
De ahí que la nación requiera de esta clase de escritores aplicados a "perpetuar los hechos buenos y malos de los pasados, enseñando aquellos lo que se debe secundar, y estos lo que es razón huir". Y la diversidad de opiniones sobre el pasado sólo puede obviarse si se apean "bien la realidad de los hechos" y se procede guiados bajo un solo principio.