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Estudios de cultura náhuatl

versión impresa ISSN 0071-1675

Estud. cult. náhuatl vol.41  México nov. 2010

 

Artículos

 

Huitznáhuac: ritual político y administración segmentaria en el centro de la parcialidad de Teopan (Mexico-Tenochtitlan)

 

Rossend Rovira Morgado*

 

* Español. Licenciado en Historia por la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Barcelona. Actualmente cursa el doctorado en Antropología de América en de la Universidad Complutense de Madrid, donde obtuvo la suficiencia investigadora otorgada en 2008. Entre sus publicaciones recientes pueden citarse "Comercio y mercado en Mesoamérica: apuntes metodológicos para su análisis arqueológico" y "San Pablo Teopan: pervivencia y metamorfosis virreinal de una parcialidad indígena de la ciudad de México".

 

Existe una creciente preocupación entre los profesionales académicos que investigan aspectos intrínsecos al urbanismo y a la organización de la ciudad en la antigua Mesoamérica por hallar un modelo metodológico idóneo de carácter multidisciplinar compatible con las concepciones indígenas de las instituciones urbanas prehispánicas.1 En cierta manera, dicho reto se encuentra en íntima relación con los profundos avances acontecidos en el conocimiento y comprensión de la entidad político-territorial prevaleciente en el centro de México en las postrimerías de la época prehispánica: el altepetl. James Lockhart, Cayetano Reyes García, John A. Grim, Federico Fernández y Ángel Julián García Zambrano han definido a esta importante institución como la unidad ontológica primaria dentro de la mentalidad indígena, a través de la cual se aludía a profundas nociones relativas a la comunidad, a la soberanía, a la extracción institucionalizada de recursos naturales en un determinado medio geográfico y, por último, a la legitimación en la ocupación de un espacio físico santificado.2 Asimismo, el altepetl no distinguía conceptualmente el territorio urbano de la periferia rural adyacente, puesto que ambos espacios se hallaban en igualdad de condiciones jurídicas como instituciones sociopolíticas constituyentes.3 De este modo, la naturaleza corporativa de la que gozaba el altepetl centro-mexicano influía tanto en una estructura político-territorial dislocada o no-contigua como en una organización administrativa de tipo segmentario donde los diferentes barrios y parcialidades asumían importantes roles y competencias.4 Aun cuando se admite que estas dos últimas instituciones constituían elementos cruciales en aspectos asociados al registro catastral de la tierra cultivable, a la mano de obra y tributo disponibles o a la integración sociológica de la comunidad en el seno del altepetl,5 disponemos de escasos datos empíricos sobre su organización y funcionamiento para los ámbitos más urbanizados del México central posclásico, tales como México-Tenochtitlan.6 En consecuencia, el presente trabajo analiza la institución que actuaba como eje motriz en la organización de la parcialidad tenochca de Teopan: el templo de Huitznáhuac (Figura 1).

 

LA UBICACIÓN DEL TEMPLO DE HUITZNÁHUAC EN LA ANTIGUA TRAZA URBANA DE MÉXICO-TENOCHTITLAN

Diversos tipos de fuentes etnohistóricas indígenas indican que el templo o santuario de Huitznáhuac fue un escenario urbano de primer orden en la concertación de diferentes actos relacionados con el ritual político y la teatralización religiosa en el seno de la antigua Tenochtitlan. La importancia crucial que se le otorgó a este recinto ceremonial se encuentra estrechamente asociada a los brumosos y míticos orígenes fundacionales de la propia ciudad en el año ome calli (2-Casa [1325]).7 Hernando de Alvarado Tezozómoc menciona que "bueltos [los mexicas] otra bez al primer asiento en Temazcaltitlan Teopantlan [...] les dijo el saçerdote Cuauhtloquetzqui: 'Hijos y hermanos míos, començemos a sacar y cortar céspedes de los carrizales y de debaxo del agua, hagamos un poco de lugar para sitio a donde bimos el águila estar ençima del tunal, que algún día querrá benir allí n[uest]ro dios el tlamacazqui Huitzilopochtli' ".8 Este sucinto pasaje pone de manifiesto que la materialización de la señal anunciada por Huitzilopochtli tuvo lugar en la parcialidad de Teopan, específicamente en el lugar que, tras el paso del tiempo, se convertiría en el tlaxilacalli 9 urbano de Temazcaltitlan. De manera adicional, el Códice Aubin y fray Diego Durán también ratifican este mismo episodio 10 que, juntamente con el relato de la muerte de Cópil, anuncia el fin del largo peregrinar de los mexicas y su definitivo establecimiento en Tenochtitlan. Parecería, pues, que el tlaxilacalli de Temazcaltitlan habría de haber alojado un importante conjunto ceremonial destinado a perpetuar el recuerdo del acto fundacional a través del cual se legitimaba la ocupación de México-Tenochtitlan. Sin embargo, no disponemos de informaciones históricas concluyentes para plantear que este barrio constituyese un importante espacio asociado a la ideología política de elites mexica-tenochcah. La evidencia documental corrobora que otro importante tlaxilacalli albergó el templo más relevante de la parcialidad de Teopan.

