
72 Lo que se interpone entre la mirada del historiador y el pasado es un conglomerado inconexo de partículas, de eventos aislados, de situaciones humanas. Un conglomerado, podríamos añadir, de "objetos discontinuos", sucesivos, unos detrás de otros, o coexistentes entre sí, simultáneos y no simultáneos, que en conjunto vendrían a ser lo que llamamos "realidad histórica". Ese conglomerado de objetos discontinuos, contingentes, está conformado de contingencias inherentes que impiden su calculabilidad, su sujeción a principios predeterminados (los que pueden existir sólo en la mente del observador) o teleológicos. Esa es la naturaleza de la "realidad histórica": fragmentos, piezas sueltas, anárquicas. Al agruparlas el historiador en sus relatos coherentes las somete a un discurso necesario, a un orden discursivo que no se corresponde exactamente con la "realidad histórica" hecha de fragmentos. "Si la anarquía pide orden, el orden engendra anarquía", Kracauer, History..., op. cit., p. 45.