
Finalmente llegan Pierre Nora y sus "insólitos lugares de la memoria", publicados entre 1984 y 1992. ¿En qué aspecto son insólitos para Ricœur? Nora piensa integrar también a la memoria en la historia, pero de otra manera. La problemática del lugar antes que otra cosa permite mostrar cómo el relato nacional se cristalizó a partir de una memoria republicana en una historia-memoria, cuyo organizador y posibilitador fue Ernest Lavisse. En su texto de inicio, que lleva el título significativo de "Entre memoria e historia",26 Nora plantea un diagnóstico de la coyuntura y se alimenta de su análisis para presentar la noción de lugar de memoria, por medio de la cual puede engancharse en ese largo recorrido del género de la historia nacional. Se trata de mostrar, en el mismo movimiento de la reflexión, los primeros contornos de este momento-memoria (cuya extensión permanecía aún incierta), de fijar la medida de basculación de un tipo de memoria (la que no funciona más, caduca, es decir, la de la transmisión) hacia otro (la nueva, de una reconstrucción voluntaria, historiadora, elaborada a partir de huellas) y de proponer el lugar de memoria como instrumento de investigación. Nora quiso a la vez iluminar ese momento de frontera y servirse de la dinámica memorial para proponer una forma de historia renovada: de segundo grado. Si el siglo XIX fue de la memoria a la historia por la profundización de la República, el fin del siglo xx, después de los "sombríos tiempos" y las descolonizaciones, parece realizar un camino inverso, al mismo tiempo que la República y la Nación tienden a tropezarse.