
La reivindicación de la memoria y su re-emergencia puede y debe incorporarse a la hechura de una historia renovada que otorgue visibilidad e historicidad a quienes optaron por tomar las armas desde la izquierda radical. Todavía hoy persisten muchos capítulos que permanecen oscuros, así como lagunas historiográficas inexploradas, sobre todo debido al carácter clandestino de los movimientos y al ocultamiento realizado por los aparatos del Estado. De ahí la necesidad de que el historiador se centre en esta nueva veta de análisis, interpretación y testimonio político, y a la vez la inserte en el debate actual sobre memoria y olvido. La edificación de esta nueva historia "está profundamente ligada a la construcción de futuros democráticos". Por tanto, es tarea del científico social historiar ese pasado examinando "la impronta del pasado sobre el presente", sobre todo por los múltiples significados de la represión de la experiencia guerrillera, y que van muy de la mano de la interacción entre memoria y justicia.7