Cabe recordar que, tras la conquista de México-Tenochtitlan en 1521 y la subsiguiente implementación de la llamada "traza española" por parte del alarife Alonso García Bravo, a partir de 1524 las antiguas parcialidades urbanas, así como sus residentes y autoridades, sufrieron un profundo proceso de evangelización. De este modo, al noroeste de la urbe se localizó Cuepopan (Santa María la Redonda), al noreste Atzacoalco (San Sebastián), al sudoeste Moyotlan (San Juan) y al sudeste Teopan (San Pablo). Al frente de cada una de estas cuatro parcialidades se localizó una parroquia con advocación al santo/a mencionado/a, cuya construcción empezó hacia 1525 bajo el patrocinio y supervisión de fray Pedro de Gante.11 Asimismo, cada parcialidad indígena englobó un número determinado de tlaxilacaltin que, en la mayoría de los casos, sobrevivieron claramente a la Conquista y no sufrieron modificaciones sustanciales a nivel espacial y estructural hasta las Reformas Borbónicas de la segunda mitad del siglo XVIII.12 Desde la década de 1560 disponemos de varios documentos privados y con carácter público donde se atestigua que el distrito central de la parcialidad de San Pablo Teopan era reconocido con el nombre de Teocaltitan (Cerca del templo). Un pleito inédito fechado de 1561 acontecido entre María Tlaco Yehual y el alcalde indígena Luis de Paz por la propiedad de un camellón o huerto doméstico en dicha parcialidad probablemente sea la fuente documental más temprana que tengamos con referencia a este importante tlaxilacalli, puesto que éste no aparece registrado en el catálogo vecinal de Alfonso Caso (1956). En la resolución final del litigio se esclarece:

en la ciudad de mexico a treinta dias del mes de mayo de mil quinientos sesenta un años visto por el señor do[c]tor joan de villalobos oidor por su majestad desta rreal audiencia lo pedido por la parte de maria tlaco yehual de la parte de san pablo contra don luys de paz yndio alcalde de la parte de san juan sobre cierto camellon de tierra que le pide a la parte de san pablo junto a una acequia en la parte [que] se nombra teucaltitlan que por el solia pasar un camino.13

En la información que la litigante había aportado previamente se decía: "tengo [María Tlaco Yehual] cierto pleyto o diferencia sobre cierto camellon de tierra que atrabiesa la acequia que ba por detras del matadero".14

Así pues, el tlaxilacalli de San Pablo Teocaltitlan se localizó en la zona aledaña al matadero de la ciudad de México, espacio que ocupó varios predios urbanos colindantes a la Iglesia de San Pablo el Viejo y Colegio de San Pablo 15 (Figura 2a). En 1564 San Pablo Teocaltitlan aparece de nuevo mencionado como el barrio donde residían doña María de don Diego y don Pedro Dionisio, quienes gestionaron la venta de otro inmueble patrimonial localizado en el tlaxilacalli de San Juan Tláchcuac.16 Por otra parte, el códice que se conoce con el nombre de Libro de tributos de San Pablo Teocaltitlan (1574) aporta una sugerente información para entender el funcionamiento del registro catastral y de las instituciones administrativas en este barrio indígena de la ciudad de México durante la época virreinal temprana.17 En consecuencia con los datos archivísticos expuestos hasta el momento, podemos afirmar que el área que circunvalaba por el sur la plaza, colegio y parroquia de San Pablo englobó un tlaxilacalli cuya etimología es diagnóstica de la presencia de un importante recinto ceremonial en esta zona durante la época prehispánica tardía. El teocalli en cuestión era el Huitznáhuac, aludido por Hernando de Alvarado Tezozómoc cuando aclara que "el templo del barrio de Huitznáhuac Aya[u]hcaltitlan, que a[h]ora es el tianguillo de San Pablo" (Figura 2b).18

 

RITUALES DE ENTRONIZACIÓN DE LOS TLAHTOQUEH Y CICLO LITÚRGICO EN EL HUITZNÁHUAC

Hasta el momento hemos presentado varios datos que ratifican la importancia simbólica e ideológica que tuvo el tlayacatl de Teopan en el seno de México-Tenochtitlan, puesto que la zona de Temazcaltitlan fue la sede primigenia del islote en la que se produjo el avistamiento de las señales pronosticadas por Huitzilopochtli. Al mismo tiempo, diferentes líneas de evidencia demuestran que el templo más importante de la parcialidad no se localizó en este mismo barrio, sino que fue en el tlaxilacalli de Teocaltitlan donde se ubicó el recinto ceremonial con mayor relevancia de Teopan. No obstante, un hecho controversial nace a raíz de la asociación que Hernando de Alvarado Tezozómoc establece entre el antiguo templo de Huitznáhuac y la parroquia de San Pablo el Viejo cuando se realiza una lectura extremadamente literal de la "Relación de los edificios del gran templo de México", presente en el capítulo 38 del libro II de la Historia general de las cosas de la Nueva España.19 De los 78 edificios que fray Bernardino de Sahagún enumera como construcciones localizadas en el interior del recinto del Templo Mayor, el denominado Uitznaóac Teucalli tiene la décimo novena posición, así como el Uitznaóac Calmécac la vigésimo cuarta. Cabe mencionar que fuentes etnohistóricas alternativas son más moderadas y realistas sobre el número de edificios religiosos en el interior del complejo ceremonial. Hernán Cortés y Francisco López de Gómara remarcan la presencia de más de cuarenta construcciones 20 y el Conquistado Anónimo anota un número superior a los veinte edificios.21 Estos últimos datos muestran una fuerte consistencia con la información arqueológica recabada por el Programa de Arqueología Urbana del Proyecto Templo Mayor (PAU), puesto que en el año 2006 se hallaban registradas un mínimo de 35 estructuras.22 Si el recinto del Templo Mayor albergó un número superior a los cuarenta edificios religiosos durante el Horizonte Posclásico Tardío, ello supondría que cerca del 50% de las construcciones registradas en la obra de fray Bernardino de Sahagún se podrían haber distribuido en los diferentes barrios y parcialidades de México-Tenochtitlan. Cabe mencionar que este hecho fue observado por vez primera por Eduard Seler 23 y, con posterioridad, por Ignacio Marquina.24 En este sentido, Carlos Javier González ha demostrado recientemente que el templo de Yopico —registrado también en la relación de edificios que aportaron los informantes nahuas de Sahagún— se localizó en el tlaxilacalli de Tlacocomoco, dentro de la parcialidad tenochca de Moyotlan.25

