
Este proceso alimentó la formación de diversas organizaciones con fuerte presencia regional dirigidas por representantes de la nueva clase política surgida de la Revolución. Personajes como Emilio Portes Gil, Adalberto Tejeda, Úrsulo Galván, Graciano Sánchez, Antonio Díaz Soto y Gama, entre muchos otros, fundaron y trabajaron, en las Ligas de Comunidades Agrarias y Sindicatos Agrarios estatales, en la Liga Nacional Campesina (LNC) y el Partido Nacional Agrarista (PNA), las organizaciones con mayor fuerza política de los años veinte. A partir de una idea de organización política agrarista contribuyeron a institucionalizar la relación entre los grupos movilizados y el naciente estado posrevolucionario, y se beneficiaron políticamente de la fuerza del movimiento campesino.2