo doméstico.

  • Se percibe una reducción paulatina del número de mujeres jóvenes que no estudian ni trabajan, debido, principalmente, a su incorporación al sistema escolar.

  • En términos relativos (es decir, como porcentaje de la población) el volumen de ninis es más alto en las zonas rurales que en las urbanas. Pero en términos absolutos, el número total es mayor en las zonas urbanas.

  • En general los ninis presentan bajos niveles de escolaridad, pues muchos de ellos no han concluido la escolaridad que se considera obligatoria en sus respectivos países.

  • Asimismo, por lo general corresponden a los hogares de menores niveles de ingreso económico.

  • Los estudios de panel (seguimiento) que se han realizado, muestran que la situación de estos jóvenes no es estable y estacionaria; su situación cambia a lo largo de los grupos de edad considerados, es decir, en tiempos relativamente cortos pueden cambiar: de estar fuera de la escuela y el trabajo, pueden empezar a estudiar o trabajar, o a realizar ambas actividades.

Como se señaló, el impacto mediático de los ninis se asocia con la preocupación que despierta su situación y el pronóstico de que se mantengan en el círculo de la pobreza; no es extraño, por lo tanto, que diversos países y organismos internacionales se ocupen del asunto con el fin de generar políticas que permitan afrontar esta situación.

Estrategias para afrontar el problema

Aquí se presentan algunas de las propuestas de política que han diseñado organismos tales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) (Carcillo et al, 2015) y el Banco Mundial (De Hoyos et al., 2016) para afrontar el problema de los ninis. Tales propuestas giran principalmente en dos sentidos: ampliar la permanencia de los jóvenes en la escuela o en programas de capacitación laboral; y favorecer la inserción de los jóvenes al empleo (De Hoyos et al, 2016).

Estrategias para ampliar la permanencia de los jóvenes en la escuela

Estas estrategias pueden dividirse en dos grandes grupos: por un lado, las que procuran cambios desde el lado de la oferta educativa, sea a través de ampliar y diversificar la oferta educativa, y mejorar los insumos escolares (infraestructura, materiales didácticos y formación de los profesores), como de establecer innovaciones en las prácticas educativas y establecer programas de capacitación para la inserción laboral, por ejemplo; y por otro lado, las que procuran generar incentivos desde el lado de la demanda, principalmente a través de programas de apoyo financiero para los jóvenes o para sus familias (transferencias monetarias condicionadas y programas de becas o créditos escolares) (De Hoyos et al., 2016).

Cabe señalar que, en la práctica, muchos países ponen en marcha más de una de estas estrategias, o combinaciones de las mismas.

En el Cuadro 2 se presentan las principales estrategias que se han utilizado a nivel internacional para evitar el abandono escolar y ampliar la permanencia de los jóvenes en las instituciones educativas, con excepción de las medidas encaminadas a ampliar y diversificar la oferta educativa.

Fuente: Fitzimons y Roger, 2015, tomado de De Hoyos et al., 2016.

Cuadro 2 Estrategias para ampliar la permanencia de los jóvenes en la escuela 

En relación con las intervenciones desde la demanda, como se puede apreciar, la estrategia principal ha consistido en proporcionar incentivos financieros, con excepción de las intervenciones de información, es decir, aquellas acciones en las que se informa a los estudiantes acerca de los beneficios que proporciona la educación.

Por su parte, las intervenciones a partir de la oferta son más numerosas y variadas. La lista comienza con las socioemocionales, que se consideran como estrategias para el desarrollo de habilidades no cognitivas encaminadas a mejorar la motivación, autoestima y cambios conductuales en los estudiantes. Estas experiencias se han llevado a cabo en las escuelas y en cursos de capacitación con el objetivo de que los jóvenes de adapten mejor al mundo laboral.

Las intervenciones pedagógicas comprenden un amplio rango de estrategias; en este grupo destacan la asignación de tutores o de mentores para apoyar académicamente a los estudiantes. Algunos programas que tienen una orientación más centrada en aspectos no cognitivos se enfocan en establecer vínculos con adultos o profesionistas para generar cambios en la motivación, la autoestima y las habilidades de estudio de los jóvenes.

Otros programas que se han puesto en marcha desde las escuelas procuran la detección temprana de alumnos con problemas de aprendizaje y con riego de abandono, a partir de lo cual se establecen estrategias de apoyo para los mismos.