Así pues, este tipo de evidencias ponen al descubierto la descentralización presente en la disposición espacial de las instituciones destinadas al culto religioso en México-Tenochtitlan, hecho que enfatiza el carácter segmentario que define al altepetl al cual hemos hecho alusión con anterioridad. El tlahtoani se hallaba sujeto al ejercicio de una soberanía personal (o tlahtocayotl) que debía garantizar la estabilidad y el equilibrio de los diferentes segmentos constitutivos del propio altepetl. Por ello, los rituales que rodeaban la entronización del gobernante suponían un acto público idóneo para renovar dicha alianza ontológica. Al mismo tiempo, el inicio del nuevo reinado se afianzaba mediante un ritual político encaminado a efectuar una cíclica legitimación del poder a través del viaje iniciático que el propio tlahtoani emprendía con la visita a una serie de estaciones simbólicas dentro de la geografía sagrada de México-Tenochtitlan (Figura 3). Hernando de Alvarado Tezozómoc realiza una vivaz descripción de este tipo de ceremonias asociadas a la unción real cuando relata el acceso del tlahtoani Tízoc al icpalli tenochca en 1481:

Y llévanlo [a Tizoc] a hazer oraçión y sacrificio al templo alto de Huitzilopochtli y llegado, danle una sotil y delicada biznaga o navaza y comiénçase a punçar las orejas y [en] las espinillas de los pies y [en] los molledos de los braços, y con lo que se punçó [en] los molledos fue de un güeso de tiguere muy agudo, significa ser es[forza]do, animoso. Hecho este sacrificio, se baxa donde está el cuauhxicalli, brasero de piedra o aguxero del demonio adonde echan coraçones umanos, y allí se torna a punçar en las espinillas de los pies y acabado esto, dan de çiertas codornices y degolládolas, haze de la sangre de estas abes un sacrificio, y luego le sahúma con un incensario hechándole copal. Hecho esto, base abaxo a otro palacio suyo [que] llaman tlilancalco, [que] lo encalado de toda ella estava teñido de negro que es casa de recogimiento y tristeza, la que fue la propia Casa de la Moneda agora treinta y quarenta años, y la tiene en guarda y como suya çihuacoatl Tlacaeleltzin. [En] llegando allí, se comienza otra bez a punçar y sacarse sangre y cortar cabeças de codornizes y sahúma la sala rreal que está allí. Ba luego a otra casa [que] llama[n] yopico y lo propio haze, [que] se punça y corta cabeças de codornices y sahúma la sala della; por lo consiguiente a la casa de huitznahuac (casa de nabanjas o punçaderas), y lo propio haze, y de allí se ha a la orilla de la gran laguna mexicana que tiene la gran çiudad de Mexico y hecho otro tanto, se ha a las casas rreales, adonde agora es la Rreal Audiencia [...] 26

Los rituales que involucraban autosacrificio, ablación de miembros mediante el uso de espinas y filos de obsidiana, sílex o pedernal, extracción y libación de sangre, muerte ritual de fauna sagrada, quema de corazones y sahumerio de resinas aromáticas llevaban cumpliendo desde antiguo funciones cruciales en Mesoamérica con relación a la regeneración y al mantenimiento del equilibrio cósmico, así como en las dinámicas sociopolíticas de las propias elites.27 De este modo, los tlahtoqueh mexicas reconocían que el éxito de su recién estrenado reinado dependía en buena medida de la correcta realización de este tipo de actividades, así como de la pertinente peregrinación a dichos lugares sagrados de México-Tenochtitlan. Como señala acertadamente Eduardo Matos Moctezuma, en el Templo Mayor se materializaba la quintaesencia del cosmos al convertirse éste en el centro neurálgico donde convergían los planos terrestre, celestial y del inframundo. Al mismo tiempo simbolizaba al Coatépec, lugar en el que acontecieron tanto el nacimiento de Huitzilopochtli como el combate del dios tutelar de los mexicas con su hermana Coyolxauhqui.28 La visita al cuauhxicalli, así como al Tlillancalco, debió suponer la última aparición en público del nuevo tlahtoani electo dentro del recinto del Templo Mayor, efectuando una breve parada en un edificio palatino destinado al recogimiento, penitencia y ayuno. Con posterioridad, la llegada al templo de Yopico en el tlaxilacalli moyoteca de Tlacocomoco fungió como un acto ritual a través del cual se legitimaba el acceso al poder recordando la muerte y sacrifico de Cópil.29 Asimismo, el desplazamiento hacia el templo de Huitznáhuac se debió de efectuar a través de una importante vialidad que existió en las actuales calles de Arcos de Belén, José María Izazaga y San Pablo y que conectaba Yopico con el gran recinto ceremonial de Teopan.30 De esta manera, en el Huitznáhuac los tlahtoqueh concertaban rituales propiciatorios para asegurar el éxito y la fama en su reinado mediante el recuerdo del acontecimiento sagrado que tuvo lugar en 1325, cabiendo la posibilidad de que el último santuario en la peregrinación urbana que menciona Hernando de Alvarado Tezozómoc fuese un ayauhcalli 31 localizado en el propio tlaxilacalli teopantlaca de Temazcaltitlan.

