
No todo documento se archiva, de la misma manera que no todo cuerpo-objeto se encarcela. El proceso de reclusión para ambos se centra en el hecho de que son objetos que han sido determinados por el régimen como objetos que deben ser controlados; es decir, que tienen todavía potencia de utilidad, pero no deben tener libertad, y por lo tanto deben ser encerrados "momentáneamente". Es importante notar que el encierro no equivale automáticamente a la muerte, destrucción u olvido, sino al control, por parte del régimen, sobre la posible utilidad del objeto, y al control que posee éste sobre la determinación del cuándo y cómo serán útiles (libres) los objetos que controla.58 Es ésta una de las varias paradojas dentro de la operación de reclusión; bien lo decía García Ramírez sobre la prisión (penitenciaría). "La prisión entraña una severa paradoja: se quiere preparar al hombre para la libertad -que 'sea un buen ciudadano, útil para sí mismo, para su familia y para la sociedad', etcétera-, y en tal virtud... se le recluye".59