
La evaluación, señala el mismo documento, será un instrumento fundamental en el análisis de la calidad, la relevancia y la pertinencia de las políticas públicas en materia de educación, tanto en su diseño como en su operación. En ese mismo sentido, se insiste en la puesta en marcha del Sistema Nacional de Evaluación Educativa como facilitador de los procesos de toma de decisión en el sistema educativo y la escuela, y para la comunicación amplia de los resultados en la sociedad (SEP, 2007). Para implementarlo se proponen, entre otras acciones, la realización de evaluaciones que empleen instrumentos y metodologías válidas y confiables; el desarrollo y la promoción de actividades de investigación para su mejora; y el diseño, construcción y validación de indicadores confiables sobre el desempeño del sistema educativo, así como la comparación de los resultados con otros países.