
De esta manera, vemos las dos primeras limitaciones que habíamos mencionado con anterioridad: el lenguaje como "constante" de la forma en menoscabo de la sustancia (acepción la); y el lenguaje como "estructura autosuficiente" que excluye lo extralingüístico (acepción Ib). La inmanencia se opone entonces a la apertura y a la variabilidad. En otro trabajo he demostrado que, para Hjelmslev, esta clausura no debe ser considerada como el límite que separa las dependencias de las independencias (en el sentido de que el lenguaje es un sistema de dependencias internas y, como tal, resulta independiente del contexto). Más bien se trata de la diferencia que existe entre dependencias homogéneas y dependencias heterogéneas (las relaciones internas del lenguaje son homogéneas, mientras que las que derivan de factores extralingüísticos deben ser consideradas como heterogéneas con respeto a las relaciones de los elementos del lenguaje).11 Citando este pasaje de los Prolegómenos, se omite a menudo el siguiente parágrafo: