
En el largo plazo, la tradición alemana como tal recibió una influencia decisiva y estuvo marcada por la reforma universitaria que promovió Humboldt, cuyo programa puede reconstruirse a partir del texto redactado exclusivamente para su uso personal, en el contexto de la fundación de una universidad en Berlín en 1810, que derivó en la actual la Universidad Humboldt. Quisiera destacar cuatro elementos de la visión plasmada en dicho escrito. Humboldt habló, en primer lugar, una y otra vez, del "laboratorio" y del "seminario", sin que hiciera una distinción entre las ciencias naturales y las humanidades, si bien ya existían como dos grupos disciplinarios diferentes. En segundo lugar, y creo que esto es más importante y central, Humboldt establece de una manera muy aguda la diferencia que existe entre el gymnasium y la universidad, al sostener que el gymnasium debiera ser sólo una institución para la transmisión de conocimientos, mientras que esto, la mera transmisión de conocimientos, sería algo claramente ilegítimo en una universidad. Ésta debería estar estructurada de tal forma que sólo se dedicara a la producción de nuevos conocimientos. Llegamos al tercer punto, que es el que realmente me preocupa: ¿cuáles deberían ser las estructuras que permitieran a la universidad ser el lugar de producción de nuevos conocimientos? Humboldt responde a esta interrogante diciendo que, en situaciones de pequeños grupos, en forma de laboratorios y de seminarios, los distintos matices de los diferentes intereses de las generaciones se inspirarían mutuamente. El profesor no podría llevar a cabo su trabajo de investigación si no contara con la presencia de la generación nueva y viceversa. Y no hay que echar estas palabras en saco roto, pues, en mi opinión, deberíamos entenderlas y asumirlas hoy día con la misma reivindicación normativa. Uno como joven no debe asumir el papel del especialista, y los mayores no deberían hacerse pasar por jóvenes. Al contrario, la diferencia, los distintos matices de los diferentes intereses que existen en cada una de las generaciones, constituye el fundamento de la posibilidad de generar nuevos conocimientos. Por último, y esto debería alegrar a los estudiosos de las humanidades en las universidades alemanas, Guillermo von Humboldt comprueba que el Estado tiene el compromiso de alimentar a las universidades, es decir, de financiarlas, aunque nunca deba, por buenas razones, caer en la tentación de gobernarlas desde dentro. ¿Por qué no? Porque entonces dejarían de producir nuevos conocimientos y harían siempre lo que ya se esperaba de ellas. A partir del momento en que el Estado tiene expectativas o impone sus ideas, se vuelve imposible que haya innovación en el sentido verdadero de la palabra, pues sucede como con las propuestas de investigación para la DFG,* en las que debe señalarse desde el momento de entregar la solicitud cuáles serán los resultados al final, porque si no el solicitante pierde toda posibilidad de financiamiento. Veamos ahora el surgimiento de las posteriores humanidades en la tradición académica alemana alrededor de 1900.