
Para Kracauer la historia se parece a la fotografía entre otras cosas por ser también un medio de "autoextrañamiento" (Entfremdung)76 o distanciamiento con respecto a lo ya conocido. En ese sentido, como en la historia, puede parecer un escape del presente. Nos permite estar virtual y en simultaneidad en varios lugares, el del pasado y el del presente. Debido a esta condición de "perplejidad", de no pertenecer al allá ni al acá, utiliza la metáfora espacial del anteroom (antesala) para visualizar el espacio que corresponde a la "realidad histórica". Pero también le permite mostrar su preferencia por aquellos momentos crepusculares de periodos de transición, como la época de Erasmo, con quien se siente identificado. O las fases previas a la institucionalización de las ideas del signo que sean. El lugar de las "últimas cosas antes de la Última".