
Podría decirse que el tema de la otredad constituye para Europa un género en sí mismo. La obra de Gonzalo Fernández de Oviedo, Historia general y natural de las indias, que Ginzburg utiliza entre algunas otras para trabajar el tópico de los chamanes, "no es la excepción, sino la regla" de una tradición de historias naturales que al catalogar las cosas de la naturaleza servía, desde la antigüedad, como dispositivo para domesticar la alteridad natural y cultural. Dado que este campo se encuentra "infestado de lugares comunes y vaguedades", Ginzburg piensa que la mejor manera de trabajar la otredad es precisamente con fuentes concretas que escapen de las reglas y constituyan en sí mismas una excepción.25 Es justamente esto lo que se hace patente en el capítulo "Unus testis", donde Ginzburg trabaja sobre los testimonios que hablan de un judío sobreviviente y único testigo del exterminio de su comunidad. Establece así la pregunta sobre el problema que hay entre el testimonio único sobre un acontecimiento y su relación con la autenticidad como principio de realidad.