
El mapa de la variación de la densidad de bordes (Figura 9) muestra áreas con pocos de ellos, que corresponden a extensas áreas homogéneas, como petenes grandes, selva o blanquizales, y otras regiones, en cambio, presentan una gran densidad de bordes. Varios estudios mostraron que los bordes están más expuestos a la acción del viento y del sol y, que en ellos hay una evapotranspiración y una amplitud térmica más importantes que en el área interior (Turner 1996). Ciertas especies son afectadas negativamente por los bordes. Por ejemplo, Burkey (1993) observó una depredación de nidos más importante en los bordes que en el interior de los bosques tropicales de Belice y México. En campo se observó que algunos petenes presentan una transición progresiva entre la matriz y el petén, mientras que en otros esta transición es muy abrupta. Es también importante notar que los petenes extensos presentan áreas donde la vegetación es más baja, es decir, que en realidad existen bordes dentro de regiones consideradas en este ejercicio como homogéneas.