
Establecida esa extensión de la distinción entre razones subjetivas/ objetivas, la pregunta de cuándo se tiene una cierta razón, subjetivamente hablando, depende algunas veces de si se cree que la razón en sí misma existe. Y entonces, parecería como si fuera posible tener razones en el sentido objetivo pero no saberlo, a causa de la ausencia de conocimiento acerca de las razones mismas. Así, la conclusión parece ir en este sentido: los animales tienen razones morales, hablando objetivamente, pero no tienen la capacidad de reconocer ese hecho. Y si los otros animales tienen razones morales, pero no actúan conforme a éstas, entonces tal vez deberíamos pensar que hay un sentido en el cual esto los hace inferiores a nosotros, no de una manera peyorativa, desde luego, sino en el sentido de ser inferiores en inteligencia. Hay algo importante acerca de su propia condición que les impide comprender aquello que nosotros sí podemos.