A parte de ser un recinto ceremonial que desempeñaba un indiscutible papel en el proceso de legitimación de la tlahtocayotl tenochca mediante el ritual regio encaminado a favorecer la comunicación con los ancestros fundadores de la ciudad,32 el templo de Huitznáhuac también constituía un importante escenario urbano relacionado con ciertas festividades del calendario religioso y festivo de los mexicas. En este mismo santuario se llevaron a término ciertas actividades rituales especializadas y teatralizaciones religiosas vinculadas con el culto a Huitzilopochtli y el de Tezcatlipoca en su avatar de Omácatl (2-Caña). Fray Bernardino de Sahagún menciona que en el Huitznáhuac "se matavan las imágines de los dioses que llamavan centzonuitznahoa, a honra de Uitzilopochtli, y también matavan muchos cautivos, esto se hazía cada año, en la fiesta de panquetzalitztli".33 Durante este mismo mes de panquetzaliztli (del 9 al 28 de noviembre) se sacrificaban cautivos de guerra y esclavos tanto en el templo de Huitzilopochtli como en varios recintos ceremoniales de la ciudad, entre ellos, el Huitznáhuac.34 Es más, tal y como Michel Graulich argumenta, el templo de Huitznáhuacera particularmente conocido por ser la sede del culto al dios Tezcatlipoca Omácatl, el cual patrocinaba y presidía los convites. Dicha divinidad mostraba profundas conexiones con el dios Huitznáhuatl —señor del rumbo del sur, o huitztlampa—, cuya personificación era sacrificada anualmente en el juego de pelota llamado Tezcatlachco.35

 

EL HUITZNÁHUAC COMO "CASA SAGRADA" DE TEOPAN

La febril actividad ritual que cumplía el ciclo anual en el templo de Huitznáhuac constituía la faceta más visible de esta compleja institución urbana. No obstante, contamos con informaciones complementarias que corroboran que dicho recinto ceremonial disponía de personalidad jurídica propia para organizar mano de obra dependiente, poseer en régimen de propiedad patrimonial inmuebles, tierras y rentas en trabajo o patrocinar actividades comunitarias singulares. Teniendo en cuenta este tipo de componentes, resulta más adecuado caracterizar al templo de Huitznáhuac como una entidad cuya organización y funcionamiento internos responden al modelo que la antropología estructuralista y la sociología de la religión reconocen bajo la denominación de holy house. Las instituciones tipo "casa sagrada" suelen ser espacios destinados a la veneración de los fundadores de la comunidad, con quienes se mantiene una comunicación fluida mediante el ritual. Constituyen, pues, vehículos arquitectónicos que estimulan la conexión con lo sobrenatural, hecho que proporciona una importante fuente de legitimación ideológica para resolver disputas y litigios entre los miembros de la comunidad.36 Por otra parte, la organización de las redes de abastecimiento, producción y consumo en el seno de la "casa sagrada" se basa en la proyección a gran escala de una economía de base doméstica. El templo dispone de cocinas y almacenes propios en los que se depositan productos alimenticios y otros tipos de bienes económicos.37 Asimismo, los integrantes de las "casas sagradas" reconocen su adscripción a esta institución vinculándose entre sí mediante complejas normas de interdependencia personal y formando una red social corporativa. La transmisión de nombres, títulos, dignidades y cargos especializados con connotaciones rituales también supone un importante rasgo adicional.38 A continuación, analizaremos cada uno de estos elementos diagnósticos en el templo de Huitznáhuac.

 

Calmecac y teccalli en el Huitznáhuac

Como hemos especificado con anterioridad, fray Bernardino de Sahagún menciona la existencia de un calmecac asociado al templo de Huitznáhuac, cuya ubicación debió de encontrarse en estrecha contigüidad espacial con el propio recinto religioso. La sacralidad que emanaba de este propio lugar proporcionó una fuente idónea de jurisprudencia para que los tlamatinimeh que impartían protocolo, poesía, retórica, escritura, canto, historia o artes mecánicas instruyesen de manera eficaz a los futuros dirigentes del Estado tenochca.39 Cabe plantear que la tradición pedagógica del calmecac de Huitznáhuac pudo haberse recuperado de manera parcial con la creación hacia 1580 del Colegio de San Pablo, hecho relacionado con el acusado declive que padeció el Colegio Imperial de la Santa Cruz de Tlatelolco en 1576. Del mismo modo, fray Bernardino de Sahagún reporta la existencia de un tecuhtlahtoh denominado Huitznahua(tlailotlac) que impartía justicia en su propio tribunal o teccalli.40

 

Estancias, tierras patrimoniales y rentas en trabajo

Francisco López de Gómara aseveró que los templos de Tenochtitlan disponían de recursos patrimoniales propios que contemplaban la propiedad de tierras y la extracción de rentas en productos y en servicios.41 Para el caso concreto del Huitznáhuac, contamos con los datos contenidos en el folio 19r. del Códice mendocino. En dicha fuente documental se recoge el tributo reclamado a Tlatelolco. Aparte del tributo en especie, se contempla la aportación de un coatequitl particular organizado en cuadrillas de trabajadores destinado a reparar el templo de Huitznáhuac,42 cuyo glifo hemos reproducido en la Figura 1. Además, Alfonso Caso recogió varios materiales publicados y de archivo que avalaban el hecho de que la parcialidad de Teopan tenía en propiedad estancias rurales no contiguas en Tlaxolpan, Huehuetlan, Tlalyztacapan, Colhuatlayauhcan, Tepetlacalco y Mixiuhcan,43 mismas que pagaban su correspondiente terrazgo. Es más, la aparición de Teopan como entidad corporativa que posee personalidad jurídica para tener inmuebles patrimoniales vuelve a reiterarse en un pleito inédito de 1564 protagonizado por los principales de San Pablo y el cabildo de ciudad de México:

martin ytzhuatzin, miguel juarez, pablo ayogua, pedro tepolcatl [...], yndios principales de san pablo por nos[otros] y en el nombre de los demas naturales del dicho barrio en la mejor forma y manera que de dicho lugar [...] que nosotros havemos sido agrabiados por el cabildo por querer forçar exido en ciertas tierras que tenemos sembradas de mayz [que] se dizen atlixco junto al barrio de cocoçingo [Cuauhcontzinco] que es de la otra parte de la cerca que pone fin con la laguna hazia las atarazanas. [...] las dichas tierras son nuestras y nos pertenecen por ser de nuestro patrymonio y bienes ereditarios y avellas eredado de nuestros padres y aguelos y antepasados que siendo por linea recta demas de diez y de viente y de treinta y de quarenta años.44

Así pues, estos datos corroboran las informaciones aportadas por Francisco López de Gómara. De forma paralela, se evidencia que la personne morale que articulaba el régimen de propiedades inmuebles del tlayacatl de Teopan era el templo de Huitznáhuac, quien desplegaba diferentes tipos de tenencias especializadas sobre la tierra (calpullalli, tecuhtlalli y teopantlalli).

 

Títulos, cargos y símbolos

La "casa sagrada" de Teopan en el Huitznáhuac disponía de su propia jerarquía religiosa y administrativa a la cual se aludía con diferentes títulos y dignidades. Fray Bernardino de Sahagún menciona la existencia del huitznahuac tiachcauh, quien lideraba el séquito de sacerdotes y principales que acompañaba la figura de Huitzilopochtli.45 Asimismo, el huitznahuac teohuatzin seguía en rango al mexicatl teohuatzin y se encargaba de prestarle ayuda complementaria en sus quehaceres diarios.46 Varias fuentes coinciden en el hecho de que el cargo que se escondía bajo el título honorífico de huitznahuatl fue ostentado durante el reinado de Motecuzohma II (1502-1520) por Motelchiuhtzin,47 quien bautizado con el nombre de don Andrés de Tapia ejerció la gobernación indígena de ciudad de México entre 1525 y 1530/1532.48 El huitznahuatl, conjuntamente al ticocyahuacatl, al tlacateccatl y al tlacochcalcatl, integraba la cúpula militar en la sociedad mexica-tenochca (Figura 4).

Del mismo modo, este gran señor formaba parte del alto consejo del tlahtoani y su asociación conceptual con el Sur y con el color verde permite afirmar con cierta seguridad que fue la autoridad gubernamental que ejercía jurisdicción sobre el tlayacatl meridional de Teopan. La huehuecalli (o casa de comunidad) de esta parcialidad se localizó en el tlaxilacalli de San Pablo Tozanitlan (véase Figura 2b), tal y como se recoge en el truculento litigio acontecido en 1576 entre los descendientes de don Andrés de Tapia Motelchiuhtzin y las autoridades indígenas de San Juan Tenochtitlan.49

 

Patrocinio de actividades comunitarias

Los teopantlacah poseían una profundo sentido identitario por ser el grupo tenochca que fue elegido por los designios de Huitzilopochtli. Si bien es cierto que este tipo de propaganda ideológica se reproducía cíclicamente con la celebración del ritual ordinario y las ceremonias de entronización de los tlahtoqueh, dos actos públicos constituían los eventos más importantes en los que los teopantlacah se congregaban bajo el auspicio del Huitznáhuac: el mercado y el juego de pelota. Hernán Cortés, el Conquistador Anónimo y Francisco López de Gómara atestiguan la existencia de una actividad comercial multicéntrica en el seno de México-Tenochtitlan.50 Cada barrio y parcialidad concertaba sus propios mercados a diario y sus comerciantes pagaban las correspondientes tasas al tlahtoani y a los templos.51 Es probable que existiese un patrón rotativo en la afluencia de usuarios que se concentraban en estos mismos mercados, pues el Conquistador Anónimo afirma que era cada cinco días cuando se celebraba "tianguez general" en Tlatelolco.52 El antiguo tianquiztli de Teopan se localizó en la plaza frontera al templo de Huitznáhuac y parece que sobrevivió brevemente a la Conquista, puesto que en 1552 el virrey don Luis de Velasco Ruiz de Alarcón proveía a la Real Audiencia la supresión de los mercados urbanos subsidiarios y la potenciación del mercado indígena de San Juan los sábados.53 Sin embargo, Hernando de Alvarado Tezozómoc daba fe de la pervivencia de un mercadillo en la plaza de San Pablo a finales del siglo XVI.54