Los programas de intervención que han procurado mejorar la gestión de las escuelas son los que se ubican del lado de la oferta. Éstos combinan la oferta de incentivos financieros a las escuelas, condicionados a la optimización de sus procesos de gestión institucional. Cabe destacar que, más allá de la gestión, algunos de estos programas buscan otros fines particulares, como la mejora del desempeño académico de los alumnos, la mejora del clima del aula, apoyos educativos específicos para alumnos sobresalientes y/o con problemas de aprendizaje, el desarrollo de nuevos proyectos educativos, etcétera. Asimismo, en esta misma línea se han puesto en marcha programas para ofrecer cursos de verano para estudiantes de bajos ingresos y dificultades académicas.

Con la finalidad de que los alumnos concluyan los ciclos escolares o adquieran capacitación laboral, también se han desarrollado programas que funcionan a través de internados, donde los jóvenes permanecen hasta concluir sus estudios y adquieren habilidades que resulten favorables para su inserción laboral.

En diversos países también se han puesto en marcha políticas orientadas a mejorar la formación, el desempeño y las prácticas educativas de los docentes, ya que se considera que ello mejorará el desempeño de los estudiantes y hará que la permanencia en la escuela les resulte más atractiva.

Otras estrategias de política para ampliar la permanencia de los jóvenes en la escuela son aquéllas que tienen que ver con la ampliación de la jornada escolar a través de las denominadas escuelas de tiempo completo; así como la ampliación de la escolaridad obligatoria, que en algunos países ya llega al nivel de bachillerato.

Finalmente, algunos programas se han orientado más a los procesos de formación y capacitación laboral de los jóvenes. Son programas que desde la escuela procuran brindar orientación vocacional, capacitación y/o establecer vínculos a través de pasantías con el mundo laboral. Con ello se procura que los jóvenes desarrollen tanto habilidades cognitivas como no cognitivas para favorecer su inserción en el mercado de trabajo.

Estrategias para favorecer la inserción de los jóvenes al trabajo

Las políticas de apoyo para la inserción laboral de los jóvenes también son nu merosas e incluyen intervenciones en la demanda, en la oferta, o bien, en una combinación de ambas (Cuadro 3).

Fuente: elaboración propia a partir de Carcillo et al., 2015 y De Hoyos et al., 2016.

Cuadro 3 Estrategias para favorecer la inserción de los jóvenes al trabajo 

En el caso de las intervenciones a partir de la demanda, desde hace tiempo los programas que brindan los servicios públicos de empleo se han orientado a dar información a los jóvenes sobre los empleos disponibles para que éstos, de acuerdo con sus gustos y preferencias, puedan orientar sus decisiones. Otros programas brindan apoyo financiero condicionado a la búsqueda de empleo por parte de los jóvenes; o bien, a la asistencia a cursos de capacitación para mejorar sus habilidades laborales. También existen programas de subsidio sobre el trabajo, los cuales consisten en brindar un aliciente económico para que los jóvenes mejoren su desempeño laboral.

Por su parte, las intervenciones desde la oferta consisten principalmente en cursos a través de sistemas de capacitación para que los jóvenes adquieran habilidades cognitivas, técnicas y no cognitivas (desarrollo socioemocional, motivación, autoestima, etcétera) con la expectativa de que incrementen las posibilidades para incorporarse al mercado laboral y se adapten mejor a los centros de trabajo.

Las intervenciones conjuntas entre la oferta y la demanda usualmente cuentan con la participación de los servicios públicos de empleo o de dependencias públicas relacionadas desde las cuales se coordinan acciones con centros de capacitación laboral y centros de trabajo. Entre los programas que se incluyen en esta vertiente se encuentran aquellos donde, en convenio con las empresas, el Estado otorga subsidios salariales para cubrir parte o la totalidad del salario inicial de los jóvenes en dichas empresas. Mediante estos programas se procura reducir el costo de capacitación directa en el empleo para las empresas, siempre y cuando éstas se comprometan a brindar posteriormente un contrato laboral estable a los jóvenes.

También en esta vertiente se encuentran los programas promovidos por los servicios públicos de empleo para que los jóvenes realicen pasantías en las empresas para que, posteriormente, permanezcan en ellas; o bien, programas que procuran la inserción de los jóvenes en dependencias públicas.

En los últimos años se ha brindado especial impulso a los programas de emprendimiento por parte de diversas dependencias públicas vinculadas con el empleo o con la formación, que van desde apoyos financieros (subsidios y créditos), hasta capacitación o experiencias de formación orientadas específicamente a desarrollar ciertas habilidades necesarias para la gestión empresarial. Este tipo de programas toma en cuenta los problemas que existen actualmente en torno a la generación de empleos y procura que los jóvenes creen sus propios negocios o empresas bajo el auspicio de apoyos gubernamentales.

