
En 1933, en la coyuntura de la sucesión presidencial, Graciano Sánchez y Emilio Portes Gil, entre otros, constituyeron la Confederación Campesina Mexicana (CCM) con la finalidad de apoyar la candidatura del general Lázaro Cárdenas. El compromiso de Cárdenas con el agrarismo y el apoyo de los agraristas articulados en la CCM llevó a que en el transcurso de 1936 a 1938 su gobierno realizara un intenso programa de reparto de tierras y fortaleciera al ejido colectivo como instancia de producción y organización social. El proceso se complementó con la instrucción presidencial de lograr la "unificación campesina" en una organización que se articulara al partido oficial, lo que desde la perspectiva de Cárdenas garantizaría la defensa y consolidación de la reforma agraria.