
En el mismo documento se aceptan los avances obtenidos para estimular la calidad del trabajo académico de docentes e investigadores, así como la mejora de sus remuneraciones, aunque subrayando la desproporción en el aumento de los estímulos a la calidad con respecto a los salarios tabulares. Llama la atención que también se reconozcan los efectos adversos causados por inadecuadas aplicaciones de criterios, indicadores y procedimientos de evaluación del programa de estímulos académicos. En ese sentido, se proponen nuevas modalidades para mejorar el desempeño académico basadas en la evaluación y el apoyo individual e institucional, como el Programa Nacional de Superación del Personal Académico (Supera) que vincula a los académicos con programas de actualización y posgrado (Presidencia de la República, 1996).