Como puede apreciarse, existe una amplia variedad de programas que se han puesto en marcha, ya sea para mejorar la permanencia de los jóvenes en las insti tuciones educativas o para favorecer la inserción de los mismos en el mercado de trabajo. En la experiencia de algunos países (Carcillo et al, 2015; De Hoyos et al, 2016; OECD, 2011) se puede percibir que los programas y estrategias más exitosos han estado del lado de las medidas que procuran ampliar la permanencia de los jóvenes en las instituciones educativas; son éstas las que han obtenido resultados en la reducción del número de ninis, principalmente por la incorporación de un elevado número de mujeres a la educación. Por el lado del empleo los resultados no son tan buenos debido a que la incertidumbre y los vaivenes de la economía global generan efectos directos en las tasas de ocupación.

Muchas de las estrategias de política que se han reseñado a partir de los estudios de la OCDE (Carcillo et al, 2015) y el Banco Mundial (De Hoyos et al, 2016) se han puesto en marcha desde hace tiempo en México; sin embargo, y a pesar de lo incierto de las estadísticas sobre ninis, los resultados no parecen muy alentadores, si bien son compartidos por la mayoría de los países donde se ha abordado el tema. En todo caso, como sugiere la mayoría de los estudios sobre este grupo de población, es necesario que los países redoblen sus esfuerzos al respecto y exploren políticas que se adecuen mejor a las necesidades y expectativas de los jóvenes que no tienen acceso a la educación ni al empleo.

Es indispensable, además, realizar estudios que nos permitan caracterizar y definir mejor a este grupo de población -que se asume como ampliamente heterogéneo- para contar con mejor información y poder diseñar políticas para afrontar el problema con mayor eficacia.

Con el número 159 de Perfiles Educativos iniciamos un año intenso para el debate educativo: la definición de los candidatos a la Presidencia de la República y las campañas electorales con vistas a las próximas elecciones generan muchas expectativas y discusión en torno a las propuestas de política que presentarán los partidos para el sector educativo. Es necesario que todos estemos atentos a los planteamientos de política educativa que se realicen para identificar si se trata de continuidad o de cambio, pues es un hecho que el funcionamiento del sector educativo afecta a todos los miembros de la sociedad. En esta línea, las revistas mexicanas de investigación educativa procuran aportar información precisa y veraz para contribuir a un debate de calidad en un tema que nos concierne a todos. Estemos atentos.

Como en otras ocasiones, este número Perfiles Educativos incorpora ocho artículos en la sección de Claves y dos en Horizontes. En la sección de Documentos hemos incluido un texto de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el cual presenta resultados de una encuesta aplicada a jóvenes de América Latina y el Caribe con el fin de explorar acerca de sus percepciones y expectativas respecto del mercado de trabajo. En un contexto de enorme preocupación por los jóvenes que no estudian ni trabajan (ninis), con un mercado de trabajo contraído y con problemas para generar buenas oportunidades laborales para los jóvenes, consideramos pertinente incluir este texto que, pese a sus limitaciones de representatividad, brinda información sobre un tema álgido que involucra tanto al sector laboral, como al educativo.

En cuanto a los artículos incluidos en la sección Claves, empezamos con un excelente artículo que explora los criterios que utilizan los niños entre 9 y 12 años para realizar sus búsquedas en Internet para estudiar. En contra de la idea común que prevalece sobre las prácticas de “copia y pega”, los resultados de la investigación que reportan las autoras apuntan a señalar que los participantes utilizan criterios de confiabilidad en la consulta de la información que implican una intensa actividad intelectual. Este artículo, sin duda, contribuirá a enfrentar algunos de los mitos que se han construido sobre el uso del Internet por parte de los niños y los jóvenes, y orientará la exploración de nuevas estrategias educativas que aprovechen mejor las nuevas tecnologías.

El siguiente trabajo es un artículo cuyo objetivo consistió en medir el efecto de un programa de desarrollo profesional para educadoras con respecto a la calidad del ambiente de las aulas para la enseñanza de la alfabetización. Mediante una metodología cuantitativa, el estudio muestra impactos positivos en tres de las cuatro dimensiones de la alfabetización que fueron consideradas en el estudio. Probablemente estos resultados sirvan de aliciente para probar estas estrategias en otros contextos.

