
Nazar lo recibió diciéndole: "'¡Mira nomás cómo te dejaron!' [...]. '¡Por más que les digo que no es necesario golpearlos tanto para investigar y que confiesen!' [...]. 'Por lo que veo, te trataron muy mal en Sinaloa. Aquí no somos tan pendejos. Quiero que colabores y me digas lo que sabes [...]. Sólo me vas a decir de la cuestión política'",34 e insistentemente le exigió a Campaña: "'¡Quiero que me digas tu nombre, tu domicilio y el de tus compañeros! Todo en lo que has participado. Organización. Cuántos comandos la componen. Cómo funcionan. Quiénes son los jefes. Dónde se entrenan. Cuánto te pagan. ¡Vamos, habla! Comenzando hijo de...'". Campaña sólo repetía "Ya le dije que no sé nada". Se hartó Nazar de la respuesta e inició la tortura; "'¡Vamos, rápido! ¡Levántelo! ¡Súbanlo a las paralelas! Vamos a ver si no hablas'".