Con referencia al juego de pelota de Teopan, con anterioridad se ha argumentado la profunda relación existente entre los dioses Huitznáhuatl y Tezcatlipoca Omácatl —señores del templo de Huitznáhuac— con el Tezcatlachco. La celebración periódica de torneos competitivos protagonizados por miembros de la nobleza teopantlaca en el Tezcatlacho generó una importante fuente de identidad colectiva. Cabe presuponer que dicha cancha de juego de pelota se encontraría en estrecha asociación espacial con este recinto ceremonial de Teopan. A colación de estas observaciones, es necesario recordar que, aparte del Teotlachco localizado en el subsuelo de la Catedral de Ciudad de México durante las intervenciones efectuadas por el PAU, los arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia Luis Alberto Martos y Salvador Pulido reportan el hallazgo de un juego de pelota adicional durante una intervención de rescate en la Ciudadela.55 Estos mismos investigadores afirman que existen documentos fechados del siglo XVI que certifican la existencia de un juego de pelota complementario que se localizó en la zona aledaña a la parroquia de San Pablo.56 Los datos recolectados hasta la fecha por nuestra investigación personal no permiten aportar informaciones concluyentes sobre la ubicación exacta de este juego de pelota. El tlaxilacalli que se hallaba contiguo al barrio de San Pablo Teocaltitlan por el sur aparece mencionado indistintamente en fuentes de archivo del siglo XVI con el nombre de Tlachcuititlan ("Cerca del césped") 57 o Tlachcutitlan ("Cerca del juego de pelota") 58 [Fig.5]. Por su parte, Domingo de San Antón Muñón Chimalpáhin Cuauhtlehuanitzin relata que en el año 1611 Hernando Teucxochitzin, habitante de San Pablo Tlachcuititlan, fue elegido alcalde.59 No obstante, un pleito por el cobro de tasas de arrendamiento fechado en el tránsito de la época virreinal tardía a la República vuelve a referirse a este barrio con el nombre de Tlaxcutitlan.60

En consecuencia y a despecho de la ausencia de información arqueológica en el área central de la antigua parcialidad de Teopan que pueda corroborar dichas evidencias documentales, no podemos asegurar que el antiguo juego de pelota del Tezcatlachco se localizara junto a la parroquia de San Pablo el Viejo.61 En todo caso, la hipótesis que se genera con el análisis preliminar de datos procedentes de fuentes publicadas y de archivo apoya el hecho de que el Tezcatlachco pudo haberse localizado en algún punto comprendido entre las calles Escuela Médico Militar, Fray Servando Teresa de Mier y Jesús María, área que se encuentra a escasos doscientos metros de dicha iglesia.

 

CONCLUSIONES

El estudio de los altepemeh que exhibieron un elevado grado de urbanización en el Altiplano de México durante la etapa prehispánica tardía requiere el análisis tanto de las estancias rurales que sustentaban parte de la población urbana como de los barrios y parcialidades citadinos. Como anunciamos al inicio de este trabajo, no se puede establecer una distinción conceptual tajante entre el campo y la ciudad dentro de la mentalidad nahua. El altepetl englobaba concepciones binarias que implicaban una fuerte carga de interdependencia y complementariedad entre ambos ámbitos espaciales. Del mismo modo, el ejercicio de la soberanía se construyó con base en el dominio de las relaciones interpersonales y no del principio de territorialidad. En el caso concreto del altepetl de México-Tenochtitlan, el sentido ontológico a través del cual se cimentaba la adscripción del individuo al territorio se justificaba con la vinculación a varias instituciones urbanas que generaban importantes fuentes de identidad colectiva. En este sentido, el templo de Huitznáhuac en la parcialidad de Teopan constituyó una entidad depositaria de aquellas tradiciones históricas del pueblo mexica-tenochca que favorecían la emanación de importantes flujos de poder simbólico a través de los cuales el tlahtoani amparaba y guiaban al pueblo. Así, la "casa sagrada" del Huitznáhuac se convertía en una inf luyente personne morale que controlaba el sustento y el ciclo vital de la comunidad teopantlaca, un hogar sacro donde los padres y hermanos mayores proporcionaban arropo espiritual y mantenimiento a unos hijos que gozaban de un espacio propicio para honrar y festejar a los ancestros y a los dioses.

 

BIBLIOGRAFÍA

Siglas

AGN Archivo General de la Nación, México, México

BNF Bibliothèque Nationale de France, París, Francia

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Notas

1 Marcus 2000 [1983], p. 54-55, webster y sanders 2001, p. 47, Elson 2003, Hirth 2003, A. T. smith 2003, p. 78-110.

2 Lockhart 1992, p. 14 y ss., Reyes García 2000, Grim [ed.] 2000, Fernández y García [coord.] 2006. Altepetl: contracción del difrasismo nahuatlyn atlyn tepetl ("El agua, la montaña").

3 "[...] There was no conceptual, internal boundary or division between rural and urban space" (Hirth 2009, p. 281).

4 Lockhart 1992, p. 17-20, Gibson 1994: 49 y ss., M. E. Smith 2003, p. 59, Hirth op. cit. Para una novedosa aproximación a la estructura político-territorial del Estado pre-industrial complejo con base en los principios de discontigüidad espacial recomendamos la lectura del reciente trabajo de Monica L. Smith "Territories, corridors, and networks: a biological model for the pre-modern State", en Complexity, 2007, 12, p. 28-35.