Considerando que la migración es un fenómeno cada vez más común, es importante conocer la forma en que los sistemas escolares atienden esta situación desde la perspectiva del derecho que tienen todos los niños a recibir una educación de calidad independientemente de su situación migratoria. Éste es el tema que se analiza en el tercer artículo, el cual se explora cómo se están dando los procesos de atención a la diversidad en las escuelas de nivel básico en Santiago de Chile.

A partir de los datos de la Encuesta Intercensal 2015 del INEGI, el siguiente artículo analiza un tema que resulta de amplio interés y actualidad en México, dado el compromiso del Estado mexicano por lograr la cobertura universal de la educación media superior hacia el año 2022. Mediante el análisis del proceso de transición de la educación secundaria a la educación media superior, el artículo muestra las diversas condiciones y retos que enfrentan las diferentes entidades federativas para cubrir este compromiso, así como algunos de los factores que se asocian con la dificultad de alcanzar la meta propuesta.

El siguiente trabajo está orientado a analizar, desde la perspectiva del aula, los avances que se han logrado en la implementación de la reforma integral de la educación media superior realizada en México en 2008. Aunque sus resultados son poco alentadores, sirven para mostrar los obstáculos que las grandes reformas deben superar para transformar las prácticas educativas que se realizan al nivel de las aulas de clase. A una década de la puesta en marcha de la reforma, este trabajo brinda elementos que sirven para reflexionar sobre las estrategias de implementación de las grandes reformas, aspecto indispensable de tomar en cuenta si queremos que los cambios lleguen a las aulas de clase.

Si bien los trabajos de investigación sobre factores asociados al desempeño educativo se han vuelto populares, aunque el siguiente articulo analiza este tema en el caso de Nuevo León, incluye algunos elementos contextuales (como la violencia escolar) que dan originalidad al trabajo. Con datos sobre alumnos de sexto grado de primaria contenidos en la base de datos del Tercer Estudio Regional Comparativo y Explicativo (TERCE), se exploran modelos que muestran el efecto positivo o negativo que tienen diversas variables sobre el desempeño académico de los estudiantes.

El siguiente trabajo analiza las políticas de convivencia escolar, un aspecto muy particular del sistema educativo chileno; sus resultados sirven para resaltar una nueva práctica que se ha ido estableciendo en las escuelas bajo la lógica de la rendición de cuentas: la denuncia escolar y la figura de la superintendencia. En el artículo se analiza la forma en que se desarrollan estas prácticas fiscalizadoras y los dilemas y tensiones a los que se enfrentan los profesionales que se encuentran al frente de la superintendencia escolar.

Finalmente, el último artículo de esta sección explora los beneficios que conlleva una estrategia de mejora de la comprensión lectora en estudiantes de tercer ciclo de educación primaria (5° y 6° grado) que se sustenta en material educativo multimedia. La metodología y el diseño experimental empleado en este estudio brindan confianza sobre los resultados y, con ello, sobre los beneficios del uso de las nuevas tecnologías para la mejora educativa.

En cuanto a los dos artículos incluidos en la sección Horizontes, el primero de ellos brinda elementos para entender por qué es difícil mejorar los niveles de aprendizaje de los alumnos de un sistema educativo, a partir de la consideración de factores escolares que influyen de manera importante sobre dichos niveles. En perspectiva, este artículo constituye una invitación para reflexionar sobre las posibilidades de las reformas incorporadas en el Nuevo Modelo Educativo para mejorar los niveles de aprendizaje de los estudiantes mexicanos de forma significativa. Generar esta reflexión en los lectores considerando los elementos de análisis que incorpora es, pues, el aporte más importante de este trabajo.

Finalmente, a partir de las dificultades que trae consigo la definición del concepto de juventud, el último artículo analiza, desde una perspectiva sociocultural e histórica, los procesos de construcción social de la juventud y la forma como ésta se fue adoptando como un principio de identidad para los estudiantes universitarios, así como el papel activo que ellos mismos jugaron en su construcción.

El comprometido y riguroso trabajo que realizan los investigadores que participan en nuestra cartera de dictaminadores, así como el prestigio académico de los autores de este número de Perfiles Educativos, brindan certeza sobre la calidad de las aportaciones y nos permite recomendar ampliamente su lectura. Esperamos que los contenidos de esta entrega generen reflexiones y debates, y sirvan de inspiración para nuevas investigaciones.

Referencias

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