
¿Por qué abrir esta secuencia con Maurice Halbwachs? Porque él se convirtió en el padre moderno de los estudios sobre la memoria.13 ¿Por qué, para la escucha de Ricœur, es él como un eco lejano de la inquietante extrañeza platónica, de la cual nos daría una versión moderna? Porque parte de la memoria y en cierto sentido nunca sale de ella. Cuando nos instalamos en la memoria colectiva, que va del individuo a los múltiples grupos de hoy o de ayer, por la mediación de los cuales se opera la transmisión, no se tiene ya, en el caso límite, necesidad alguna de la historia. Entre ella y la historia, inevitablemente en posición de exterioridad, hay un hiato. Una vez establecido que para recordar uno tiene necesidad de los otros; una vez admitido que cada memoria individual es un punto de vista sobre la memoria colectiva,14 se llega a lo que nombramos "memoria colectiva", a la cual Halbwachs consagra un capítulo entero y cuyo estatuto se mostrará, en el conjunto, incierto. En efecto, así resulta, ya sea que memoria histórica designe una parte (aún) viva de la historia para un grupo y, entonces, se confunda con la memoria colectiva, o que ése ya no sea más el caso y, entonces sea sólo un marco vacío. Ella se confunde con una historia de punta a punta exterior que se reduce a una débil cronología. Se piensa en el testigo que se vuelve enseguida historiador, bosquejado por Péguy en Clio. Usted busca un viejo para interrogarlo sobre su juventud y él se pone a hablar como un libro: como historiador.