
En conexión con esto, es importante destacar que Scanlon cuenta con otro recurso para negarles a los animales tener razones morales, aun cuando está convencido de que, en algún sentido, poseen razones de carácter práctico. Desde su perspectiva, nosotros tenemos razones morales porque aspiramos a justificar naturalmente nuestras acciones, y esto es así porque tenemos razones para pretender estar en unión con otros. El tipo de unión que tiene en mente es el que se da cuando tratamos a otro con respeto, haciendo de la amistad humana y de otras relaciones esencialmente humanas algo posible (Scanlon, 1998: 160-168).15 La moralidad, para decirlo de forma sucinta, es entonces una parte de nuestro bien. Puesto que los otros animales no actúan conforme a principios, no hay lugar en ellos para los cuestionamientos ni las justificaciones; de ese modo, formar este tipo de unión con otros no es parte de ningún bien. Los animales no humanos, por ende, no tienen razones morales. Así, tanto Nagel como Scanlon, se verían forzados a negar que sus planteamientos impliquen que aun no teniendo conocimiento de éstas los animales no humanos tienen razones morales.