5 Carrasco 1982 [1964], 1977, p. 190-191; Rojas 1986, p. 135 y ss., Sahagún 2000 [1569], Libro II, cap. 38, p. 258.

6 Consúltense los estudios pioneros en la localización y organización de las vecindades, barrios y parcialidades de México-Tenochtitlan en Monzón 1949, Caso 1956 y González Aparicio 1973.

7 Como es bien sabido, el análisis cerámico de los niveles estratigráficos más antiguos presentes en el subsuelo de la Catedral y del Sagrario Metropolitano de la Ciudad de México recabó una temprana ocupación del primigenio islote de Tenochtitlan fechada en las fases Mazapa (800-1100 d.C.) y Azteca II (c. 1200 d.C.) [García Chávez 2006, p. 226].

8 Tezozómoc 2001 [1598]: 62.

9 A lo largo de este ensayo académico utilizaremos el adecuado término de tlaxilacalli para referirnos a los barrios y vecindades de México-Tenochtitlan, uniéndonos, de este modo, a las tesis planteadas por Edward E. Calnek (1976, p. 296-297, 2003) y Luis Reyes García (1996: 56-68). Asimismo, utilizaremos tlayacatl (véase Chimalpáhin Cuauhtlehuanitzin 2006 [c. 1620]) para referirnos al nivel de "parcialidad" con el fin de evitar las confusiones que la sinonimia de calpulli y altepetl —términos que también se utilizan indistintamente para aludir a las parcialidades tenochcah— pudiera provocar.

10 Códice Aubin 1963 [1576], p. 39, Durán 1994 [1587], cap. IV, p. 41.

11 "Tiene la población de los indios dentro de México [...] otras cuatro iglesias o ermitas, las cuales hizo construir fray Pedro de Gante, porque en aquellos cuatro barrios, como en cabeceras que eran de México, solían ellos tener en tiempos de su infidelidad, los principales templos de sus ídolos" (García Icazbalceta 1941 [§1569], p. 6).

12 Alcántara 2008.

13 María Tlaco con Luis de Paz, por camellones de tierra en San Pablo, ACN, Tierras, 1561, v. 19, 2a. parte, exp. 3, f. 86r.

14 Ibidem, f. 76r.

15 González Obregón 2006 [1922]. José María Marroquí (1900) aclara que la calle del Matadero se llamó posteriormente calle Cuauhtemoctzin. En la actualidad lleva el nombre de Fray Servando Teresa de Mier.

16 "doña Maria de don Diego, don Pedro Dionisio, ompa chaneque San Pablo Teocaltitlan // doña María de Don Diego y don Pedro Dionisio vecinos de San Pablo Teocaltitlan", ACN, Tierras, v. 22, 1a. parte, exp. 5, f. 123r, f. 124r, citado en Reyes García et al. [eds.], 1996, p. 110.

17 Códice Valeriano o Libro de tributos de San Pablo Teocaltitlan (BNF, F. Mex. 376). Lorenzo Boturini (1899 [1746], p. 47) menciona otro registro tributario de 1567-1568 para el tlaxilacalli de San Pablo Huitznahuatonco.

18 Tezozómoc 2001 [1598], p. 304. Manuel Orozco y Berra (1978 [1881]), Antonio García Cubas (1892, p. 33) y Alfonso Caso (1956, p. 22) recogen el dato.

19 Sahagún 2000 [1569], p. 247 y ss.

20 Cortés 2000 [1520], p. 141, López de Gómara, 2003 [1552], p. 195.

21 Conquistador Anónimo 1986 [1532-1533].

22 Barrera 2006, p. 269-270.

23 Sanders 2006, p. 294-295.

24 Marquina 1960.

25 González González 2005.

26 Tezozómoc 2001 [1598], p. 248-249. Fray Diego Durán (1994 [1587], cap. XXXIX, p. 295-298) relata este mismo acontecimiento, pero tan solo menciona la visita real a cuatro estaciones urbanas: el templo de Huitzilopochtli, el cuauhxicalli, el Tlillan y el templo de Yopico. Por razones ignotas obvia hacer referencia al templo de Huitznáhuac y al santuario cercano a la laguna de México.

27 Joyce et al., 1991, p. 3-5, Schele et al., 1992, Read 1998, p. 123 y ss., Olivier 2006, p. 414-420, Sodi 2006, p. 426-429, Sugiyama y López Lujan 2006, p. 33-36.

28 Matos Moctezuma, 2006, p. 82-89. Anthony F. Eveni (2006, p. 310-313) aporta datos adicionales que confirman una vinculación del Templo Mayor con el Monte Tlalóc —localizado a 44 kilómetros ligeramente al SE de Tenochtitlan—, así como con el mítico Tlalocan.

29 González González, 2005, p. 51-55.

30 Ibidem, p. 58-61.

31 "Llegados los sátrapas al agua donde se havían de bañar, estavan cuatro casas cerca de aquel agua, a las cuales llaman ayauhcalli, que quiere decir "casas de niebla". Estavan estas cuatro casas ordenadas hazia las cuatro partes del mundo" (Sahagún, 2001 [1569]: Libro II, cap. 25, p. 168).

32 El culto a los antepasados que habían participado en la fundación de la comunidad fue un rasgo que caracterizó al ritual político en la antigua Mesoamérica. Recomendamos las siguientes lecturas para profundizar tales cuestiones: A. F. Chase & D. Z. Chase [eds.] Mesoamerican Elites. An Archaeological Assessment, University of Oklahoma Press, Norman, 1992, P. McAnany, Living -with the Ancestors. Kinship and Kinghsip in Ancient Maya Society, University of Texas Press, Austin, 1995; P. Plunket [ed.], Domestic Ritual in Ancient Mesoamerica, Cotsen Institute of Archaeology-UCLA, Los Angeles, 2002; y D. Michelet & Ch. Arnauld "Del arraigo mediante el culto a los ancestros a la reinvindicación de un origen extranjero", en Nuevas ciudades, nuevas patrias. Fundación y relocalización de ciudades en Mesoamérica y el Mediterráneo Antiguo, M. J. Iglesias et al. [eds.], SEEM, Madrid, 2006, p. 65-92.

33 Sahagún 2001 [1569], Libro II, cap. 38, p. 251.

34 Sahagún 2001 [1569], Libro II, cap. 15, p. 132-133.

35 Graulich 2002, p. 1-3.

36 Carsten y Hugh-Jones 1995, p. 45, Bloch 1995, p. 82, Kirch 2000, p. 108.

37 Pollock 1999, p. 118 (Fig. 5.1).

38 Gillespie 2000, p. 25.

39 López Austin 1961, p. 120-121.

40 Ibidem, p. 100-101.

41 "(...) porque [el Templo Mayor] tiene muchos pueblos para su fábrica y reparaciones, que están obligados a tenerlo siempre en pie, y que de concejo siembran, recogen y mantienen a toda esta gente de pan y frutas, carne y pescado, y de leña cuando es de menester..." (López de Gómara, 2003 [1552], p.196-197).

42 Carrasco 1996, p. 167-169.

43 Caso 1956, p. 23-24.

44 El barrio de San Pablo con el cabildo de la Ciudad de México por tierras de ejidos. AGN, Tierras, 1564, v. 20, 2a. parte, exp. 7, f. 1r.

45 Sahagún 2001 [1569], Libro III, cap. 1, p. 278.

46 Sahagún 2001 [1569], Libro II, cap. 38, p. 265.

47 Sahagún 2001 [1569], Durán 1994 [1587], cap. LXXII, p. 515; Tezozómoc 2001 [1598], p. 483.

48 Sahagún 2001 [1569], Libro VIII, cap. 1, p. 638; Chimalpáhin Cuauhtlehuanitzin 2006 [c. 1620], p. 135, Gibson 1994, p. 170.

49 Hernando de Tapia y sus herederos con el barrio de San Juan, por casas. AGN, 1576, v. 37, exp. 2, f. 1r.

50 Cortés, 2000 [1520], p. 139, Conquistador Anónimo, 1986 [1532-1533], p. 147, López de Gómara, 2003 [1552], p. 190.

51 51Cortés, 2000 [1520], p. 143, Garraty, 2007, p. 140, 143, Durán, 1967 [1587], t. I, cap. XX, p. 179: "Los mercados en esta tierra eran todos cerrados de unos paredones siempre fronteros de los templos de los dioses, o a un lado y en el pueblo [en] el que se celebra tianguiz aquel día tenían como fiesta principal en aquel pueblo o ciudad y, así, en el momoztli donde estaba el ídolo del tianguiz ofrecían mazorcas de maíz, ají, tomates, fruto y otras legumbres y semillas y pan; en fin, de todo lo que se vendía en el tianguiz".

52 Conquistador Anónimo, 1986 [1532-1533], p. 145.

53 "El Príncipe. Presidente y Oydores de la Audiencia Real de la Nueva España. A nos se ha hecho relación que en esta audiencia se ha proveido que dentro de veinte leguas todos los pueblos de los Yndios lleven los sábados a vender a esta ciudad de Mexico" (CI, v. IV, 1552, p. 310-311).

54 Tezozómoc, 2001 [1598], p. 304.

55 Martos y Pulido 1989.

56 Martos y Pulido 1989, p. 84-85.

57 Caso, 1956.

58 Autos seguidos por Pablo Marquez contra Ana Xoco, yndios del barrio de San Pablo, sobre unas casas y tierras. AGN, Tierras, 1564, v. 55, exp. 5, 17r.

59 "Yn S. Pablo tlaca. mochiuque. hernando teucxochitzin. tlachcuititlan chane" (Chimalpahin Cuauhtlehuanitzin 2006 [c. 1620], p. 172).

60 Los naturales del barrio de San Francisco Tultengo contra Dionisio Cano Moctezuma, sobre el pago del arrendamiento de los potreros nombrados Tultengo y Tlaxcutitlan, AGN, Tierras, 1815-1819, v. 1416, exp. 7.

61 Las intervenciones de rescate y salvamento arqueológico efectuadas durante los últimos cuarenta años en el sector urbano correspondiente a la antigua parcialidad de San Pablo Teopan se han concentrado mayormente en tres núcleos: el área de la actual estación de metro Pino Suárez —donde se localizaron estructuras asociadas al antiguo complejo ceremonial del Tocititlan (González Rul, 1963)—, en la Calzada de San Antonio Abad a la altura de la Plaza del Tlaxcoaque-Plaza del Bicentenario y en la zona comprendida entre San Lázaro y La Candelaria, sede de los antiguos tlaxilacaltin de Cuauhcontzinco y Atlixco (Sánchez et al., 2007, p. 158-163). Existe, pues, un elevado déficit de datos sobre los predios colindantes a la plaza y parroquia de San Pablo.

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