
El celo de los puritanos no suele llamar tanto la atención, al menos fuera del ámbito anglosajón, pero fue también muy real y alcanzó una amplitud asombrosa. Cierto es que hubo que esperar más de 20 años para que los primeros pastores de las Iglesias disidentes, a saber, John Eliot, Thomas Mayhew, Roger Williams y algunos más, empezaran a aprender el idioma algonquin. John Eliot conservó un recuerdo emotivo y preciso de sus pininos en esa lengua, en cuyo manejo seguía considerándose poco hábil el 28 de octubre de 1646 ante los indios de los alrededores de Roxbury.26 En los años siguientes, los intentos se multiplicaron, recibiendo pronto el apoyo material y espiritual de la Company for Propagating the Gospel in New England and Parts Adjacent in North America, fundada con ese fin. Así, en 1653, Eliot pudo publicar su primer texto en algonquin, un catequismo. Empero, el punto culminante de esta actividad que también incluyó la traducción y la edición de salmos, de diferentes catequismos, de una gramática y de un puñado de opúsculos diversos fue la impresión en dos tiempos, en 1661 y en 1663, de un Nuevo y un Antiguo Testamento en algonquin. Se trata sin duda alguna de la obra capital de Eliot y del fruto más considerable de las jóvenes prensas de Massachusetts, que funcionaban en Cambridge desde 1638.27